Literatura y blogs
(Cuelgo este artículo, que he publicado hoy como páginas centrales de Cuadernos del Sur. Es un adelanto de un ensayo sobre Internet y nuevas tecnologías que aparecerá en septiembre. Y, por cierto, creo que apunta algunas de las innovaciones formales que los blogs permiten a la literatura, cuyo seguimiento recomendaba hace tiempo aquí Jordi C. Espero que os guste)
La Gran Conversación. El fenómeno de los blogs en Internet:
cultura y literatura
Cuando el filósofo Juan Antonio Pérez Tapias inicia su interesante ensayo Internautas y náufragos (Trotta, 2003), hace una sugestiva reflexión sobre la necesidad de que abordemos el “nuevo mundo” que nos ofrecen Internet y las tecnologías digitales desde la perspectiva de un “gran diálogo” al que hay que prestar oído. La idea la toma de Erich Fromm, que oponía la pertinencia de ese gran diálogo ante el “gran rechazo” que invocaba Marcuse al final de El hombre unidimensional (1968). Para Pérez Tapias, la razón comunicativa es la mejor alternativa con que el ser humano cuenta, en un mundo donde, pese a la fortaleza de todas las nuevas tecnologías, sus habitantes se enfrentan a nuevas amenazas, entre ellas y como más importante, la que viene de la propia actuación humana hacia su planeta huésped.
Un blog (abreviación de web-log) es una especie de diario digital, sustentado en una tecnología de alojamiento (CMS) muy sencilla y fácil de usar incluso por personas poco duchas en informática. La aparición de la blogosfera (el conjunto de millones de blogs insertados dentro de un espacio aún mayor de conversación digital, Internet), ha dinamizado el carácter y la participación masiva de la sociedad en ese gran diálogo. De hecho, desde muy pronto, con la publicación del llamado Manifiesto Cluetrain (2001), un estudio de marketing cuyo lema fundamental venía a decir que “los mercados son conversaciones”, la idea de diálogo parece ser consustancial a los blogs y la blogsfera, como conjunto de los mismos. La forma abierta de las bitácoras, que permite la respuesta directa e inmediata de los lectores, mediante los comentarios, así lo atestigua. En los últimos meses han aparecido algunas publicaciones sobre bitácoras: el volumen colectivo Blogs. La conversación en Internet que está revolucionando medios, empresa y a ciudadanos (ESIC, Madrid, 2005), el estudio Los blogs en la comunicación empresarial en España (Grupo BPMO, 2006), centrado, como su título indica, en el impacto de la blogosfera en la economía empresarial, o el volumen de ensayos La blogosfera hispana: pioneros de la cultura digital (2006), coordinado por José M. Cerezo y publicado por Fundación France Telecom España. Este último libro intenta dar voz, precisamente, a esos pioneros de la cultura blog, desde numerosos puntos de vista, explicando la importancia del fenómeno. No obstante, no hay que olvidar que la aparición de cualquier nuevo medio de comunicación suele despertar grandes expectativas, a veces exageradas. Por ejemplo, en uno de los artículos de La blogosfera hispana, uno de los más conocidos bloggers españoles, Enrique Dans, exagera cuando dice que la blogosfera puede verse como una “sociedad participativa”, próxima al ágora griega (p. 168). No estoy de acuerdo, porque Internet no puede ser considerada, sin más, como una transposición de la sociedad real. En tanto en cuanto hay un elevado anonimato en las aportaciones hechas a través de blogs (sea en las anotaciones, sea en los comentarios a las mismas), hablar de sociedad participativa me parece excesivo, ya que la sociedad está compuesta por personas, y no por máscaras; hubiera acertado Dans si la comparación hubiera sido establecida con el teatro griego, donde la representación se hacía con actores escondidos detrás de máscaras, precisamente llamadas personae. La comunicación (inmensa, eso sí) incluida en la blogosfera es, muchas veces, una comunicación exenta, sin personas, sólo con motivaciones e identidades abstractas, que impide la atribución de responsabilidad y, por tanto, de voluntad real. En ocasiones, la blogosfera es, desde luego, un lugar entrañable donde numerosas personas de todo el mundo comparten experiencias o gustos afines; pero a veces es un lodazal donde se destripan reputaciones de empresas o de personas, o se comparten aficiones delictivas, en la más cruda impunidad. En la sociedad real, lo primero está permitido, pero lo segundo no; en la blogosfera y, en general, en Internet, queda aún mucho terreno para operar el milagro de la convivencia responsable entre todos los usuarios.
