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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

19-09-2006 17:37:17

Después de la posmodernidad: Pangea

Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Después de la posmodernidad: Pangea


“Las técnicas cambian, se quedan antiguas, pero las estructuras del planeta permanecen”
Belén Gopegui, Lo real

Esta semana sale a la venta un ensayo en el que llevo casi diez años trabajando. En 1997 comencé a estudiar las nuevas tecnologías, con el propósito de documentarme para la escritura de Mester de cibervía, que apareció tres años después en Pre-Textos. Concluyó la escritura del poemario, pero no la investigación. Me di cuenta de que ahí, en este terreno de las tecnologías de la información (comúnmente conocidas como TICs) es donde va a jugarse el futuro de un gran número de realidades sociológicas, económicas, políticas y culturales. Y seguí trabajando. Fruto parcial de ese trabajo es Pangea. Internet, blogs y comunicación en un mundo nuevo (Fundación José Manuel Lara). La descripción que hago en el volumen es parte de mi proyecto de explicación de qué pueda haber, y no sólo culturalmente, después de la Posmodernidad. Por ser éste uno de los temas que más se ha tratado en este blog, creo que puede ser de interés para alguno de vosotros esta investigación. Para mí este libro es importante, porque por vez primera se puede entender exactamente qué es lo que estoy haciendo, cuales son mis líneas de atención. Hay críticos que me recriminan atender demasiadas realidades a la vez, y lectores que en ocasiones me reprochan que en libros de literatura incluya citas científicas o técnicas y, en ensayos sobre otros temas, citas filosóficas o literarias. Esa continuidad entre ramas es a lo que llamo lo pangeico como sucesor cabal del estilo posmodernista, y el orden epistemológico de esta nueva forma es lo que trato de vertebrar en Pangea.



Para que tengáis una idea aproximada de aquello a lo que denomino Pangea, os transcribo las primeras páginas del libro, aunque la respuesta completa es, en rigor, todo el ensayo.

Pangea es un mundo nuevo, pero con esto no queremos decir que el otro haya desaparecido. Junto a él, en conexión directa con él pero diferente del real, hay un mundo entero, al que accedemos cuando utilizamos algunas nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Esta nueva realidad (que es siempre una realidad duplicada o virtual) ha conseguido rehacer lo que rompió la deriva de los continentes. Como sabemos, hace millones de años en el planeta no había más que un solo continente; los sismólogos e historiadores se refieren a aquella tierra unida y primigenia como Pangea. Los fenómenos sísmicos y las tensiones de las placas tectónicas provocaron luego la deriva continental, que aún no ha cesado. Pues bien: este mundo nuevo, paralelo, ha revertido ese proceso y ha devuelto la unidad al mundo. Por eso le llamamos Pangea.

A este respecto, deberíamos hacer una puntualización: cuando hablamos de Pangea, hablamos, en realidad, de ciberespacio, es decir, de la suma de varias tecnologías concretas: Internet, la realidad virtual, la blogosfera, los videojuegos, las interfaces de los ordenadores, y un largo etcétera (En el mismo sentido, Mayans 2002:227, refiriendo la disquisición al ciberespacio.). Por tanto, lo pangeico reúne todas las aplicaciones informáticas asociadas a los ordenadores, estén conectados (on line) o no (off shore) a la Red. Así pues, en este libro no se intenta una descripción singular de cada una de esas tecnologías o elementos, sino una lectura cruzada, una cosmovisión pangeica de nuestro tiempo, del modo informático en que nuestro mundo se refleja y que, como todos los reflejos, tiene una gran parte de refracción, de inexactitud reduplicativa, de simulacro.

Internet es el medio líquido por excelencia, y el ciberespacio un fluido de información comprimida en bits, perfectamente idóneo para una posmodernidad acuosa, llena de miedos líquidos (Bauman), caracterizada por la transparencia (Vattimo) y el desplazamiento (Lipovetsky). Como se ha señalado, “frente al capitalismo más o menos estático o evolutivo, el digitalismo es dinámico por naturaleza” (Matías 2002:217). Por ese mismo motivo, es difícil de captar, sus movimientos son huidizos y sólo pueden apresarse, como en las fotografías, en un instante concreto; quizá en el siguiente nuestra imagen, nuestro concepto del mundo, ya no sea exacto.

