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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

20-06-2006 09:56:24

Metamorfosis®, de Juan Francisco Ferré

Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Ayer noche presentamos en Málaga, perdiéndonos el partido de España, el excelente libro de relatos de Juan Francisco Ferré. Por supuesto, esto no es una reseña, sino la purga de mi corazón.


Presentación de Metamorfosis®
Málaga, 19/06/2006



1. Hipertecnificación: el tecnotexto

Estamos en una sociedad que camina del posindustrialismo al postecnologismo. Mientras que la economía industrial estaba sustentada en la fabricación del producto, de cosas tangibles, nuestros tiempos digitales van en busca de la creación artificial de realidades, a través de la realidad virtual, de la clonación, de la subsunción audiovisual de las existencias imitadas en programas como Gran Hermano u otros de reality. En la Modernidad, la copia imaginada del relato auténtico se agotaba en la triste y demacrada expresión de las figuras del museo de cera, fácilmente distinguibles de la imagen primigenia, lábiles, desintegrables con una cerilla. Por el contrario, la realidad alternativa de nuestro tiempo, gracias a la hipertecnificación, ya no permite siempre la distinción entre el original y la copia. ¿Serían ustedes capaces de distinguir la oveja Dolly /1 de la oveja Dolly /2? Lo aterrador es que, a la vista del resultado, y con independencia de la posibilidad, ya no nos interesa saber cuál es la auténtica: la realidad, si es que hay alguna realidad real, no tiene ninguna importancia. En ese mundo estamos, y a ese mundo se enfrenta una nueva generación de narradores, que poco a poco, y no es por causalidad, comienzan a aglomerarse alrededor de la editorial Berenice. No es casual porque el propio editor, Javier Fernández, demostró en su novela Cero absoluto que él comenzaba la guerra contra la dispersión de lo real hincando los dientes en la realidad virtual. Ferré sigue el combate desmontando, desde dentro, el simulacro. Hay un relato en Metamorfosis® que se llama “Ficción / No Ficción”, donde se comienza con un cita de Rosset sobre la distinción entre la realidad y su presentación, haciéndose eco de eso que llamaron los filósofos de principios del XX “crisis de la representación”. No se crean ustedes nada. No le hagan caso a Ferré, o están fritos. Ferré puede ser un sofista cuando quiere, puede hacerles pensar que están ustedes ante un relato, y en realidad asisten a una deconstrucción sistemática de un modo de contar, esto es: un antirrelato. Puede hacerles pensar que están ustedes muertos y a lo mejor comienzan a sentirse mal. No le hagan caso, repito, es demasiado inteligente. A veces creo que Ferré es el espécimen avanzado de una nueva raza de ciborgs que vienen a apoderarse del alma de los humanos, y el arma de sintonización con su memoria inabarcable son sus cuentos: quien los lee siente diversas sensaciones, que él fagocita a través de algún tipo de sensor hipertextual. En estos cuentos tendrán, muchas veces, la intención de excitarse sexualmente, de agredir al prójimo, de llorar enternecidos, de jurar en arameo sobre la desolación del mundo, o de ver publicidad durante horas sin dejar de ingerir hamburguesas. No lo hagan. No sólo porque les saldrá caro (sobre todo, lo de las hamburguesas), sino porque con todas esas excitaciones fisiológicas y mentales Ferré suministra información a los extraterrestres.

Esa hipertecnificación ambiental a la que antes me refería es aprovechada y llevada al paroxismo por Juan Francisco en un conjunto de cuentos donde la textualidad está sometida a elevados niveles de complejidad técnica. Este conjunto de cuentos avanza temas y tonos, sobre todo en el relato “Homenaje a Blancanieves”, que se repetirán en la novela La fiesta del asno (DVD, 2005), ya editada, pero que adivino posterior en su escritura a la mayoría de estas piezas. El estilo tecnotextual del narrador malagueño es muy peculiar, alambicado y culto, caracterizado por un atrevido barroquismo que no cansa o abruma por estar sometido a un sano sentido del humor y una continua autocrítica estilística. El sexo, el deseo, la nietzscheana voluntad de poder (en cualquier sentido) y el influjo de los medios de comunicación visuales son los auténticos protagonistas de unas historias donde los personajes son más bien máscaras sujetas al flujo o reflujo de sus apetitos, o de los deseos de los otros; es significativo al respecto que muchos de ellos carezcan de nombre, sean presentados por apodos o carezcan de caracterización biográfica. En una actualización posmoderna del discurso kafkiano, quienes aparecen en los textos de Ferré no buscan la imposición, sino la disposición del cuerpo del otro para el goce, la rendición in/condicional al deseo propio. Es obvia la influencia, bien digerida, de los narradores posmodernistas norteamericanos de las últimas promociones. De hecho, hace poco leía un párrafo del profesor Javier García Rodríguez sobre el último libro de cuentos de Foster Wallace que sería aplicable, sin apenas variación, al Ferré de Metamorfosis®:

Por eso su prosa –su hipertrofiada prosa puntillosa y rizomática- apuesta por saltar constante y sorpresivamente de la objetiva demoración en los detalles ínfimos, en aquellos que la atención cotidiana desprecia precisamente por cotidianos, a radicales (y aquí el adjetivo no es accesorio) flujos de conciencia que ponen en crisis no solo la perspectiva superdetallista y el hiperrealismo sensorial (un puntillismo que a veces se vuelve (…) excesivo (…)), sino también los valores personales y colectivos, y la dinámica del propio relato. Una conciencia así, alerta y funcionando, crea voces, permite la mirada del otro, se contradice, evita los desenlaces (los previsibles pero también los imprevisibles) y soluciones, no traza distinciones entre asuntos menores y grandes cuestiones, ahorra diatribas y consejos, desmonta (¿deconstruye?) edificios casi sagrados (el psicoanálisis, la publicidad, la vida adulta). Una conciencia así, alerta y funcionando, aporta en cada relato la oportuna crítica social (que a veces se transmuta en crítica cultural), la implicación emocional justa (estamos hablando de Wallace, no se olvide) y el escaparate de novedades casual wear de lo que viste el sujeto en los tiempos hodiernos.


2. Tecnosexualismo

Quienes piensen que el acero no tiene sex appeal no conocen el acero. No han visto Metrópolis, no han leído el V. de Thomas Pynchon ni La máquina de follar de Bukowski, no han escuchado a Metallica o Daft Punk, no han visto los vídeos de Madonna dirigidos por David Fincher, no conocen los robots amantes de Assimov, no han practicado el cibersexo, no conocen los cuadros de José Bornoy ni las performances de Marceli Antúnez, no han visto en Internet la cofradía del Sybian, ni en la televisión el capítulo de Sexo en Nueva York donde una de las protagonistas se enamora de su vibrador. Los exoesqueletos también mueren de amor, también las carcasas de los mutantes gimen vapores al rojo vivo, y la piel del acero es suave como un guante de pelo de marta cibelina. Juan Francisco Ferré sí lo sabe, está en la conjura de los tiernos, está entre quienes saben apreciar el erotismo de un cableado, la carnalidad de un engranaje, la sexualidad de un torso cibernético bien remachado. Su prosa es eso, un engranaje sexy, un mecanismo textual, sexual, sextextual, dirigido al desarreglo de los sentidos. Y ello debe ser así porque hemos perdido los referentes, porque nos hemos quedado sin guías para el mundo en este nuevo milenio, porque ya no tenemos Virgilio para llevarnos por el infierno de lo real. Los clásicos no pueden ayudarnos. Como dice el filósofo José Luis Molinuevo, citando a ese Nietzsche tan querido para Ferré, “Nietzsche señala que los románticos expresaron un profundo anhelo de la cultura occidental, la nostalgia del origen, de la seguridad, de la casa. Y que esto es lo que siempre ha representado el mundo griego. El problema –concluye–, es que ya no somos griegos, y que los puentes hacia ellos se han roto. De ahí la construcción hoy de nuevas mitologías en la era de las nuevas tecnologías” (1). Es decir, que es necesaria la escritura de un nuevo gran relato, pese al recelo posmodernista, para explicarnos nuestro mundo. Y para Ferré, ese relato comienza, como el bíblico, por la re/creación del cuerpo, por la descripción de la costilla, por el légamo que acaba convertido en carne. Como apuntaba Eloy Fernández Porta en la introducción a su antología Golpes. Ficciones de la crueldad social (2004), “bebiendo de una heterogénea tradición que abarca desde las transformaciones de Ovidio hasta los videódromos de David Cronenberg, los relatos de Juan Francisco Ferré nos confrontan con una plasmación minuciosa, vívida y barroca de la carnalidad, considerada como el punto de inflexión de las tensiones sociales y los poderes que las determinan. (…) En el humor terminal de Ferré cada una de las situaciones que se describen oscila entre la aceleración de las nuevas tecnologías, que parecen dirigirse a un futuro entendido como implosión total, y la irreductible fisicidad del cuerpo” (p. 23).


3. El mundo como voluntad de representación

Este libro tiene un problema extraño, y es que su título es impronunciable. ¿Cómo llamarlo: Metamorfosis, marca registrada? ¿Metamorfosis r? En una inteligente reseña del libro, el profesor Julio Ortega nos dio las claves de esa rúbrica extraña: a su juicio, "el título del libro lleva la ubicua señal de la marca registrada, tal vez para sugerir que esta Metamorfosis no remite a las de Ovidio y Kafka, por más que tenga de la primera el fervor mundano y, de la segunda, la pérdida de la medida humana. Porque ésta es una metamorfosis de la ‘España diferente’: un derecho adquirido desde el espectáculo goyesco, esperpéntico y buñuelesco, cuyos sueños de la razón se despliegan ahora en tiempo real”. Siendo esto así, que lo es, también hay otra razón, creo, para este título de Ferré, y es que supone la penúltima crítica, de las muchas que le quedan por hacer, al mundo de la publicidad, a la saturación mercantilista del espectáculo, al simulacro entendido como versión de oferta, a las personas entendidas como público o como mercado, a la información como perversión manipuladora. Los personajes de Ferré, como los kafkianos que continuamente recrea, son ánimas dirigidas por otras fuerzas: la fuerza de la inercia, de la tiranía, de la burocracia, del sexo, de los medios. Como ese genial “Dionisio decapitado” que comienza el relato de sus cuitas así: “cuando me cortaron la cabeza, seguí hablando”, sus personajes son seres que continúan su movimiento inercial, puramente físico, después de abandonar la mente; personas que hablan, que cuentan su historia, que siguen su camino, sostenidos sólo por el vigor corporal, como los anfibios descabezados; dirigidos por el destino, como el Golem; movidos por la pulsión, como el jinete sin cabeza del clásico de horror; que siguen embistiendo, como ese toro acéfalo que se encontró, dibujado por hombres prehistóricos, en una cueva de Benalmádena. Cuerpos movidos por algo. Robots, odradeks, replicantes, dobles, enviados, marionetas de los medios. Esa es la literatura de Ferré. Y por eso nos gusta tanto. Porque, por desgracia, nos sentimos identificados.


(1) José Luis Molinuevo, Humanismo y nuevas tecnologías; Alianza, Madrid, 2004, pp. 24-25.


Nota: Antonio Garrido Moraga, en su intervención, apuntó unas ideas de sumo interés: el estilo de Ferré como “Frankenstein textual”, la buena literatura como “huida de la receta”, y la necedad social recogida en los relatos de JFF como metafísica de nuestro tiempo. En su fantástica intervención, Ferré ha explicado que la sección “Artificios” reúne cuentos de una etapa anterior (que, por supuesto, defiende), pero cuya inclusión supone la aparición del concepto de metamorfosis dentro del propio libro: un interesante gesto metasemántico.

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Comentarios

  1. Víctor, Cuando te alejas del excesivo barroquismo conceptual y relacionas tus argumentos teóricos con referencias modernas del imaginario juvenil o cultural se nota mas fluido e interesante tus escritos. El estilo en que esta escrito la parte del Tecnosexualismo me gusto mucho.

    leo zelada — 20-06-2006 17:33:06

  2. Sí, es que mi doble digital, Víctor, escribe mucho mejor que yo. Saludos de Vicente.

    vicente luis mora — 20-06-2006 17:56:58

  3. Zelada, ¿qué llevas en tu maletín? ¿a Monchito?

    Clemente — 20-06-2006 18:05:28

  4. Clemente, en vez de criticar la inteligencia de Zelada, deberías aportar tu inteligencia propia. Por lo menos, Leo siempre sugiere temas o referencias literarias. Ese es el objeto del blog: sumar, no restar. Saludos.

    vicente luis mora — 20-06-2006 18:40:38

  5. Pido disculpas a Leo, y prometo quedar con él para que me pegue, como prometió. En cuanto a las sugerencias... compré el otro día un libro que os gustaría: pop, contracultura... desde una perspectiva juguetona, entre Brian Wilson y Agamben... En un mismo artículo compara -tratando del tópico del viaje en el cine underground y su reutilización burguesa- las novelas de formación alemanas -de Anton Reiser a la desformación del Lenz de Buchner- con Deleuze, el pato Donald y las estadísticas de la juventud obrera alemana de los sesenta... lo siento, no soy buen vendedor.
    El libro es "Personas en loop. Ensayos sobre cultura pop" de Diedrich Diederichsen, Interzona. Es la hostia. Un loop, ya se sabe, es una es una repetición de un ciclo de tiempo: es como la repetición de las repeticiones, el cambio perpetuo. Diedrich lo opone a la linealidad de la construcción del sujeto burgués. No es tan simple como retomar un concepto -eterno retorno, la compulsión de la repetición- y darle brillo pop. Es más rico. Venga, a comprarlo.

    Clemente — 20-06-2006 19:26:24

  6. Bueno, lo de monchito ha tenido gracia, que esta vez pague leo

    Baudrillard — 20-06-2006 19:27:16

  7. Primero, un elogio que engarza con otro debate de este blog, el de la crítica literaria: me ha gustado mucho ésta. Creo que por ahí deberían ir los tiros de la crítica de nuestros libros; siempre hay espacio para establecer relaciones contemporáneas incluso si hablamos de Ovidio. Ahora bien, no he leído el libro, tendré que adquirirlo, lo que no quita que el tono de la crítica me guste. Me parecía estar releyendo Velocidad de Escape, un libro fundamental para la crítica de las artes contemporáneas, menos para la de cierta narrativa y poesía, claro.

    Pero algo que no veo claro en tu crítica, Vicente, es el párrafo:

    “supone la penúltima crítica, de las muchas que le quedan por hacer, al mundo de la publicidad, a la saturación mercantilista del espectáculo, al simulacro entendido como versión de oferta, a las personas entendidas como público o como mercado, a la información como perversión manipuladora”.

