Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

06-06-2006 19:42:32

Debate en Madrid

Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Estimados amigos, el próximo viernes, día 9 de junio, presento en la Librería La Central del Centro de arte Reina Sofía (junto a la estación de Atocha), a las 19:30 h., el ensayo Singularidades. Ética y poética de la literatura española actual. Los editores de Bartleby han pensado que sería más interesante que una presentación típica hacer un debate sobre poesía y crítica españolas actuales. En principio el acto será una mesa redonda, donde intervendrán Manuel Rico, Diego Doncel, Jordi Doce y un servidor, para abrir la conversación al público al final.

En relación con este acto y con el propio libro presentado, cuelgo el artículo publicado en el número de mayo de Quimera, titulado “La poesía de la normalidad (explicada a los niños)”, donde se abordan algunos de los extremos contenidos en la parte central del ensayo, sobre poesía actual. De estos y otros temas charlaremos en la presentación. Allí nos veremos, si queréis.


La poesía de la normalidad (explicada a los niños)
Quimera, mayo 2006.

Vicente Luis Mora

Para explicar qué sea la poesía de la normalidad, lo mejor será hacerlo a través de un cuento de Stanislaw Lem, el genial escritor polaco de ciencia-ficción que nos dejaba recientemente. En el “Viaje vigésimo cuarto” de Diarios de las estrellas, el viajero metafísico Ijon Tichy arriba a un planeta donde llaman su atención unas figuras geométricas de su superficie. Nos cuenta Tichy: “aterricé guardando toda la precaución necesaria en medio de un terreno desértico, sembrado a intervalos regulares de discos redondos cuyo diámetro no era mayor de medio metro; duros, brillantes y como torneados, se extendían en largas hileras en varias direcciones, componiendo aquellas figuras que antes había visto desde las alturas”. Fascinado por esos discos, Tichy se adentra en el planeta para buscarles explicación, y como pasa con todo aquel que busca la verdad, acaba arrepintiéndose de encontrarla. Por unos seres con los que dialoga, se entera de que en el planeta regía el caos, hasta que las autoridades encargaron a un ingeniero la construcción de una “máquina de gobernar”, para que crease un orden objetivo, impersonal, dirigido a la perfección y el buen entendimiento, y cuyas acciones “han de despertar en la gente sensaciones placenteras, satisfactorias aun para las percepciones estéticas más refinadas”. La máquina de gobernar, nada más ser terminada, levantó un palacio majestuoso, brillante desde lejos, y organizó una fiesta de bienvenida, a la que fueron invitados innumerables habitantes del planeta. Conforme entraban los invitados, el palacio los convertía en discos duros, brillantes y torneados, que iba expulsando al desierto por la puerta de atrás. Tras conocer los hechos, los demás habitantes se enfrentaron a la máquina, pero ésta contestó que si querían orden y estética, este era el mejor modo de hacerlo: convertir a todos los seres en objetos iguales, donde nada de uno sobresaliese o difiriera de los otros. Lo más terrible del cuento de Lem es que el resto de los habitantes, aun sabiendo qué es lo que ocurre al entrar en el palacio, esperan frente a sus puertas para penetrar voluntariamente en él, convencidos de que la máquina tiene razón y es la mejor manera de alcanzar el buen orden estético.

Bien, pues con las debidas variaciones y limitaciones de extrapolación, algo así sucede en la poesía española contemporánea. Hay una “Norma” no escrita que dictamina que para que sus ciudadanos se sientan “aceptados” dentro del buen orden estético, deben pasar, voluntariamente, por una serie de operaciones que suponen otras tantas limitaciones para su poesía, a fin de convertirla en ese disco duro, brillante, torneado, adaptable a las exigencias del sistema. La descripción de los caracteres generales de este tipo de poesía está hecha, en extenso, en Singularidades, así como el estudio del que podría ser el desgraciado “poema canónico” de este tipo de lírica pautada. En todo caso, estamos ante un fenómeno que es también sociológico. Me explico. En la literatura, como en todas las artes, siempre han existido modas, tendencias, líneas dominantes. Eso está ahí, y la historia nos da innumerables pruebas; la cuestión es que los modelos icónicos que ha difundido la globalización exasperan la necesidad de “existencia” a través de una presencia mediática. Y esto, que sí es nuevo en comparación con otras épocas, agudiza el problema de la imitación hasta volverlo estructural. Desde principios del siglo XX, lo que caracterizaba a los poetas jóvenes era la altanería y “deslealtad” a sus mayores, las ganas de matar al padre, la rebelión constante ante modelos heredados. Ahora, por el pánico a no estar, a no aparecer, los jóvenes prefieren la adhesión inquebrantable a los mayores, para no verse privados, ex ante, de su posible incorporación al “Parnaso español”. De la rebelión a la sumisión. De ahí que se tome como modelos a los mayores que más han triunfado, y se imiten sus códigos, estudiando cuidadosamente lo que aquellos entienden como poesía y matizando la propia hasta el perfecto ajuste con ese concepto.

Quiero puntualizar algo que no sé si queda demasiado claro en el ensayo, preocupado como estaba por cuestiones de detalle: no hay nada malo en que un grupo de poetas quiera constituirse como dominante, del mismo modo que las empresas buscan de manera natural el monopolio o un hormiguero el control de toda una zona. Está en nuestros genes. Por eso, no hay que considerar pérfido en sí que un grupo de poetas (primero, llamados de la nueva sentimentalidad granadina, evolucionados luego, en un círculo más amplio, a la poesía de la experiencia, para aumentar más aún mediante la “ruptura interior” que señaló De Villena, para terminar en el amplísimo círculo de la poesía de la normalidad) intente sostenerse, indefinidamente, como la moda a seguir, la poética de prestigio o como ustedes prefieran denominarla. Esto no es malo. Lo que sí es malo, y mucho, es que haya una crítica literaria militante con éste o con cualquier otro grupo. Es decir, una crítica alineada, parcial, ajustadora de cuentas, que diga que sólo una corriente (como leímos en una increíble reseña de García Posada de hace unos años) es la única poesía auténtica que se ha hecho en España desde hace unos años. Esto, lo digo como crítico, me parece intolerable. Ignoro las razones que pueden mover a todo un sector de la crítica a preferir a una línea poética y a sostenerla entronizada contra las demás, durante casi diecisiete años, pero ése ha sido, en buena parte, el panorama que hemos venido viendo desde hace más de un decenio.

De este modo, la “poesía de la normalidad” no incluye hoy a una serie de personas concretas. Por ejemplo, el último libro de Luis García Montero, La intimidad de la serpiente, alcanza la velocidad de escape de esa órbita al tornar su mirada hacia las vanguardias (Lorca, Alberti), de donde el autor siempre ha obtenido sus mejores frutos poéticos, pese a sus reiteradas declaraciones ensayísticas contra la vanguardia. Carlos Marzal y Vicente Gallego intentan en sus últimos poemarios huidas semejantes vía Claudio Rodríguez, aunque creo que habrá que esperar a sus próximos libros para ver con exactitud hacia dónde dirigen su búsqueda. La poesía de la normalidad es sólo un código, un canal sin protagonistas concretos, que extiende sus tentáculos allí donde hay un poeta que no entiende que la poesía es la búsqueda personalísima de una voz propia, inaccesible a modulaciones o limitaciones. Institucionalizada desde premios de renombre, públicos o privados, defendida por una crítica servil y en muchos casos anacrónica, la poesía de la normalidad vive del vértigo de los poetas de todas las edades, pero especialmente de los jóvenes, a quedarse fuera de no se sabe bien qué, con un miedo atroz a permanecer a la intemperie, al margen de la carrera literaria. En España hay dos tipos de poetas: los que piensan que su carrera depende del número de veces que aparezca su nombre en uno de los tres suplementos culturales nacionales (Babelia, El Cultural, ABCD), y los que creen que depende de hacer una labor solitaria, depurada y ajena a la recompensa inmediata. Los primeros son carne de la poesía de la normalidad. El problema es que, por desgracia, esa misma inquietud y angustia mediática ha calado en algunos editores de poesía, para los cuales no estar periódicamente en esos suplementos es poco menos que el canto del cisne del negocio. Y es que, como digo, y por cuanto acaban entrando factores de mercado, estamos ante un problema que ya no es solamente literario sino, en parte, sociológico.

Para que en la poesía española no haya más discos duros que los de los ordenadores, debería subvertirse este sistema de cosas. El problema es el cómo, por supuesto. Como sigo pensando que uno de los cánceres fundamentales es la crítica literaria, uno de los modos de ir limando este estado de cosas es la creación de un “centro” crítico mucho más amplio, que no deje tantas y tan interesantes poéticas en la periferia. Hay autores, jóvenes y no tan jóvenes, que son por completo desconocidos del público porque su apuesta estética es opuesta a lo normalizado. Excelentes libros como los últimos de Mariano Peyrou, Julieta Valero, Carlos Piera, o Martín Rodríguez-Gaona, apenas han tenido repercusión en prensa porque buena parte de la crítica actual no sabe cómo acercarse a ellos, cómo leerlos. De otros poemarios notables como En ningún paraíso, de Diego Doncel (uno de los grandes libros de los últimos años) o Resurrección, de Manuel Vilas, que han tenido acceso a los medios porque un jurado consistente se fijó en ellos, provoca sonrisas (de tristeza) el modo anacrónico, desinformado e increíblemente conservador con el que han sido a veces reseñados. Así que vemos que el gran problema de la poesía de la normalidad sigue siendo el mismo que la originó: una crítica instaurada incapaz de reaccionar, que lleva años sin estudiar, galvanizada, absolutamente absorta en la tradición poética española y al margen de los últimos e indispensables movimientos intelectuales que se han venido sucediendo en Francia, Alemania y, sobre todo, Estados Unidos. En España vivimos una situación surrealista donde un poeta de treinta años suele saber más y está intelectualmente más al día que la mayoría de críticos que, en un momento dado, pueden abordar su obra desde la parte mediática del reseñismo literario. Salvo casos puntuales como el de Jaime Siles (que, por desgracia, no aborda poemarios en castellano) y el de Túa Blesa, perfecto conocedor del posestructuralismo y la deconstrucción, y pocos más, existe un preocupante desfase en los temas candentes en la teoría literaria internacional, como el del canon, las literaturas de la colonización, la deconstrucción o el posmodernismo literario y sus posibles sucesores, asunto este último que jamás se toca en las reseñas de la crítica central o que cuando se toca se aborda, como denuncio en mi ensayo, con una desinformación aberrante.

La parte más polémica del ensayo es, seguramente, aquella en la que repaso los problemas estructurales, siempre epistemológicos, de la poesía de la normalidad; y es que ajustarse a una norma, cuando la misma no es la más correcta a la hora de enfrentarse con el agudo test de la escritura, provoca, necesariamente, ciertas taras de nacimiento. Así, se repasan la ausencia de rigor crítico para entender los mecanismos que producen realidad dentro de un texto, la confianza en el lenguaje como si fuera capaz de superar la crisis de la representación sin una severa corrección teórica, la escasa presencia de pensamiento poético en nuestra lírica, y el complicado problema de la ideología en esta poesía y su incardinación con el problema mayor: el mismo problema ideológico que vive la cultura española desde el experimento consensual de la Transición a la democracia. Como es obvio, no son temas planteados para ser resueltos, sino para animar al debate: más bien, se citan para que sean contestados, aunque en estos lares la práctica habitual con este tipo de libros es el ninguneo, para evitar cualquier debate teórico, ya que ese es, precisamente, uno de los mandamientos de la poesía de la normalidad: no llegar jamás al debate de ideas. Con esto no queremos decir que los poetas de la normalidad no tengan ideas, sólo que es muy difícil conocerlas.

Tichy, en el relato de Lem, después de echar una ojeada al palacio convertidor de seres en discos brillantes, cuando ya es el único habitante no alisado del desértico planeta, sale a todo correr hacia su nave, para huir de ese mundo normalizado, donde sus habitantes se han sometido gustosamente, a la “ley (que) proclama la libertad suprema”. Sí, lo reconozco: yo también salí corriendo por piernas, no fuera a ser que por un extraño síndrome de Estocolmo, prefiriese también la normalización, y acabara como “La gorda” del poema homónimo de Jesús Aguado, que salió rodando de su vida.



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Comentarios

  1. A ver si lo he entendido. Resulta que hay unos poetas que no entienden que la poesía es la búsqueda personalísima de una voz y para asegurarse el ser reconocidos, que es lo único que les interesa, ajustan su poética a modelos consagrados. ¿Y quiénes serán esos poetas tan errados? Como pista nos dicen que no es Luis García Montero, que se ha vuelto a Lorca y Alberti, ni Gallego y Marzal, que se han lanzado a una "huida vía" Claudio Rodríguez. Pues no comprendo nada. ¿Habrá modelos más consagrados que Lorca, Alberti, Claudio Rodríguez, etc.? Entonces, ¿a qué se referirá nuestro buen crítico cuando señala a los poetas que se ajustan a modelos consagrados?
    Vamos a aventurar otras hipótesis. ¿No será esto de la "poesía de la normalidad" (concepto tan toscamente generalizador) la enésima maniobra para postular un canon alternativo al que supuestamente (recalco lo de supuestamente) impera hoy en la poesía española? ¿Algo así como aquella gracieta de los "poetas clónicos" y los "poetas no clónicos" que abanderó un tiempo cierto peculiar individuo cordobés? Una frase del comentario de VLM me hace sospecharlo. Eso de elogiar a Montero "pese a sus reiteradas declaraciones ensayísticas contra la vanguardia". Acabáramos: el mal no es ajustarse a una poética consagrada (puesto que el mismo VLM dice que Montero y otros lo hacen y aún así los salva) sino ajustarse a una poética que no es la que le gusta a VLM.
    Enhorabuena, creo que hará fortuna la expresión. Ya verás cuantos poetas jóvenes no reconocidos (y lo que es peor, cuántos no jóvenes) dirán ahora: "Sí, sí, eso es. No soy reconocido porque no me he vendido a poéticas consagradas. Pero ahora mismo me voy a escribir unos cuantos poemas a lo Alberti, a lo Lorca o a lo Claudio Rodríguez y ya verás tú, ya".
    Saludos.
    JLP

    José Luis Piquero — 07-06-2006 11:28:27

  2. Creo que no lo has entendido, José Luis. Pero no te voy a resumir aquí el libro, donde mi opinión está clara y extensamente expuesta. Citarse es malo, pero peor es parafrasearse, dijo Octavio Paz, y con razón. Si de verdad te interesa saber cuál es mi opinión, lee el ensayo. Y si no te interesa, como creo que es el caso, tampoco te interesará una respuesta corta ahora. Saludos, José Luis.

    vicente luis mora — 07-06-2006 11:44:04

  3. Quizá a lo que se refiere Vicente Mora es a algo tan sencillo como que el contexto sociológico de la poesía española no acepta ninguna salida de las tradiciones hispánicas, y que eso al menos es una realidad con la que algunos se sienten limitados a la hora de crear su propia poesía.
    Por tanto, cabe pensar que muchos poetas españoles miren el canon con tanto respeto que acaben devorados por él.
    No es simplemente promover un canon alternativo, más bien lo que me parece deseable es admitir la posibilidad de muchas formas de expresión poética, cosa que no se hace.