Por eso hay que enfrentarse a una dificilísima pregunta: ¿ha cambiado el mundo? Y la respuesta, nuestro intento de respuesta, es este libro. Sólo analizando uno por uno los sectores socioeconómicos y culturales podremos llegar a algo parecido a una contestación apropiada. Pero adelantemos algo que me parece interesante: “no es consistente insistir en las innovaciones de hondo calado que suponen las nuevas tecnologías, por un lado, y sostener una visión excesivamente continuista de la modernidad, por otro, recortando contradictoriamente el alcance mismo de las innovaciones que se subrayan” (Pérez Tapias 2002:59). Nuestro mundo está evolucionando muy rápidamente (el real), y el otro, el digital o especular es una de las causas de ese cambio. Y la velocidad de evolución de este segundo mundo o Pangea es, como veremos después, aún más explosiva e incontrolable que la del primero. No son tiempos para despistarse, si uno quiere estar al día.

Internet ha venido para quedarse. No sólo hablamos de comodidad, de facilidad de comunicación interpersonal, de difusión cultural. Lo que decide la pervivencia de un nuevo medio técnico no son tales avances, sino su adecuación (seamos realistas) a la economía de su tiempo, esto es: el hecho de que sirva a los intereses de las estructuras socioeconómicas imperantes en su eje de coordenadas espaciotemporales. Y la Red se ajusta a ello a la perfección. Como veremos en un capítulo posterior, la economía mundial está hoy muy influenciada por el hecho tecnológico; pero no sólo los términos macroeconómicos, también la microeconomía se rige, cada vez más, por las nuevas leyes digitales. Y en este sentido, cabe recordar alguna de esas normas: “una (…) sería que la abundancia de información otorga un valor mayor a su inteligencia. En la actualidad la información es muy abundante, rápida, ubicua y barata. (…) A la vez, la utilidad y el valor de la red de redes crece al cuadrado del número de sus usuarios, según la ley de Metcalfe, y aún quedan por incorporarse a ella más de 5.000 millones de personas” (Matías 2002:200).

Sin embargo, la influencia entre los dos mundos, Pangea y el planeta Tierra, no va sólo de aquella a ésta. Hay bidireccionalidad de influencias. Como bien dice Javier del Arco, las fronteras no están en Internet dentro del mundo virtual “sino en el mundo real. La más importante es la ya señalada desigualdad en el acceso a los recursos informáticos, que no es sino expresión de las dificultades para extender la cultura y los medios para aprehenderla” (2004:25). Es lo que se ha llamado la brecha digital: como veremos ahora, el dato asombroso no es que mil millones de personas tengan acceso a Internet, sino que cinco mil millones no lo tengan, ni tengan esperanzas de tenerlo, en muchos casos, a medio o largo plazo. Hay millones de personas en todo el mundo que mueren sin haber siquiera visto un teléfono. Cuando hablemos a lo largo de Pangea de la realidad espectacular del ciberespacio, de los brillos cegadores de la Red, no olvidemos a toda esa enorme población mundial que vive en la oscuridad de lo analógico. El tiempo de su incorporación al estado del bienestar y la civilización global aún no ha llegado, y quizá no llegue nunca.

Como digo, esto no es más que el planteamiento de una pregunta, cuya respuesta es el libro. Aquí está el índice del volumen, en el que aparecen las líneas de investigación en las que trabajo desde hace años:

Capítulo 1: Introducción. Pangea o el nuevo mundo.
-Qué es Pangea.
-Importancia de Internet.
-Generación Google.
-Teledemocracia, fraude, ilusión , neofeudalismo
-La forma de Internet
-La nueva ambivalencia de lo interactivo

Capítulo 2: Internet como cuarto poder
-Internet como dromocracia
-Instantaneidad
-Rumores y teoría de la simulación
-La era de la no atención