    Y no lo veo claro porque si el libro está en los parámetros que la crítica me parece que le presupone lo veo un poco incompatible con ese párrafo. Sencillamente, el mundo que parece describir la crítica (y que por lo tanto deberá describir o aludir ese libro), parece más bien aceptar esa nueva realidad que es la ficción total, que es el simulacro, por ejemplo, “baudrillano”. De lo contrario supondría un resquicio reaccionario, aquel que postula que de hecho existe algo “real” al cual emulan las “ficciones”. Es que si no es así regresamos al típico discurso que ya se encargó de finiquitar la filosofía de la segunda parte del siglo 20, y en especial, las de los 70 en adelante. Creo En fin, no sé si me he explicado.

    Otra cosa: me interesa mucho el libro que recomienda Clemente. Gracias.

    Agustín Fernández Mallo — 20-06-2006 20:59:20

  8. Ay, esa molesta tendencia de los muertos a abandonar sus tumbas y seguir interesándose por lo que pasa... ¿Con cuánta agua bendita descontruccionista habría que empapar a la "realidad" para asegurarnos de que no traspasa la puerta del cementerio? Y ¿cuántos centímetros de estatura será posible cercenar a los "Grandes Relatos" sin que pierdan del todo su inmovilidad cadavérica? Agustín, de verdad, esto tendremos que discutirlo un día ante una botella de algún alcohol de alta graduación. Sugiero vodka --socialdemócrata sueco, nada de ruso postsoviético, hasta ahí podíamos llegar.

    Jorge Riechmann — 20-06-2006 21:10:28

  9. En fin: como sabéis, discrepo de un postulado semejante a "la realidad, si es que hay alguna realidad real, no tiene ninguna importancia". Hay vida fuera de las pantallas, queridos amigos. Que algunas epistemologías realistas no den la talla no quiere decir que ninguna lo haga.

    Jorge Riechmann — 20-06-2006 21:14:54

  10. Querido Jorge, te tomo la palabra, a ver si el alcohol opera el milagro.
    Saludos.

    Agustín Fernández Mallo — 20-06-2006 21:23:32

  11. Estoy de acuerdo con Jorge, Agustín. Si sabemos que hay simulacro es porque hay "algo" con qué confrontarlo, el desierto de lo real, que diría Zizek. El problema, a veces, es encontrarlo debajo de esa hojarasca que sí creo que critica Ferré (bueno, no creo, estoy absolutamente seguro: en la presentación dejó muy claro que detrás del relato "Homenaje a Blancanieves" está el GAL y me temo que aquello fue real, demasiado real). Es muy temprano para epistemologías realistas alternativas, cuando me tome un café (o un vodka), quizá... Un abrazo. Jorge, a ver si nos vemos en Málaga esta noche, que nos han contraprogramado.

    vicente luis mora — 21-06-2006 08:09:07

  12. viendo tus críticas, vicente, me gustaría mandarte un libro de poemas, mío, no por ello bueno, para que te tortures un poco más de lo que el panorama literario te permite. Dime cómo

    antonio alcaide — 21-06-2006 08:14:15

  13. Fácil: apartado 498 Córdoba 14080. Y no te preocupes, me encanta torturarme: poeta y crítico literario. Imagínate si me va la marcha. Saludos.

    vicente luis mora — 21-06-2006 09:44:01

  14. Creo que por ahí van más los tiros, Vicente. Si alguien duda de que lo real exista, entonces que pruebe a acercar a su muñeca un afilado cuchillo o que se arroje desde un décimo piso (siguen quedando mares donde naufragar, aunque sean los de la muerte). Lo que me interesa de los relatos de Ferré es que reflejan cómo junto a la realidad prolifera ese tejido virtualizante que constituyen los medios y que aspira ya no a parasitarla sino sencillamente a reemplazarla. La superestructura abandonó las causas del más allá (en general cualquier valor que no sea el dinero-aquí-ahora-y-cuanto-más-mejor) para centrarse en el limado de asperezas, en un pilling de lo real, lo que haga falta para dejarlo listo y empaquetado en el esfero nada parmenídeo de la clausura comercial. Si en Kafka primaba el espacio hiperbólico (ideal de cronotopo kafkiano) dotado de lugares de inaccesibilidad (para Gregorio, para el agrimensor), en el universo de Ferré (que es el nuestro) asistimos con asombro y consternación al hecho de que el Castillo ha invadido la tierra con sus oropeles de parque temático. Sin embargo ahí está nuestro autor para recordarnos que por debajo del cartón piedra está la sangre, está el sexo, puntos de convergencia de las series narrativas de J. F. Ferré. Lo real está "ahí" (como nos dice Riechmann), agazapado. Se nota porque da placer. Aunque casi siempre duela.

    javier moreno — 21-06-2006 10:48:07

  15. Agustín, Jorge, Javier, cómo me alegro de que aparezcáis, un abrazo y gracias.

    vicente luis mora — 21-06-2006 12:21:11

  16. Hola amigos, primero, como he leído el libro que se discute no puedo opinar sobre las intenciones que yo presupondría en el autor (y digo que “presupondría” porque todos somos autores y sabemos que casi nunca la crítica acierta, y así debe ser porque la crítica o la lectura es una obra de arte más, que lleva su propia trayectoria y vida tan válida como el propio libro) .
    Ahora bien, leo vuestros comentarios, y compruebo que llueve sobre mojado sobre un asunto excede al propio libro y que tiene más que ver con la filosofía del conocimiento o algo así. Tengo la sensación de que esta discusión ya la hemos tenido muchas veces en este blog (y quizá hasta en otras vidas). No obstante,

    1)respecto a lo que dices, Vicente, de que si existe un simulacro es por confrontación a algo que se presume “real”, no puedo si no estar en total desacuerdo. Más bien lo que ocurre es que cada sociedad, cada cultura (cultura no en el sentido de “ilustración” si no de modus vivendi) va creando su propio constructo, su propio simulacro, y dar más verosimilitud per se a cualquiera de ellos es caer, a mi modo de ver, en esa especie de realismo ingenuo del que tantas veces hemos hablado, o incluso en sospechosos etnocentrismos si setrata de comparar diferentes culturas muy alejadas simbólicamente las unas de las otras. Ciñéndonos a una cultura en concreto, la occidental, otra cosa es que lo que las sociedades van construyendo, sus nuevas realidades, se oponga y choque con la episteme y el constructo predecesor que se tiene por sólido, cerrado y más o menos atado. En ese momento la gente nos quejamos de que poderes ocultos y casi siempre malévolos (mitologías bíblicas al cabo, ¡que viene el lobo!) nos están queriendo dar gato por liebre, nos quieren cambiar la “realidad” por un “simulacro”, cuando, no pensamos que aquello que creíamos real no era más que otra sólida ficción construida entre todos. O sea, que para mí, y creo que conmigo mucha más gente, todo lo que existe es lenguaje, o dicho de otra manera: “todo es representación y como tal, es ficción”. El error está en identificar esa ficción con algo negativo, “falso” y cosas por el estilo. Respecto a esto se podrían esgrimir cientos de citas de pensadores contemporáneos y no tan contemporáneos, pero pondré una que creo que ya puse en otro post anterior, es de Rorty, y que para mí da en clavo si se lee con detenimiento, y que aún a riesgo de que penséis que es lo único que he leído y que me tocó en una tómbola, voy a reproducir de nuevo (dicho sea de paso, es un tipo de cosmovisión en la que coinciden bastante los pragmatistas como Rorty con los posmodernistas):


    "Hay que distinguir entre la afirmación de que "el mundo está ahí afuera" y la afirmación de que "la verdad está ahí afuera". Decir que el mundo está ahí afuera, creación que no es nuestra, equivale a decir, en consonancia con el sentido común, que las mayor parte de las cosas que se hallan en el espacio y el tiempo son los efectos de causas entre las que no figuran los estados mentales humanos. Decir que “la verdad NO está ahí afuera” es simplemente decir que donde no hay proposiciones no hay verdad, que las proposiciones son elementos de los lenguajes humanos, y que los lenguajes humanos son creaciones humanas.
    La verdad no puede estar ahí afuera-no puede existir independientemente de la mente humana- porque las proposiciones no pueden tener esa existencia. El mundo puede estar ahí a fuera pero las descripciones del mundo no. Sólo las descripciones del mundo pueden ser verdaderas o falsas. El mundo, de por sí, no puede serlo."

    2)
    Y esto me lleva directamente a contestar a Javier. En concreto, a su en apariencia sólido argumento San Agustiniano que viene a decir, más o menos, ”¿que no existe la realidad? Pues tírate por una ventana y ya verás si existe o no”.
    Creo que esta típica aseveración se ve bastante refutada por el razonamiento bastante refinado del párrafo anterior de Rorty.
    Lo que importa para establecer una cultura no son los hechos en sí, en bruto, si no la interpretación que de ellos nos formamos y establecemos consensuadamente para comunicarnos en sociedad. Son los juegos del lenguaje. En tanto esto es así, pues claro que si te tiras por la ventana te das un castañazo, pero lo importante es que para nosotros es fruto de un campo gravitatorio, es decir, de una construcción cultural según asegura la filosofía de la ciencia establecida, y para un indio del siglo 13 ese castañazo es fruto un dios invisible que tira de nosotros hacia el centro de la tierra porque nos hemos portado mal, etc, etc. Es decir, un mismo hecho objetivo, sí, pero diferentes interpretaciones, diferentes “realidades”, simulacros.

    Por otra parte, hay otro argumento fenomenológico que para mí también es bastante definitivo: ninguna sociedad compuesta por personas puede vivir basada en un desarrollo quimérico, “irreal” o fantasioso. Es técnicamente imposible. Todo lo que existe es real porque todo lo que existe es simulacro. O, si se quiere, dicho de otra manera: fondo y forma son la misma cosa.

    Otra cosa bien diferente, claro, es que nos guste o compartamos o no tal o cual simulacro, tal o cual realidad de las múltiples que hay.

    Agustín Fernández Mallo — 21-06-2006 17:52:09

  17. Qué bien hablas, Agustín, cómo se nota que eres poeta y científico -dicho sin ironía

    Clemente — 21-06-2006 18:24:36

  18. No fastidies, Clemente, no fastidies...

    Agustín Fernández Mallo — 21-06-2006 18:36:39

  19. Eso es un endecasílabo.
    En serio, te admiro. El otro día en Madrid estuve a punto de presentarme.
    No es que te admire como se admira a Britney Spears, sino que me pareces un tío inteligente
    -remarco lo de tío para recalcar la hombría de mi sentimiento.
    Pero en fin, me callo.
    Aprovecho para decirle a Riechmann que le vuelvo a adelantar en el Top comentaristas. Aunque lo mío sea logorrea y lo suyo zen marxista.
    Prometo callarme durante un rato.

    Clemente — 21-06-2006 18:54:09

  20. Bueno, hombre, Clemente, pues en otra ocasión no dudes en presentarte, y discutimos sobre Britney Spears. Sobre la presunta inteligencia, en fin, no confundamos a gente inteligente de verdad con otra como yo, y tantos otros, sencillamente adicta a la curiosidad.

    El post nº16 también iba en contestación a Jorge, pero como ya hemos dicho que todo esto discutiremos ente un vodka marca Sputnik, ya no dije nada.
    Saludos

    Agustín Fernández Mallo — 21-06-2006 19:28:48

  21. 1. no he leido el libro, pero me ha chocado la elipsis de un término en el artículo: ciencia ficción, fantaciencia, literatura fantástica... ¿por qué?
    2. por lo que expresa el artículo voy a presuponer que hablamos de fantaciencia.. la ciencia ficción no pretende abrir ni crear nuevas realidades, sino revisar ésta. es un género basado en la hipótesis, nos hace imaginar cómo acabará lo que hoy empieza a ocurrir. estoy de acuerdo con agustín en que presuponemos una realidad, que es, por supuesto, consensuada. pues bien, creo que la fantaciencia versa sobre la esencia y los problemas de esta realidad, porque, ¿cómo se puede elaborar una teoría/ficción sobre lo desconocido y antropológicamente extraño? digamos que contemplar ese “pluriverso” de discursos (la realidad) desde una torre extraña no es posible ni recomendable. cierto perspectivismo es necesario.cierto extrañamiento y visión de conjunto de la realidad. ahí está la labor que distingue especialmente al autor de fantaciencia. le es necesario extraerse y trabajar sobre las posibilidades, para dar un sentido, una tesis, sobre esos muchos conjuntos de realidades inminentes, las muchas moradas virtuales en que se subdividen, su elusión.
    3. los clásicos nos ayudan. os ayudan (por mucho que reneguéis) a entender obras individuales como parte de tendencias, como tensiones entre polaridades.
    sin estudio, y no me jodáis, es imposible estar cerca de estos debates.
    gracias.

    Mr Meyrink — 21-06-2006 23:43:50

  22. Agustín, cuando me refiero a la realidad no hablo de ningún juego de lenguaje. Creo que es indudable que además de todos los juegos del lenguaje existe algo allí afuera que es lo que los propicia (al menos la materia con la que construimos el tablero, las fichas y los dados). Cuando Heráclito decía aquello de "como este montón de inundicias, el universo, lo más hermoso" creo que se refería básicamente a eso. Que nosotros vayamos luego y dispongamos los fragmentos al tresbolillo o en forma de icosaedro regular, eso -desde luego- es asunto nuestro. Mi defensa pedestre de la realidad a través del salto del décimo piso se basa en lo mismo. Independientemente de cómo expliques el suceso y de la interpretación que les des, ocurre algo, y es que uno acaba despachurrado contra el suelo. Pensar lo contrario es infantil fantasía o creer en una especie de "principio de ingenuidad de las sensaciones" de acuerdo al cual el mundo es lo que yo me represento o lo que convengo con mi comunidad que representa. En parte sí, pero el mundo posee una opacidad ajena a todos los juegos del lenguaje. Es el jadis del que habla Quignard, la exterioridad de la que habla Pardo... Por supuesto que la verdad nunca está ahí afuera, ni en ninguna parte. Insisto en que lo que más me interesa del libro de Ferré es cómo muestra en muchos de esos relatos a la carne sufriente y gozosa (de un modo a menudo carnavalesco) como resistencia-reacción frente-junto a los juegos del lenguaje.

    javier moreno — 22-06-2006 10:19:45

  23. Me alejo un par de dias y Clemente y Baudrillar hacen pared para hacerme caer.Muchachos los felinos siempre caemos de pie,asi que no pierdan el tiempo poniendo mas cascaras de platano en el suelo.