    Berta — 07-06-2006 12:24:43

  4. Yo también pienso eso, Berta: una lectura no viciada de Singularidades nos diría que hay una crítica asentada y anquilosada incapaz de procesar un buen número de poéticas actuales, de la cual se desprende, por negación, un canon (es decir, que priman la única poética que pueden procesar, dada su escasez de herramientas, y las otras o bien las reseñan fatal o bien, acaso por pudor, las obvian).

    De lo que se trata, evidentemente, es de abrir campos, no de pasar la moda de uno a otro. Me parece que José Luis Piquero se siente incluido en un saco en el que yo no acabaría de colocarlo, la verdad: el fantástico "Don Juan en el jardín", por ejemplo, no es un poema de la normalidad se mire por donde se mire.

    Mastronardi — 07-06-2006 12:50:34

  5. ¿Cómo me definiría? Normalita, amiga de mis amigos. Una peli en idioma original (de vez en cuando). Y de escapada, el Caribe. Abstenerse gente con malos rollos. Pues eso.

    Vanitas — 07-06-2006 13:47:03

  6. Estáis locos! El viernes 9 por la tarde empieza el Mundial!

    J. A. Montano — 07-06-2006 14:50:03

  7. Ya lo sé, hijo, a ver si te crees que yo no quería ver el partido de Alemania. Pero míralo por el lado bueno, el acto estará lleno de chicas. Saludos.

    vicente luis mora — 07-06-2006 14:58:55

  8. El mayor interés del libro de Mora está en que da palos a diestro y siniestro(s), a tanto mediador viciado de esquema romo. Él mismo parace querer convertirse en un nuevo mediador cultural, y no le faltan méritos dada su generosidad intelectual. En cuanto a la tradición hispana... creo que toda la poesía española que en el mundo ha sido bebe de fuentes extranjera -de Garcilaso, Quevedo, Espronceda, Darío, Valle, Cernuda, Caballero Bonald, Gil de Biedma, etc. Bien mirado, nada nuevo, y no está mal recordárselo a algunos. En cuanto a las poéticas positivas de singularidades... personalmente creo que hay un abismo entre tanta especulación y la práctica. Es más, entre los "normalizados", incluiría sin dudarlo al neorrealista Casado, autor de telenovelas en verso, o de nueva narrativa remozada. Y no quiero ofender. Digamos que el invento de la normalidad -el lector normal- existe en Garía Montero y en García Casado, aunque en el primer caso esa normalidad sea una construcción -palabra cara a Mora- ideológica de un sujeto en crisis y en el segundo dé la impresión de ser un punto de partida asimilado entre secretarias de la Junta de Andalucía. Yo, que no veo futbol porque soy anormal, iré a verte, Mora.

    Clemente — 07-06-2006 15:45:03

  9. Vicente me hubiera encantado de verdad estar en tu presentaciòn,mas ese mismo dia yo tengo que participar en otra,otra vez sera y con gusto asistire.
    No he lèido tu ensayo pero en base a lo que pones en este post expongo lo siguiente:
    1.-Hablas y criticas el canòn, pero en cierto modo al hablar de una forma alternativo de abordamiento critico a la "normalidad"
    -termino que no le gustaria a Foucault- y explicitar nombres de algunos poetas jovenes,estas haciendo "Canòn" tu tambièn.Por que los que no has incluìdo en tus lista diran que estan contra del canon de lo "oficial" y tambièn contra el canon de la "no-normalidad".
    2.-La critica literaria española que se hace en los periodicos son basicamente gacetillas.No hay ningun apunte siquiera de aparatos criticos contemporàneos como son la decontrucciòn,los estudios culturales,la narratologia,etc.Eso es verdad y coìncido contigo.
    3.-Algo que me sorprende mas alla de algunos criticas suaves que han habido en su historia literaria española es la ausencia critica hacia su tradiciòn poètica,practicamente la tradiciòn del parricidio que tiene sus virtudes y defectos en Latinoamèrica salvo algunos casos es inexistente aquì.Ha existido critica pero no parricidio en su tradiciòn.
    4.-No entendi muy bien tampoco por que esa vuelta a Lorca, Alberti y Claudio Rodríguez puede ser interesante.Por que salvo el Lorca de poeta en New York,no veo nada interesante en la retorica de Alberti ni en la poètica de Rodriguez,con el perdon de los admiradores de este ùltimo poeta.
    5.-En lo que tienes razòn es que en la España actual no se discuten con pasiòn ideas y propuestas literarias y los extranjeros que lo hacemos aqui, somos vistos como barbaros ilustrados.Y la critica y el desarollo de esta, es un elemento importante para la contrucciòn de una literatura de calidad.Solo existe el ninguneo y le sarcamo facil que denota "astucia" mas no "inteligencia".

    Estos son algunos apuntes para continuar el debate.Mas adelante expondre otras tesis màs.

    Victor,cuando puedas me gustaria saber tu opiniòn sobre mi entrada Bajtiniana al Lazarillo de Tormes que hago en mi blog.

    Saludos.

    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

    leo zelada — 07-06-2006 18:13:17

  10. En ningún momento, Leo, he criticado la idea de canon, que defiendo, sino cómo se ha intentado (y se sigue intentando) por cierta crítica y ciertos medios convertir a una línea normalizada en canónica, en los últimos años y en España, eso es todo. Que no es poco.

    vicente luis mora — 07-06-2006 19:24:38

  11. Claro que me interesa, no me piques para que compre el libro (je je, es broma).
    Sí, me interesa, y creía que este era un lugar de debate. Si cuelgas un artículo como el que has colgado, es lógico que alguien disienta y se pueda hablar, aparte de leer el libro más adelante por extenso.
    Saludos.
    PS: Gracias, Mastronardi

    José Luis Piquero — 07-06-2006 20:34:44

  12. Mira, José Luis, este es un foro de debate, creo que está bien claro, pero cuando uno ha dedicado en un libro más de cincuenta páginas a reflexionar sobre la poesía de la normalidad (páginas que no puedo colgar aquí, por tamaño y por obvias razones editoriales), cualquier resumen apresurado de su esfuerzo es un insulto al mismo. Una traición a un trabajo de años. Sería tan injusto como que alguien enjuiciara críticamente Autopsia por uno sólo de tus poemas. Mi artículo "La poesía de la normalidad (explicada a los niños)" es una invitación a la lectura del libro, porque así se me pidió desde Quimera. No un resumen, sino un aperitivo. Para debatir, hay que leer el libro. Es lo que yo he hecho con los libros de los demás, antes de escribirlo. Saludos.

    vicente luis mora — 07-06-2006 21:22:22

  13. Vale, tú ganas, habrá que leer el libro.
    No obstante, tengo que añadir dos cosas: una, que creo que estás echando balones fuera, rehuyendo el debate. Otra, que te contradices. No se puede decir que un resumen es un insulto al trabajo de un libro y luego publicar ese resumen (aunque le llames aperitivo) y no responder de lo que dices en él.
    Un artículo con una tesis es siempre un artículo con una tesis, especialmente si se publica en una revista y en un foro de debate (que ya es insistencia), y cuando uno lo da a la luz se arriesga a ser debatido y/o rebatido.
    ¿O puedo yo lanzar una teoría arriesgada y discutible, con afirmaciones generalizadoras y reduccionistas, publicarla en dos sitios y luego lavarme las manos y decir: "Ah, se siente. Ahí os remito a un tomo de 2.000 páginas que pronto verá la luz"?
    En fin, dos no dialogan si uno no quiere.
    Saludos.

    José Luis Piquero — 08-06-2006 11:42:44

  14. Puedes verlo como quieras. Pero si me piden un aperitivo, es un aperitivo lo que doy, no un artículo de fondo. Saludos.

    vicente luis mora — 08-06-2006 12:02:19

  15. ¿Cómo se mide el poder en la poesía española? De eso estamos hablando.

    1.- Intensos bolos: lecturas poéticas en universidades, cajas de ahorro, encuentros ministeriales, etc.

    2.- Salir en antologías célebres aunque se sea un poeta mediocre.No salir aunque se sea un buen poeta por no estar en donde hay que estar.

    3.- Publicar en buenas editoriales porque se es quien se es. Lo último que ha publicado Tusquets, por ejemplo.

    4.- Transacciones comerciales y valores de "familia poética": reparto de premios.

    No hay más, simplemente porque no hay lectores. No hay lectores porque los poetas no escriben para nadie. Si hubiera lectores, la cosa tendría una realidad, una base social. No existe esa base social. Solo guerras y mordiscos, y una crítica-basura, diezmada por el amiguismo, y controlada por cuatro paralíticos cerebrales.
    No viene mal remover este estado catatónico, aunque de nada sirva.

    Ex-combatiente — 08-06-2006 12:10:51

  16. Yo voy a dar otra vuelta de tuerca más, amigo ex-combatiente: los cuatro puntos que has mencionado definen la poca o mucha lectura de poesía que se hace. Si un libro de poesía puede vender mil ejemplares, los vende Benítez Reyes por "estar ahí", y no los vende Cristina Morano por exactamente la misma razón.

    De todas formas, sí que existe ese peligro que ha mencionado el amigo Piquero: que los ataques al canon y al estamento poético sirvan para justificar "teorías de la conspiración" bajo las que se refugien muchos malos poetas. Que no trates de escribir como Pérez Azaústre no te convierte automáticamente en un buen poeta. Aunque ayude.

    Mastronardi — 08-06-2006 12:40:14

  17. Claro que el peligro existe, Mastronardi, por eso hay que estar atento. Obsesivamente atento. Y por cierto, ojalá muchos poetas jóvenes que estuvieron o aún están en el canon tuvieran el respeto por la poesía que tiene Pérez Azaustre. Él se toma el trabajo de buscar su camino (lee la crítica de Túa Blesa hoy a El jersey rojo, que luego a ti te gustará más o menos. Hay algunos, muchos, que buscaron y siguen buscando el camino trillado, para llegar cómodamente al sitio que querían. No lo olvides. Saludos.

    vicente luis mora — 08-06-2006 12:52:17

  18. Hay que reconocerle a Azaustre que se ha tomado su profesión muy en serio.

    Clemente — 08-06-2006 13:02:00

  19. Parece que para disentir hay que pasar voluntariamente también por una serie de operaciones que pongan límites claros a tu opinión (o no tan voluntariamente, porque si no, no hay contestación). En este caso, la serie de operaciones parece que son determinadas lecturas que orientan sabiamente tus pensamientos y te abren los ojos. Voy a la librería. Ahora vengo.

    Jairo — 08-06-2006 14:09:18

  20. Tengo dos noticias buenas y una mala para Vicente y compañía. Empezaré con la mala, como suelo hacer cuando me hallo ante el dilema, ya que es mejor acabar con el dulce en el paladar, ahí va:

    Es muy posible que mañana esté en la conferencia, quiero decir en el debate.

    Las dos buenas noticias son:

    Que si voy, prometo contradecir mi actitud en este foro y estarme calladito, abrirme de orejas.

    Que es probable que deba elegir entre asistir y una cita con la única materia animada que me desboca más que las letras: una mujer.

    Me temo que para alivio general, me decidiré por...

    Sergi Bellver — 08-06-2006 14:33:40

  21. Para Jairo: uno escribe libros para poner sus opiniones largas por escrito, aquéllas que no pueden incluirse en un comentario de blog. Todas las respuestas que me pide Piquero están en Singularidades. Por lo tanto no callo, sino que indico dónde respondo. Saludos.

    vicente luis mora — 08-06-2006 14:56:25

  22. A ver si hay suerte y al pelma del Bellver le aguanta la chica. Yo, por si acaso, me quedaré viendo el fútbol.

    Algo harto ya — 08-06-2006 17:37:04

  23. Lástima que no lo hayas hecho hoy.

    vicente luis mora — 08-06-2006 17:39:28

  24. El viernes sera imposible competir con el futbol.Yo tengo que reconocer que mi fanatismo con la Poesìa va igual a mi pasiòn por el futbol.A diferencia de muchos intelectuales a mi si me gusta el futbol y coìncido con Galeano en que el futbol tambièn es poesìa.

    Victor,con tu precisiòn sobre el canon entiendo mejor tu postura.Leere tu libro.

    leo zelada — 08-06-2006 18:51:30

  25. Me has convencido, "Algo harto ya", a pesar de la vileza de esconderte. Mejor sólo leeré y no volveré a abrir la boca aquí, nunca más.

    Sergi Bellver — 08-06-2006 20:06:07

  26. Hombre, Sergi, pasa del tipo, y tampoco hagas una tormenta de un vaso de agua. Tipos listos siempre los ha habido y más en esto de Internet. Si al amigo le molesta lo que hay basta con no mirarlo. Y punto.
    No hay que estar tan pendiente de lo que digan los demás de uno. De hecho, si me apuras, no hay que hacer ni puto caso a los demás, ni a los amigos ni a los enemigos.
    Yo te conozco como visitante asiduo de mi blog, y sé de lo que hablo. Es posible que en muchas ocasiones uno piense que hay más retórica que contenido en muchos de los comentarios que realizas, pero creo -o al menos intuyo- que no es una necesidad de exponer ideas lo que te incita a hacerlos, sino de compartir sentimientos. Tienes que asumir que haya gente que entienda esto y no sea partícipe de ello, no sienta la necesidad de comentar también tu comentario -que es, creo, lo que me sucede a mí-, que no se sienta motivado a comentar un acto más lírico que otra cosa. Pero eso no quiere decir que no debas expresarte.
    Uno escribe, se expresa, porque piensa que debe hacerlo. Y punto. Esperar una respuesta constante es tan absurdo como no esperar respuesta alguna. Lo mejor es hablar cuando a uno le apetezca y callar cuando lo crea oportuno.
    Y a quien no le guste lo uno o lo otro que se quede viendo el fútbol o lo que le apetezca. A mi juicio incluso aparecer como un borde con un comentario así, porque esos actos le retratan a uno bastante bien. Al menos creo yo.

    Antonio Jiménez Morato — 08-06-2006 21:06:19

  27. Mi último comentario no ha salido. No es que importe. Sólo lo hago notar.

    JLP — 09-06-2006 00:47:27

  28. (Para Sergi): Ni caso, Sergi. Si vieras lo que me ha llegado a mí aquí... Eso es lo que quieren, que nos callemos. No les des el gusto. Un abrazo y como no vuelvas a escribir te corro a gorrazos.