Capítulo 3: Blogosfera
-Qué es un blog
-La blogosfera como gran conversación
-Tipos de blogs
-Penetración de la blogosfera en Internet
-Poder democrático de los blogs
-Perfil psicológico del blogger
-Perfil psicosocial del blogger
-El periodismo y los blogs
-El futuro
-Recomendados


Capítulo 4: Los peligros de Internet: adicción, privacidad, control, hackeractivismo
-¿Quién manda?
-Privacidad y seguridad
-Ansiedad y adicción
-¿Privacidad? Defiéndase mintiendo
-La doble cara de la Red
-Más sociedad de control
-Retrato colectivo


Capítulo 5: El espacio Interior. Internet y la psicología
-¿Bueno o malo? Algunas opiniones sobre los efectos de la red en las personas
-Los jóvenes: hikikomoris y Generación MySpace
-No hay vida fuera de la vida
-La Realidad Virtual (RV)
-El amor en Internet
-Palabras de una actriz
-Algunas conclusiones

Capítulo 6: La regulación de Pangea: derechos y libertades
-Morfología de un problema de peso
-Algunos fragmentos sobre las libertades y las redes
-Ética globalizatoria y Sociedad Civil Global
-Copyleft
-Fragmenta
-Por qué la red favorece el delito
-Algunos problemas jurídicos de interés

Capítulo 7: La empresa en Internet y los blogs
-La nueva economía
-Notas de la nueva economía
-Complicaciones y peligros
-Nuevas tendencias
-Exterioridad
-Blogs y empresas
-Dificultades
-Posibles ventajas para las empresas
-Ventajas según tipos de blogs empresariales


Capítulo 8: Lengua, arte y cultura en Pangea
-Problemas de una lengua franca
-Literatura e Internet
-Las posibilidades formales de las nuevas tecnologías
-¿La socialización del arte?
-Características del arte que viene

Bibliografía

Apéndice: Los nuevos ejes de coordenadas: nueva realidad, nuevo espacio, tiempo nuevo, nuevo pensamiento.
-Previa aclaración tecnoideológica
-El problema de convertir el mundo en un sistema
-Las cuatro regiones de Pangea: nueva realidad, nuevo espacio, nuevo tiempo, nuevo pensamiento
-Ciberpensamiento

He puesto en negrita el apéndice, porque los lectores del blog seguramente encontréis ahí el tono habitual de Diario de Lecturas. Es un añadido de pensamiento más profundo y con bibliografía más extensa, sobre alguno de los temas explicados en el libro.


Por qué hay que conocer las nuevas tecnologías

Internet es la memoria congelada de la especie. Por desgracia, cada vez hay que saber más para ser “culto”, algo que choca de frente con las estadísticas que nos dicen que la población media lee cada vez menos, sobre todo los jóvenes. El desarrollo natural (en progresión aritmética) de las humanidades, que se suma a un acervo de treinta siglos, se completa ahora con el desarrollo en progresión geométrica de una realidad virtual que sólo hace cincuenta años no existía.

En una reveladora entrevista publicada hace un mes en El Cultural de El Mundo, una de las personas más cultas del mundo, el políglota, archilector y ensayista George Steiner confesaba que uno de los errores intelectuales más graves que había cometido en su vida era “no haber medido la inmensidad de del impacto de la web sobre todos los aspectos de la sensibilidad. En el futuro será necesaria otra poética distinta a la de Aristóteles. Estoy seguro de que llegará”. Por venir de quien vienen, hay que prestar atención a estas palabras, que traslucen que las nuevas tecnologías están aquí para quedarse, e incorporan ya toda una nueva cultura, no alternativa sino complementaria a la de siempre.

