Después de la posmodernidad: Pangea
Después de la posmodernidad: Pangea
“Las técnicas cambian, se quedan antiguas, pero las estructuras del planeta permanecen”
Belén Gopegui, Lo real
Esta semana sale a la venta un ensayo en el que llevo casi diez años trabajando. En 1997 comencé a estudiar las nuevas tecnologías, con el propósito de documentarme para la escritura de Mester de cibervía, que apareció tres años después en Pre-Textos. Concluyó la escritura del poemario, pero no la investigación. Me di cuenta de que ahí, en este terreno de las tecnologías de la información (comúnmente conocidas como TICs) es donde va a jugarse el futuro de un gran número de realidades sociológicas, económicas, políticas y culturales. Y seguí trabajando. Fruto parcial de ese trabajo es Pangea. Internet, blogs y comunicación en un mundo nuevo (Fundación José Manuel Lara). La descripción que hago en el volumen es parte de mi proyecto de explicación de qué pueda haber, y no sólo culturalmente, después de la Posmodernidad. Por ser éste uno de los temas que más se ha tratado en este blog, creo que puede ser de interés para alguno de vosotros esta investigación. Para mí este libro es importante, porque por vez primera se puede entender exactamente qué es lo que estoy haciendo, cuales son mis líneas de atención. Hay críticos que me recriminan atender demasiadas realidades a la vez, y lectores que en ocasiones me reprochan que en libros de literatura incluya citas científicas o técnicas y, en ensayos sobre otros temas, citas filosóficas o literarias. Esa continuidad entre ramas es a lo que llamo lo pangeico como sucesor cabal del estilo posmodernista, y el orden epistemológico de esta nueva forma es lo que trato de vertebrar en Pangea.

Para que tengáis una idea aproximada de aquello a lo que denomino Pangea, os transcribo las primeras páginas del libro, aunque la respuesta completa es, en rigor, todo el ensayo.
Pangea es un mundo nuevo, pero con esto no queremos decir que el otro haya desaparecido. Junto a él, en conexión directa con él pero diferente del real, hay un mundo entero, al que accedemos cuando utilizamos algunas nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Esta nueva realidad (que es siempre una realidad duplicada o virtual) ha conseguido rehacer lo que rompió la deriva de los continentes. Como sabemos, hace millones de años en el planeta no había más que un solo continente; los sismólogos e historiadores se refieren a aquella tierra unida y primigenia como Pangea. Los fenómenos sísmicos y las tensiones de las placas tectónicas provocaron luego la deriva continental, que aún no ha cesado. Pues bien: este mundo nuevo, paralelo, ha revertido ese proceso y ha devuelto la unidad al mundo. Por eso le llamamos Pangea.
A este respecto, deberíamos hacer una puntualización: cuando hablamos de Pangea, hablamos, en realidad, de ciberespacio, es decir, de la suma de varias tecnologías concretas: Internet, la realidad virtual, la blogosfera, los videojuegos, las interfaces de los ordenadores, y un largo etcétera (En el mismo sentido, Mayans 2002:227, refiriendo la disquisición al ciberespacio.). Por tanto, lo pangeico reúne todas las aplicaciones informáticas asociadas a los ordenadores, estén conectados (on line) o no (off shore) a la Red. Así pues, en este libro no se intenta una descripción singular de cada una de esas tecnologías o elementos, sino una lectura cruzada, una cosmovisión pangeica de nuestro tiempo, del modo informático en que nuestro mundo se refleja y que, como todos los reflejos, tiene una gran parte de refracción, de inexactitud reduplicativa, de simulacro.
Internet es el medio líquido por excelencia, y el ciberespacio un fluido de información comprimida en bits, perfectamente idóneo para una posmodernidad acuosa, llena de miedos líquidos (Bauman), caracterizada por la transparencia (Vattimo) y el desplazamiento (Lipovetsky). Como se ha señalado, “frente al capitalismo más o menos estático o evolutivo, el digitalismo es dinámico por naturaleza” (Matías 2002:217). Por ese mismo motivo, es difícil de captar, sus movimientos son huidizos y sólo pueden apresarse, como en las fotografías, en un instante concreto; quizá en el siguiente nuestra imagen, nuestro concepto del mundo, ya no sea exacto.