    (Para JLP): Acabo de entrar en el administrador y no hay ningún comentario pendiente de aprobación. Tu ordenador se quedaría colgado o la página fallaría (pasa varias veces al día, muchos hemos perdido los comentarios justo al colgarlos). Te recomiendo que escribas los comentarios en word y cortes y copies aquí, para que no los pierdas, por si acaso la página falla. Si te hubiera censurado el comentario lo habría advertido en el blog inmediatamente, como siempre hago. Saludos.

    vicente luis mora — 09-06-2006 08:17:31

  29. Para Sergi:"La única sabiduría es el entusiasmo", decía Martín Adán, un excelente poeta peruano, en sus últimos años, enfermo y recluido en un hospital.

    Y a la muy inteligente intervención de Antonio Jiménez Morato: si algunos de esos generosos criterios se aplicasen a la poesía habría menos rencillas, y podríamos aceptar las cosas en su medida. El que busca compartir una perspectiva, un proyecto artístico y el que ansía simplemente poder, al final tampoco difieren en lo esencial. Todos tienen (tendremos) como respuesta la desaparición física y quizá el único matiz sea la clase de olvido al que nos someteremos. En este sentido que ese leve recuerdo esté asociado al respeto, el entusiasmo o la generosidad no está mal, nada mal.

    Y que disfruten del mundial a quienes les gusta el fútbol.

    Martín Rodríguez-Gaona — 09-06-2006 10:42:13

  30. Ya queda menos para el mundial... de la poesía. Perdonadme el chiste fácil, pero absténganse samaritanos de perdonarme la vida freudianamente como a Sergi. Espero que en persona, Mora, perfecto conocedor del posestructuralismo y la deconstrucción, no desmerezca del monstruo mediático que ha creado. Blogs así, que duda cabe, hacen el canon más grande. Y aquí evito otro chiste peor.

    Clemente — 09-06-2006 12:35:33

  31. ¿Monstruo mediático? ¿Por un blog de crítica literaria? ¿Estás de coña?

    vicente luis mora — 09-06-2006 12:40:18

  32. Bueno, no estoy de coña, pero sería un monstruo pequeño: un critter.
    El caso es que un blog de crítica literaria como el tuyo tiene un efecto desestabilizador curioso. Y no es poco en el reducido mundo de la poesía española. He leído tu libro y me parece que... está muy bien, es arriesgado. Pero tu obra en marcha, el blog, es más valioso. según mi subjetividad poco kantiana. Claro que si uno no publica, olvídese de postreridad. Y de que le llamen a presentaciones en La Central. Aquí estás menos atado a tu obra, te deshaces, y eso es muy posmoderno.

    Clemente — 09-06-2006 13:02:43

  33. Me gustaría, y doy las gracias por anticipado, que los blogers confesaran si se compran los libros que reseña Vicente Mora.
    Es una curiosidad que tengo, y que tiene que ver con la influencia del mundo de internet.
    Doy las gracias a quienes me contesten.

    Ex-combatiente — 09-06-2006 13:32:34

  34. Me mola lo de critter. Advierto a todos que, por ausencia, someto hasta el sábado por la tarde los comentarios a aprobación previa. Supongo que lo entendéis. Saludos.

    vicente luis mora — 09-06-2006 13:59:48

  35. complicado el tema. innatamente, todos queremos estar en la fiesta. nos damos cuenta cuando lo hemos intentado. y nos gustaría que siempre, alguien, cuando estamos caminando hacia la puerta nos diga "dónde vas. por qué. no puedes irte, no puedes, precisamente ahora".
    el libro de vicente, hasta donde lo he leido, se rebela contra la fiesta, pero asiste a la fiesta. está publicado, se presenta (afortunadamente) en el reina sofía, asisten personajes de relevancia social. es dulce leerlo, es lo que todos queremos ser y sentir:
    ser de los marginales en contra de los que pertenecen.

    me he quedado al fondo, en la presentación, y cuando me he ido he releido lo siguiente, de alain de botton (on seeing and noticing":

    "hopper pertenece a esa categoría de artistas cuyo trabajo es triste pero no provoca tristeza, como bach o leonard cohen. las figuras parecen estar siempre lejos de casa, están leyendo algo al lado de un hotel o bebiendo en un bar. tienen caras vulnerable e introspectivas. en los sitios de carretera, los hall de hotel, las cafeterías de paso (...) solemos diluir el sentimiento de soledad porque es un sitio público."
    pues eso, que a todos nos gustaría eludir lo doméstico, rebelarnos contra ello. todos queremos estar del lado de los periféricos, pero no es agradable vivirlo.

    superwoobinda — 09-06-2006 22:37:35

  36. (A Ex-combatiente): Cuando tengo dinero confieso que sí. Cuando no, los pido a las bibliotecas, que no siempre los compran. No sé si eso vale para tu investigación. Un saludo.

    L. Tuset — 10-06-2006 11:21:38

  37. Vicente me dio risa la reseña que te hacen en Babelia.Parece como si el reseñador se hubiera sentido herido en lo mas profunda de su "normalidad" jijiji.El parrafo final coincide con algunas observaciones que se hicieron en tu blog.Por lo demas reconocen tu trabajo critico y eso al final es lo mas importante.

    Espero que tu evento haya salido bien.En mi recital hubo gente a pesar de la lluvia y el mundial,osea alguna gente tambièn es fanatica de la poesìa como otros lo son del futbol.

    Y hablando de futbol,alguno de aqui jugo en su niñez al futbol y tuvo una mala experiencia?.Esa es la pregunta basica para conocer su posterior fobia.

    leozelada — 10-06-2006 19:30:47

  38. Leo, lo has clavado. Como ves, también hay "crítica de la normalidad". El autor de la reseña dice que hay cosas en mi libro que son suscribibles, pero no dice cuáles. Eso sí, los defectos que le ve están todos. Atención, pregunta: han salido ya dos reseñas sobre Singularidades. A la vista de los textos de los dos eminentes críticos, ¿hay o no una poesía de la normalidad en nuestro país? ¿Se está de acuerdo con alguna de las hipótesis de mi libro? ¿Cuál es la postura de ambos críticos ante mi opinión sobre la presunta "poesía metafísica? Ah... misterio. Nada de nada, ni una opinión, ni una lectura del "libro" en cuanto estudio. Sólo opiniones personales: que si soy un matón, que si iconoclasta, que si generalizo o no, que si soy pedante, que si opto por unos autores frente a otros... Sobre el contenido, nada. Recordemos lo que está más abajo, en mi artículo "La poesía de la normalidad (explicada a los niños)": la huida del debate de ideas es una de las características de la normalización. A eso se está jugando para intentar desactivar el libro. Es justo lo que denuncio en el libro, lo que dije ayer en la presentación: el "corralito" crítico de la normalidad sigue atando las cosas con la soga de siempre. Pero se ahorcan ellos. A cualquier lector inteligente de Babelia le parecerá extraño que se pase tan de puntillas sobre un libro, sin decir absolutamente nada de su propuesta, sólo descripciones impresionistas de su tono. A los lectores les molesta que se les tome por tontos. Todo esto se acabará cayendo, y pronto. Al tiempo.
    Saludos.

    vicente luis mora — 10-06-2006 20:13:06

  39. Yo quería debatir el artículo (llamado por mejor nombre "aperitivo") y tú no quisiste. Ahora vuelves a citarlo. Pues ya es insistencia: lo publicas en dos medios distintos, lo citas... pero no se puede debatir. ¿Le llamamos "huida" a eso o no?
    Leeré el libro, claro que sí, y te aseguro que yo no rehuiré el debate.
    Lo de Babelia no lo he visto aún.
    Saludos.

    José Luis Piquero — 10-06-2006 22:07:58

  40. Ya he visto lo de Babelia y te recomiendo no caer en paranoias. El autor del texto ha entresacado varios ensayos recientes sobre pensamiento poético y se ha limitado a indicar al lector por dónde va cada uno, a invitar a leerlos, casi como el que habla de varias novelas limitándose a contar por encima el argumento. Evidentemente, no ha destripado cada uno ni ha expuesto sus tesis para rebatirlas o simplemente comentarlas. Seguramente porque no había espacio para ello. Es una reseña "panorámica", llamémosle así, de enumeración del escaparate (no un ensayo), algo que se hace en todos los periódicos del mundo con muchas novedades de narrativa, poesía, etc. cuando no hay espacio para reseñarlos individualmente a todos. Hay que distinguir entre los distintos tipos de reseñas antes de gritar: "¿Véis? ¡Me ignoran! ¡No entran en el debate! ¡Es la confirmación de mis teorías!".
    Saludos.

    José Luis Piquero — 10-06-2006 22:38:47

  41. Caramba, José Luis, pues para no entrar en el contenido, sí que entra en descalificaciones, cosa que no hace con los otros libros de ese "panorama", como tú dices. El libro está tratado de forma muy diferente: en los otros (salvo el de Eduardo García), valora. En el mío califica, y mucho. Creo que no es lo mismo. Te aseguro que no hay paranoias. Sólo constato un hecho que, en realidad, tú mismo aseveras: que ninguno de los críticos "visibles" que hasta ahora se han ocupado del libro ha entrado en el contenido. Supongo que a ti eso no te parecerá sospechoso. A mí sí.
    Y vuelvo a citar el artículo porque yo conozco el contenido de Singularidades; tú, aún, no.
    Saludos.

    vicente luis mora — 11-06-2006 10:55:37

  42. (sin destinatario concreto) Voy más allá: si en una crítica o reseña no se aborda el contenido de un libro, ¿para qué se hace? Sólo hay dos posibilidades:
    1) Como "noticia de novedad", esto es: se advierte al público lector del periódico o revista de la aparición de tal o cual libro. En este caso, hay una ley fundamental: se describe el volumen (es decir, se hace eso que se llama en el mundillo "solapeo", transcribiendo prácticamente la solapa o contraportada informativa), sin calificar.
    2) La otra posibilidad: insultar al libro, o a su autor, sin entrar en las ideas que aporta, para evitar el debate de fondo.

    No creo que haya otras posibilidades (si las hay, que se apunten, y tomo nota), y por ello reproduzco la pregunta: teniendo en cuenta que sí hay calificación (y no poca) de defectos del libro y del autor, ¿qué propósito mueve las dos reseñas aparecidas -y habrá más de este corte- sobre Singularidades? Pues no hay que ser muy listo. Pero repito: esto es lo que da la razón al contenido del mismo libro: que sigue vigente, para el "corralito", la crítica utilizada como arma, como instrumento de normalización, la crítica que hurta el debate, que practica la descalificación ad hominem y la propaganda negativa.

    Esto es lo que tenemos, algunas veces, en algunos medios, por desgracia relevantes. La desgracia no es que sean relevantes, sino que entre sus filas haya críticos dedicados a eso.

    Y por ese motivo hace falta otra cosa. Porque la crítica literaria es otra cosa.

    Saludos.

    vicente luis mora — 11-06-2006 11:39:00

  43. Quizá la reseña no hacía más que describir, quizá tu libro es, como dice el reseñista, llamativamente prescriptivo, en cuyo caso señalarlo no sería un ataque sino una descripción objetiva.
    Por ejemplo, imagina que yo reseño (por encima) un libro de Jesús Lizano (por decir alguien) y señalo la palabrería, la nadería, la vanidad del autor, el disparate, etc. Bueno, pues eso es describirlo, no juzgarlo.
    No sé, aún no he leido tu libro. Ya te diré.

    José Luis Piquero — 11-06-2006 11:56:17

  44. El tipo de proceder habitual en Prieto de Paula es el que denuncias en tu libro, porr lo que llevo leído. No serás tan ingenuo de pensar que iba a alabar tu libro.

    Aita — 11-06-2006 12:43:07

  45. No te estoy comparando con Jesús Lizano. Busqué el ejemplo por echarle un poco de pimienta con alguien peculiar.

    José Luis Piquero — 11-06-2006 13:16:53

  46. (para Aita): De otros no espero mucho, pero pensé que Prieto de Paula era diferente, y que debatiría. No se trata de buscar el halago, sino el debate. Eso es lo que hubo en la presentación del libro en Madrid, por fortuna: pocos elogios y mucha discusión. De otra manera, se contradeciría el espíritu del libro. Saludos.

    vicente luis mora — 11-06-2006 13:32:22

  47. Te equivocaste, Vicente. Prieto de Paula es como todos. No se iba a jugar el puesto en Babelia por ti, ni por nadie. Acuérdate de lo que le pasó a Ignacio Echevarría. Y no pasó nada. Nada de nada. Se echa de menos a Franco. Con Franco lo de Echevarría hubiera sido un huracán, este país es para morirse de risa: todos cebaditos.

    Ex-combatiente — 11-06-2006 13:40:43

  48. Bueno, discrepo: con Echevarría sí pasó algo: pasó un interesantísimo libro llamado Trayecto (Debate, 2005), en el que hay verdades como puños sobre los suplementos, las editoriales, los agentes los narradores vendidos al mercado y muchas cosas más (también hay subjetivismos y excesos, claro, pero dónde no). En el dudoso caso de que no lo hayas leído, te lo recomiendo.

    vicente luis mora — 11-06-2006 14:03:44

  49. Hola, os escribo sólo para deciros que no me ha sorprendido nada la crítica aparecida el sábado en el Babelia sobre "Singularidades". Esta claro que cuando se deja de hablar de romanticismo inglés para dar pun pun: pun pun. Pero nada, mejor, aprecer en el Babelia ya es buena noticia, aunque la reseña pierda el norte.

    Jorge Díaz — 11-06-2006 14:07:05

  50. Yo me refería a que I. Echevarría fue expulsado, echado de su puesto, defenestrado. Me refería a la censura, a las nuevas tipologías de la censura para las que no estamos preparados o no del todo.

    Ex-combatiente — 11-06-2006 14:07:16

  51. Vamo a ver, que estoy torpe y pido disculpas. A lo que me refería es a la valoración moral, a la indignidad moral de Babelia y de todos los que siguieron comprándose el suplemento y a todos sus colaboradores que siguieron publicando allí sabiendo que un colega suyo había sido expulsado por un delito de opinión. Con Franco, eso hubiera sido imposible. Todos los valientes se hubieran ido del suplemento. Pero con Prisa no se va nadie. FUE EL MAYOR ESCÁNDALO SORDO QUE HA PAEDECIDO LA CRITICA LITERARIA DE ESTE PAÍS Y NADIE DIJO NADA MÁS ALLA DE UNA LAMENTACIÓN SORDÍSIMA. QUÉ CLASE DE PAIS ES ESTE?