    Dicho esto,Victor el estilo de tu doble es muy interesante y deberias tomarlo mas en cuenta.

    Realidad,palabra aspera que a los hombres engaña.


    leozelada — 22-06-2006 17:50:07

  24. La realidad es un acto de fe...

    leo zelada — 22-06-2006 18:11:39

  25. (Para Meyrink): ¿pero quién ha atacado a los clásicos? ¿Es que crees que estamos locos?

    (Para Agustín): Caro amigo, decir que hay mundo ahí fuera no significa que haya Verdad, no se desprende de ninguna de mis afirmaciones. Estoy con Javier en su respuesta, tampoco todo es lenguaje; si acaso, quizá sí toda la literatura, como decía Paul de Man, es lenguaje, pero no toda la contingencia. Tengo un texto sobre esto que hubiera venido aquí al pelo, una respuesta al Baudrillard de El crimen perfecto (no al Baudrillard del blog, menos reluctante y más sabio que el francés), pero quiero sacarlo en otro sitio algo más adelante. Te avisaré cuando aparezca. Pero tus wittgenstenianas opiniones son muy interesantes, desde luego. Un abrazo.

    vicente luis mora — 22-06-2006 19:27:14

  26. Pero amigos Javier y Vicente, si no todo es lenguaje, ¿qué es? ¿Materia acaso? ¿Espíritu acaso? ¿Una mezcla de ambos? En ese caso, para nombrarlos como tales necesitamos un lenguaje. Y en cualquier caso, nombrar algo, o sencillamente reconocerlo como "algo" sin tener por qué nombrarlo, ¿no implica acaso un lenguaje ya sea verbal o no verbal? Sin un lenguaje, sea verbal o no, los sentidos se quedan mudos y ciegos, no ven nada, ni tan siquiera formas; cero.

    Cuando Rorty en ese párrafo habla de que “la verdad no está ahí fuera”, no se refiere a la verdad en el sentido proposicional de que algo sea verdadero o falso, sino a algo reconocible como cosa y nombrable por un individuo o una comunidad. Y eso siempre está dentro de nuestras cabezas, y dentro de nuestras cabezas sólo hay lenguaje, ya sea éste verbal o no verbal, que comunicamos a nuestros semejantes, y con el cual vamos creando un constructo llamado “cultura” o sociedad, etc, etc. Y eso cambia en cualquier momento por una especie de revolución kuhniana que afecta a parte o a la totalidad de una cultura, y se crea, mediante un nuevo paradigma, otro simulacro, otra “verdad”, otra realidad, esa que, de esta manera, no existe como tal salvo de manera transitoria y contingente.

    Agustín Fernández Mallo — 22-06-2006 21:10:06

  27. Agustín, tú eres físico nuclear. Dime de qué crees que está hecho el mundo.

    vicente luis mora — 22-06-2006 21:29:26

  28. Pues te contesto muy claramente, Vicente: de lenguaje. La física es otro lenguaje, un lenguaje que "funciona" bajo unos axiomas sin demostrar de los que parte y desde los que se edifica.
    Podrían haber sido otros. De hecho, otras culturas tiene otros axiomas, y no pasa nada, edifican su sabiduría, su cosmovisión y episteme sobre ellos.Pero bueno, comprendo que esto nada tiene que ver con el libro de Ferré.
    Un abrazo.

    Agustín Fernández Mallo — 22-06-2006 21:49:52

  29. ¿Pero no se trataba de hablar del libro de Ferré?

    Claudia — 22-06-2006 22:26:53

  30. Sobre esta lúcida opinión de Agustín FM os recomiendo leer a Agazzi (Filosofía de la Ciencia), que habla de cómo cada disciplina se basa en un sistema de sistemas, que a su vez se basa en códigos de lenguaje.
    Vicente, no niegues que niegas a los clásicos. !Sois todos unos modernos!.
    :-)

    Mr. Meyrink — 22-06-2006 22:32:10

  31. El problema aqui es que "No todo es lenguaje".Y el lenguaje es una contruccion "consensuada" de informaciòn.Pero tal consenso no existe.Vivimos engañados por axiomas sobre el cual se edifican nuestra fragil sistema racional de pensamiento.Los mas ilusos son los seguidores de la filosofia del lenguaje.

    leozelada — 23-06-2006 01:11:00

  32. El lenguaje son extraños pajaros que se lleva el leteo.

    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

    leozelada — 23-06-2006 02:06:38

  33. Es obvio que la Filosofía de la Ciencia, desde el "giro lingüístico" de principios del XX, tiene que hablar en esos términos. Pero, ¿desde cuándo la filosofía de la ciencia tiene el dominio de la razón? ¿por qué iba a ser más valiosa, o más exacta, que la hermenéutica, o que la postmetafísica, que sostienen otros sistemas de entendimiento de lo real? ¿por qué no caben modelos materialistas? Estoy totalmente de acuerdo con vosotros en algo, lo he dicho arriba y lo repito: todo, absolutamente todo lo que tenga que ver con cultura, con literatura, con filosofía, con arte, con pensamiento, es lenguaje, y un puro juego de lenguaje. Pero (y perdonad el fácil argumento) id a un pueblo africano (o a Dos Hermanas, Sevilla) y decidle a quienes están allí que el suyo es un problema de lenguaje. Pinchaos con un cutter en la mano, a ver si salen de la piel palabras o un líquido, consistentemente material y físico. Que la "presencia" de las cosas sea a veces inmaterial (como esta página, toda ella juegos de lenguaje; como el dinero de nuestra cuenta corriente), no quiere decir que su esencia lo sea. Me siento un poco extraño defendiendo una obviedad tan grande. Saludos.

    vicente luis mora — 23-06-2006 08:40:18

  34. No te sientas extraño. Ya sabes lo que se dice. El sentido común es revolucionario en estos tiempos.
    Ad+, ya lo decía Kant. Cosa en sí, cosa para mí... Que yo no sepa nada no implica que no haya nada.
    O lo mismo (como le pasaba a Dick) todos vosotros sois puros engendros de mi mente retorcida?? pffff... ¡Pos vaya m.!! Lo mismo en cuanto dejo de pensaros os apagais como conejo sin pilas...
    Hoy voy a probar a no pensar en Bush... (¡hostia! mañana empiezo...)

    ¿Y qué diría Ferré de todo esto?


    P.D. Perdón por la bromita, pero últimamente esto parece el foro de filosofía de la uned... Sin acritud ;)

    Q. h. — 23-06-2006 09:24:38

  35. Hola, hay un par de conceptos que me confunden. Lo siento, no he leído el libro de Ferré. Pero sí he leído los comentarios.

    - Si no estamos en la realidad, o la realidad está afuera (vid. 8-11). ¿Fuera de dónde? ¿Dónde estamos entonces? ¿Desde dónde se elabora ese juicio? ¿Cuándo nos dimos cuenta de que había algo así como más verdadero?
    ¿No se corre el peligro de razonar así:

    1-Estoy en la no-realidad.
    2-La realidad está afuera de aquí, de mí, de dónde sea.
    3-La primera realidad que pase y me parezca más interesante y más verdadera es la mía.

    ¿No es la Realidad falsa?
    Para Agustín, (bueno y otros, y aprovecho para admirarme de su respuesta, reconzco que lo primero que pensé que responderías a la pregunta de qué está hecha la realidad era: átomos y cosas así, pero me gustó más la otra). Cuando se dice: la realidad es lenguaje, o la Realidad está hecha de palabras... ¿a qué os referís con lenguaje? Porque podría ser:

    a)unas gramáticas, con lo cual las matemáticas o la física como lenguaje serían válidos para hablar de lo óntico y veríamos ceros y unos pululando por la calle.
    b)un idioma, por lo tanto la realidad será lo que yo quiera que sea y mi idioma lo permite: si digo que los unicornios existen, pues existen, porque puedo decirlo, o como decia VLM, "pinchaos con un cutter en la mano a ver si salen palabras". Este último caso me recuerda a lo del árbol que cae en el bosque y no hay nadie que lo vea, ni lo oiga; esto es, no hay nadie para _decirlo_. O sea, que como el alemán que decía, de lo que no se puede hablar es mejor callar, esto es, lo que no se dice no existe y lo que se dice existe o puede existir -ahora que, habría que delimitar ese 'existir' porque si se refiere a lo mundano, al teléfono que tengo encima de la mesa al ordenador en el que escribo estamos en las mismas, a lo más pedestremente óntico pues vamos apañados, habría que entenderlo [supongo yo, que para eso pregunto!] como que lo único uniquísimo que existe son los entes que saben de su propia existencia y porque se saben finitos - y he evitado poner el Hombre o el Individuo a propósito).

    c)La abertura que delimita el sentido del ser de las cosas y lo que son meramente las cosas. Pero entonces sólo la hermenéutica puede hacer roll-back.

    Pues eso, no sé si tiene mucho sentido lo que he escrito.

    R — 23-06-2006 09:26:59

  36. R, dejo mi respuesta a eso, como le comenté a Agustín, para otro lugar donde lo expongo con detalle. Cuando aparezca, lo avisaré en el blog. Y respecto a Q.H., con quien supongo habré coincidido alguna vez en el foro de filosofía de la UNED, tengo que decirle que la literatura de Ferré es muy nietzscheana, y el pensamiento filosófico disfrazado es una constante de sus obras, por eso no podemos obviarlo si entramos a valorar las mismas. Un saludo.

    vicente luis mora — 23-06-2006 10:40:56

  37. Un interesado en hablar/leer de/sobre los libros que propone Vicente suplica que se abra otro debate en torno a la realidad y el lenguaje donde puedan ir todas estas interesantísimas aportaciones, reflexiones, juegos de ingenio, proyectos de tesis, velados ataques personales, etc. Podría así este interesado leer opiniones sobre la obra de Ferré. Tanto METAMORFOSIS, como las precisas e iluminadoras palabras de Mora en su presentación malagueña, como la cita de Javier García Rodríguez sobre la relación con la narrativa de David Foster Wallace abren infinitas puertas para un debate que todavía -creo-no se ha iniciado. Seguro que Ferré también lo agradecerá. Lo descubrí con La fiesta del asno y estoy muy interesado por su obra.
    Vicente: Gracias por este espacio de lectura y reflexión. Y gracias a todos los que participan.
    Ramón Carballo.

    Ramón Carballo — 23-06-2006 11:02:00

  38. vicente, la filosofía de la ciencia no afirma que sea el lenguaje el que sustenta la realidad, en absoluto. lo único que se pretendía rescatar era la idea de que cada disciplina usa sus propios términos y eso genera sus procedimientos, que es necesario manejar para construir (o destruir) en ella. como en este foro, vamos. pensar lo contrario es, obviamete y como dices, ingenuo y casi estúpido.
    que la filosofía de la ciencia no tiene el patrimonio de la verdad es precisamente lo que agazzi defiende en esa obra. de hecho, sugiere que la ciencia se ha intentado aislar y desde ahí propugnar una serie de axiomas inmutables, positivistas y exentos de relación con lo "humano". y que el camino de salida es una permeabilidad entre disciplinas, científicas y humanistas.
    me parecía entender que compartías esa opinión.
    un abrazo.

    Mr. Meyrink — 23-06-2006 11:03:02

  39. Obviamente no me he explicado, Meyrink. Pero, haciéndole caso a Ramón Carballo, creo no debemos insistir en este asunto, y debemos retornar al libro de Ferré. Cosa que haré esta tarde, colgando la reseña de Julio Ortega sobre Metamorfosis, para ver si seguimos a partir de ahí. Saludos.

    vicente luis mora — 23-06-2006 11:21:52

  40. Este discurso de la construcción social de la realidad, lingüística de la realidad, meningítica de la realidad está muy visto.
    Suele venir acompañado de un complejo de superioridad lingüístico entre escritores -nosotros creamos lo real-, una negación del lenguaje como insuficiente -la quiebra, la caída del discurso- y un posterior jugueteo irónico con parches -no volveré a decir máscaras.
    Cuándo decís lo óntico, ¿a qué os referís? ¿Es la ontología el último resquicio de la metafísica -tradicionalmente eran la misma cosa-, pero derivado a las formas, del ser ahí, allá o acullá? Mucho lío para tan chata meninge. Desde luego seguir pensando en dentro/fuera es seguir pensando en términos de realismo, de sujeto/objeto, de eso que se forma cuando el racionalismo se niega -barroquizando barroquizando- a caer en el pirronismo que es algo así como un rorty antiguo. Bluf. ¿Hay alguien ahí?

    Clemente — 23-06-2006 11:22:30

  41. Pues seguramente, Vicente.
    Y quien no adereza sus obritas con un buen aliño postmoderno?? Y quién no es nietzcheano?? Si hasta er papa Benedicto Diecipico se cargó a dios el otro dia...
    Es sólo que a veces, más que otra cosa, parecemos pitagorines de "-taitantos" soltando nuestro rollito excluyente en un duelo de egos.
    A eso me refería con el foro de la susodicha.
    No te enfades conmigo, hombre, que se te tiene mucho cariño y agradecimiento (por el curro "de gratis" que te pegas).

    Me callo y me retiro. Abrazos.

    Q.h. — 23-06-2006 11:25:22

  42. Este leozelada es otro plasta de los de campeonato. Qué pena que Perú no juege el mundial y no se haya ido el hombre a Alemania.

    Algo harto ya — 23-06-2006 12:59:04

  43. Sobre la observación de Mora en 33.

    En Dos Hermanas, Sevilla, un paciente en análisis podría afirmar:
    -Soy un inútil, mi padre siempre lo dijo.
    Y el analista podría hacerle eco a su dicho, putuarlo/interpretarlo, en la siguiente forma:
    -"Soy un inútil". Mi padre siempre lo dijo.
    Realmente, el analista no necesitaría explicarle al paciente su condición de serhablante, ni la potencia del lenguaje para HACER la realidad. Estaría de más. La habría experimentado in situ.

    Por lo mismo, lo que salga de la palma de la mano cuando uno se pincha con un cutter dependerá de lo que el sistema simbólico en el que estoy inmerso establezca que sale. Los anatomistas del siglo XVII diseccionaban a las histéricas y OBSERVABAN que el útero se había desplazado al cerebro, produciendo así la enfermedad. "Observar", por ejemplo, no es algo que el organismo humano haga espontáneamente. Es una práctica fuertemente codificada, y modelada enteramente por los supuestos que establecen mis códigos. Es aleccionador, ya digo, constatar las cosas tan extrañas que "observaba" (y describía con todo lujo de detalle) la medicina de la época clásica (Se puede consultar en Foucault, "El nacimiento de la clínica"). Nadie SABE qué sale de la palma de la mano cuando uno se corta con un cutter. Y por eso -no por otro motivo- lo mejor en NO cortarse...
    Ni con un cutter ni con nada.