En un libro titulado Más allá de internet: la Red Universal Digital, el ingeniero de Telecomunicación y catedrático de la Politécnica de Madrid Fernando Sáez Vacas hace una reflexión interesante en el prefacio, comentando la estructura y contenido del libro: “podría parecer que resultará abstracto y duro de leer. Es posible que en alguna medida sea así, pero (…) el autor piensa que el 70% de sus contenidos explícitos debería hoy formar parte de los conocimientos generales de los adultos que se reclamen de medianamente cultos”. Como señala Sáez, esa Red Universal Digital es mucho más que Internet, es todo el conglomerado de tecnologías digitales (incluyendo el móvil, el MP3, etc.), con que tenemos que lidiar a diario y que están cambiando nuestra forma de ver el mundo y la comunicación. Juan Cueto, escritor y directivo de la televisión italiana, decía que la Red va a cambiar incluso lo que creíamos que nunca mutaría: el uso de la televisión. Por suerte o por desgracia, ahora también hay que estar al día en esto… sin descuidar la cultura de siempre.


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Comentarios

  1. ¿Cuándo se presenta?

    mario — 20-09-2006 10:47:03

  2. Estimado Vicente:
    Ya disponemos de "Pangea" en nuestra librería (Literanta, Palma de Mallorca). Ahora sólo queda leerlo (y espero pasármelo tan bien como con "Singularidades"). ¿Hay previstos fechas y lugares de presentación del libro? Te invitamos, si viajas a Palma alguna vez, a visitarnos. La dirección de la página web es la siguiente: www.literanta.com.
    Ánimo y enhorabuena.


    Marina — 20-09-2006 14:18:33

  3. Carajo, tocas en ese libro montones cosas a las que ando dando vueltas desde hace tiempo... ¿Se distribuye ya? Ya tienes un comprador (y un lector muy muy atento). Felicidades.

    Daniel — 20-09-2006 15:06:44

  4. Me asustas.

    Clemente — 20-09-2006 18:06:01

  5. Publicado en www.kiliedro.com
    Poemas y ciencia

    por Vicente Luis Mora

    Si tengo que reconocer, con honestidad, cuál ha sido mi afición más sostenida e invariable desde la infancia, la respuesta no puede ser más que una, y no es la literatura, sino la cosmología. Soy adicto lector de revistas y libros de ciencia antes que devorador de novelas, ensayos o poemas. E incluso en literatura necesito una variación constante, mientras que mis gustos científicos apenas necesitan variación, pudiendo anclarse durante meses o años en un aspecto concreto, que casi siempre tiene que ver con la conformación del Universo.

    Mi obra poética ha mejorado sensiblemente desde que se ha ido ajustando, con numerosas dificultades, a mi afición más constante. Esto no es una ley exacta (ninguna lo es; fue lo único que aprendí en años de estudios jurídicos), y no durará siempre, pero a día de hoy debo decir que mis mejores poemas se deben a la sana mixtión de ramas del conocimiento científico con elementos literarios. Superando la tendencia de Nova (2003) a incorporar más el tema de la ciencia que el método, mi trabajo actual se encamina a la escritura bajo mirada científica, para lo cual el ejemplo de A. R. Ammons ha sido, desde luego, decisivo, y sería absurdo por mi parte escamotearlo.

    La causa de mi interés por el cosmos es que, de modo intuitivo y sin ningún tipo de prueba o principio argumental, entiendo que sus aún inexplicables leyes son las mismas que rigen nuestro también incomprensible cerebro. Dicen los sabios que utilizamos sólo en torno a un cuatro por ciento de nuestra capacidad neuronal, y que zonas enteras de nuestra capacidad están inexploradas. Se ha llegado algo más tarde a la misma conclusión en el campo astronómico, pero valía la pena esperar: “La composición del universo es: energía oscura, un 70%; materia oscura, un 25%; materia ordinaria invisible, un 4%; estrellas y materia visible 0.5%; y neutrinos otro 0.5%. Así que la mayor parte del balance masa-energía del universo es energía oscura, para la que no tenemos explicación” (Wendy Freedman, de la Carnegie Institution, en 2004). Esto es lo que tenemos. Oscuridad y desconocimiento, perplejidad, desde lo más extenso a lo más íntimo. La poesía debería reflejar estos dos extremos: primero, alojar todo ese vacío, encarnarlo, a través de unas saludables dosis de delirio. Segundo, canalizarlo al papel a través de un medio construido por algún tipo de ley, por inexacta que sea. Pero aceptar el absoluto delirio es tan infructuoso para el arte como la tiranía cartesiana. Es la ciencia la que nos permite saber hasta qué punto no sabemos absolutamente nada. Lo ideal: un cierto surrealismo vertido en moldes proporcionales. Energía oscura no destructiva para el lector. Nitroglicerina en matriz, pasada de mano en mano.