    Ex-combatiente — 11-06-2006 14:53:04

  52. A mí, lo que me pareció heroico (lo pensaba al final de la sala un rato antes de que Vicente lo dijera), es que tanta gente (en su mayoría joven, como el propio Vicente -cualquiera hubiera pensado antes de leer tu libro o estrecharte la mano que eras un añejo hidalgo con yelmo, aunque sólo te quito lo de añejo-) estuviera el viernes allí, a esa hora, y además supiera de qué iba el debate (y una buena parte hasta se hubiera leído el libro). Hasta se nos hizo corto cuando nos echaron una hora y media después, como a borrachines en el fragor de la discusión. Albricias. Feliz minoría. Que no digan que el botéllón es nuestro único foro.

    El pelma — 11-06-2006 17:06:59

  53. Sí, sí, es muy bonito eso de: "Nosotros, los héroes jóvenes que en vez de estar haciendo botellón o viendo el mundial, estábamos en la presentación, empapándonos de curtura". Tope guay, enahorabuena, jóvenes sanos de este orbe. No cambiéis por nada, que sois la última línea de batalla de este mundo echado a perder.
    En cuanto a lo de Echevarría, vamos a lo mismo: dejémonos de heroicidades. El País metió la gamba pero Echevarría en su reseña también. Es decir: Echevarría se dejó llevar por sus prejuicios políticos (mal) y el periódico lo depuró por poner mal a un libro de la casa (mal también). No hay héroes ni demonios, que es lo que le gusta pensar al pueblo bienpensante y dispuesto a la proclama y la denuncia, con razón o sin ella. Qué bien nos hace sentir eso de los grandes medios intentando silenciar una voz independiente y tal y cual, conspiración en la que todos podemos arrogarnos un papel, con un poco de simplicación, un poco de ambición y un poco de benevolencia para con nosotros mismos.
    Para el poeta X o el ensayista Y, Babelia es lo peor de lo peor (el gran medio, el representante de los grandes intereses, etc.) hasta que Babelia hable bien del poeta X o el ensayista Y, en cuyo caso, los susodichos seguirán criticando a Babelia (por eso de que se vea la independencia, la modestia y el "a mí me da igual lo que diga la crítica") pero sin olvidarse de mencionar la reseña en Babelia.
    Si Babelia habla mal, entonces allá va toda la batería: crítica cautiva, el poder, los intereses, etc. Si Babelia no habla ya es el acabóse: nos ignoran, nos temen, son malos, son la secta de los Iluminati (recomiendo escribir a Iker Jiménez, que suele hacerse cargo de estas y otras conspiraciones).
    Para VLM: Confundes el que hayan hecho una mención de tu libro junto a otros con el "me ignoran, me atacan, les incomodo". Ahora, cada vez que aparezca mencionado tu libro en algún escaparate de suplemento, en la típica nota de "Libros aparecidos", vas a ver ahí una conspiración, una negación, un ataque. No es lo mismo atacar un libro que ignorarlo. El orbe mundial de la poesía no se ha puesto de acuerdo para silenciarte o hacerte luz de gas. ¿Podrá ser que después de aparecido tu libro, la gente siga en sus trece, vaya a trabajar al otro día y pague sus impuestos, es decir: que no se hunda el mundo?
    Saludos.

    José Luis Piquero — 11-06-2006 21:43:37

  54. Querido Piquero: Me irrita un poco lo que dices en el caso "Echevarría"; me irrita porque me vas a hacer perder el tiempo explicándote algo obvio: a mí Echevarría, con sus gustos y sus escritores preferidos, me da igual. Lo que no me da igual es el ejercicio de poder que se cometió con él. Mira Piquero ignoro qué vida llevas, ni si le has visto las fauces al "yo puedo más que tú". Pero el caso Echevarría (cuyos gustos y críticas a mí me dan igual) puso en entredicho la libertad de expresión de la crítica literaria española. Tú dices que él se pasó en una cuestión política y yo te digo que y qué. Si se pasó se le contesta y ya está, pero no se le expulsa, no se le echa, no se le defenestra, NO SE LE ANULA. Echevarría usó la palabra y se le contestó con el poder. ¿Te enteras ya Piquero? O es que no quieres enterarte. Te gustaría que te echaran de este blog por decir lo que dices. No, lo que esperas es que te contesten con palabras. A Echevarría no le contestaron con palabras sino con "márchese, Señor Echevarría".
    Piquero, te pido rigor, que sé que lo tienes.

    Ex-combatiente — 12-06-2006 01:02:00

  55. Combatiente (¿por qué ex?): Ya he dicho que El País lo hizo muy mal en el caso Echevarría, pero no tanto por la censura (que fue un caso de cutrez y de torpeza y de descaro que luego ellos mismos tuvieron que reconocer) sino porque convirtieron a Echevarría en una especie de víctima de la libertad de expresión, en un david frente al goliat de los grandes intereses, en un icono fácil para todos los que quieren probar la innegable perversidad de los grandes medios contra el pensamiento disidente. Por desgracia, la realidad es más prosaica y Echevarría siempre fue un dócil paniaguado de los poderes que ahora ataca como supuesta víctima de la independencia de pensamiento y bla bla bla.
    Con esto no quiero decir que no exista un poder mediático al que hay que combatir con todos nuestros medios con la ayuda de un pensamiento crítico, heterodoxo y revolucionario (recuperemos esta hermosa palabra pervertida por los fideles). Sólo digo que no caigamos en las fáciles demagogias que convierten en luchadores por la libertad a gente torpe que tiene tantos intereses creados como el sistema que supuestamente critica. El ejercicio del poder es mucho más sutil, no canta como en el caso Echevarría. Todo eso es como una bengala, que llama la atención, estalla y se apaga. Y desvía la atención de las cosas importantes. Mantén alerta tu instinto crítico pero aprende a ver las sutilezas políticas (y laborales y literarias) que hay en los casos más golosos de eso que llamamos censura y ejercicio del poder e injusticia. Ahora va a resultar que Echevarría es el Dreyfuss de la crítica literaria española. No de das al grupo Prisa donde le duele con esos argumentos.
    Saludos.

    José Luis Piquero — 12-06-2006 01:42:40

  56. Piquero, de todo lo que dices me quedo con “No es lo mismo atacar un libro que ignorarlo”. Así es.

    vicente luis mora — 12-06-2006 08:21:17

  57. Mr. Scrooge esconde el muñón bajo la levita y sueña con desgarrar a zarpazos la expresión entusiasta del aprendiz. Sueña con ser el capitán Garfio, que siempre odiará a Peter Pan aunque se doctore en piratería y se jubile como rector de corsarios. Mr. Scrooge cree que luce un destello metálico al final de su brazo, pero en sus aspavientos de segador encorvado sólo consigue extender el hedor a rancio de su levita.

    Peter Bread — 12-06-2006 12:03:39

  58. Recordemos cómo despachó Mora a Jorge Guillén y a algunos de los últimos hiperiones en aquella entrevista creo que en el suplemento cultural del mundo. (O aquí a Brines.) ¿Qué rigor había en sus palabras? ¿No se limitaba a descalificar? Diréis que en una entrevista como esa no hay espacio para mayores reflexiones, y estoy de acuerdo. ¿Por qué rasgarse las vestiduras ahora con lo del babelia? No seamos tan hipócritas. Mora, acepta que hay gente a la que le pareces un mal poeta y un mal crítico y punto, no pasa nada. No te faltan seguidores de altura por lo que he visto en este blog. ¿A Guillén sí y a ti no? Un poco de humildad, tío.

    javier marqués — 12-06-2006 12:52:11

  59. ¿Y quién no acepta eso? Si no fuera humilde, ¿permitiría comentarios en el blog, sabiendo que pueden entrar opiniones como la tuya? Si no fuera humilde, ¿no hubiera borrado tus palabras, bastante agresivas? ¿A cuántos humildísimos críticos, poetas o novelistas españoles puedes dirigirte directamente, sabiendo que tu opinión va a ser leída de manera tan pública como aquí?

    Creo que no soy hipócrita, sólo me quejo de que un crítico reseñe un libro y no hable de su contenido: creo que no es mucho pedir. Respecto a lo de Guillén, me preguntaron por poetas sobrevalorados, y di mi opinión. Respecto a lo de los hiperiones puedo hablar, porque he leído muchos premios Hiperión, y algunos me han parecido mediocres, eso es todo. Otros no me lo parecieron. Había rigor en lo que decía, porque mi opinión brotaba de lecturas previas, y era consecuencia de las mismas. En el caso de la reseña de Prieto de Paula, entiendo que lo publicado no es una consecuencia de la lectura previa (que supongo, quiero suponer, que la ha habido, y del libro completo), porque el libro habla de unas cosas, de muchas cosas, que no aparecen en la reseña. Es más: lo más importante del libro no aparece en la reseña ni por el forro: dime, Javier, ¿ves eso normal? Me gustaría que respondieras a esa pregunta, como yo respondo a las tuyas. Supongo que contestar a tu comentario tampoco es humilde. Dime dónde quieres que me arrodille, y lo hago. Saludos.

    vicente luis mora — 12-06-2006 13:51:34

  60. Coño Piquero, no hay manera. Vuelvo: en todo ese asunto lo que menos importancia tiene, por no decir ninguna, es Echevarria. Da igual que fuese un paniaguado o un santo. No se trata de él, él no importa. Da igual que fuese el crítico más vendido, más necio, o el más listo del mundo. Lo que importa fue el ejercicio de poder. Ya veo Piquero que nunca te lo han hecho. Ojalá nunca pierdas ese virgo. Cuando te lo haga, que te lo harán porque eres un buen tipo y un buen poeta, entonces te darás cuenta. Es simplemente "ahora te vas a enterar, no sabes con quién te has metido". Es un problema de intolerancia política, resuelto no en el debate, sino en la expulsión del adversario.

    Ex-combatiente — 12-06-2006 13:57:09

  61. Mira, Ex, yo escribo una columna en un periódico asturiano y he tenido que pasar la experiencia de que una vez me lo censurasen (y ni siquiera me avisaron) porque lanzaba una andanada contra el gobierno asturiano. Sé cómo funcionan los medios y los intereses de los que son esclavos.
    Te cuento un caso que no ha tenido la resonancia del de Echevarría. José Luis García Martín (ya sé que no es muy popular por estos lares) escribió en un periódico una reseña sobre un libro de Manuel Lombardero, descubriendo su falta de rigor, inteligencia y criterio, riéndose indisimuladamente de él, y la consecuencia es que fue expulsado. ¿Por qué? Porque Lombardero es el gran hombre de Planeta y el periódico pertenecía al mismo grupo editorial, por lo que ejerció sus influencias para castigar al atrevido crítico. Martín reflexionaba diciendo: Me he metido cien veces con Aznar, con ministros y con todo el mundo y jamás ha ocurrido nada. Pero métete con un pobre miserable dotado de su pequeña cuota de poder y estás perdido.
    Vamos, que conozco miles de casos, en carne propia y ajena, no soy virgen ni ingenuo en esto.
    Sólo digo que lo de Echevarría fue un caso llamativo, tanto que el mismo periódico tuvo que entonar la palinodia (a través de su sección del Defensor del Lector) y bajarse los pantalones. La verdadera censura y los verdaderos intereses no son tan llamativos ni cantan tanto. La censura se ejerce de muchas sutiles maneras. Un caso como el de Echevarría, en el que el periódico o el grupo editorial incluso se pueden lavar la cara diciendo "Mira, hemos rectificado, hemos reconocido la equivocación y la torpeza", despista de los verdaderos resortes de censura y juego de poder que rigen en esos ámbitos y que, te lo puedo asegurar, nunca se transparentan. El que manda no es tonto, puedes creerlo, nunca se queda con el culo al aire. Por eso hay que ir más allá de anécdotas e ir a la raiz del problema.
    Naturalmente, esto no tiene nada que ver con el caso del libro de VLM, donde no existe ninguna conspiración, maniobra encubierta o ataque soterrado: simplemente, no le han dedicado al libro la atención que él creía merecer, se lo han hojeado por encima, desatención de la cual uno puede quejarse pero no convertirla en una especie de conciliabulo organizado desde supuestos grupos de poder (vésase poesía de la normalidad, crítica de la normalidad, etc.) para acallar a las voces críticas. Conspiranoias, las justas.
    Saludos.

    José Luis Piquero — 12-06-2006 15:42:22

  62. Bueno, Piquero, si reconoces que en Babelia no se han leído el libro de VLM para escribir la reseña (aunque sea colectiva), ya está todo dicho.

    Mastronardi — 12-06-2006 16:41:13

  63. Era una manera de hablar. En ningún momento he dicho que no lo hayan leido.

    José Luis Piquero — 12-06-2006 18:48:41

  64. Me vais a disculpar por esta retahíla de “dimes” y “diretes” que no termino de saber a dónde conducen, pero quisiera regresar a la senda por la cual transitaba este blog hace algunas semanas. Retomo pues el debate que abrieron escritores y críticos como Diego Doncel, Ángel Zapata, Jorge Riechman, el propio Vicente Luís Mora o Agustín Fernández Mallo a propósito de la crítica, y lo enlazo con el libro “Singularidades” así como con la presentación del mismo el pasado viernes en el Centro Nacional Museo Reina Sofía. En este sentido me gustaría formular un par de aportaciones reconociendo de antemano que no soy, ni mucho menos, un experto en la materia.
    La primera es que desde mi punto de vista el libro atrapa con lucidez la “complejidad” en la que está instalado el discurso poético contemporáneo, y hace bien, creo, en rebasar los márgenes estrechos que el análisis filológico impone. Si como han demostrado, entre otros, Ilya Prygogine, Edgar Morin, Heinz von Foerster el conocimiento no es hoy en día una realidad aprensible, y es preciso aplicar un aparato cognitivo mestizo, interdisciplinar, donde el sujeto se inscriba en un proceso de auto-eco-organización, me parece un acierto que el texto “Singularidades” se acerque a la realidad poética española desde nuevos paradigmas interpretativos.
    La segunda aportación es que después de leer apenas 100 páginas del libro echo en falta dos líneas de pensamiento que, en mi opinión, cuestionan radicalmente la estrechez en la que la crítica española se ha manejado durante los últimos quince años. Estas dos líneas de pensamiento serían la Teoría Feminista y la Teoría Ecopolítica. Me explicaré. La construcción social de los géneros viene a cuestionar aún más la realidad tal cual nos es dada. Por eso, también desde mi punto de vista, la poesía de la normalidad peca de excesiva candidez al acercarse a la objetividad de la realidad desde una subjetividad, no lo olvidemos, profundamente androcéntrica. Creo que la teoría feminista supone un “insumo” insustituible en el análisis social, cultural, económico y político de nuestro tiempo, y la poesía no puede ser ajena a esta nutricia fuente de análisis.
    Por otro lado, en una entrevista realizada a Serge Moscovici (recordemos su “Psicología de las minorías activas” de 1979) en el último número de la revista francesa MULTITUDES (http://multitudes.samizdat.net), el viejo militante ecologista nos recordaba que la “La Naturaleza es un producto de la historia humana. Siendo casi imposible pensar la idea de medioambiente de forma independiente a la de hombre y cultura”. Desde este enfoque, el intento de la poesía de la normalidad por cautivar la realidad objetiva utilizando como único mimbre la subjetividad del poeta, me parece una propuesta débil. Como bien resalta Edgar Morin, el sujeto y la naturaleza son principios recursivos donde la causa crea un efecto que a su vez es causa de un nuevo efecto. Por eso los límites que Vicente Luís Mora señala sobre el problema de la percepción en la poesía de la normalidad se verían reforzados desde la propuesta ecologista. Sin embargo echo en falta un mayor aprovechamiento de esta corriente.
    Y de momento ahí lo dejo y felicito a Vicente por el libro y el acto que me resultó muy atractivo, interesante e intenso. Lástima que el horario no permitiera una mayor extensión.