La novela “oral”
Mucho se ha hablado de las nuevas posibilidades literarias que ofrecen Internet y la blogosfera. Hace muy poco tuvimos una especie de acontecimiento en este sentido: el diario argentino La Nación (31/05/2006) se hizo eco del lanzamiento de la primera “novela oral”. Titulada Sex on legs (“Sexo sobre piernas”) y publicada por un proveedor de servicios de Internet (Audible.co.uk), que sustituye al editor, es una historia de suspense sobre un velocista, con toques de ciencia ficción. A pesar de su fácil difusión, ya que se descarga de la página web, y de no tener coste de papel ni de maquetación, el precio es elevado (nueve libras, casi 14 euros), lo que ha disuadido a este crítico de hacerse con ella, sin poder, por tanto, hablar de su excelencia literaria. Sin embargo, el mero formato ha llevado a medios como The Independent a sugerir que estamos ante un “nuevo camino para la novela”, o al Daily Mail a hablar de un “hito en la historia de la edición”. Por seguir con los excesos descriptivos, el “editor” del audiolibro, Chris McKee, ha declarado que la literatura oral tiene detrás una gran historia, y que “la palabra hablada es anterior a la escrita. La escritura es sólo un instrumento para registrar lo oral. Así que la forma más antigua de entretenimiento resulta ser ahora la más novedosa”. En realidad, la literatura oral es otra cosa: supone la construcción de un relato verbal donde la improvisación, la retórica y la memoria tienen un papel medular. Por decirlo con precisión, la literatura oral es justo lo contrario de ponerse frente a un micrófono y recitar, durante cinco horas y cincuenta y un minutos (lo que dura Sex on legs -eviten chistes fáciles, por favor) una novela convencional, escrita en papel. No hay ninguna novedad formal en esta novela, lo único nuevo es su formato de distribución, y tampoco eso (puesto que los audiolibros existen desde hace tiempo) sino el poco emocionante hecho de que el texto no ha sido publicado antes en papel o no se puede descargar en formato de texto. Eso es todo: en realidad, el “hito” es una pura estrategia mercadotécnica para llamar la atención sobre una novela que, sin ella, de seguro hubiera pasado mucho más desapercibida. Además, a ese precio de venta al público es poco probable que tenga demasiado éxito: el reclamo de que el lector puede escuchar la novela desde su i-pod o su teléfono móvil tendría sentido si Sex on legs no fuera más cara que el propio móvil que la soporta, muchas veces regalado por las compañías telefónicas para captar clientes. Para que este formato sea competitivo, tendrá que abaratarse; y cuando esté tan extendido como el del volumen impreso, será el momento de hacer un apocalíptico réquiem sobre la muerte del libro. Hasta entonces, no merece la pena.
Una novedad realmente interesante viene planteada por libros como Gam3r 7h3ory, accesible en http://futureofthebook.org/gamertheory, donde los comentarios de los lectores aparecen junto al texto, con un espectacular tratamiento visual y un concepto de interactividad bien entendido.