    Saludos para todos.

    ángel zapata — 23-06-2006 13:09:09

  44. Contemplo, pasmado, como alguien se ha permitido usar las máscara con la que me cubro para expresar mi hartazgo. Tan sólo quiero aclarar que no estoy harto de Leo Zelada -porque no me molesto ni en leerlo- y que la única vez que he hecho acto de aparición fue en el caso Bellver.
    Agradecería al resto de los hartos que, al menos, se busquen otro seudónimo para expresarse.
    Muchas gracias

    Algo harto ya — 23-06-2006 14:42:17

  45. Ángel, primera vez, creo, que no estamos de acuerdo. Tu argumento es muy inteligente, pero sabes perfectamente lo que quiero decir, y que tengo razón. Si se observa mal una realidad, la realidad nueva tras la observación confusa no es otra realidad alternativa, en todo caso es real como opinión, no como facto. El cutter, la palma y la sangre no son lenguaje, su relación con él acaba en sus nombres. A partir de ahí las palabras, las observaciones, ya están creando representación (=simulacro), no más realidad. El problema, bien lo sabes, está en nuestra capacidad para aprehender esa realidad sin caer en un realismo ingenuo, pero eso es problema nuestro, no de la realidad. A este respecto, es clara la frase de Méndez Rubio: "por mucho que se empeñen los realistas, la palabra agua no moja", que leída del revés, viene a decir: "por mucho que escribamos que el agua moja, o que no moja, en algún sitio hay agua, que moja si la tocas". Y etcétera. Saludos, Ángel.

    vicente luis mora — 23-06-2006 14:57:21

  46. Bueno, queridos amigos, prometo que éste es mi último cartucho sobre este tema, sobre todo porque veo que damos vueltas a un mismo asunto sin llegar a nada común, es decir, que sólo generamos esterilidad, y también porque si Ferré está leyéndonos debe de estar flipando.

    El caso de cortarse y sangrar es muy parecido o igual al de "si te tiras por una venta, ya verás cómo claramente existe una realidad´". Y la pega está en:

    1)No existe una Realidad más allá de nuestra configuración de la misma, es decir, la definición de realidad que hagamos nosotros, los seres humanos, sino solamente hechos en estado puro que aún no se han configurado en realidad alguna.
    La realidad de un perro es muy distinta a la de una persona, y entre las personas es muy distinta la de un indú que la de un occidental. El indú se corta y sangra y piensa una cosa, el occidental se corta y sangra y piensa otra simbólicamente distinta. No estamos ante una misma realidad (cortarse y sangrar) que tiene dos interpretaciones distintas según las culturas, no, estamos ante dos realidades distintas porque la realidad no es el hecho en sí, en bruto sino la construcción que se hace de ese hecho.

    2)Como existen múltiples culturas e individuos la realidad es múltiple y nunca fija. Es un constructo particular de un lugar del espacio y del tiempo histórico.

    3)Decir que la realidad existe ahí afuera, y que es una, es presuponer, lógicamente, la existencia de una "objetividad absoluta" en consonancia con esa unicidad, y eso sólo podría darse admitiendo previamente la existencia de un Dios, es decir, de un ser que sea él mismo esa Realidad objetiva y absoluta, un ser omnisciente. Cosa, para mí, poco probable. O sea, que decir que existe una realidad fija y objetiva más allá de la mente humana, y que el resto son interpretaciones que los humanos hacemos de esa realidad, es tanto como decir que estamos interpretando a Dios. Puede ser, pero para mí, poco probable.

    4)Cortarse con un cuchillo y sangrar, sí, en efecto, es real pero porque previamente hemos construido unas cosas llamadas "cuchillo" y "sangrar". Son un constructo social que emana de resonancias simbólicas propias de cada cultura.

    5)La sangre y el cuchillo, incluso el dolor, fuera de un lenguaje que los defina y ponga en contexto, se le aparecen al intelecto como dos masas idénticas, amorfas y sin ninguna significación. De la misma manera que para nosotros dos trozos de nieve sólo son nieve y para un esquimal son dos tipos de nieve tan diferentes como lo es para mí un chorro de sangre y un cuchillo.

    6)esta pérdida de una realidad dada y objetiva es el derrumbamiento de los Grandes Relatos que postuló Lyotard; es la base de la posmodernidad como actitud y pensamiento. Se puede estar de acuerdo o no. (Yo estoy de acuerdo). Y de ahí la frase mítica de Vattimo al respecto: "si con todo esto lo que hemos perdido es el principio de Realidad, no es al fin y al cabo una gran pérdida". En efecto, no es una gran pérdida porque ese principio de realidad era mentira.

    Saludos a todos

    Agustín Fernández Mallo — 23-06-2006 16:00:00

  47. Víctor,

    Permíteme discrepar conmigo, pero en el circuito académico no hay consenso sobre la filosofía del lenguaje. Los devotos de la filosofía de la ciencia denostan de los filósofos del lenguaje y viceversa. Y te digo que en filosofía hay mas de 5 o 8 escuelas filosóficas, cada una con su propia definición de "realidad","lenguaje", etc.

    Así que no es algo de sentido común lo que dices. Aunque pensándolo bien el sentido común que teorizara Kant en su crítica de la razón práctica sea en estos momentos la única verdad a la que me aferro en vista de mi escepticismo de las diversas disciplinas racionales de conocimiento.

    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

    leozelada — 23-06-2006 17:56:11

  48. No respondere a los anonimos.

    leozelada — 23-06-2006 17:56:37

  49. Pero Leo lo de tu blog es verdad?, ese impresionante currículum incontrastable, se puede publicar así, sin tildes y con una incorrección en tu propio pseudónico pues zelada ha de ser celada? y yo inédito...

    Baudrillard — 23-06-2006 20:10:27

  50. (No tiene que ver con Juan Francisco Ferré, pido disculpas, sino con cosas que suceden en ese incognoscible Afuera al que apenas nos atrevemos a asomarnos.)



    mil millones de hombres
    mujeres & niños han visto
    oído
    el partido de hoy

    tu rostro
    sólo
    yo



    José Mª Parreño, Poemas de amor y no, Colección Monosabio, Ayto. de Málaga 2005, p. 69. (Sí, precisamente en la página 69.)

    Jorge Riechmann — 23-06-2006 20:24:14

  51. Me alegra que nos una también alguna diferencia, mon cher Mora. Y me alegra todavía más que esta diferencia se refiera a "ultimidades" del tipo "relación lenguaje-realidad". Mi posición al respecto es la del nominalismo radical, y suscribo punto por punto la exposición brillantemente sintética que ha hecho Mallo en el 46 (imposible decir más -y más vigorosamente- en menos palabras). De cualquier forma estoy de acuerdo en NO abrir un debate a costa (y no a propósito) del libro de Ferré, que tiene todos los visos de ser un texto audaz, atractivo y prometedor, que valdrá la pena leer con la atención que merece.

    Saludos para todos.

    angel zapata — 23-06-2006 20:25:00

  52. Es lo mejor, Ángel. Y los demás, por favor, creo que deberíais pensar si le estáis dando un gran gusto a Zelada. Retomo lo de Ferré, colgando lo prometido:


    Julio Ortega
    METAMORFOSIS ®
    Juan Francisco Ferré
    Berenice
    Córdoba, 2006

    Juan Goytisolo llamó la atención sobre la “incorrección política” que alimenta la “energía subversiva” de la reciente novela La fiesta del asno de Ferré (Málaga 1962), que empieza con la voladura del coche de Carrero Blanco, lo que habría dado inicio a la era de la política como reality show. La conversión de la vida cotidiana en concurso televisivo y esperpento freak alcanza en estos espléndidos relatos a la literatura misma, cuyas “metamorfosis” son una divertida parodia, no exenta de regusto por el grotesco. Estos informes del espectáculo celebran con desparpajo la cultura histriónica dominante.
    En “Homenaje a Blancanieves” se trata del falso secuestro de otro ministro, pero no ya de su historia sino de su leyenda; porque la historia corrige ahora a Don Quijote y ya no es “madre” sino “madrastra de la verdad,” mientras que la leyenda es “hijuela de la mentira” y prodiga el esperpento. Otro relato está dedicado al sobreviviente de un tiburón, un “hombre-tronco,” incapaz de “conjurar la fatalidad de lo superfluo,” convertido en héroe mediático. No menos espectacular es la leyenda de Dionisio: “Cuando me cortaron la cabeza, seguí hablando;” ahora convertido en cuentista errante de la turba ruidosa. En “Informe,” el sistema de vigilancia de la Cancillería llama a los inmigrantes “merodeadores” de las “zonas ulteriores a las fortalezas,” y busca hacerlos desaparecer en su lenguaje burocrático. Otra novela ejemplar es la del descreído testigo de Cristo a quien denuncia como “mago avezado,” capaz de fingir su muerte para imponer su discurso como la verdad dominante; el incrédulo compite con el nazareno y se hace enterrar para morir y resucitar, pero lo exhuman medio muerto y pierde a sus espectadores; atrapado “por una trampa retórica,” no le queda sino el camino de los conversos.
    No menos irrisoria es “La primera opositora,” quien se desnuda ante el tribunal de profesores, definidos por su “correspondida antipatía y su recíproca desaprobación,” pero muy capaces de juicio erótico. “La plaza es suya, sin discusión,” sentencian. Una sátira de los poderes del discurso se levanta en este libro, entre complicidades amenas y viva actualidad crítica.
    Con fervor y maestría, estos relatos ilustran una vida “donde lo racional se ha vuelto lo único real de un modo tan irracional.” Con todo, Ferré no busca denunciar ni corregir sino celebrar las metamorfosis de un mundo que ha perdido “los referentes,” y cuya naturaleza es la impostura, no por trivial menos fantástica. Por eso, Erasmo, jubilado del Humanismo, escribe un “Elogio de la necedad,” y seduce a una lectora crédula. “Algo así de definitivo o de cursi,” advierte Ferré.
    El título del libro lleva la ubicua señal de la marca registrada, tal vez para sugerir que esta “Memorfosis” no remite a las de Ovidio y Kafka, por más que tenga de la primera el fervor mundano y, de la segunda, la pérdida de la medida humana. Porque ésta es una metamorfosis de la “España diferente:” un derecho adquirido desde el espectáculo goyesco, esperpéntico y buñuelesco, cuyos sueños de la razón se despliegan ahora en tiempo real.

    vicente luis mora — 23-06-2006 20:38:01

  53. Bueno, Ángel, me alegro de que al menos seamos tres o cuatro quienes estemos de acuerdo en esto.

    Agustín Fernández Mallo — 23-06-2006 20:44:31

  54. con tres o cuatro se funda una realidad.

    Clemente — 23-06-2006 20:45:54

  55. Hecho

    Agustín Fernández — 23-06-2006 20:54:03

  56. Ayer dejasteis el foro sobre las 21 horas supongo que para salir de vuestro solipsismo más o menos fundamentado y acercaros a la realidad de fuera (la del vodka y los cenáculos y tugurios).
    Yo (qué entidad) me acerco desde mi hora, las 8, a vuestros-nuestros juegos epistemológicos o metalingüísticos, que de todo leo aquí.

    No sé, no me queda claro, si vengo de alguna realidad exterior, aunque cambiar un pañal puede ser un punto de contacto -duro- con la realidad, equivalente a lo del cutter o tirarse por la ventana. Entiendo así que es fácil negar la realidad y reducirla a lenguaje, salvo cuando duele o huele.

    Como este debate -prometo leer a Ferré, la excusa de todas estas palabras- tiene un trasfondo de posmodernidad, es decir, de neoescepticismo, os transcribo una definición etimológica de esta corriente: sképsis es la palabra griega que da origen al movimiento y significa hacer una reflexión cuidadosa de lo que se observa. Skeptikós son los que miran o examinan cuidadosamente.

    Así que, sin ofender a nadie, puedo llamaros (os incluyo de alguna forma en mi realidad personal que parte de mi acto de nombrar) escépticos.

    Mi acercamiento a todo esto se produce como escritor, no como filósofo. Que conste que soy honesto en este punto. Así que no me interesa tanto el debate sobre la verdad de vuestras proposiciones, sino la tensión que se genera o esconde tras ellas. Quién no ha tenido un momento de enfrentamiento con el solipsismo cuando, mirándote al espejo o en una actividad trivial, te has preguntado que eres un ser manifiestamente diferente de los demás y que, sin embargo, los piensa a todos. ¿Estaréis ahí los demás?

    Hemos construido el mundo sobre la convención de que estamos ahí fuera -los solitarios patológicos no lo ven así- y que somos más o menos equiparables o equivalentes, parecidos vamos, unos y otros. Pero esto último no es verdad. El que piensa a los demás, o los "verbaliza", se coloca automáticamente en una posición de ventaja que nos lleva a dudar de aquella equivalencia que mencionaba más arriba.

    Otra línea de reflexión. Me quedó claro hace muchos años, estudiando teoría de la ciencia (un recuerdo a Kuhn y su desmantelamiento de la objetividad científica) que la realidad no se corresponde necesariamente con lo que pensamos y descubrimos -racionalizamos- sobre ella. Parece como si el hombre occidental, cansado de avanzar en la vía del conocimiento científico -sigue haciéndolo, recordemos la tecnologización del mundo- necesitara ponerle freno, desandar lo andado y es entonces cuando piensa que, aunque nuestro conocimiento del mundo hoy en día es la leche, puede que todo sea un constructo, que la realidad no exista o no exista así.

    Y aquí voy al meollo: estoy de acuerdo con vuestro reduccionismo al lenguaje. No hay realidad conocida por mí fuera de la que digo o pienso (depende de la escuela filosófica decir o pensar serán lo mismo o no), pero puede que haya una realidad después de todo y el problema sea nuestro. Claro que entonces alguien nos ha recordado que para qué está "puesta" ahí esa realidad-noúmeno incognoscible ¿para Dios, por Dios?

    Hablaré con metáforas, bueno como hacemos siempre. Es como si nuestro conocimiento fuesen unas gafas mal graduadas, fabricadas por unos ópticos que no tuviesen ningún criterio objetivo último para graduarlas. ¿Estará nuestra mirada desenfocada siempre? ¿Hay algo que enfocar? Si la respuesta a esta última pregunta es no, el mundo se reduce a las gafas, lo que es un poco absurdo.

    La literatura me salva: recuerdo aquí La invención de Morel para el que quiera divertirse con una solución fantacientífica de un problema en principio fantástico. O en verso:

    Entregado al solipsismo
    - todo existe porque yo lo pienso -,
    no te amo realmente
    - sólo yo poseo realidad -,
    sino que amo mi amor por ti.