    Ernesto García López — 12-06-2006 20:09:20

  65. yo creo que la poesía de la normalidad no ha sido provocada únicamente porque se hayan acallado voluntariamente voces periféricas. creo que estas dos últimas décadas han sido complicadas de conciliar con la tradición. en los noventa el ambiente sociológico en españa era joven y no había localizado su textura, aún permanecía la resaca de los ochenta y una gran confusión en la creación. a los noventa en arte les costó encontar su propio estado de ánimo. los cambios ocurridos en la vida ordinaria nos dieron la sensación de que todo se había acelerado. hablamos del grunge. hablamos del imperativo de estar “conectado”, de la sensación de fascinación. el resto lo sabéis: el centro que se desvanece, el colapso de la autoría, la ironía. y en los 2000 aún no hemos sido capaces de digerirlo, y quizá añoramos crear un sistema de sistemas cerrado y perfecto, en el que el discurso se valide con unos mecanismos concretos. justos.
    en este estado de cosas, los críticos (generalizando) parece que optaron por legitimar sus argumentos en la normalidad, ¿pero no sería porque era lo aprehensible, el único reducto (verbal, imaginario) que les permitía seguir manteniendo su legitimidad? me los imagino sentados delante de sus pantallas, autoconvenciéndose de que para poder ser los que generaban opinión debían dar razones, y esas razones la encontraban (y encuentran) comparando con el pasado ya legitimado. nada de escuela de frankfurt, nada de agazzi.
    desde mi punto de vista, y en relación a la crítica de babelia: no es poco, “ladran luego cabalgamos”.
    con este estado de cosas, mi temor es otro: y si ahora todos se ponen de acuerdo, y los valores van a trasladar el centro a la extrañeza: la juventud extrema, la femeneidad, las referencias pop. ¿y si se traslada la mecánica de la discográfica a la literatura, y tenemos un rockdelux en lugar de un babelia, y stars en lugar de obras, y artic monkeys en el número uno por subir sus canciones en el emule?
    lo más problema es convivamos todos juntos, neanderthales y cromagnones.
    todo debe continuar.
    ley de vida

    superwoo — 12-06-2006 22:16:49

  66. "lo más probable", quería yo decir.

    superwoo — 12-06-2006 22:25:12

  67. (para Ernesto Gª López): Touché, Ernesto. No estoy de acuerdo contigo en lo de la teoría ecológica (aunque algo toco, creo recordar, en el ensayo dedicado a Riechmann), porque no era el sitio, pero debo reconocer que el androcentrismo, tan obvio, de la poesía de la experiencia, se me había escapado. Importante apreciación. De hecho, recuerdo ahora numerosos poemas donde el único lugar concedido a la mujer es ese de guarra (a veces, literalmente, con esa palabra o parecidas) que, al final de la noche, se apiada del poeta borracho en los bares y se va con él a la cama. Sería curioso hacer una lectura de género de este tipo. Precisamente García Casado hizo todo lo contrario, un asombroso ejercicio de otredad, al ponerse en la piel de una mujer en "El poema de Jane", una de las partes de Las afueras (1997). Habría que pensar todo eso despacio, es un trabajo por hacer. Gracias por señalar la ausencia, este tipo de lecturas es el que uno echa de menos.

    (Para Superwoo): todo cambio genera tensiones, y toda apertura del centro, ex-centricidades. Perdona el chiste malo, pero sabes a qué me refiero: todo movimiento diapasónico puede acabar en el extremo temporalmente, pero luego se ajusta. Entre el babelia y el rockdelux hay un gigantesco territorio intermedio, que merece la pena explorar. Pero algo está claro, algo que ya vio Talens, siempre por delante, en Las culturas del rock (1999), y es que el rock (o el grunge, quizá nos veamos en el concierto de Pearl Jam en Madrid en septiembre) también es alta cultura. Los códigos hermenéuticos de la nueva crítica también pasan, como han defendido por aquí Jordi Doce y Agustín Fernández Mallo, por un conocimiento profundo de lo musical contemporáneo. En fin, queda mucho por hacer, y hay algunos que por edad mental (la física no tiene por qué ser limitativa), ya no están preparados para hacerlo. Ahí están, pegando lastimosos coletazos en el barro. Voy a cambiarme de ropa.

    vicente luis mora — 12-06-2006 23:21:42

  68. ¿Si como han demostrado, entre otros, Ilya Prygogine, Edgar Morin, Heinz von Foerster el conocimiento no es hoy en día una realidad aprensible, y es preciso aplicar un aparato cognitivo mestizo, interdisciplinar, donde el sujeto se inscriba en un proceso de auto-eco-organización?
    Tienes más imaginación que Julio Verne de tripi.

    El puli — 13-06-2006 00:38:09

  69. Alucinante. Así que el papel de la mujer en la "poesía de la normalidad" (ya veo que el marbete ha calado/colado en este foro) es el de guarra que acaba acostándose con el poeta borracho. Me parto, vamos. Para empezar, habría que decir quiénes son esos poetas de la normalidad que escriben tales cosas, lo cual, en todo caso, es achacable a ellos, a los poetas concretos, y no a ninguna escuela. Porque resulta que entre esos poetas habrá también mujeres, digo yo, y no creo que las otras mujeres tengan ese papel en sus poemas. Son las trampas de la generalización indiscriminada. En vez de decir: Pepito en sus poemas hace esto y lo otro, etc., se dice: todos esos poetas, bla bla bla. Muy bien, VLM, matrícula de honor en rigor crítico, sentido común, objetividad...
    Claro que cuando "el sujeto tiene que inscribirse en procesos de auto-eco-organización" no me extraña que uno acabe perdiendo el oremus y le suene todo igual. Yo iba camino de auto-eco-organizarme también pero ya me estoy quitando.
    En cuanto al Rock de Lux, ya se ve que no lo leéis mucho, porque en sus páginas hay mucha crítica combativa y mucha gente que sabe de verdad de qué va la cosa. ¿No lo estaréis confundiendo con Qué Leer? Hay que auto-eco-organizarse un poco mejor.
    Saludos.

    José Luis Piquero — 13-06-2006 00:48:54

  70. José Luis, tus reduccionismos son absurdos. No he dicho que en todos los poemas de la normalidad exista ese androcentrismo, repasa mi post: sólo dije que, a bote pronto, recordaba varios poemas de este tipo. Luego decía que había que estudiar eso despacio, hacer un mapa. Pero viendo el hilo que teje tus posts, me parece que en realidad lo qu te interesa es mistificar, mezclar y añadir lodo, en vez de aportar ideas positivas. Allá tú. Si no te molesta, nosotros seguiremos pensando, dándole vueltas a las cosas. Y si no conoces el pensamiento de Edgar Morin, que es de donde Ernesto GArcía López saca todo eso de la auto-eco-organización (línea que no comparto, pero que al menos no descarto sin conocer, como otros), es tu problema. Saludos.

    vicente luis mora — 13-06-2006 08:19:04

  71. No sé el resto de comentaristas, pero yo por lo menos sí echo en falta algunos nombres y apellidos cuando hablamos de "Poesía de la normalidad", tanto en este blog como en "Singularidades". Seguramente estamos utilizando la etiqueta para gente muy distinta (por ejemplo, mucho más arriba, "Clemente" se la colocaba a García Casado).

    Mastronardi — 13-06-2006 09:19:53

  72. De manera obvia, no es mi criterio incluir en esa rúbrica a García Casado, sino lo contrario. Él el la muestra de que se puede hacer realismo sin caer en la normalidad. En cuanto a los nombre propios, mi obligación como crítico era la de hacer un retrato del "poema-tipo" normalizado, y eso es lo que hice. En muy pocos casos puede decirse que estamos ante un poeta cuya entera obra cae en la poesía de la normalidad. En los demás, hay que ir caso por caso. Y no es trabajo mío nada más que cuando me refiera a un poeta concreto, de aquí en adelante, en mis reseñas. Saludos.

    vicente luis mora — 13-06-2006 09:38:48

  73. Superwoo dice que “quizá añoramos crear un sistema de sistemas cerrado y perfecto, en el que el discurso se valide con unos mecanismos concretos. justos.” Yo me pregunto: ¿añoramos? ¿pero ha existido alguna vez tal sistema de sistemas cerrado y perfecto en el arte? Entiendo lo que quiere decir, pero el arte siempre ha cambiado y siempre cambiará, nunca será un sistema de sistemas cerrado. Sin embargo, un mínimo consenso sobre lo que es importante, sobre lo que viene a cuento y lo que no, aunque sea en forma de discusión y enfrentamiento, parece necesario. En lo que toca a la crítica, entiendo que ese consenso-enfrentamiento debe suceder principalmente en el campo de la hermenéutica. En lo que toca al escritor, se trata sencillamente de ser honesto con respecto a uno mismo y a la realidad: si a mí me influye tanto mi discoteca como mi biblioteca, lo que no puedo hacer es negarme a mí mismo, negar la realidad y adoptar la pose del “pureta antes de tiempo” que lo es porque ha descubierto el verdadero peso de la Tradición.
    Con respecto a Babelia y este tipo de prensa cultural que, por otro lado, rara vez leo, siempre me ha resultado irrisorio que cuando, en sus páginas, un escritor habla de música, siempre se trata de música clásica o, como mucho, de jazz (¡ostia, tío, que cool! ¡Qué bohemio e intelectual al mismo tiempo! ¡Guau!). Y no es que a mí me disguste el jazz, en absoluto; esa no es la cuestión.
    Pero esto está cambiando ya. Hay gente, como Rodrigo Fresán, por ejemplo, que ¡se atreve a hablar de los Beatles! en ese tipo de prensa.
    Luego está el tal Trapielo, de quien mi única referencia es una entrevista que leí por encima una vez y en la que el titular decía algo así como “Odio la música Rock” y un fragmento de relato que me pareció muy malo (el fragmento). Como chiste está bien esa pose reaccionaria, pero en realidad no hace más que resaltar, por contraste, lo importante. Por cierto, ¿eso de Andrés Trapielo, es un nombre real o artístico?

    David M — 13-06-2006 11:00:56

  74. Absolutamente de acuerdo con Piquero en que la crítica de rockdeluz está formada, no sólo en la música sino en los movimientos sociales. Sí que lo leo, my, no ibas a ser tu el único, que es que suelen pensar sus lectores por alguna extraña razón. Y coincido con VLM en la visión de la revolución como sístole diástole en el sentido de Kuhn: varios pasos adelante y atrás suponen finalmente un paso efectivo con el transcurrir del tiempo. Rollo Hegel, vamos. Comprendo todo esto, sólo quería plantear la hipótesis de que tendremos que pasar por ese periodo de ruido. Evidentemente, como en todas las artes.
    Lo chocante hoy en día es la encumbración o denostación sin perspectiva, la polución.

    En cuanto al debate de la mujer en la poesía, no sé qué hay que debatir, sinceramente.

    superwoo — 13-06-2006 11:21:32

  75. tú lleva tilde, disculpas.


    superwoo — 13-06-2006 11:23:53

  76. No pretendo encumbrar ni denostar a nadie. Sobre esos dos escritores que nombro, me refiero a sus actitudes con respecto a la cultura, no a la calidad de sus obras (aclaro que lo del fragmento del relato de Trapielo es puramente anecdótico; digo que "me pareció" malo, un fragmento, y reconozco que no he leído al autor).

    David M — 13-06-2006 12:51:15

  77. Amigo David M, si tu "única referencia" de Andrés Trapiello (¡que no "Trapielo"!) es una entrevista y el fragmento de un relato publicado a saber dónde, entonces andas mucho más despistado de lo que nos haces creer con tus comentarios. Andrés Trapiello (que no es un seudónimo, aunque creo que Trapiello es, en realidad, su segundo apellido) es uno de los escritores españoles más presentes (felizmente, en mi opinión) en los medios y en las librerías en los últimos diez años. Novelista, traductor, editor, tipógrafo, diarista..., y un poeta inmenso (aunque sé que esta opinión va a hecer que el 80% de los habituales de este blog afilen sus dagas...). Es cierto que, además, tiene una tenaz tendencia a cierta provocación, a la controversia o, a veces, a enfrentamientos tan directos que dejan de ser divertidos, pero siempre lo hace con gracia, honestidad e inteligencia. Y además, sucede que casi siempre tiene razón. Y, puestos a decirlo todo, por qué no "confesar" que es un hombre encantador y generosísimo en el trato personal. Porque sí, queridos amigos: Trapiello es un querido amigo mío.
    Por cierto: obsérvese que "javier marqués" (el del post 58) no soy yo.

    Juan Marqués — 13-06-2006 13:12:24

  78. Eso de un "poeta inmenso" me llama poderosamente la atención. Cosas así son las que han hecho que la gente huya de la poesía. "Poeta intenso", ay. A mí Trapiello me parece el típico escritor que suele producir la literatura espñola: tradicionalista, castizo, madrileñista, andalucista, humorista nato, estéticamente conservador, barojiano, pero no nietzscheano...en fin.

    Berta — 13-06-2006 13:51:45

  79. De acuerdo, Juan Marqués, tus precisiones me parecen justas, y me parece muy bien también que hables bien de tu amigo como persona, si es que alguien se ha metido con él en ese sentido, porque, además, ¿desde cuando se exige al escritor que sea estrictamente “normal” como persona?
    Lo “despistado” que ando ya te lo estoy diciendo yo explícitamente. Pero vaya por delante, en todo caso, mi respeto radical hacia cualquier escritor, ya que considero la literatura como una ocupación muy honorable. Pero yo vengo a este blog a discutir, como todos, ni ha denostar ni a encumbrar a nadie. Supongo, además, que los lectores de este blog tienen cierta capacidad de crítica, por lo que no temo lavarles el cerebro y provocar la muerte y destrucción de la literatura, quizá a manos de “la juventud extrema, la femeneidad, las referencias pop”.