    Copiar y pegar — 20-09-2006 18:18:21

  6. Espero que no sea un aburrido mamotreto como aquel digitalismo de un tal terceiro o la era del acceso de rifkin, pamfletos adivinatorios de la nueva economía. Por lo pronto, por el índice, el de Vicente parece un libro más agradable.

    Tipo — 20-09-2006 20:08:06

  7. Vicente, enhorabuena. Habrá que digerirlo.

    PD: ¡Y hazle caso a la sin par Marina!

    Agustín Fernández Mallo — 20-09-2006 20:12:15

  8. Tiene una pinta excelente. Este es el campo de batalla. No hay otro. Y creo que como arcabuceros habrá que tomar posiciones. Otra cosa es que quien domine los cielos tenga la capacidad de hacer parecer nuestras armas de aun menor alcance. O de la cultura de siempre la cultura de nunca. Gracias por los libros, éste merecería una edición digital, Lara garboso mediante.

    Chema — 20-09-2006 20:51:04

  9. Gracias, para todos. Y Marina, tendré que ir a Palma de nuevo (estuve a punto de ir el año pasado a presentar el libro de Agustín, pero el nivel de estrés no aconsejaba más presión), y ver tu librería. Amigo Tipo, he intentado hacerlo ameno. Los primeros lectores me han dicho que lo es, pero son amigos y no me fío mucho. Espero tu criterio, no te cortes (nunca lo haces, ahora que caigo). Saludos a todos y gracias.

    vicente luis mora — 20-09-2006 23:36:20

  10. así que se trataba de eso, de que somos conejillos de indias para ese estudio, pobres seres digitales diseccinados, qué cruel don vicente

    Baudrillard — 22-09-2006 12:30:05

  11. Delito. Empresas. Nueva economía... What the fuck...?

    Pink Floyd — 23-09-2006 00:14:57

  12. Interesante opinión de Iñigo García Ureta en el taller de blogs literarios que hemos celebrado en Córdoba, dentro de Eutopía06: la informática ha terminado con la imprenta, pero ha rescatado y universalizado sus terminologías: cuerpo de letra, tipo, caja, etc. Desaparece la técnica antigua, pero no su cultura.

    vicente luis mora — 23-09-2006 18:24:02

  13. Interesante opinión de Iñigo García Ureta en el taller de blogs literarios que hemos celebrado en Córdoba, dentro de Eutopía06: la informática ha terminado con la imprenta, pero ha rescatado y universalizado sus terminologías: cuerpo de letra, tipo, caja, etc. Desaparece la técnica antigua, pero no su cultura.

    vicente luis mora — 23-09-2006 18:32:55

  14. Interesante opinión de Iñigo García Ureta en el taller de blogs literarios hoy (20/09/2006) hemos celebrado en Eutopía06: la informática ha terminado con la imprenta, pero ha rescatado y universalizado sus terminologías: cuerpo de letra, tipo, caja, etc. Desaparece la técnica antigua, pero no su cultura.

    vicente luis mora — 23-09-2006 18:37:27

  15. Pero uniformizada, reducida, descafeinada. Las tipografías del Word son muy malas, imperfectas, nada que ver con las tipografías reales, que antes se concretaban en plomo. Ese descuento, esa uniformización, va más allá del paso de lo artesanal o lo digital/mecanizado, es una pérdida. Benjamin diría de aura. Tú como lo llamas en tu libro, si es que abordas el tema?