    Abrázame fuerte.
    Hazme dudar
    de que sólo yo existo.

    antonio alcaide — 24-06-2006 08:26:53

  57. Uff,hay gente tan estupida que no sabe que Zelada tambièn se escribe con "Z".Por lo demas Zelada,es un homenaje a un seudonimo de un gran amigo poeta del movimiento revolucionario Tupaj Amaru,con quien discrepaba politicamente pero que me parecia un gran artista de vanguardia,lastima que muriera tan joven.No paso de los 22 años.Murio en 1990.

    leozelada — 24-06-2006 16:52:57

  58. Baudrillard,te estas metiendo conmigo,no criticando un texto sino de manera personal.No sabes con quien te estas metiendo.Asi que calmate y deja de hacerte conocido a mi costa y selo por tus textos,no por tus estupidas intervenciones.

    Leo Zelada — 24-06-2006 17:09:00

  59. Emocionado acabo de leer las aportaciones de Ángel Zapata y Agustín F. Mallo. Da gloria sentirse en familia, leer lo que debiera ser ya una evidencia de bachilleres, materia de enseñanzas medias, suelo epistémico compartido... mientras el común de los mortales sigue en un realismo ingenuo precartesiano (es decir, que no se ha llegado ni a vislumbrar la representación). Cuando todavía se invoca el "sentido común" sin sonrojo (¡Ay, Copérnico! ¿para qué te empeñaste en desmentirla?) sospecho que no se ha alcanzado entre nosotros en plenitud, no ya la posmodernidad, sino ni tan siquiera la modernidad. Propongo que nuestros ilustres pedagogos incluyan el ejemplo de Zapata del corte en la palma de la mano, así como el desarrollo de Agustín a partir de él, en los planes de estudio. Así la próxima generación empezaría a hablar con más cautela de la tan traida y llevada "realidad".
    Agustín, me ha encantado comprobar que alguien de sólida formación científica lo tiene tan suma-mente claro. Sin nada "sustancial" (je, je) que añadir a vuestras lúcidas palabras me adhiero a la corriente nominalista.
    PD.- Lo siento por Ferré, que seguro merece le dediquéis las siguientes intervenciones.

    Eduardo García — 25-06-2006 02:50:20

  60. Venga, Eduardo, me alegra leerte, ya somos más. Tú lo has dicho, "debiera ser una evidencia"; sin menoscabo, claro está, de posteriores ampliaciones o refinamientos, o incluso sin menoscabo del propio derrumbamiento del nominalismo, pero derrumbamiento, eso sí, hacia una interpretación nueva y audaz, y no hacia interpretaciones que creo que ya están finiquitadas por el curso de la historia del pensamiento (bueno, no es que lo crea yo, que sólo soy un aficionado a la teoría estética, es que se desprende de todos los resultados de los penadores contemporáneos verdaderamente contemporáneos, o incluso se desprende, sencillamente, del "nuevo sentido común" que emana de los tiempos que nos ha tocado vivir).
    Sobre lo de mi "sólida formación científica", en fin, déjalo sólo en un "obrero especializado" más, o como se decía antes, déjalo en un “burro especializado” más.
    Sobre el libro Metamorfosis Registrada, sí, Ferré debe de estar a lo mejor incluso un poco incomodado, pero, insisto, es que no he podido leerlo porque aún no he podido adquirirlo por culpa del sistema de distribución tan nefasto que tiene esa editorial en la isla de Mallorca. A lo mejor deben pensar que aquí sólo hay pintores, o que no leemos, o que estamos todo el día de fiestas con la jet y la familia real. No me parece un mal plan, pero se aleja de lo veraz.

    Aparte: como no te conozco ni tengo tu correo ni nada, me disculparán mis queridos coblogueros si utilizo este espacio para comentarte esto más personal: Estoy ahora leyendo tu ensayo “Una poética del límite”, el cual me está gustando e interesando mucho, pero con el cual también discrepo en algunas cuestiones importantes. Yo ahora estoy preparando un ensayo, bueno, de hecho ya está terminado, “Poesía Postpoética: hacia un nuevo paradigma”, del cual, saldrá un resumen muy muy resumen, en el próximo Quimera (julio-agosto), en el que abordo estas cuestiones que venimos discutiendo y su relación con la poesía española contemporánea. Es un poco marciano, pero a ver. El caso es que te animo a que le eches un vistazo a ese Quimera, dado que salen cosas que tiene que ver con tu “Poética del límite”, tanto en el sentido de estar de acuerdo como en desacuerdo, y puede abrir algunas preguntas y cuestiones.
    Un saludo a todos desde este tórrido domingo isleño.

    Agustín Fernández Mallo — 25-06-2006 14:05:06

  61. Amigos y amiguitos,
    colegas y futuros
    autores de reseñas
    compartidas y suaves
    se aplauden mutuamente,
    se citan y especulan
    (en la red y en la calle),
    filosofan sin tregua,
    cibernautas espaldas
    palmean sin descanso
    o dan puñaladitas
    sin hacer mucha sangre.
    Mientras, en Providence
    (léase a la española)
    Ferré sigue sufriendo
    una metamorfosis
    -le ha quedado la marca registrada-
    del Brown hasta el más negro
    color: qué desperdicio.
    Se emplazan los parlantes
    para un futuro próximo:
    leeremos el libro.
    Mientras tanto, sus egos
    se van haciendo inmensos
    hablando de sus libros,
    de sus ensayos éditos
    o inéditos bosquejos
    sobre temas que nada
    tienen que ver con nada.
    Qué pena, Juan Francisco,
    seguimos, tú lo sabes,
    en la fiesta del asno.

    Un aaludito sin acritud.
    Ramón Carballo



    Ramón Carballo — 25-06-2006 14:29:51

  62. “El cumpleaños de Ronaldo”,
    (letra y música, la Costa Brava, del Cd, Las Llamadas Perdidas, sello Mushroom Pillow, 2005)

    Te vi llorar en el cumpleaños de Ronaldo,
    parecías perdida, no podías no disimularlo.
    Menudo error, te las prometías tan felices,
    y en vez de recibirlos tendrás que devolver regalos,
    conténtate con ser feliz, al lado de
    un buen muchacho.

    (sube el tono y aquí entran los violines en éxtasis):
    Adiós a los días de fiesta a los telediarios a y a las caracolas,
    adiós a las ruedas de prensa, a los falsos robados y a las amazonas,
    adiós a los trajes de baño, los viajes pagados, los sitios de moda,

    (aquí se baja bemoles):
    no habrá más copas de yate, ni tirar las botellas, ni dormir a deshoras,

    No llores más, la vida está bien si no te rindes,
    sé que eres más fuerte que el delantero más notable,
    me llamo Fran y quiero que todo el mundo se haga rico,
    para pasar junto a ti un verano interminable en Tarifa,
    anúnciate,
    en el periódico,
    podrás estar
    siempre a mi lado,

    (de nuevo el estribillo y de nuevo violines en apoteosis):
    Adiós a los días de fiesta a los telediarios a y a las caracolas,
    adiós a las ruedas de prensa, a, los falsos robados y a las amazonas,
    adiós a los trajes de baño los viajes pagados, los sitios de moda,

    (más bemoles que nunca):
    no habrá más copas de yate, ni tirar las botellas, ni dormir a deshoras,

    (coros finales):
    Tralailarai, tralailarai….

    Agustín Fernández Mallo — 25-06-2006 15:18:57

  63. a falta de otros recursos, ¿cómo puedo contactar contigo, agustín fernández mallo?

    superwoo — 25-06-2006 17:11:48

  64. Los tuyos son mejores,
    Ramón Carballo,
    tus publicados textos,
    tus libros, tus ensayos.
    Que lástima me da,
    que no haya do encontrarlos.
    Dejadlos llorar
    orillas del mar
    .

    vicente luis mora — 25-06-2006 17:30:42

  65. Vicente. No quiero herir susceptibilidades. Los infames (que no infamantes) versillos hechos a vuelapluma no iban para ti ni en realidad para nadie. Eran sólo un divertimento para recordar que el asunto a tratar era otro y que el debate, por interesante, merecía otro espacio. Y, de paso, quedaba con el suyo tu reseña de Ferré (aunque me temo que todo está perdido: ahora ya parece una página de contactos. ¡Que por Mallo era por Mallo!). Siento mi torpeza para transmitir la ironía. Téndré que volver a leer a Pere Ballart, a Stanley Fish y a los retóricos clásicos (mayores y menores). Me retiro.Nunca más los versitos. Excepto por pública petición.
    Mis libros, mis ensayos...
    para eso ya está Mallo.
    (me salen sin querer, lo siento...)
    Eres un crack, Mora. Y esta página un oasis.
    Un abrazo sincero

    Ramón Carballo — 25-06-2006 17:47:47

  66. Aceptado, Ramón, pero tu poema sí parecía un ataque personal contra Ferré. Espero que esto se centre y vuelva a Ferré (ya le he dado a Superwoo tu contacto, Agustín), pero supongo que también hace falta cierto tiempo para que, quien quiera, se lea el libro de cuentos. Un saludo, Ramón, pelillos a la mar.

    vicente luis mora — 25-06-2006 18:06:39

  67. Por lo que parece, no consigo transmitir. Nada más lejos de mi intención que atacar a Ferré, sino todo lo contrario.Quería decir (si esto fuera posible a la luz de la moderna hermenéutica y la filosofía del lenguaje y tal y tal...) que el bueno de Ferré allí en Brown se estaría poniendo negro al ver cómo su libro es pretexto sin ser texto. El desperdicio del que hablaba era no atender a su/tu propuesta. Yo lo que espero es que mentes lúcidas y despiertas que lean el libro de Ferré nos iluminen. Y la verdad, yo creo que los versillos tenían gracia. A falta de Superwoo (ay, Mallo, cómo te envidio), me quedo contigo, Mora, aunque te pongas siempre un poco cortante con aquellos que no aportan cinco o seis entradas en el ISBN.
    Buena suerte.

    ramon carballo — 25-06-2006 18:29:54

  68. Pido disculpas, Ramón, por haberme equivocado y por dar la impresión que dices. Un abrazo y perdona.

    vicente luis mora — 25-06-2006 18:55:14

  69. Ferré me manda deciros que ha estado muy ocupado estos días con “los Mundiales” (sic) y no ha podido prestar la atención debida a lo que sobre su libro tan sabiamente habéis discutido. Me dice que no tiene ningún problema con que su libro sirva de pre-texto (y más en el distinguido blog de su amigo, el “pre-textual (sic) Vicente”) a cualquier discusión intelectual de altura. Agradece a Ramón Carballo (“a quien no creo conocer en persona”) la simpatía demostrada y a otros contertulios las reiteradas y bienintencionadas menciones de su apellido. Y me manda, finalmente, copiar y pegar este textículo sobre la novedad narrativa extraído, según dice, de una entrevista para un “magazine de tendencias” que no sabe si llegará a publicarse “tal y como está el patio”.

    «Lo nuevo es la abyección, precisamente. La idea de que para mantener una relación con lo real (esa categoría que Žižek ha devuelto a la actualidad del pensamiento) la narrativa se vea obligada a sumergirse en lo abyecto, que sería esa parte de la realidad no tocada todavía por las diversas formas de la simulación o el simulacro que marcan la experiencia contemporánea. Esto no tiene nada que ver con el realismo sucio, por lo menos en mi caso, en la medida en que éste no era sino un avatar desnutrido del viejo realismo. Una forma de simular, si se quiere, que todavía se mantenía una relación viva con lo real desde un formato y un ideario narrativo absolutamente desfasado. Como diría Johannes Franken, con su pedantería habitual: “Lo abyecto constituye la principal vía de acceso a lo real en la era del simulacro”. En este sentido, la experiencia contemporánea obliga al escritor a sostener una estética polimorfa, compuesta de zonas de contaminación e intercambio entre elementos incongruentes. Por todo ello, necesitaríamos formular de modo riguroso una nueva economía libidinal del discurso narrativo. Una narrativa que sepa construir una versión de la realidad contundente y creíble, una narrativa que afronte las situaciones políticas sin miedo, convencida de ser una alternativa radical e inteligente (estos adjetivos no van siempre bien juntos, no siempre lo radical es inteligente, ni viceversa) a las simplezas metanarrativas de la izquierda y la derecha. La ficción que tiene sentido escribir todavía existe para poner en cuestión, como solo la narrativa literaria puede hacerlo, la ética, la moral, la filosofía, las ideas comunes y los estereotipos ideológicos de los medios periodísticos y políticos y para poner en trance al lenguaje adquirido».
    Para terminar Ferré me pide, con insistencia propia de viejo verde, que os recuerde que el único motivo para poner este post es el de “sumar 69 comentarios” al comentario de Vicente sobre sus “metamorfosis capitales”. Que habéis dejado la faena a medio hacer, vamos…

    El-sobrino-de-Ferré — 27-06-2006 00:03:10

  70. Es muy punk lo de la abyección. La revelación de lo abyecto, como sostiene Eloy Fernández Porta en el prólogo de Golpes (DVD 2004).
    Mola mucho que el estilo barroco, exigente, agreste, cabrero e inteligente de Ferré sea tan literario y tal bestia y punk al mismo tiempo.
    Sobre la abyección y su revelación, o denuncia, no me puedo resistir a colgar esta letra del tema “Asesinar la paz" incluido en el álbum Los demenciales chicos acelerados (1988) de mis paisanos, los muy malditos y legendarios (y muy nihilistas, quizá sólo en apariencia) Eskorbuto:

    ASESINAR LA PAZ

    Cada momento de la historia
    Cada hora de nuestras vidas
    ¡Son detestables!

    Ahora pensamos asesinar la paz

    En consecuencia nuestra actitud
    Nunca será
    La de abyectos conciudadanos

    Ahora pensamos asesinar la paz

    Algún día
    Este día
    Ahora pensamos asesinar la paz

    Algún día los japoneses
    Dejarán de inventar
    Algún día
    Ahora pensamos asesinar la paz

    Algún días los jeques se arruinarán
    Y España...
    De Marruecos será

    Ahora pensamos asesinar la paz




    ...Cada loco con su tema.

    David M — 27-06-2006 11:26:09

  71. Como suele suceder, los posts abren demasiados temas. Sin embargo, hay dos cuestiones que me dejan algo inquieto:

    1) El descubrimiento de la necesidad de trascender la realidad como lenguaje, su necesaria transformación artística, no es exclusividad de ninguna corriente de pensamiento o estilo literario. Simplemente es una cuestión que, en distintas épocas y en distintas culturas, mantuvieron todos aquellos cuyas obras han llegado hasta nuestros días (hay también muchos con méritos iguales que no tuvieron tanta suerte, pero ése es otro asunto). Que esto, en cierta fase del posmodernismo vaya unido a un cuestionamiento de la propia "realidad" simplemente indica un humilde ajuste de la ontología a la hermeneutica.