    David M — 13-06-2006 14:00:15

  80. La imagen que yo tengo de Trapiello coincide con la de Berta. De algún sitio la habré sacado.

    David M — 13-06-2006 14:56:01

  81. Yo defendía al Trapiello escritor. Si he añadido lo último no es porque nadie lo haya atacado en ese sentido, sino porque creo que cuando se habla de un amigo hay que advertirlo, para que todo el mundo tenga más datos para interpretar lo que se diga. Ahora bien, yo he conocido a Trapiello hace muy poco, después de disfrutar durante años de su literatura. Lo que digo de él, en este caso, no tiene nada que ver con nuestra relación personal (que tampoco es una amistad íntima, por otra parte...).
    En cualquier caso, te agradezco el tono de tu respuesta. En cuanto he subido mi comentario me he arrepentido de su comienzo, tal vez demasiado beligerante... Pero tú dices que casi no le has leído, y está claro que Berta lo ha leído muy mal (¿"el típico escritor que suele producir la literatura española"? ¿"andalucista"? ¿"humorista nato"? Incluso aunque fuese cierto, ¿todo eso le convierte en necesariamente malo?), así que este pequeño debate no tiene mucho futuro. Abrazos a los dos.

    Juan Marqués — 13-06-2006 16:16:48

  82. Vicente, no soy muy relaciones públicas, y por eso no te saludé en la presentación. Tampoco creo que te importe. Me gustó. Te vi muy entusiasta y más afable de lo que imaginaba por la Red. El diálogo estuvo a punto de ponerse interesante, sobre todo cuando Miguel Casado remitió a Visión y ceguera, de Paul de Man, y te dijo que te dejabas llevar por tus limitaciones -qué poetas están en tu canon, cuáles no, muchos por cercanía, amistad o presencia- sin ser demasiado consciente de ellas. Eso es quizá lo que te critica Prieto de Paula en Babelia, la ficción del saber enciclopédico cuando no tenemos tiempo ni ganas de leerlo todo. Por eso, algunos juicios como -hasta el siglo XX hay tantos poetas buenoso Gullén es un poeta sobrevalorado- quizá tengan más que ver con una bravuconada de la ceguera: es un modo de demostrar que tienes lagunas. O falta de comprensión histórica, cuando precisamente es uno de tus fuertes -la sociología- cuando hablas de la poesía actual. A él le pasa lo mismo, por cierto, se le notaba más... afable también. Volviendo a la presentación de tu libro, la intervención en contra de Elena Medel no me gustó, y creo que se habló poco de los blogs y de la importancia de éste. De todas maneras, felicidades sinceras.

    Clemente — 13-06-2006 16:36:02

  83. OK. A mí no me ha molestado el comienzo de tu mensaje. Por otro lado, conozco esa sensación como de habérsele ido ligeramente la mano a uno con el látigo nada más verlo restallar.
    Abrazos.

    David M — 13-06-2006 16:36:41

  84. (a Javier Marqués): ya me extrañaba el tono del 58. Hay un suplantador que se divierte tomando el nombre de algunos bloggers para atacarme (es lo que tiene no tener lo que hay que tener...). Lamento que te haya tocado a ti. Si quieres evitarlo, haz como la mayoría de gente ya conocida que cuelga post: pon tu correo electrónico en la casilla indicada: no se publicará, pero yo lo veo. Saludos.

    (A Clemente): Esta tarde estoy muy agobiado para defenderme, así que no voy a entrar en algunas de las cosas que dices en tu post. Pero me alegro de que vieras que soy una persona normal, y que puedo ser hasta simpático, cuando me dejan. La próxima vez saluda, también sé dar la mano y agradecer que te tomaras la molestia de acudir. Ahora te lo agradezco. Un saludo.

    vicente luis mora — 13-06-2006 17:33:34

  85. Lamento, VLM, tu pequeña explosión de mal humor. Tú pareces tener la patente de los reduccionismos (véase el artículo publicado en Quimera, reproducido aquí y bautizado con el salvífico término de "aperitivo") y no se te puede responder de la misma manera. ¿Qué es eso de hablar de un "poema-tipo normalizado" sin señalar cuál, más que reducionismo puro y duro, peligrosa generalización, etc.?
    Admito que hay un poco de pimienta (poca y benigna) en mis posts, pero eso no significa que intente echar lodo.
    "Si como han demostrado, entre otros, Ilya Prygogine, Edgar Morin, Heinz von Foerster el conocimiento no es hoy en día una realidad aprensible, y es preciso aplicar un aparato cognitivo mestizo, interdisciplinar, donde el sujeto se inscriba en un proceso de auto-eco-organización, etc.". Si una frase como esta no se la puede calificar de intolerablemente vacua y pedante (o, como señaló muy gráficamente el Puli, propia de un "Julio Verne de tripi"); si comentarla con un poco de ironía no es sano; si se permite suplantar el pensamiento y las ideas con cháchara de ese calibre; entonces apaga y vámonos.
    Yo también me declaro lector de Trapiello, un autor seguramente discutible a veces pero de una talla que no se puede ignorar.
    Saludos.

    José Luis Piquero — 13-06-2006 18:46:28

  86. Trapiello: autor de talla...
    autor de de tallas de santos

    Clemente — 13-06-2006 19:05:45

  87. Vicente, lo que escribieron en Babelia sobre tu libro no fue una critica,ni siquiera un apendice,fue una vulgar esquela descriptiva con una critica sin contexto al final.Eso es todo.El tipo solo queria reseñar tu libro sin importarle tus argumentos, solo para hacer sentir el peso del "canon",algo asi como: "estas en algo muchacho,pero tomate esta zancadilla para que no vayas muy deprisa".Yo lo instui asi.

    A mi tambièn en la reseña a mi novela que me hicieron en el suplemento ABC fue igual de descriptiva con una atingencia sin contexto.Eso quiere decir que el reseñador no ha leìdo bien la obra y saca algo para cumplir,asi de simple.
    Osea no hay una preocupacion seria en la critica literaria de los diarios españoles por hacer una analisis,ni siquiera un apunte de aproximaciòn al texto que reseñar.

    Esto nos habla de la decadencia terminal de la critica literaria española.

    leo zelada — 13-06-2006 19:09:54

  88. Como dice Cervantes:"los perros ladran,señal que avanzamos Sancho"

    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

    leo zelada — 13-06-2006 19:11:16

  89. Estoy de acuerdo, Leo, la crítica actual es una atigencia sin contexto, llena de apéndices.
    Y, Mora, no te saludé porque soy tímido. De verdad me sentí cercano a tus ideas y me pareció bien cómo las defendiste. En mi ánimo no está criticarte.

    Clemente — 13-06-2006 19:26:59

  90. José Luis, por Dios, la descripción del poema-tipo está en el ensayo, no hables sin saber. Cuando te llegue el libro (mañana o pasado, supongo, ya lo envié) opinas, pero no juegues a las adivinanzas.

    vicente luis mora — 13-06-2006 19:28:40

  91. ¡Qué suerte tiene Andrés (Trapiello)! Ya ha conseguido lo mismo que Benito Pérez Galdós, que un montón de iletrados hablen mal de él sólo de oidas.
    Cómo va a mejorar la literatura o la crítica de este país cuando se sigue hablando, siempre, sin haber experimentado por uno mismo la lectura de un texto. Cuánto más no ganaría la crítica española -y este foro, qué leches- si la gente leyera más y le diera menos a la húmeda.
    Lo mismo le digo a José Luís Piquero, con el que coincido totalmente en el affair Echevarría, creo que es conveniente que espere a leer el texto de Vicente antes de entrar a saco en él. Yo estoy en ello -aprovecho para decirte, Vicente, que todavía estoy esperando sentado a que tu editor me lo mandase como me prometió por teléfono, luego te dirán que no hay reseñas tuyas en prensa, nada que ver, por cierto, con Sergio Gaspar, que es un crack.
    Y ya por último, para ti Vicente, comentarte lo que estuvimos hablando Ángel (Zapata) y Eduardo (García) este domingo en la Feria del Libro: ¿No ves que si se hace un libro para dar por saco -como es el tuyo, que se atreve a decir cosas que muchos callan, aunque en algunas ocasiones sea vehemente e impetuoso, pero esa es parte de la gracia- lo mejor que puede esperar -y que debe pasar- uno es que a los que les tiene que dar por saco les de por saco? Yo, la verdad, estaría la mar de contento.
    Creo que me he explicado muy gráficamente.
    Un abrazo a ti, otro a Piquero, y otro a los arduos lectores que se acercan a este foro.

    Antonio Jiménez Morato — 13-06-2006 20:27:14

  92. Te agradezco el post, Antonio, pero te hago una salvedad: mi libro no está hecho "para dar por saco". Si mi intención fuera ésa, bastaría con entrar en un blog y hacerlo (como verás por aquí, es bastante frecuente), y no me hubiera pasado tres años escribiendo el ensayo. Saludos.

    vicente luis mora — 13-06-2006 20:41:46

  93. Hombre, Vicente, no seas susceptible.
    Ya sé que es un libro trabajado, pero evidentemente es un libro pensado para decir unas cuantas cosas que se olvidan -o que se ocultan o no se quieren ver- y que sabías que iba a ser mal recibido porque a mucha gente la iba a molestar que lo escribieras. A mí me parecería maravilloso que mi trabajo de tres años fuera recibido así, lo peor es la indiferencia, ni una crítica, ni un comentario, nada, como si uno no hubiera estado trabajando para eso, para violentar el adormecido y acomodaticio panorama de la crítica, sobre todo de la mercenaria, de este país.
    A mí de momento me está gustando, la verdad.

    Antonio Jiménez Morato — 13-06-2006 20:49:58

  94. Eso es otra cosa. Lamento haberte parecido susceptible, es que en el ciberespacio no hay modo de moderar las cosas. Salvo esto, quizá: ;)
    Un abrazo.

    vicente luis mora — 13-06-2006 21:44:31

  95. Vaya, torna este post en poesía, fútbol, deslices y críticas sin haber tenido el texto aludido en la mano, eso mismo, se respira hermandad y objetividad, compañeros.

    Felicidades (de antemano) por tu trabajo Vicente.
    La vida del escritor es poesía, vamos, como el fútbol, os lo dice un seguidor del Atlético de Madrid.

    Saludos!

    Nacho Montoto — 14-06-2006 00:04:31

  96. Bueno, vale, no digo más hasta leer el libro. Pero insisto hasta caer en pesado que, aparte del libro, VLM publicó un artículo en Quimera y lo volvió a reproducir aquí y que debería responder de las ideas vertidas en ese artículo, sin necesidad de esperar (o aparte de) las que exprese en el libro. Pero venga, aceptamos pulpo. Voy a leer el libro, pero ya advierto (y esto no es una amenaza sino una invitación a una fiesta) que lo voy a leer con los ojos abiertos como un buho.
    Un último comentario antes de irme a la cama, que me caigo de sueño. Es para L. Zelada: Por favor, por puro amor a la humanidad y a nosotros, pobres diablos que nos esforzamos en que la vida no nos sea dañina: ¡haz algo con tu sintaxis, tu ortografía, tu puntuación...! (¿puedo decir "tus ideas" sin ser tachado de echador de lodo?). Sólo para que no me salgan más canas, que ya me ha salido una en mi pecho lobo...
    Saludos para todos.

    José Luis Piquero — 14-06-2006 01:37:35

  97. Para Jiménez Morato: dudo que lo de Trapiello sea "suerte". Será más bien una cuestión de mérito lo que le brinda la atención de un montón de iletrados como yo. No debería pasarse por alto que en aquel titular al que yo me refería, Trapiello ponía un dedo en la llaga, aunque fuera por la vía negativa, es decir, descendía un peldaño (el peldaño anterior es el del Jazz) para hablar de Rock. No hay muchos que se atrevan a dar ese pequeño paso para el hombre.

    David M — 14-06-2006 10:50:00

  98. Mora, yo no soy ningún suplantador. Que me apellide igual que Juan Marqués no debería ser demasiado trastorno. ¿Qué quieres que le haga? Menos mal que nuestros nombres son distintos, si no estaría listo. Y te aclaro que yo no participo aquí para atacarte. Como ves, no he entrado al trapo de tu respuesta a mi primer y único post hasta éste. Me limitaba a señalar tus contradicciones. No te enfades conmigo, hombre. Y otra cosa: estoy de acuerdo con ese post que pedía nombres. ¿Quiénes son esos archivillanos poetas de la normalidad? ¿De qué obras estamos hablando? Vamos a lo concreto, ¿no? ¿A quién teme Vicente Luis Mora?

    javier marqués — 14-06-2006 13:04:12

  99. Tienes razón, con el color verde había confundido el nombre. Tienes una pregunta en mi post por contestar, Javier, antes de seguir hablando: ¿ves normal que un crítico reseñe un libro sin hablar del contenido? Espero tu respuesta. Me interesa.

    vicente luis mora — 14-06-2006 13:55:53

  100. señores, sonrían a la señorita unidad de centenas.
    :-)
    me hacía ilusión ser el 100.

    superwoo. — 14-06-2006 14:20:24

  101. Por desgracia he leído a Trapiello (Andrés) y no pienso perder más tiempo con él, ni en críticas ni en olímpicas, allá la gallina con su pepita. Preferiría que se tratara un poco más el concepto de normalidad, aunque sea tan sólo para desmontarlo. Vicente -he leído tu libro, no pido que resumas...- sigo pensando que el adjetivo "normal" no es más que una etiqueta excluyente: lo normal no interesa, aunque sea tan idescriptible la normalidad como en su momento el esteticismo. Seguir hablando de normalidad poética y publicar en editoriales vip normalizadas, participando en rollos mediáticos normalizadores, aunque sea citando a Walter Benjamin, es cuando menos una ingenuidad. Criticar el mensaje y no el medio, o el medio ajeno que aún no te ha publicado -como haces con Visor...-
    Parafraseando a Renard: "normales son los otros" y "el odio a lo normal es normal".
    En el caso Casado (García)... creo que la amistad justifica que lo defiendas, aunque su poética venga directamente de Luis García Montero -algo así como el chivo expiatorio de los anormales-, que, por cierto, era más irracional antes, Mora, en los años ochenta: más lorquiano o albertiano -algo así comentas en tu libro para defender La intimidad de la serpiente, demostrando que has leído poco o mal lo anterior-. Es el problema de tener una visión actual proyectada hacia atrás, historizando, categorizando según prejuicios del presente...
    Y no te me enfades.