    Jordi C. — 23-09-2006 18:41:01

  16. No abordo el tema en concreto. Pero no sé yo si Benjamin estaría de acuerdo en que los medios de reproducción mecánica (y la imprenta lo es) tengan aura alguna. Se ha perdido un encanto, eso sí, pero la imprenta tradicional y exquisita (Málaga tiene aún señeros practicantes de ese arte) tendrá siempre un hueco en la realidad "analógica".

    vicente luis mora — 23-09-2006 21:23:54

  17. Lo leeremos con entusiasmo, don Vicente. Enhorabuena

    Jorge Riechmann — 24-09-2006 13:27:15

  18. Yo acabo de publicarme mi primer libro y la verdad es que se disfruta mucho con el sonido y olor de las imprentas. Al llevarlo a mis amigos libreros me han enseñado algo que me ha dejado pensativo y risueño. Mientras que yo he pagado 1500 eurillos por una edición de 500, en Sevilla (y me imagino que en muchos sitios) te hacen ya uno (y me han enseñado un ejemplo) de sus buenas 250 páginas por 1,6 euros ejemplar con las imprentas digitales que en el fondo deben ser una fotocopiadora avanzada o algo así. Lo que me ha parecido maravilloso es que según parece a los diez años esos libros pierden las letras y la tinta acaba desapareciendo y quedan inmaculados. Me ha gustado eso. Debería haberlo hecho así para no tener que avengonzarme dentro de una década de lo que he escrito y a la vez poder disfrutar de la cosa rara de ponerse uno firme en la estantería en buena compañía (cuando me he visto en mi biblioteca al lado de algún peso pesado, me ha dado la sensación de haberme colado de matute en una fiesta sin invitación).
    Un saludo atento.

    javier castro — 24-09-2006 18:40:48

  19. Existen millones de tipografías.
    Las familias tipográficas son las mismas, basadas principalmente en la existencia o ausencia de serifa. Reflejan la misma Historia de las Civilizaciones.
    Las técnicas de reproducción perfeccionan y continúan lo existente.
    Poseer un Manual de Tipografía es básico para leer más que las palabras.

    Mac existe.

    superwoobinda — 24-09-2006 19:13:01

  20. Para Javier Castro: recuerdo una línea de Martin Amis, creo que de Tren nocturno, pero puedo estar equivocado: los amores de hoy en día caducan a los seis meses, como el papel de los faxes. Unido a tu comentario y a ese dato revelador que apuntas:

    la literatura normalizada caduca a los diez años, como la tinta de la imprenta rápida.

    Saludos.

    vicente luis mora — 25-09-2006 20:38:51

  21. Enhorabuena Vicente. Espero encontrarlo por Sevilla. El tema es interesante. Un abrazo.

    PICKY — 26-09-2006 00:26:36

  22. Gracias, P. Besos a Magda y los babys.

    vicente luis mora — 26-09-2006 08:09:02

  23. Parece muy interesante el libro, Vicente, habr¨¢ que ir a comprarlo. Hace poco estuve en un seminario que organizaba la Complutense de Madrid y que versaba sobre el Hipertexto. Asisti¨®, entre otros, uno de los m¨¢s grandes conocedores del tema, George Landow.
    Por otro lado, querr¨ªa destacar el descubrimiento de esta bit¨¢cora, verdadero oasis en el desierto momificado de las letras. Aqu¨ª he descubierto a uno de los mejores poetas que conozco, Agust¨ªn Fern¨¢ndez Mallo, que junto a Rafael Courtoisie son, pienso, el verdadero nuevo paradigma po¨¦tico en formato papel de que tanto se habla y no se ve.
    Estar¨ªa muy interesado en contactar con Agust¨ªn, me gustar¨ªa leer su primer libro y su art¨ªculo, ya que yo estoy escribiendo un "poemario" y guarda ciertas semejanzas con Jean Fontaine Odisea. Quiz¨¢ soy su doble de Central Park!
    Gracias tambi¨¦n, Vicente, por tus libros y art¨ªculos, verdaderas bombonas de ox¨ªgeno.
    La tumba del 8 es ¡Þ