    2) Lo nuevo no existe sino en la relación que se establece entre distintos espacios culturales. Los futuristas no son una nota inmóvil en una enciclopedia de arte: así lo entendieron y trabajaron Ballard y Kraftwerk. De otra parte, lo siniestro, en Occidente, es un factor central, como sabemos, al menos desde Freud y los simbolistas (siempre me he preguntado si a Baudelaire le gustaría ir a un concierto de Marilyn Manson). Que al gran público le encanta lo sórdido lo sabían en la antigua Roma y lo utilizan todos los días en la prensa del corazón. Continuar por ahí, me parece, puede ser una opción, pero en cuanto a viabilidad política (si eso es lo que se pretende) habrá que superar riesgos que no sortearon el esperpento y la greguería.

    Martín Rodríguez-Gaona — 27-06-2006 14:04:06

  72. Querido Ferré y demás, siempre repetís las mismas historias, en mi bonito cuaderno moleskine tengo apuntada sólo una frase del día de la presentación de MetamorfosisR en Barcelona "Lo abyecto como única forma de expresar lo real en la era del simulacro". Eso salió de tus labios minutos antes de que una-yo abandonara la sala por sueño, o simulacro de sueño, o aburrimiento, sin embargo, he leído dos relatos del libro (el primero y el último) y debo felicitarte, la modelo del último relato... esa Laura Palmer maravillosa, anoréxica y atormentada, me tiene enamorada. ¿Sabías que de esa letanía que repite -la traducción de esas frases que supongo que rescataste del himno pop de Christina Aguilera- existe una versión de un combo newyorkino que se llama Clem Snide que mola mucho mucho? Todos somos Christina, la modelo anoréxica, el miedo, el terror...Bob entrando en la habitación del hotel mientras duermes, el buho ululando...

    Abrazos de la chica del ático.

    http://www.youtube.com/watch?v=OqEVrfCKb9g&search=...

    Sophie Volland — 27-06-2006 14:18:49

  73. Importante: para quienes estén interesados en seguir esta discusión "en directo" en Madrid, os informo:

    Mesa redonda: Mutaciones. Una nueva generación de narradores españoles en Berenice.
    Día: Sábado 1 de julio
    Hora: 12:30
    Lugar: La Central del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid)

    En el acto intervendrán:
    Jordi Carrión, autor de La brújula
    Juan Francisco Ferré, autor de Metamorfosis
    Javier Fernández, autor de Cero Absoluto y Director General de la editorial Berenice


    Creo que será una velada del mayor interés.

    vicente luis mora — 27-06-2006 19:47:44

  74. me siento confundid
    ¿12:30 o velada?

    superwoo — 27-06-2006 20:47:41

  75. Allí estaremos la facción barcelonesa enarbolando nuestro entusiasmo por una auténtica revolución en las letras de este país ahíto, contrito y maldito!
    12 del mediodía, superwoo.

    Sophie Volland — 27-06-2006 21:19:50

  76. Perdona, superwoo, una velada es otra cosa. Será el vino previo al partido de España. Y luego para eso... Mejor la literatura que el fútbol, en eso podemos competir mejor fuera.

    vicente luis mora — 28-06-2006 00:01:56

  77. Sobre lo que plantea Martín: mis meditaciones sobre un Baudelaire actual me han llevado más bien a preguntarme, no si al entrañable Charles le gustaría ir a un concierto de Marilyn Manson, sino si sería él mismo un Marilyn Manson o algo mejor en esa línea.
    Y en lo que respecta a lo que llama "viabilidad política", me gustaría saber a qué se refiere exactamente y cuáles son los riesgos que no superaron el esperpento y la greguería.

    David M — 28-06-2006 12:25:20

  78. Asistí al acto de presentación de “Metamorfosis®” en Barcelona en el que intervinieron Álvaro Colomer, Eloy Fernández Porta y el autor, Juan Francisco Ferré, y no puedo estar más en desacuerdo con mi querida Sophie Volland (“ma semblable, ma soeur!”) otra impaciente y juguetona Lolita avant-pop). Por razones técnicas sólo pude grabar la primera parte del mismo (la estupenda intervención de Álvaro Colomer). Esta es la transcripción parcial de sus palabras. Espero aportar nuevos elementos al debate. (La divido en dos por no abusar de la hospitalidad de Vicente.)

    I
    «A mí me gusta mucho imaginar, mientras leo cualquier novela o libro de relatos, qué actitud física adoptó el escritor durante el proceso de creación. Y recalco lo de física porque no me refiero tanto al proceso mental como al proceso físico en sí. Además, creo que una especulación sobre la actitud física que pudo tener Ferré durante la escritura de “Metamorfosis®” viene perfectamente a cuento, ya que el autor presta una atención extraordinaria al cuerpo como conjunto de periféricos, por así llamarlos, del cerebro. Me interesa, por tanto, conocer cómo emplean esos periféricos los autores cuando están escribiendo. Y también me interesa actualmente saber cómo les afectan las nuevas tecnologías, unas tecnologías que además obsesionan a Ferré, sobre todo por su capacidad para anular los sentimientos, como se desprende de su libro en general y del relato ‘La carta arrobada’ en particular.
    Con todo esto, me refiero a actitudes como la de Hemingway escribiendo de pie, Borges dictado sus libros, Cervantes dando vueltas alrededor de su celda o a tantos otros autores de los que conocemos tanto su obra como su vida, así como el modo en que escribieron esas obras. En el caso de Ferré, no conocemos demasiadas cosas sobre su vida, principalmente porque vive en Estados Unidos, donde ejerce de profesor de narrativa y literatura española en la Universidad de Brown, y también porque sabemos, o mejor dicho sé, que es una persona algo reservada. En mi vertiente periodística, no he podido evitar hacer algunas llamadas a conocidos suyos, principalmente andaluces, para preguntarles cosas sobre Juan Francisco Ferré, y todos, absolutamente todos, me han hablado de esa primera sensación de persona reservada que provoca el autor en sus interlocutores, cuando en verdad -según me ha dicho un amigo suyo cuyo nombre ocultaremos más que nada por decir el pecado pero no el pecador- debajo de esa fachada algo reservada, se esconde un hombre, y cito las palabras de la persona consultada, ‘con la típica vena cachonda que tienen los andaluces’. Por tanto, ya sabemos que la obra de Ferré se preocupa por el poder del cuerpo sobre la mente (como demuestra el relato ‘La primera opositora’, un relato desternillante), que también se preocupa por la influencia de las tecnologías sobre nuestra mente y ahora añadimos que también tiene una vena cachonda. Una vena, por cierto, que en sus relatos nos provocará auténticas carcajadas aun cuando lo que nos estén contando a menudo sea de lo más dramático, como ocurre en los casos de los relatos ‘La escuela escuálida’ y ‘Homenaje a Blancanieves’. Así y todo, a estas características añadiremos, según me ha dicho otra personas de quien tampoco diremos el nombre, ‘la mala leche que tiene el autor en sus relatos’. Quien quiera pruebas de la crueldad de sus relatos, que eche un vistazo al cuento ‘Ficción/No ficción’. Por todo esto, ya tenemos varias características no sólo de Ferré, sino de su narrativa: corporeidad, humor, tecnología y crueldad.
    En cuanto a lo que iba diciendo desde el principio, es decir a la actitud física del autor durante el proceso de creación, sólo hay que echar un vistazo al primero de los cuentos (‘Homenaje a Blancanieves’) para imaginarse, inmediatamente, a Ferré reclinado sobre el escritorio, probablemente generando dolores de espalda, acaso con un flexo iluminando la hoja de papel y corrigiendo una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, y de nuevo una y otra vez, el texto a mano. Porque, aunque me puedo equivocar, cuando uno se enfrenta a un libro así de denso, con semejante precisión de lenguaje, con una constante demanda de atención por parte del lector porque no hay ni una sola coma que no aporte información trascendental para la comprensión del texto (de hecho, la necesidad de ir al centro de las cosas y no divagar se encuentra reflejada en varios cuentos, como ‘El concursante’ o ‘Moda de Londres’, donde el autor nos muestra una auténtica teoría de la literatura que apunta a la necesidad de ir al grano, de ahorrar tiempo al lector y de ser preciso), cuando uno se enfrenta a todo esto, digo, no puede más que imaginarse a un escritor realmente obsesionado por la literatura, por el respeto a la literatura y sobre todo por aportar algo a la literatura. En realidad, uno se imagina a Ferré tan enfrascado en su hoja de papel, quizás en su pantalla, que enseguida le viene a la cabeza la imagen de algún personaje de Thomas Bernhard, quizá ese arquitecto obsesivo de la novela ‘Correción’, un arquitecto obsesionado con la perfección de una pirámide que quiere construir y que nunca llegará a completar precisamente por esa mismo obsesión. En Ferré, mientras leemos sus textos, también detectamos ese afán de superación, esa búsqueda de la palabra exacta y esa tendencia a evitar vicios como puedan ser, por poner unos ejemplos, el ‘queismo’, la repetición y la pobreza de vocabulario. Por tanto, además de un autor cachondo, preocupado por el cuerpo como materia narrativa y por las nuevas tecnologías, con un componente de mala leche y con cierta tendencia al sarcasmo, también podemos decir que estamos ante un autor absolutamente, y no parcialmente, comprometido con la literatura».

    Lolita poshumana — 29-06-2006 00:17:08

  79. II
    «El libro de relatos de Ferré también permite imaginar a un autor que, en vez de diccionarios, maneja textos de Ovidio y Kafka, Borges y Sade, Quevedo y Foster Wallace, Cervantes y Walser, y muchos otros que sin duda olvido y que tampoco viene a cuento aquí detallar, más que nada por no asustar a la audiencia. Y la verdad es que da la sensación de que maneja estos libros con la misma tranquilidad que el resto de los mortales tenemos al usar el diccionario Vox. Uno puede imaginarse con facilidad a todos estos autores amontonados en el escritorio donde Ferré escribe sus relatos y también podemos imaginarlo absorbiendo y desmontando, para reformularlas, las tradiciones literarias representadas tanto por unos como otros de los autores antes citados. Y además Ferré es absolutamente consciente de eso. Si no, no se habría atrevido a dedicar (no a citar, sino a dedicar) algunos relatos a personajes de la talla de Raoul Ruiz, Marcel Duchamp, Peter Eisenman o incluso David Cronenberg y Peter Greenaway, nombres estos dos últimos que nos dan otro dato sobre Juan Francisco Ferré: su pasión por el cine. Y es que, de nuevo como me ha dicho alguien cuyo nombre tampoco viene al caso, Ferré, y de nuevo cito textualmente al aludido, no sólo es un erudito que sabe hablar de todo, sino que encima el tío es un cinéfilo de la leche. Por tanto, de nuevo tenemos un listado de características de Ferré y de su obra, que paso a enumerar desde el principio: corporeidad, humor, compromiso literario, tecnología, crueldad, tradición literaria y cinefilia.
    A esta lista, inevitablemente, hay que añadir una vertiente escatológica importante. Ferré, como persona interesada en los periféricos del cerebro, es decir en nuestros cuerpos, no puede evitar echar, de vez en cuando, manchurrones de sangre, de orín o incluso de asuntos mayores sobre el texto. Y, lejos de los que pueda parecer, encima consigue que todas esas salpicaduras sean, de algún modo, elegantes. Me refiero a que Ferré no maneja estos elementos propios de nuestra corporeidad de un modo gratuito, con una finalidad sensacionalista o por el mero placer de desahogar su rabia (cosa que hacen muchísimos autores actualmente), sino que justifica todos y cada uno de esos elementos en el texto. No hay un mutilado, un degollado o un impotente (que también es otra forma de mutilación, como demuestra el relato ‘Edad Media’, a mi entender uno de los mejores cuentos escritos últimamente en literatura española), no hay ninguno de esos personajes, digo, puesto aquí de un modo gratuito. Todos y cada uno de estos personajes tienen algo de nosotros. Aunque no nos falten órganos, aunque mantengamos una buena relación con nuestro cuerpo, aunque nunca nos hayan torturado, todos tenemos el miedo a que nos pasen algunas de estas tres cosas. Y ese miedo latente en nuestro interior nos lo muestra Ferré a través de sus personajes. Unos personajes, por otra parte, a quienes las situaciones de sufrimiento les han provocado unos procesos mentales tan reveladores que los lectores no podemos más que escuchar anonadados sus historias o, en su defecto, burlarnos de esas mismas historias convirtiéndolas en puro espectáculo, como ejemplifica el autor creando personajes secundarios vinculados con los medios de comunicación y que constantemente explotan a los protagonistas de los relatos, acaso del mismo modo en que nos explotan los medios de comunicación a nosotros. Así las cosas, además de la corporeidad, el humor, el respeto a la literatura, el interés por las nuevas tecnologías, la crueldad, la tradición literaria y la cinefilia de este libro, o de su autor, también tenemos el manejo del miedo como elemento central de muchos de sus relatos y el rechazo a los medios de comunicación que todo lo banalizan y que están íntimamente ligados a otras de las obsesiones de Ferré: el poder. Si quieren entender cómo ahoga el poder todas nuestras aspiraciones, incluso como se ahoga a sí mismo, lean ‘Informe’. Y si quieren entender cómo banalizan y distorsionan los medios de comunicación nuestras vidas, lean ‘El invitado de la noche’».
    ÁLVARO COLOMER

    Lolita poshumana — 29-06-2006 00:17:44

  80. Decididamente debería haber librerías de guardia, abiertas también por la noche. Después de leer tu trabajada transcripción de la presentación del libro, correré mañana, una mañana anodina, suppose, a comprarlo y leerlo, antropofagizarlo, deglutirlo... Gracias desde este rincón de la noche. Me voy a intentar escribir un poema sobre el sexo y el sueño, enemigos inconciliables.

    antonio alcaide — 29-06-2006 03:01:54

  81. Y, como se deja entrever, si añado la literatura, menudo trío.

    antonio alcaide — 29-06-2006 03:03:05

  82. Esta Lolita Poshumana seguro que haría buenas migas con la sensación brasileña del momento: Bruna Surfistinha (búsquesela por el google).