    Clemente — 14-06-2006 15:52:18

  102. No puedo enfadarme, Clemente, con argumentos como ésos. Es que ni siquiera voy a discutirlos. ¿Escribir sobre Pablo García Casado por amistad? ¿Crees que lo necesito? ¿Crees que él lo necesita? ¿Crees que nuestra amistad depende de eso? Y sigo: ¿editoriales normalizadas? ¿Cuál, la que edita libros como "Construcción", la que edita a Miguel Casado o la que edita a Marcos Canteli? ¿Cuál de las tres es la normalizada? Es que lo flipo. Sigo: presentación normalizada. Tú estuviste en la presentación. ¿Te pareció normalizada, o acaso no sería de las primeras a las que asistes -a mi me ocurrió- en que hay debate? ¿Acaso no hubo hasta disensiones sobre el libro? ¿Eso es lo "normal" en las presentaciones a las que tú vas? Avísame para la próxima, por favor, me apunto. Sigo. ¿Que García Montero era más irracional antes, en los ochenta? ¿Me lo dices o me lo cuentas? Creo que mi libro demuestra que, precisamente a García Montero, lo tengo bastante bien leído. Querido Clemente, el que se pone gafas de prejuicios, me temo, eres tú. A mí no me movió nadie ni nada para hacer Singularidades, lo escribí porque quise, como quise y cuando quise. No sé si es tu caso, pero yo no escribo al dictado. Pablo se enteró de que había hecho un trabajo sobre su obra cuando ya lo había finalizado. Escribo sobre normalidad porque creo que la hay, y no soy el único que lo cree: te sorprendería saber las felicitaciones que he recibido por la descripción del poema normalizado tipo y, sobre todo, te sorprendería saber de quiénes las he recibido... Te sorprendería saber cuánta gente me ha reconocido que estuvo ahí, en esa cárcel, que sintió lo que denuncio y que hizo lo que describo. Y también, esto te sorprenderá menos, en cuántos he notado y me queda por notar resquemor por haber/les descubierto el pastel. Eres tú quien tiene prejuicios, no yo. A mí no me mueven grupos, ni adhesiones, ni propósitos más allá de los críticos. Eso, precisamente, es lo que creo que hace más dañino el libro para algunos. Y a las pruebas (las reseñas) me remito... Saludos.

    vicente luis mora — 14-06-2006 17:19:06

  103. Te había escrito una respuesta más larga, pero se me ha borrado.
    La presentación me pareció normal entre gente que se conoce de antes: sincera. Miguel Casado y Jordi Doce se comportaron como críticos individuales, y no otra cosa se esperaba de ellos. Y fueron buenos, también.
    Resumo lo que no me gustaría que tomaras como una crítica a ti, si no un medio que espera que, como poeta joven, te revuelvas, animes un poco el circo editorial. Para perpetuarlo. Para que los managers coman, ¿o te pagan derechos de autor? Y me extraña que en este punto seas tan miope:
    no todo el mundo puede publicar donde quiere, como ingenuamente dijiste en la presentación. Hace falta seguir un criterio que varía según la editorial. Y la época. Es lo que se llama la normalidad. Y no creo que ninguna de tus editoriales tenga un catálogo imprescindible. Todas meten la pata, no sólo Visor, a la que criticas en tu libro.
    Es malo ir de puritano porque todos tenemos malos pensamientos -y las editoriales, peores aún.
    Que nos peleemos vende.
    Lo dijo una chica de primera fila, que se metió con Medel por hacer un prólogo a Gamoneda. El editor, en vez de defender su apuesta -como haría quien edita por la poesía, y no por astucia capitalista-, resumió: hombre, si me envía una mierda, no se lo publico. Poca fe parece tener en sus autores.
    En fin, Vicente, hay que ser guapo para publicar... o joven o tener suerte -la suerte sería ser joven y guapo-. Y eso nada asegura, por otra parte, pues vamos al anonimato de cabeza

    Clemente — 14-06-2006 18:13:09

  104. En cuanto al otro Casado... valoro la amistad, y no creo que sea imparcial.
    Tampoco la imparcialidad existe, como dicen algunos autores que citas.
    El mundo es ancho y ajeno. Y todos barremos para casa.
    Más: "lo escribí porque quise, cúnado quise y como quise". Sin seguir ningún dictado.
    Imagino que habrás seguido las normas del gusto y de la gramática, normalizada por la RAE, porque si no...
    Creo que todos hablamos desde nuestra experiencia de perogrullines, no te enfades por mis prejuicios, que a mí los tuyos me gustan.

    Clemente — 14-06-2006 18:28:22

  105. Vale, Clemente, haya paz :). Te doy la razón en algo: ninguna editorial es perfecta. Pero algunas son más imperfectas que otras, ten eso claro. Por ponerte algún ejemplo por completo fuera de mis intereses, ya que no soy traductor, creo que hay editoriales que saben seleccionar muy bien a sus traductores de inglés, y otras que publican prácticamente lo que sea. No sé si me entiendes. Si no, lo explico algo mejor en otro post. Y precisamente en Singularidades, dentro del "programa crítico" aludo a la dificultad de la imparcialidad con los amigos, y entro ahí a fondo, mojándome. En otros críticos no verás jamás ni un programa crítico ni un tratamiento de ese tema tan delicado. Eso no me hace mejor, pero desde luego, creo que sí más honesto (o, según otros puntos de vista, menos deshonesto) que algunos. Y me gusta lo que dices de que todos barremos para casa. Porque yo, literariamente, no tengo más casa que esta, Clemente: este blog (desinteresado, gratuito). Que es la tuya también, por cierto. Saludos.

    vicente luis mora — 14-06-2006 19:24:40


  106. Parece que el señor Piquero al no obtener protagonismo intelectual debido a su escaso nivel más allá de sus extravagantes y sofisticas divagaciones, busca llamar la atención colgándose de mi saco, mas los hilos se están cayendo: ¡cuidado que se cae!. Piquero dice que le da una crisis "metafísica" mi errática gramática, bueno le digo que partir de ahora escribiré en spanglish para que de una vez le de el infarto total jijiji.

    Hablando de cosas serias Vicente, tu libro ha puesto el dedo en la llaga de la crítica española. Ellos están desconcertados, pero para responderte minimamente tendrían que estudiarse bien el libro y apelar a fuentes contemporáneas. Lecturas obviamente que no van a realizar por que su espíritu esta entregado a la cotidianidad de la gacetilla de libros del mercado. Y por otro lado tendrían que ponerse a actualizar sus anacrónicos paradigmas literarios.

    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/


    leozelada — 14-06-2006 20:17:15

  107. Menos mal que llegó la paz. Tu blog, ya lo he comentado, me encanta. Yo a veces hablo un poco bruto y digo lo que la frase quiere.
    Leo: el argumento de autoridad no desacredita a nadie.

    Clemente — 14-06-2006 20:29:50

  108. Hola a Clemente (y, por supuesto, al autor de este blog, a quien no menciono para evitar el pareado).
    Soy la chica de la "primera fila" que intervine en la presentación de "Singularidades". Me gustaría aclarar que, a pesar del tono beligerante y apasionado que me vence, no aspiro ni a destruir ni a poner a nadie en un brete. Lo que quería dar a entender es cómo las mismas editoriales son víctimas también del mercado, que cada poco tiempo necesita a un nuevo "joven" para luego fagocitarlo sin escrúpulos. Por tanto, autores, editores, distribuidores, libreros y críticos estamos todos marcados por el "establishment". Y ahí es donde creo que debería empezar el debate: ¿qué hacer para que la ley de la oferta y la demanda no sea la responsable de regir el mundo del arte? Focalicé el asunto en la edición de Gamoneda porque fue el autor más mencionado y porque, como se aclaró, saldrá a la luz un libro suyo con un prólogo de 20 páginas firmado por una persona de la que no se conoce trabajo crítico alguno: ni sesudo, ni pop, ni académico, ni dadá. Apelar a la "frescura" o a lo "espontáneo" resulta tan absurdo que sólo pone de manifiesto la angustia por sacar adelante un proyecto editorial. Y es que es obvio que si esos fueran los parámetros dignos de defenderse, nombres como los de Américo Castro, Benjamin, Gadamer o Szondi no hubieran existido. ¿Qué tiene que hacer entonces el crítico actual? ¿Cuál es su función, qué registro debe emplear? Se corre el riesgo de que lo más banal se convierta en el horizonte al que aspiremos los más o menos jóvenes.

    De cara a la supervivencia de las editoriales planteé alguna alternativa como la suscripción, pero, es cierto, quedó por hablar sobre las posibilidades que ofrece internet.

    El problema tiene difícil solución porque son muchos los frentes que hay que debatir. De hecho, al acabar, me acerqué a Miguel Casado para pedirle que se animara a organizar, a puerta cerrada, un encuentro con representantes de los gremios antes citados e incluso con los políticos precisos para tomar las medidas oportunas al respecto.
    Lo que está claro es que, de una u otra forma, se trata de un tema que nos afecta a buena parte de los que estábamos allí.

    Para acabar, te felicito Vicente porque tienes una paciencia infinita. Es admirable que una o dos veces al día tengas que enfrentarte a críticas inteligentes o estúpidas o, lo que es peor, a gente que utilice tu blog para autopublicitarse.

    Marta Agudo

    marta agudo — 14-06-2006 22:21:37

  109. Por favor, os ruego que no habléis más del tema de la edición de Gamonedad. Leche, me ha gustado esta errata, por eso la he dejado: Gamon/edad. Bueno, lo que quería decir es que estoy con Manolo Rico en que deberíamos esperar a ver qué pasa. Yo conozco bien a Elena Medel y sé que tiene unas lecturas y una inteligencia impropias de su edad. Es más: de la gente de sus años, la de Elena es la opinión que más me interesa. Y es incierto que no tenga trabajos críticos: tiene el interesantísimo prólogo a Todo un placer (Berenice, 2005), aunque es un estudio de narrativa femenina contemporánea. Y además, Marta: a la edad de Elena, yo mismo no tenía ningún "trabajo crítico" publicado. Si no publica nunca ninguno, ¿cómo va a demostrar si está o no capacitada?

    Tienes parte de razón en lo que dices, pero vamos a darle a los editores un voto de confianza. Y no olvidemos una cosa: Gamoneda (Gamoneda tiene criterio, creo; y prestigio, creo que también) ha dicho que sí, que le apetece que lo haga Elena Medel. Así que si Gamoneda lo dice, yo creo que habrá que tener su opinión en cuenta. Tranquilidad, no pasa nada, la obra de Gamoneda está ahí y todos podremos escribir sobre ella, por fortuna, porque está destinada a quedarse. Un beso para ti, Marta, otro para Elena, y para Gamoneda mejor un abrazo.
    Saludos.

    vicente luis mora — 14-06-2006 23:15:29

  110. Eres un buen amigo, lo cual dice a tu favor, pero a la hora de hacer crítica la objetividad es imprescindible.
    Por otra parte, yo misma he procurado explicar el por qué de la alusión, como síntoma de algo más profundo. Tampoco a mí me interesa seguir apuntando con el dedo a nadie, si bien podría continuar diciendo cosas como, por ejemplo, que las revistas son un buen lugar para ir aprendiendo a manejar los recursos críticos, más que las ediciones a, posiblemente, el mejor poeta vivo que tenemos.
    Pero no te preocupes, que no insistiré en un tema que tú mismo has querido destacar de un comentario que aspiraba a plantear otras cuestiones de mayor calado.

    marta — 15-06-2006 01:36:52

  111. Eres un buen amigo, lo cual dice a tu favor, pero a la hora de hacer crítica la objetividad es imprescindible.
    Por otra parte, yo misma he procurado explicar el por qué de la alusión, como síntoma de algo más profundo. Tampoco a mí me interesa seguir apuntando con el dedo a nadie, si bien podría continuar diciendo cosas como, por ejemplo, que las revistas son un buen lugar para ir aprendiendo a manejar los recursos críticos, más que las ediciones a, posiblemente, el mejor poeta vivo que tenemos.
    Pero no te preocupes, que no insistiré en un tema que tú mismo has querido destacar de un comentario que aspiraba a plantear otras cuestiones de mayor calado.

    marta — 15-06-2006 01:36:53

  112. Marta, te aprecio y lo sabes, sólo quería acabar con un tema que no tiene nada que ver, como bien dices, con otras cuestiones de más calado. Recojo también tu interesante opinión sobre las posibilidades de la Red; quizá aquí, en Internet, está el futuro y en cierta manera parte ya del presente. El mismo hecho de que vayáis entrando, en este y otros foros críticos, como el de Care Santos, las nuevas voces de la crítica joven, es el mejor indicador de que los lectores pierden la confianza en el papel... y también los críticos. Un beso.

    vicente luis mora — 15-06-2006 08:17:14

  113. Sí, Marta, me parece que es ese el debate más importante.
    A mí Elena Medel me parece una poeta interesante y su edad me importa un bledo. Es más, Gamoneda me asusta. No me extraña que Mora no quiera darle un beso. Creo que Descripción de la mentira es un libro magnífico, pero sus debates entre la existencia y la no existencia no me quitan el hipo. Esto, por suerte, sólo puede decirlo uno en internet, porque se arriesga a que le partan la cara. Vivimos en un país que tiende a endiosar a sus poetas cuando se quedan sordos, en este caso a la promoción del cincuenta, y cuando quede uno sólo de ellos vivo -si no me equivoco quedan González, Gamoneda y Bonald, si no ha crecido el canon con las últimas lluvias- habrá ganado el Nóbel... si para entonces sigue existiendo la poesía.
    Me apunto a la suscripción.

    Clemente — 15-06-2006 15:51:56

  114. Clemente, me parece algo cruel, como poco, que te metas con alguien por su sordera. Pero allá tú. Respecto a lo otro, ¿en qué quedamos? ¿Hablamos bien de la gente cuando muera, o lo adelantamos a cuando aún vivan? Parece que hay algunos (pienso en Valente, pienso en Gamoneda) a los que no les toca nunca, y de quienes siempre hay que hablar mal, o no hablar, o hablar menos, pase lo que pase.

    vicente luis mora — 15-06-2006 16:26:57

  115. No sabía que Gamoneda fuera sordo, era una manera de hablar, o sea que pido disculpas a quien pueda oírlas -perdón, otra vez, esta vez si fue maldad...
    Valente y Gamoneda me parecen los autores más publicitados de los últimos diez años. Digamos que para que alcanzaran a los Brines, cuya gloria fue más ochentera. Algunas editoriales de poder -Galaxia Gutenberg- dedican parte de su catálogo a dar lumbre al dúo del silencio.
    Valente me parece un poeta, por otra parte, muy superior a Gamoneda. No son comparables.
    Pero esto, obviamente, son opiniones personales que no pretenden convertirse en juicio sumario.
    Uno siempre se pelea con su propio catequista.

    Clemente — 15-06-2006 16:41:02

  116. A mi no me gusta la poesía de Valente ni la de Gamoneda. El primero es demasiado simplista y el segundo excesivamente retórico. Aunque el trabajo de Gamoneda me inspira más respeto que el de Valente eso si. No tengo nada personal contra ellos, simplemente ese tipo de poesía no me agrada.