    J. G. V. — 28-09-2006 16:27:16

  24. Gracias, J., por tus palabras. Supongo que Agustín dejará por aquí su correo. Un abrazo y bienvenido.

    vicente luis mora — 28-09-2006 23:09:13

  25. Enhoracuena por la salida del libro. Doy noticia de ello en mi blog, cuya dirección ya he puesto. Su libro (del que sólo he leído las primeras 70 páginas) es muy inspirador, interesantísimo. Sin embargo, no comprendo ni comparto sus afirmaciones (p. 18) muy pesimistas sobre los efectos del uso de los ordenadores y de Internet (dificultades de los autores noveles para acceder a ordenador, "no preocupación por los demás y la transcendencia"). En cualquier caso, muchas gracias por su esfuerzo intelectual y moral. En castellano hacen falta reflexiones como la suya. Un cordial saludo.

    javier delgado echeverria — 16-10-2006 20:54:42

  26. He publicado hoy jueves 26.X.06 una reseña de su libro en mi columna ·jardines cercanos" del suplemento "Artes y Letras" (dirigido por el escritor Antón Castro)del Heraldo de Aragón. Hoy lo he puesto en mi blog. Se lo copio aquí para que tenga constancia del eco de su libro en tierras aragonesas:
    PANGEA

    Vicente Luís Mora (Córdoba, 1970) publicó el mes pasado “Pangea. Internet, blogs y comunicación en un mundo nuevo” (Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2006). “Pangea”, según explica Mora, es una manera de llamar a ese “mundo nuevo, diferente del real, al que accedemos cuando utilizamos nuevas tecnologías de la información y la comunicación”. Estamos hablando “de ciberespacio, es decir, de la suma de varias tecnologías concretas:Internet, la realidad, la bolgosfera, los videojuegos, los interfaces de los ordenadores y un largo etcétera.” En las 259 páginas de este denso libro se definen una gran cantidad de conceptos, se resumen una gran cantidad de opiniones y se clasifican ordenadamente una gran cantidad de informaciones relativas a los peligros de Internet, a la psicología de Internet, a la regulación legal de Internet, a la utilización e intervención empresarial en Internet y a la función cultural de Internet. El autor aún tiene fuerzas para un notable apéndice de tipo más personal, dedicado a “las cuatro regiones de Pangea: nueva realidad, nuevo espacio, nuevo tiempo, nuevo pensamiento”. Un nutrido apartado bibliográfico completa su libro. Entre la todavía escasa y dispersa bibliografía española sobre Internet, este grupo de ensayos está destinado a orientar muchas búsquedas y a facilitar la comprensión del origen de muchas actitudes opiniones que viajan por la red y del sentido de muchas opiniones en un amplio contexto internacional de debate. Aparte de poeta y crítico literario y, por supuesto, autor de un blog (http://vicenteluismora.bitacoras.com), Mora es jurista y eso añade un punto de vista muy importante sobre las leyes, las trampas y las presiones de todo tipo que tienen lugar en los rincones más recónditos de ese mundo virtual llamado “Pangea”. Precisamente allí donde se esconden los dispositivos coercitivos o liberadores de Internet.

    javier delgado echeverria — 26-10-2006 12:35:58

  27. Vamos a ver, amigo Javier Delgado Echevarría. Seguramente Vicente le haya agradecido esta difusión de su obra Pangea en su entrañable periódico Heraldo de Aragón. Pero en su reseña utiliza dos frases del propio Vicente que muy bien hace entrecomillándolas, en cuanto que son citas textuales. Pero, queriendo o sin querer, no las ha copiado literalmente y no sé bien cómo es que las ha entrecomillado y luego las transcribe manipuladas. Fíjese qué demonios ha hecho:
    a) “mundo nuevo, diferente del real, al que accedemos cuando utilizamos nuevas tecnologías de la información y la comunicación”. Perdóneme, amigo, pero le pregunto ¿dónde está esa frase del amigo Vicente? Lo que usted pone en boca de Vicente es un gravísimo error en cuanto que ese mundo nuevo es nuevo, pero no diferente del real, puesto que es parte de la realidad. Esa frase no es de Vicente, y más, aún utilizando algunas de esas palabras Vicente hace matices que para nada su resultado en intención es el mismo que el que usted hace decir a Vicente en su reseña.
    b) Estamos hablando “de ciberespacio, es decir, de la suma de varias tecnologías concretas: Internet, la realidad, la blogosfera, los videojuegos, los interfaces de los ordenadores y un largo etcétera”. Perdóneme de nuevo, pero dónde dice que “la realidad” es una tecnología concreta? ¿Sabe lo que ha transcrito y sus consecuencias poniéndolo en boca de Vicente? Será la realidad virtual, cosa que es otra cosa.