    J. A. Montano — 29-06-2006 09:29:35

  83. Para el post 77 de David M: Lo que no sé es si Baudelaire estaría halagado o indignado con la continuidad de su propuesta por parte de Marilyn Manson. Una propuesta que puede ser inteligente pero que ya no es subversiva, salvo como rito de paso asociado a la adolescencia en una sociedad de consumo.

    La mención al esperpento y la greguería no tiene que ver con la negación de sus calidades artísticas, sino con las limitaciones que, a mi entender, tiene el humor como instrumento crítico o de revuelta.

    Martín Rodríguez-Gaona — 29-06-2006 10:29:47

  84. Bueno, Martín, la verdad es que soy un baudeleriano casi fanático y, desde luego, considero que la fuerza y la trascendencia del arte de Mr. Charles Baudelaire no son siquiera comparables a las del arte de Mr. Marilyn Manson, de quien, por otro lado, no soy muy fan (aunque no lo desprecio).
    God save the king!

    Pero me interesa el hecho de que Ch. B. sea un poeta tan popular y tan pop y, también, que junto con otros simbolistas, románticos y siniestros de todo tipo haya sido, o su arte haya sido, trasmitido y continuado por músicos como Lou Reed (aceptado como artista culto) o Jim Morrison (no aceptado como artista culto) –nótese de paso que los dos personajes aparecen en la obra de M. Vilas– y en general por la (sub)cultura del Rock.

    Por otro lado, me gusta que pongas el acento en lo subversivo de la “propuesta”, entiendo que hablando tanto de Baudelaire como de M. Manson.

    En cuanto al primero, me parece que no suele ser considerado como un artista subversivo, aunque a mí me lo parece en grado sumo.

    En cuanto al segundo, estoy de acuerdo en que, de alguna manera, es algo ya visto, desactivado, poco subversivo por integrado en el sistema (¿no es así? –me lo pregunto yo mismo y no estoy nada seguro-), pero -con el rock, al menos- pasa, en mi opinión, una cosa curiosa e interesante: que, aunque cambia hasta cierto punto en la forma y en los estilos de cada época, siempre es de algún modo igual a sí mismo, siempre remite a otras manifestaciones de sí mismo, coetáneas –mejores y peores- y también anteriores, puesto que es siempre un desarrollo de la tradición. Y el caso es que de Elvis a la banda de Death Metal más infame que puedas encontrar en los 90, hay unos pocos pasos evolutivos. Y creo que ya he escrito en algún otro post que para mí el Rock ha sido el fenómeno artístico más sobresaliente del Siglo XX, un arte totalmente nuevo, un árbol nuevo, desarrollado a la velocidad de la luz, de tronco multiplicado en millones de ramificaciones manieristas, en fantásticos arabescos, con bulbos, hojas y flores de extraordinaria belleza. Eso ha sucedido ya. Es el pasado. Y me parece que la importancia y las posibles consecuencias de este pequeño detalle aparecido en la Historia sólo puede obviarse y desactivarse mediante estrategias espectaculares y simulacros.

    Lamento haberme extendido tanto. Pido perdón.

    Tema extremadamente interesante el del humor, pero mejor lo dejo de momento.

    David M — 29-06-2006 14:10:03

  85. Perdón de nuevo´: donde dije "sólo puede obviarse y desactivarse", hacia el final del post, quise decir "sólo pueden obviarse e intentar desactivarse"; ya que su desactivación es imposible.

    David M — 29-06-2006 14:25:05

  86. Qué fuerte. Llevaba unos días sin asomarme por aquí. De manera que (entrada 69) al atribulado artista contemporáneo sólo le queda elegir entre la simulación y la abyección... Chicos, de verdad: abrid un rato las ventanas, recoged las latas vacías que ruedan por el suelo y concedeos un par de días de descanso.

    Jorge Riechmann — 30-06-2006 20:45:30

  87. Como mi sobrino está muy entretenido jugando a la Play en su cuarto, me veo obligado a contestarte, Jorge, ya que tu último post se queda con lo abyecto, que es lo epidérmico, como único argumento y prescinde de lo demás. En mi casa no ruedan latas vacías ni las ventanas suelen estar cerradas al mundo (incluida la televisión). Para mi fortuna, cuando quiero descansar como ahora tengo unas hermosas vistas al Mediterráneo que Hölderlin me habría envidiado. Mi sobrino extrajo ese fragmento de una entrevista donde se me preguntaba específicamente por lo abyecto en relación con la estética de la antología “Golpes” (DVD, 2004). Lo que pienso de la narrativa lo pronuncio al final, anunciando la necesidad de “una nueva economía libidinal del discurso narrativo”, que es la parte que te invitaría a releer. En cuanto a la importancia narrativa de lo abyecto, a falta de mejor nombre para ese residuo de lo real que se cobija entre los infinitos pliegues y repliegues del simulacro, habría que remontarse hasta el barroco para encontrarle un precedente estético incontaminado por el naturalismo decimonónico. De modo que lo abyecto no es lo esencial sino más bien un efecto especial, una presencia colateral que se cuela en la ficción, nos guste o no, cuando manipulando los procedimientos de la simulación narrativa se pretende conjurar la presencia artística de lo real en una era en que hasta el inconsciente y la naturaleza han sido colonizados por los atributos del simulacro. Sé que esto nos llevaría muy lejos, pero creo que nuestra narrativa contemporánea, como han hecho o están haciendo otras desde otras tradiciones pero enfrentadas a una situación similar, tiene la obligación de responder con sus recursos a los desafíos éticos y estéticos planteados por la vida capitalista. A mi modo de ver, en el terreno del pensamiento como en el de la creación, éste (el proteico capitalismo y sus abyectas metamorfosis) es el acontecimiento fundamental que nos ha tocado encarar. Lo abyecto, por tanto, es sólo uno de los muchos nombres y rasgos de esta narrativa mutante que está comenzando a fructificar entre nosotros…

    Juan Francisco Ferré — 02-07-2006 15:03:48

  88. Me temo que tendemos a magnificar el poder del adversario (si es que lo consideramos el adversario, para empezar). Quizá no sea tan proteico y omnipotente como aparenta. El bueno de Pasolini --cómo se le echa en falta-- ya advertía hace más de treinta años que a veces el miedo ante la deglución encubre un vivo deseo de ser devorado. ¿Y si existieran otras formas de responder a los desafíos éticos y estéticos planteados por la vida capitalista? ¿Formas un poco menos abyectas y un poco más disconformes?

    Jorge Riechmann — 02-07-2006 17:45:45

  89. ¿Y si Pasolini fuera un mal ejemplo? ¿Y si Pasolini, y me remito más a su cine y a sus ensayos y a su actitud vital, tan contraria a las pastorales izquierdistas, no estuviera tan lejos de la abyección? ¿O es que nos olvidamos de "Saló", "Teorema" y "Porcile"? Y la descripción del "adversario" en Brecht, ¿no es tampoco lo bastante abyecta? Me temo que el problema está en que la palabra abyecto sólo admite en ciertos idearios una lectura peyorativa, y no es necesariamente así. Me temo que tampoco se entiende el poder del así llamado "adversario", que está más en cada uno de nosotros que en la realidad exterior, donde también hace notar su peso, según creo sin exagerar. No hay magnificación de mi parte, sino constatación desengañada más bien. Me preocupan, no obstante, aquellos que no reconocen su parte de complicidad, o que se sienten mejores amparándose en una voluntad de ilusión...

    Juan Francisco Ferré — 02-07-2006 20:48:38

  90. Nadie ha dicho que haya una única forma de responder a los desafíos de la vida capitalista, aunque me parece que en el post anterior se exhibe una preocupante seguridad en que la forma de quien lo firma, por razones inextricables, es la única correcta con exclusión de las demás. En cierto modo, se aduce el monopolio de la inconformidad propia y se arroja la sospecha sobre el que enuncia o defiende otra posibilidad. Citar a Pasolini para rebatiir la abyección me parece equívoco. ¿O es que nos olvidamos de "Saló", "Teorema" y "Porcile"? ¿O de una actitud vital totalmente contraria a la pastoral, en el doble sentido de la palabra, de una cierta izquierda, cuya visión idílica y doctrinaria de la realidad Pasolini aborrecía? Nadie magnifica al así llamado adversario, pero me parece ingenuo negar su poder, comenzando por su poder de colonizar la intimidad. No será que el problema está en aceptar que la categoría "abyección" admite más lecturas que la peyorativa. En todo caso, a las últimas preguntas respondería que, aceptando la pluralidad de opciones, está por demostrar que esas formas aducidas existan, sean mejores o más eficaces o siquiera se planteen los mismos objetivos, o partan de un similar examen de la realidad. Habría que discutir incluso si la poesía como género, visto lo visto, sea todavía el arma cargada de futuro (o al menos de presente) que algunos se empeñan en seguir proclamando...

    Juan Francisco Ferré — 02-07-2006 21:04:50

  91. No me sitúo encima de ninguna tarima para hablar, y los "quizá" y los signos de interrogación no son para mí figuras retóricas. No soy tan imbécil como para postularme vendedor monopólico de recetas para la emancipación. Pero sí que creo que "emancipación" es una palabra que sigue teniendo sentido. Y no me parece ilegítima la sospecha de dejación de responsabilidades por parte del grueso de las elites intelectuales de nuestros países, incluyendo las elites literarias. ¿Voluntad de autoengaño? Que cada palo aguante su vela: yo respondo de lo que he dicho y de lo que he intentado pensar. Y Pasolini --incluyendo desde luego su cine y sus ensayos, pero también sus poemas-- es un ejmplo excelente para lo que intentaba sugerir.

    Jorge Riechmann — 02-07-2006 22:32:41

  92. Por lo demás, la poesía se defiende sola.

    Jorge Riechmann — 03-07-2006 05:42:08

  93. Que a Pasolini (como a Heidegger, por otra parte) se le puede enrolar en casi cualquier causa, incluidas las más convencionales, lo han demostrado desde hace dos décadas, sin ningún complejo, los poetas del dasein albaicino y la experiencia del estar-ahí antequerano-granadino. El Pasolini ambiguo, revulsivo y provocador, el de su última etapa (con “Saló” como piedra de toque), sumido en un pesimismo definitivo a causa del triunfo de lo que bautizó como el “neofascismo del consumo”, me sigue pareciendo un contemporáneo imprescindible. Sobre todo cuando, en “Las últimas palabras de un impío”, declara que el humor, en tanto falta de ilusión, ha sustituido a la esperanza. Ahí estamos…

    Juan Francisco Ferré — 03-07-2006 11:47:37

  94. Para terminar de una vez con esta cuestión, ¿por qué no invocar también al gran Michel Foucault? Uno de sus textos de mayor actualidad se titula, precisamente, “La vida de los hombres infames”. Aquí enuncia lo que denomina una modificación sustancial de la “ética inmanente del discurso literario de Occidente”: “sus funciones ceremoniales se borrarán progresivamente; ya no tendrá por objeto manifestar de forma sensible el fulgor demasiado visible de la fuerza, de la gracia, del heroísmo, del poder sino ir a buscar lo que es más difícil captar, lo más oculto, lo que cuesta más trabajo decir y mostrar, en último término lo más prohibido y lo más escandaloso”. Y añade, para rematar este concepto: “Mientras que lo fabuloso no puede funcionar más que en una indecisión entre lo verdadero y lo falso, la literatura se instaura en una decisión de no verdad: se ofrece explícitamente como artificio, pero comprometiéndose a producir efectos de verdad que son como tales perceptibles… MÁS QUE CUALQUIER OTRA FORMA DE LENGUAJE LA LITERATURA SIGUE SIENDO EL DISCURSO DE LA “INFAMIA”, A ELLA LE CORRESPONDE DECIR LO MÁS INDECIBLE, LO PEOR, LO MÁS SECRETO, LO MÁS INTOLERABLE, LO DESVERGONZADO”. Vía narrativa válida para evidenciar (¡ojo a la aliteración de uves de Vendetta!) la “doble relación que la literatura tiene con la verdad y con el poder”.

    Juan Francisco Ferré — 03-07-2006 13:00:56

  95. Nunca se termina de una vez con ninguna cuestión, amigo (si se me permite la confianza) Juan Francisco... Y puestos a buscar autoridades en esa vía, todo eso ya lo dijo aproximadamente Bataille, algunos decenios antes. Es una vía: a mí no me interesa demasiado. Me soliviantó la frase "para mantener una relación con lo real (esa categoría que Žižek ha devuelto a la actualidad del pensamiento) la narrativa [se ve] obligada a sumergirse en lo abyecto, que sería esa parte de la realidad no tocada todavía por las diversas formas de la simulación o el simulacro que marcan la experiencia contemporánea". Eso me parece demasiado unidireccional: algunos creemos que hay otras partes de la realidad poco tocadas por los invasivos simulacros, además de lo abyecto. ¿Qué opinas de las narraciones de John Berger, pongamos por caso?

    Jorge Riechmann — 03-07-2006 20:30:40

  96. Por supuesto, amigo Jorge, que puedes llamarme así. Nuestra discrepancia es sólo intelectual y creo que nuestro debate es de enorme interés, pues hemos coincidido en la divergencia dos defensores de posiciones bastante antagónicas, pero complementarias, ¿no te parece? Por supuesto que Bataille, como Genet o Klossowski, es una referencia importante, y sigue siéndolo para el sector de la teoría contemporánea que más me interesa. De Berger leí con admiración “G” y “A painter of our time”, además de sus espléndidos escritos artísticos, pero sus novelas “campesinas” no me interesaron demasiado. Quizá porque en Berger la ideología militante pese en exceso a la hora de escribir novelas. Es el problema del compromiso a priori con ciertos principios. Nómbrame, si te apetece, esas supuestas “realidades” incontaminadas por la lógica del simulacro para que podamos ir acercando posturas o concretando diferencias. Si aceptamos que la experiencia contemporánea es radicalmente urbana y tecnológica, ¿no serían marginales esas otras realidades que mencionas? Tu uso del adjetivo “unidireccional” me ha recordado al Benjamin de “Calles de dirección única”, una magnífica metáfora para la historia ocupada por el capitalismo. ¿No es inevitable ser unidireccional? ¿No lo es también tu opinión?...

    Juan Francisco Ferré — 03-07-2006 22:29:08

  97. disensionando...

    b — 04-07-2006 13:52:03

  98. Querido o querida b, ¿dónde has estado? Te necesitamos. Disiente, por favor, o lo que sea. Un abrazo.

    vicente luis mora — 04-07-2006 17:44:24

  99. Parece haberse perdido un comentario que introduje hace dos días, y que quedó pendiente de aprobación. No guardé copia.