La “blogonovela”
Mucho más interesante es la relación entre blogs y literatura creativa. Desde un principio, muchos blogs no tuvieron sólo una relación más o menos directa con el hecho literario, sino que se constituyeron, de por sí, en literatura en estado puro, en recipientes nuevos donde verter historias o modos de escribir más o menos convencionales. Así, abundaron desde un principio las bitácoras constituidas por aforismos, poemas, microensayos o microcuentos (quizá la forma idónea para su exposición en blogs, aquella a la que los internautas son más receptivos). Pero, junto a estos géneros tradicionales, comenzó a aparecer uno nuevo, uno que jamás había existido antes y que, gracias a la peculiar estructura de las bitácoras, ha tomado cuerpo y vida propios. Hernán Casciari, uno de sus creadores, lo llama blogonovela. En un artículo significativamente llamado “La ficción on line”, incluido en La blogosfera hispana, cuenta la historia de su famosísimo “Weblog de una mujer gorda” (mujergorda.bitacoras.com/2), que miles de navegantes tomaron como el relato real de una mujer entrada en carnes, escrito en primera persona. En realidad, era el escritor argentino Casciari quien estaba detrás del blog, y esta mujer era uno de sus personajes. Aunque el texto ha sido después publicado como libro (Más respeto que soy tu madre, Plaza & Janés), su verdadero contexto era la blogosfera, ya que el formato digital creaba unas “normas” formales que el autor aprovechaba en su beneficio. Casciari resume así las reglas básicas de la blogonovela: “se trata de una obra escrita en primera persona, donde la trama ocurre siempre en tiempo real. Por tanto, no son válidas las extrapolaciones, ni un transcurso del devenir diferente al de la fecha de publicación. El protagonista se reconoce como gestor del formato (el weblog), la realidad afecta al devenir de la trama, el protagonista ‘existe’ fuera de la historia (lo que indica que los lectores tienen el derecho de interactuar con el personaje principal desde un sistema de comentarios) y, finalmente, el autor no aparece nunca mencionado dentro del territorio de la ficción” (p. 172). De estas reglas, una es poco habitual en la literatura tal y como la conocemos (la interactividad, la posibilidad de que el lector colabore activamente en la trama, con sus propios textos), y otra es absolutamente revolucionaria: la diferente concepción del tiempo narrativo. El tiempo de la narración coincide con el real, pero no en el sentido de “tiempo de lectura” por el lector (como hasta entonces podía pasar en ciertas novelas, estudiadas en su día por Darío Villanueva en Estructura y tiempo reducido en la novela; Anthropos, 1994), sino en el de “tiempo de escritura”, sin posibilidad de volver atrás, y con la novela y sus incidencias armándose en tiempo real. El efecto de verismo es, por supuesto, incomparable respecto a otras formas narrativas conocidas, ya que las noticias periodísticas y los temas de conversación comunes se incorporan con naturalidad al proyecto. En contra de este género operará, de seguro, la rigurosidad de sus reglas; a su favor, la espontaneidad de la recepción y la fidelidad de los lectores antes unas historias en cuya creación han colaborado.
No es éste, desde luego, el único caso donde los blogs literarios han dado el salto a la edición impresa. Otros casos serían Días de cambio. Blog de un negro de gabinete (2005), de Fernando Castro de Isidro, o el celebérrimo Belle de Jour (http://belledejour-uk.blogspot.com), blog inglés que contaba las peripecias no particularmente explícitas de una call-girl o prostituta londinense, aunque se retrataba, a través de los gustos de los clientes, la depravación social general. No se sabe aún si la historia es real o no, y ni siquiera importaba: la cuestión es que su estilo de escritura, sintético, tajante y variado, atrajo la atención de millones de lectores, ganando el premio del rotativo The Guardian al mejor blog del año, y logrando la contratación para libro.
Otro blog literario muy interesante es el sostenido por el poeta José Antonio Montano, quien a partir del blog de Arcadi Espada, y utilizando un mecanismo artístico de apropiación, corta y pega frases escritas por Espada o tomadas de medios de comunicación, para crear el “Poema de 2006” (http://poema2006.blogspot.com), con una entrada diaria. Los resultados, semejantes a un collage lindante entre el surrealismo y el realismo más crudo, son a veces muy notables.
(continuará...)