    Vaya por dios!. Sencillamente, prefiero el Babelia hablando de Ashbery como un poeta menor que todas las páginas del suplemento aragonés.

    Un saludo, jeje

    Toto — 28-10-2006 14:17:46

  28. Toto, no seas malo: no me espantes a los críticos (y menos a este señor, que sin conocernos de nada ha tenido la deferencia de leerse el libro y reseñarlo, generosamente y por puro interés), que no está la cosa para eso, de verdad. Con tantas novedades, los escritores acabaremos pagando a los críticos para que nos reseñen.

    Bueno, ahora que lo pienso, algunos, y a su manera, lo hacen.

    Saludos.

    vicente luis mora — 28-10-2006 17:48:58

  29. Hola Vicente. Soy Rafael Cejudo. Es la primera vez que escribo en un blog y me siento un poco virgen (espero que borres esto último en honor a "la moderación de comentarios").
    Ha sido un placer muy útil leer tu libro. Creo que lo más sincero que puedo decirte es que me hubiera gustado escribirlo yo. La idea de Pangea me parece muy sugerente y muy clarificadora, y las anotaciones al margen funcionan. En el libro hay material suficiente para una tesis, en realidad está casi hecha si ves las tesis que se presentan por ahí.
    Para que esto tenga más gracia te voy a hacer tres críticas, o mejor te voy a mostrar mi desacuerdo en tres puntos. El primero es una opinión personal: yo no soy tan pesimista, y el retorno a los simios en Pangea sólo puedo admitirlo como una licencia poética (y tu afirmación sobre la utilidad de la red en 214 me parece inaceptablemente luddita). La segunda cuestión es que el apéndice no cuadra con la estructura general del libro. Y la tercera es que me ha dado la imprensión de que hay una cierta contradicción entre "el imperativo tecnológico" (la idea de que lo que pueda técnicamente hacerse se hará), la repetidas afirmaciones de que la web no es ni buena ni mala en sí misma, y por otro lado (en el apéndice) tus afirmaciones sobre la necesidad de la ética y la diferencia entre técnica y tecnología.Yo pienso que la técnología (ciencia+técnica) no es neutral, y que puede ser aquí útil la idea de Gestell de Heidegger.
    Como yo no tengo blog (aún), te recuerdo mi correo. Sin ningún compromiso.
    Un abrazo

    Rafael Cejudo — 19-12-2006 20:42:03

  30. Gracias por tus palabras sobre Pangea, Rafa. Respecto a lo que apuntas, no veo contradicción entre el imperativo tecnológico, que es una observación de Debord, y lo que yo digo; es más, dudo que Debord negase que cualquier tecnología, incluso la nuclear, no pueda ser buena si está bien utilizada. Desde luego, el uso de "tecnología" es ideológico, pero eso no se contradice con tener una ética. Más bien lo contrario: exige por ello, por ese "plus" sobre "técnica", una apreciación ética, sé que estás de acuerdo con eso. Respecto a la página 214, el libro tiene un problema de evolución, que a veces -no sólo ahí- salta: comenzó a escribirse en 1997 como un libro muy luddita, y muy contrario a Internet, pero acaba en mayo de 2006, rendido su autor ante las innegables ventajas de la Red, una de las cuales es esta misma conversación que mantenemos a su través. A veces no he limado del todo ambos extremos que conviven, lo reconozco, dialécticamente, en sus páginas. Pido perdón, pero esa contradicción es bastante significativa; de hecho, hay días (cuando detienen una red de pedófilos que operaba on line, en las estafas del phising) que Internet me inerva, y otros, como hoy, en que me enerva y tranquiliza. Soy así, pido perdón. Un abrazo y muchísimas gracias por tu colaboración, Rafa.

    vicente luis mora — 20-12-2006 08:35:33


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