    Jorge Riechmann — 06-07-2006 12:40:33

  100. No me consta ese comentario, Jorge. No está en mi lista de posts desaprobados, no sé qué puede haber sucedido. Lo siento. Un abrazo.

    vicente luis mora — 06-07-2006 14:06:06

  101. Querido Vicente,
    Abusando de tu generosidad, me permito pegar en este post la crítica que Antonio Garrido ha publicado hoy mismo en "Diario Sur" de Málaga. En tu introducción a tu estupenda presentación del libro ya comentabas el concepto forjado por Antonio sobre mi literatura como "Frankenstein textual". Aquí queda explicado totalmente. Gracias otra vez.

    NARRATIVA

    Frankenstein textual

    Juan Francisco Ferré reúne en 'Metamorfosis' 16 relatos en los que se revela la influencia de Borges

    ANTONIO GARRIDO

    NO es mala cosa registrar la marca de 'Metamorfosis', siquiera como guiño al poscapitalismo, siquiera como juego, juego serio y delirante al mismo tiempo, que esta simultaneidad es una de las cualidades de Ferré. Es muy bueno poner este título al conjunto de cuentos aquí reunidos, dieciséis en cinco apartados, tres de los cuales se acogen bajo el epígrafe de 'Ficciones', de tan ilustre prosapia borgiana; porque, como el autor reconoce, Borges fue una de sus fuentes, cómo podría ser de otra manera. Esa fuente era de culturalismo, de aguas claras, de magníficas papeletas de soberbias enciclopedias imaginarias, pero las aguas se fueron enturbiando y se hicieron barro y mierda, la de nuestra época, la que nos toca vivir y beber. Ferré escribe, mejor, deconstruye sobre los fragmentos de ruinas de una ¿civilización? que no cree en nada que no sea el dinero.

    Es muy bueno el título, decía, porque se corresponde perfectamente con la arquitectura de los textos, con la experimentación formal que es uno de los mejores valores del autor, un escritor que renueva, que explora, que se moja, que se seca, que se cabrea, que se ríe a carcajadas, que sabe que el asesinato es una de las bellas artes y también un magnífico ejercicio gore; a la sangre, se une el sexo; sangre y sexo, qué pareja más bien avenida, imprescindible para que un determinado tipo de narración sea eficaz; y a fe que estos cuentos son eficaces; quiero decir, tienen la fuerza de provocar un gesto o una exclamación, un pensamiento o una frase, también un taco, vamos, que no te deja impasible y eso es literatura, arte en un sentido más amplio.

    Dos son los sentidos que tiene metamorfosis, siempre con el cambio como sustancia del proceso, es clave este sentido dinámico. En la metamorfosis se pasa de una cosa a otra diferente, o se modifica en algo una cosa sin perder su identidad, un cambio parcial. Los dos sentidos convienen a estos cuentos; pero es imprescindible añadir algo a lo que se refirió Horacio en 'La Epístola' pero en defensa del criterio contrario; cuando da los consejos a los Pisones insiste en que una buena obra debe ser armónica en sus partes porque de lo contrario se obtiene un monstruo y eso es censurable. No, maestro del orden y del equilibro, nuestra edad requiere la monstruosidad como método y requiere este Frankenstein textual que nos ofrece el autor.

    Con materiales muy diversos y perturbadores el autor da varias vueltas de tuerca hasta conseguir su nada inocente propósito. No es necesario que la materia sobre la que se trabaja, como cuado se extraen huesos de un secuestrado, sin aplicarle anestesia pero con impecable pulcritud, sea especial porque las técnicas de mutilación y posterior acoplamiento son adecuadas para cualquier tema que sirva para la creación; se trata de materia amenazadora como un dibujo de José Hernández e, insisto, de muy diverso origen. Un ministro es secuestrado y en su aislamiento adquiere gusto por ciertas prácticas que después resultan odiosas al orden social; esta presencia del límite, del equilibrio del texto sobre una cuchilla, del amor y de la muerte, este recrearse en los pozos turbios del ser, tiene raíces en el barroco de los tratados sobre la muerte, sobre el lento proceso de putrefacción, y también en las últimas tendencias de la narrativa norteamericana.

    El hombre-tronco es izado sobre la piscina donde el tiburón espera, lleva un traje con prótesis y cuando el escualo se lanza sobre las falsas piernas y un líquido, que imita a la sangre, cae a chorros, el público aplaude, es la catarsis, palabra que también conviene a estos textos. Del magnífico 'Dionisio decapitado', cabeza parlante, no tengo espacio para hablar; lo mismo me sucede de los otros. No se pierdan el volumen y deténganse en 'Elogio de la necedad'.

    Juan Francisco Ferré — 07-07-2006 22:16:55

  102. ¿Rastros de Goytisolo en Ferré?

    a) Uso de la segunda persona.
    b) Descripciones sin verbos.
    c) Cierto uso de fórmulas lingüísticas previmente codificadas por los media, aunque quizá en Ferré el sesgo paródico es distinto.
    d) Uso del adjetivo antepuesto.

    ¿Es posible o simplemente imaginación mía?Quizá de ahí el entusiasmo de Goytisolo. Se reconoció a sí mismo.

    djs — 09-08-2006 19:08:58

  103. Lástima que tantos lectores de este país, profesionales o no, sepan tan poco del postmodernismo norteamericano (Pynchon, Coover, Gass, Gaddis, Barthelme, Abish, DeLillo), francés (Robbe-Grillet, Klossowski, Butor, Sollers) o italiano (Calvino, Manganelli, Landolfi), por no hablar del hispanoamericano (Borges, Cabrera Infante, Cortázar, Sarduy), por citar solo los más influyentes en mi literatura. Si supieran algo de todo esto sabrían de dónde viene mi uso narrativo de la segunda persona, mi juego paródico con los clisés sociopublicitarios, mis epítetos hiperliterarios y demás rasgos de mi maldita forma de escribir que deben mucho menos a Goytisolo (malditos prólogos, malditas reseñas) que a cualquiera de los nombrados. Maldito narcisismo español, tan poco formado e informado, maldita tradición…

    Juan Francisco Ferré — 21-08-2006 14:32:30

  104. Aunque no he terminado Metamorfosis R voy a dejar aquí algunos comentarios para que el mismo Ferré no se enfade tanto con los lectores de la madre patria, tan poco versados en autores posmodernos. Y lo hago, como siempre, como lector no profesional utilizando la expresión de su post anterior, porque, aunque esta expresión significa algo, la opuesta –lector profesional- ya me plantea más problemas de sentido y de referencia.

    Lo primero que me sorprende, aunque ya esperaba en parte por los comentarios de este apartado del blog, es la mixtura, la mezcla permanente de literario y lo metaliterario, mejor dicho, lo narrativo junto con los mecanismos metanarrativos que, como rasgo posmoderno claro, el autor sitúa permanentemente entre líneas lastrando conscientemente su prosa ya de por sí (re)-cargada en otros aspectos. Es el relato de alguien tan preocupado por el discurso como por la historia, por la imbricación de lo contado en cómo se cuenta.
    Entiendo que para el “lector no profesional” o medio, si queréis, reconstruir el camino que hace Ferré de sus posibles fuentes y reconstruirlo de manera inversa, hacia el origen, es difícil. Y en caso de perderse en dicho camino, el riesgo de no entender nada es evidente. De todas formas, siempre he pensado que los lectores españoles –y por supuesto los críticos- insisten demasiado en la deuda, el entronque, la familia de escritores, el árbol genealógico. Debemos examinar más la obra en sí misma. Ser deudor de los autores que menciona Ferré –y del cine, la tv, la publicidad- no te salva ni te condena en principio. Lo importante es lo que construyes –deconstruyes en este caso, con esos materiales. Y aquí de nuevo la posmodernidad: la desfachatez del narrador que equipara a Borges, a los presocráticos con cierto cine al límite entre el terror y el gore o con los entresijos de la televisión. Todo son materiales al mismo nivel para lo que a Ferré le interesa –su particular visión del mundo- y no hay contenidos sacralizados.

    Al grano. Encuentro de todo en el libro: relatos que mantienen mi atención hasta el final y que me arrastran al juego metanarrativo olvidando casi la historia que hay detrás; ecos claros de Borges (Artificios), pero de un Borges pasado –vuelta y vuelta, bastante hecho- por la cultura pop, la tele, etc., incluso a través de Borges, hay páginas que me recuerdan al tipo aquel tan raro que debió ser Lugones y al que la “originalidad” de Borges debe tanto. Bueno, no sigo con las deudas para hacerme caso a mí mismo.

    Me gustan especialmente –vamos a lo bueno que para lo malo ya están los otros- el relato La Edad Media con su propuesta narrativa de exprimir –recordemos la raíz de expresionismo- todo el jugo a una situación a partir de un esquema repetititvo –el minimalismo se configura aquí como en otros momentos del libro como un mecanismo narrativo claro-. El contraste entre la expresión excesivamente retórica y el tema, la tensión o dialéctica que aquí leo son también otra de sus constantes. Todo parece remitir a la necesidad de desmitificar la tarea del escritor. Romper el espejismo de la creación de realidad desde el relato (como Kafka en su momento).

    Mi favorito es La escuela escuálida con sus momentos familiares y cercanos cercenados narrativa, y en este caso, también en el plano real. El juego con los tiempos y el carácter progresivamente caleidoscópico te llevan a leerlo repetidamente produciendo siempre lecturas diferentes –cierto minimalismo ahora del lector-. Asfixiante, desasosegante mejor, que es lo que Ferré pretende.

    Informe y Cuádruple impostura parecen apócrifos de Borges –o Lugones-. No sé si esto será un elogio. Me identifico con el personaje del segundo: “la gente suele amar los bellos discursos, las acciones inequívocas. Mi discurso es oscuro, mis acciones ambiguas, mi fama dudosa”. Parece una referencia en toda línea al propio Ferré y su forma de escribir. Lo mismo que el relato me parece un apócrifo de los citados, el protagonista es un Cristo apócrifo que idea al final –no lo voy a destripar- una curiosa e inversa forma de ser el elegido. También puede haber algo de eso en Dionisio decapitado donde el tío no se calla ni después de muerto -¿una alusión a los críticos?. Aquí el comienzo me recuerda a otro muerto hablante, el William Holden de Sunset Boulevard.

    Genial el juego ficción/no ficción de precisamente Ficción/No ficción. Relato tramposo donde parece en un principio que la fábula va a quedar encerrada en el apartado Ficción, cuando la propuesta de la No Ficción rompe todas las convenciones reales. De fondo, el tema del abuso a menores y otras sordideces como los pactos matrimoniales y la relación padres-hijos, pero como de soslayo, sin que nos demos mucha cuenta, sin pontificar. También juega aquí con el tiempo, en este caso introduciendo una especie de jet-lag que sirve de desencadenante del relato como se lee al final.

    Lo que más me interesa de Ferré no es su incorrección política, sino su incorregible incorrección –como él diría quizás- narrativa. Recordando la vieja y DESAFORTUNADA expresión de Cortázar -lector hembra- lo que hace falta aquí no es un lector activo"macho" como aquél pedía, ni tampoco pasivo, sino más bien uno andrógino que en unos momentos complete el sentido del relato y en otros se deje llevar hasta donde el autor quiere. Un saludo.

    Nota: he colocado el comentario donde no era. Por favor Vicente, situálo en su lugar -Metamorfosis de Ferré- y borra su clon.








    antonio alcaide — 22-08-2006 10:26:45

  105. Para Juan Francisco Ferré en relación a su comentario del 21/08/06.

    Tiene razón. Mi nota era demasiado precipitada. Fue una impresión puntual al hilo de la lectura. No quise decir que Ferré tomará de Goytisilo, pero desde luego hay cierta coincidencia (o eso me pareció en un primer momento). No lotomemos como mera influencia sino como génesis común. También pensé en muchos de los autores de la lista al leer a Ferré pero me deje llevar por el prólogo de Goytisolo.
    Saludos,

    ¿Alguien leyó "El Quijote. Intrucciones de uso" y "I Love You Sade" ¿Qué me pueden decir de estos libros?

    djs — 22-08-2006 19:18:07

  106. Con espléndidas lecturas como la tuya, Antonio, se disipan todas las dudas que cualquier autor exigente podría tener sobre las exigencias a que está dispuesto su lector. Me gusta lo de "incorregible incorrección narrativa", aunque no sería pensable sin la otra incorrección, la que se burla de valores tenidos por sagrados, como también dices. Y en una época tan crédula y anodina como la nuestra por sagrado puede pasar hasta lo abominable o lo nimio. Así que mil gracias por tu lectura que sabe acertar en la comprensión de lo más difícil. No te pierdas “Homenaje a Blancanieves” y “Moda de Londres”, dos vórtices del libro, no por casualidad lo inauguran y clausuran. Mándame un email y seguimos en contacto (Vicente te lo puede dar si se lo pides)…
    Me alegra djs (¿pinchas en algún sitio, por cierto? Tu seudónimo es sugestivo) que hayas rectificado tu primera impresión. Creo que el estupendo escaneado del libro y su estética que hace Antonio Alcaide te habrá ayudado más que mi maldito post protesta. “El Quijote. Instrucciones de uso” es una Antología de veintiocho autores españoles (desde Goytisolo, Ríos y Buenaventura hasta Mora, Fernández Porta y Cantavella, ordenados generacionalmente) celebrando la heterodoxia cervantina desde su singular perspectiva personal y en la que mi contribución, como editor del proyecto, se reduce a un prólogo (“Cervantes vs. el mercado”) y un pequeño volumen aparte, una suerte de Glosario cervantino-quijotesco fantaseado (titulado “El Quijote. Instrucciones de uso”) a partir de la premisa de que La Mancha se habría constituido en un futuro no muy lejano, además de en una superpotencia tecnológica especializada en la producción de efectos especiales y realidad virtual, en República independiente empleando el Texto Magno cervantino como Constitución, cambiando el calendario y demás zarandajas.
    En cuanto al libro “I love you Sade”, si me envías tu email (también Vicente te lo puede dar si se lo pides) te envío la extraordinaria reseña que Goytisolo publicó en Babelia hace un par de años celebrando el sesgo Borges-Menard del libro y descuidando, qué le vamos a hacer, nadie es perfecto, su deriva Roussel-Klossowski-Perec.

    Juan Francisco Ferré — 25-08-2006 00:02:53

  107. Vicente Luis Mora, le pido un favor en relación al post de JF Ferré del 25/08/06. No se si esto es del todo adecuado, pero si es posible me gustaría que le diera mi mail a Ferré para que me mandé una reseña prometida.
    Gracias Mora por la intermediación. Adelante con tu blog. Es un trabajo inmenso sacar esto adelante, pero merece la pena.

    dj Sánchez — 25-08-2006 19:10:08


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