Por eso hay que enfrentarse a una dificilísima pregunta: ¿ha cambiado el mundo? Y la respuesta, nuestro intento de respuesta, es este libro. Sólo analizando uno por uno los sectores socioeconómicos y culturales podremos llegar a algo parecido a una contestación apropiada. Pero adelantemos algo que me parece interesante: “no es consistente insistir en las innovaciones de hondo calado que suponen las nuevas tecnologías, por un lado, y sostener una visión excesivamente continuista de la modernidad, por otro, recortando contradictoriamente el alcance mismo de las innovaciones que se subrayan” (Pérez Tapias 2002:59). Nuestro mundo está evolucionando muy rápidamente (el real), y el otro, el digital o especular es una de las causas de ese cambio. Y la velocidad de evolución de este segundo mundo o Pangea es, como veremos después, aún más explosiva e incontrolable que la del primero. No son tiempos para despistarse, si uno quiere estar al día.
Internet ha venido para quedarse. No sólo hablamos de comodidad, de facilidad de comunicación interpersonal, de difusión cultural. Lo que decide la pervivencia de un nuevo medio técnico no son tales avances, sino su adecuación (seamos realistas) a la economía de su tiempo, esto es: el hecho de que sirva a los intereses de las estructuras socioeconómicas imperantes en su eje de coordenadas espaciotemporales. Y la Red se ajusta a ello a la perfección. Como veremos en un capítulo posterior, la economía mundial está hoy muy influenciada por el hecho tecnológico; pero no sólo los términos macroeconómicos, también la microeconomía se rige, cada vez más, por las nuevas leyes digitales. Y en este sentido, cabe recordar alguna de esas normas: “una (…) sería que la abundancia de información otorga un valor mayor a su inteligencia. En la actualidad la información es muy abundante, rápida, ubicua y barata. (…) A la vez, la utilidad y el valor de la red de redes crece al cuadrado del número de sus usuarios, según la ley de Metcalfe, y aún quedan por incorporarse a ella más de 5.000 millones de personas” (Matías 2002:200).
Sin embargo, la influencia entre los dos mundos, Pangea y el planeta Tierra, no va sólo de aquella a ésta. Hay bidireccionalidad de influencias. Como bien dice Javier del Arco, las fronteras no están en Internet dentro del mundo virtual “sino en el mundo real. La más importante es la ya señalada desigualdad en el acceso a los recursos informáticos, que no es sino expresión de las dificultades para extender la cultura y los medios para aprehenderla” (2004:25). Es lo que se ha llamado la brecha digital: como veremos ahora, el dato asombroso no es que mil millones de personas tengan acceso a Internet, sino que cinco mil millones no lo tengan, ni tengan esperanzas de tenerlo, en muchos casos, a medio o largo plazo. Hay millones de personas en todo el mundo que mueren sin haber siquiera visto un teléfono. Cuando hablemos a lo largo de Pangea de la realidad espectacular del ciberespacio, de los brillos cegadores de la Red, no olvidemos a toda esa enorme población mundial que vive en la oscuridad de lo analógico. El tiempo de su incorporación al estado del bienestar y la civilización global aún no ha llegado, y quizá no llegue nunca.
Como digo, esto no es más que el planteamiento de una pregunta, cuya respuesta es el libro. Aquí está el índice del volumen, en el que aparecen las líneas de investigación en las que trabajo desde hace años:
Capítulo 1: Introducción. Pangea o el nuevo mundo.
-Qué es Pangea.
-Importancia de Internet.
-Generación Google.
-Teledemocracia, fraude, ilusión , neofeudalismo
-La forma de Internet
-La nueva ambivalencia de lo interactivo
Capítulo 2: Internet como cuarto poder
-Internet como dromocracia
-Instantaneidad
-Rumores y teoría de la simulación
-La era de la no atención
Capítulo 3: Blogosfera
-Qué es un blog
-La blogosfera como gran conversación
-Tipos de blogs
-Penetración de la blogosfera en Internet
-Poder democrático de los blogs
-Perfil psicológico del blogger
-Perfil psicosocial del blogger
-El periodismo y los blogs
-El futuro
-Recomendados
Capítulo 4: Los peligros de Internet: adicción, privacidad, control, hackeractivismo
-¿Quién manda?
-Privacidad y seguridad
-Ansiedad y adicción
-¿Privacidad? Defiéndase mintiendo
-La doble cara de la Red
-Más sociedad de control
-Retrato colectivo
Capítulo 5: El espacio Interior. Internet y la psicología
-¿Bueno o malo? Algunas opiniones sobre los efectos de la red en las personas
-Los jóvenes: hikikomoris y Generación MySpace
-No hay vida fuera de la vida
-La Realidad Virtual (RV)
-El amor en Internet
-Palabras de una actriz
-Algunas conclusiones
Capítulo 6: La regulación de Pangea: derechos y libertades
-Morfología de un problema de peso
-Algunos fragmentos sobre las libertades y las redes
-Ética globalizatoria y Sociedad Civil Global
-Copyleft
-Fragmenta
-Por qué la red favorece el delito
-Algunos problemas jurídicos de interés
Capítulo 7: La empresa en Internet y los blogs
-La nueva economía
-Notas de la nueva economía
-Complicaciones y peligros
-Nuevas tendencias
-Exterioridad
-Blogs y empresas
-Dificultades
-Posibles ventajas para las empresas
-Ventajas según tipos de blogs empresariales
Capítulo 8: Lengua, arte y cultura en Pangea
-Problemas de una lengua franca
-Literatura e Internet
-Las posibilidades formales de las nuevas tecnologías
-¿La socialización del arte?
-Características del arte que viene
Bibliografía
Apéndice: Los nuevos ejes de coordenadas: nueva realidad, nuevo espacio, tiempo nuevo, nuevo pensamiento.
-Previa aclaración tecnoideológica
-El problema de convertir el mundo en un sistema
-Las cuatro regiones de Pangea: nueva realidad, nuevo espacio, nuevo tiempo, nuevo pensamiento
-Ciberpensamiento
He puesto en negrita el apéndice, porque los lectores del blog seguramente encontréis ahí el tono habitual de Diario de Lecturas. Es un añadido de pensamiento más profundo y con bibliografía más extensa, sobre alguno de los temas explicados en el libro.
Por qué hay que conocer las nuevas tecnologías
Internet es la memoria congelada de la especie. Por desgracia, cada vez hay que saber más para ser “culto”, algo que choca de frente con las estadísticas que nos dicen que la población media lee cada vez menos, sobre todo los jóvenes. El desarrollo natural (en progresión aritmética) de las humanidades, que se suma a un acervo de treinta siglos, se completa ahora con el desarrollo en progresión geométrica de una realidad virtual que sólo hace cincuenta años no existía.
En una reveladora entrevista publicada hace un mes en El Cultural de El Mundo, una de las personas más cultas del mundo, el políglota, archilector y ensayista George Steiner confesaba que uno de los errores intelectuales más graves que había cometido en su vida era “no haber medido la inmensidad de del impacto de la web sobre todos los aspectos de la sensibilidad. En el futuro será necesaria otra poética distinta a la de Aristóteles. Estoy seguro de que llegará”. Por venir de quien vienen, hay que prestar atención a estas palabras, que traslucen que las nuevas tecnologías están aquí para quedarse, e incorporan ya toda una nueva cultura, no alternativa sino complementaria a la de siempre.
En un libro titulado Más allá de internet: la Red Universal Digital, el ingeniero de Telecomunicación y catedrático de la Politécnica de Madrid Fernando Sáez Vacas hace una reflexión interesante en el prefacio, comentando la estructura y contenido del libro: “podría parecer que resultará abstracto y duro de leer. Es posible que en alguna medida sea así, pero (…) el autor piensa que el 70% de sus contenidos explícitos debería hoy formar parte de los conocimientos generales de los adultos que se reclamen de medianamente cultos”. Como señala Sáez, esa Red Universal Digital es mucho más que Internet, es todo el conglomerado de tecnologías digitales (incluyendo el móvil, el MP3, etc.), con que tenemos que lidiar a diario y que están cambiando nuestra forma de ver el mundo y la comunicación. Juan Cueto, escritor y directivo de la televisión italiana, decía que la Red va a cambiar incluso lo que creíamos que nunca mutaría: el uso de la televisión. Por suerte o por desgracia, ahora también hay que estar al día en esto… sin descuidar la cultura de siempre.