    Me parece bien que se valoren a los poetas mientras estén vivos, siguiendo esa línea hay poetas que he leído como Jaime Rosa de Valencia y Juan Carlos Gómez Rodríguez de Madrid residente en Gijón cuyas poéticas me parecen mas interesantes que los autores nombrados. Me parece increíble también que la mejor poeta mujer que he leído en este país como Celina de Sampedro haya fallecido recientemente sin el mas mínimo reconocimiento literario en este país.

    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

    leozelada — 15-06-2006 21:32:49

  117. Lean a Celina de Sampedro y descubriran a la mejor poeta que ha tenido este pais.

    leozelada — 15-06-2006 21:34:09

  118. Leo o no leo, ¿pero quiénes son esos Leo?¿Tú eres un privilegiado que encuentras tesoros tan ocultos y superiores a estos otros?
    ¿Cómo podéis dar tanta importancia a quién hace un prólogo a Gamoneda? Durante mucho tiempo han pasado de él y siempre le gustó ir de descibridor de tantos aprendices de él e iba de duro. Medel es de lo poco joven que me gusta, que incluso puede ser insólito entre tanta filfa... Gamoneda sólo es sordo de un oído y no os engañéis ahora le dan lustre por ser amigo personal de zp

    Baudrillard — 16-06-2006 01:20:07

  119. Querido Pepo, me encanta lo que comentas porque echaba de menos un poco de coherencia. La turbiedad de Rico el otro día -educación con Marta-, tú la aclaras.
    El mundo editorial normalizado previene el agujero en la capa económica. Esto es un negocio filantrópico. Viva la poesía desromantizada. No rechazo el dinero.
    Por una editorial obrera.
    mueran los galeristas
    -mi padre es galerista.

    Y para terminar una aclaración: qué buen título, Blues castellano, para un autor tan poco pop.

    Clemente — 16-06-2006 11:59:47

  120. Veo que hay bastante diversidad entre los que opinamos aquí. Para mí Valente y Gamoneda son las dos voces más interesantes y que han tenido una evolución más valiosa de la lírica española (ojo: no "en español") de los últimos tiempos. De todas formas yo soy un recién llegado a la afición por la poesía y todavía tengo muchas lecturas pendientes.

    Me sorprende la afirmación de Clemente de que hayan sido los autores más promocionados de los últimos diez años. En el caso de Gamoneda me da la impresión de que, hasta hace relativamente poco tiempo, su obra estaba bastante preterida. Y lo de considerar a ambos como "el dúo de silencio" respecto a Gamoneda me deja fuera de juego.

    También disiento de leozelada en cuanto a que la poesía de Valente sea "simplista". Yo más bien diría que lo simplista ha sido ese comentario. Realmente creo que la obra de Valente, tras una lectura sosegada, te podrá gustar o no, pero lo que es bastante evidente es que no tiende a la simplificación. No obstante intentaré buscar algo de los autores que nos ha mencionado.

    Un saludo

    Joaquín Iriarte — 16-06-2006 15:30:46

  121. Guapos y jóvenes, feos y maduros, jóvenes y contrahechos, ancianos y de empaque, no importa, por mucho que lo dijese Vicente en la presentación de La Central, no es en absoluto cierto que hoy en día "publique quien quiera" o que "sea muy difícil que un buen poeta (añado escritor en general) pase desapercibido a la crítica". Tal vez sea porque editores y críticos andan demasiado pendientes del currículum y las credenciales del autor.

    Y en esas espaldas ensimismadas resbalan voces nuevas, que se silencian.

    Peter Bread — 16-06-2006 17:25:54

  122. Estimado Peter, cuando dije lo de que quien quiera, publica, estaba pensando en autores jóvenes porque, como alguien dijo allí, y con razón, la juventud está demasiado sobrevalorada. Es verdad, como repuso Casado, también con razón, que hay muchos poetas de cierta edad que no encuentran un sitio -digno- donde publicar poemarios excelentes. Pero no estoy de acuerdo contigo en lo segundo. Por lo menos yo no miro "el currículum" de los autores que leo. De hecho, y varios lectores del blog podrán contrastar que lo digo, leo bastantes poemarios inéditos a petición de personas sin libros publicados, para que les dé mi opinión. Y, sinceramente, creo que como yo hay muchos, de modo que no creo que se "silencien" (¿para qué? ¿con qué objeto?) nuevas voces que resbalan por nuestras "ensimismadas espaldas". A ver si el problema va a estar, más bien, en el otro lado, y esas "nuevas voces" no son voces, o no son tan nuevas. Que la autocrítica no debe ser patrimonio exclusivo de los críticos, ¿no? ¿O sí? Saludos.

    vicente luis mora — 16-06-2006 20:20:39

  123. Jo con Marta Agudo, ¿qué miedo, qué agudo!
    Aunque me gusten Gamoneda y Medel he de reconocer que no deja de ser desconcertante que una prologue al otro, qué novedoso, qué bueno, o qué desorientados editores!
    Sobre lo que según cuentan dijo Don Vicente sobre que todo poeta publica, es una cosa como cruel e infundada, es decir que si no te publican es porque eres malo, anda jódete, ahora los editores son los más sabios del mundo mundial, tiene Lyotard un texto muy simpático sobre los imposibles textos buenísimos que no ven la luz...

    Baudrillard — 17-06-2006 00:34:29

  124. Marta, una duda que siempre he tenido... ¿Luis Burgos es un seudónimo?

    Clemente — 17-06-2006 14:37:21

  125. Y ahora me gustaría matizar mi opinión sobre Gamoneda. Gamoneda pretende despojar al hombre de sus metáforas, bien sea para encontrar espacios de pureza, absoluto, inmanencia o como quiera hoy llamarse al Uno platónico, y sin metáforas el hombre desaparece. Pero no llega a tanto, se queda en el coqueteo con el desnudo: mira cómo estoy con calcetines. En ese sentido, sus juegos de palabras, sus fisuras -como los recursos de Valente, el Torquemada de la poesía española del XX-, su balbuceo y la incidencia en un léxico de ceniza, mentira, círculos de luz, etc. son repeticiones más o menos afortunadas -pobres a mi juicio- de algo ya explorado por Juan Ramón Jiménez. Valente añadió algo a la idea del peregrinar hacia el límite, bien porque tradujera a Celan, bien porque fuera un viejo verde.

    Clemente — 17-06-2006 15:34:31

  126. Clemente,
    no, no es un seudónimo. Luis Burgos es un galerista (puedes ver la página web: www.art20.com) y una de las personas más cultas y generosas que he conocido, y esto último no porque esté forrado, como se decía, sino porque, en calidad de lector ávido de poesía y erudito en arte contemporáneo que es, y a pesar de los quebraderos de cabeza que editar libros supone, su opción es siempre el intento de "la mayor calidad".
    Un abrazo.

    marta agudo — 17-06-2006 15:35:52

  127. Me compré en la Central un libro Schuyler editado por Luis Burgos. La edición era un poco recargada, como suelen ser estas cosas de pintura y poesía mezcladas sin razón aparente, pero la traducción no estaba mal.

    Clemente — 17-06-2006 17:30:52

  128. Me compré en la Central un libro Schuyler editado por Luis Burgos. La edición era un poco recargada, como suelen ser estas cosas de pintura y poesía mezcladas sin razón aparente, pero la traducción no estaba mal.

    Clemente — 17-06-2006 17:30:55

  129. Baudrillard parece ser otro autor anónimo que se quiere colgar de mí para hacerse famoso. Mientras no diga su identidad como lo hacemos otros demostrando honestidad, no le contestare su aguijón de mosca.

    Por otro lado, creo que cualquier persona que diga algo coherente y crítico con fundamento tiene derecho a expresar su opinión independientemente de su obra como autor.

    Con referente al simplismo de Valente, voy a los hechos y no a las palabras, este poema "Biografía" expresa no solo simplismo sino una inusual impronta churrigueresca en Valente:

    "Ahora cuando escribo sin certeza
    mi bionotabibliográfica
    a petición de alguien que desea excluirme
    de favor y por nada
    en consabida antología
    de la sempiternamente joven senescente
    poesía española de posguerra
    (de qué guerra me habla esta mañana,
    delicado Giocondo, entre tenues olvidos,
    de la guerra de quién con quién
    y cuándo)
    cuando escribo
    mi bioesquelonotabibliográfica
    compruebo minucioso la fecha de mi muerte
    y escasa es, digo con gentil tristeza,
    la ya marchita gloria del difunto."

    Y ahora voy con mi queridísimo Gamoneada y su poema "original" titulado "propongo mi cabeza atormentada", si este poema no es la catedral de lo retórica más pluscuamperfecto, entonces yo soy Superman:

    "Propongo mi cabeza
    atormentada...

    Propongo mi cabeza atormentada
    por la sed y la tumba. Yo quería
    despedir un sonido de alegría;
    quizá sueno a materia desollada.

    Me justifico en el dolor. No hay nada;
    yo no encuentro en mis huesos cobardía.
    En mi canto se invierte la agonía;
    es un caso de luz incorporada.

    Propongo mi cabeza por si hubiera
    necesidad de soportar un rayo.
    No hablo por mí solo. Digo, juro

    que la belleza es necesaria. Muera
    lo que deba morir; lo que me callo.
    No toques, Dios, mi corazón impuro."

    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

    leozelada — 17-06-2006 17:31:46

  130. ¿Pero qué dices Leo? Yo hacerme famoso a tu costa, si yo en este blog fui un noble varón de las letras mucho antes de que tú aparecieras con tanta improcedencia ortográfica y tus cánones epilépticos, leo tu nombre es mentira lees tan mal como en el ejemplo que pones de poemas nada trascendentes en las poéticas de esos autores, anda ve a formarte antes de tanta incontinencia -diarrea- mental

    Baudrillard — 17-06-2006 19:59:14

  131. Leo, lamento decirte que es mucha la gente que me pregunta sobre Baudrillard, que es un clásico de esta página. En realidad -al menos en este blog y entre sus lectores- y a pesar de no tener nombre conocido, es más "famoso" que tú, si es que aquí es famoso alguien. Al césar lo que es del césar. Saludos a ambos y no se me enfaden.

    vicente luis mora — 17-06-2006 20:54:30

  132. Llevas gran parte de razón, caro Vicente (se me acepte si a Zapata le dan por bueno el galicismo). Pero te aseguro que no he encontrado crítico más implacable que mi propia conciencia. Así que me aplico el cuento. Y no me refería a ti en particular, sino a la crítica en general. En cuanto a los ejemplos que trae a colación Leo (ponga su enlace donde corresponde, que así no se va a hacer usted más famoso sino más pesado), es cierto que no son representativos de la obra de Gamoneda y Valente, pero parafraseando a Borges, creo que en poesía no se debería perdonar lo que estuviera por debajo de la excelencia. Y eso me lleva a contestar al señor Morato, porque si muchos debieran leer más antes de opinar ("El salón de los pasos perdidos" de Trapiello no tendrá más de dos mil fieles, pero los que lo son, lo son de veras), y en eso lleva razón, también pienso que muchos deberían escribir menos, hacer una buena criba de su propia pluma antes de saturarnos. Buscar cierta "excelencia" y menos excrecencia.

    Hoy he visto a una cordobesa que ni Julio Romero. Hablando de poesía, sólo conozco al crítico, si me das pistas, me gustaría poder opinar del poeta. Una petición amable y sin urgencias, caro Vicente.

    Peter Bread — 17-06-2006 23:47:25

  133. No se quien eres Baudrillard, solo se que una persona que no dice su nombre y ataca como avispa, para mi es un cobarde. Además que ni has publicado nada, ni eres nadie en la literatura. El día que publiques algo quizás voltee la mirada para observarte desde mi atalaya. Solo eres un nick famoso en "Internet" y nada más. Gran gloria ser conocido en Internet jijiji.
    Puse dos poemas de los autores que mencionan para explicitar mis reparos a tales autores, me ceñí al texto, podría mencionar más ejemplos de textos poéticos de estos autores. Pero ello no va cambiar la opinión que tienen sobre Gamoneda y Valente, ha ustedes les gusta, a eso se reduce todo. Cuestión de gustos.

    leo zelada — 18-06-2006 19:07:29

  134. Leo, eres un niño, que sabes tú de ficción y realidad, ¿quién te dice que, por ejemplo, no sea yo, Andrés Trapiello. No te creas nada, internet es una cosa literaria, sumamente literaria y todos los esfuerzos para que la realidad se trasforme a través de lo virtual se volverán al revés... seremos más nada... más personajes literarios que reales... al fin tienes razón este personaje que me he creado sólo podía topar con otro tan estrafalario como tú, soy un fracaso...

    Baudrillard — 18-06-2006 19:34:02

  135. Vaya, Marta, desde luego qué chismosilla eres. Si de verdad llegas a hacer la editorial por suscripción, no me suscribo. El prurito filológico -aka herpes lingüístico-, no queda bien como argumento de autoridad. Ni que Filología fuera una escuela de talentos. Es más, señora juez, ni que tú fueras Szondi, al que citas. Ni que Claudio Rodríguez fuera Szondi. Creo que hasta Medel te gana en publicaciones, tiene más currículum. Yo soy profesor de la rama de letras -del guindo de las letras, de dónde no he caído aún- y no sé escribir poemas. Tú cabreo con la Medel, por su juventud y éxito, o con Pardo, al que tengo por un poeta bien interesante -junto a Canteli, el propio Vicente y otros-, es sólo endibia cochina. Ya noté yo, durante la presentación de Mora, que Pardo y tú teníais pique, aunque creía que era por el micrófono… Tampoco te he leído, así que mejor busco algo tuyo antes, no vayas a ser la nueva Bachmann (Ingeborg).
    Aunque lo dudo: no vivimos en una cultura en crisis fértil ni tenemos que ajustar más cuentas con nuestra tradición que las de “ahí no supiste entenderme, papi”. En este blog, corazón de nuestras cuitas, sólo hablamos de máscaras, currículos… Todo muy finisecular, muy poco premio Nóbel. Los conflictos se los ha llevado la literatura latinoamericana. Damos más pena que Francia, perpetuadora de tópicos sobre el desierto. En qué momento el panorama para matar de la poesía española podrá eludir las rencillas y ver más allá de los conciliábulos de cocina, se pregunta mi mujer, a la vuelta del trabajo, mientras cuelga su bolso en una percha y yo le hablo del blog.

    Clemente — 19-06-2006 19:25:12

  136. De todas las maneras te leeré porque me caes bien y tengo ganas.

    Clemente — 19-06-2006 20:11:36

  137. Amigos, haya paz. Sois todos majísimos, coño, haced el amor (literariamente). Un abrazo a todos y pelillos a la mar. Cada uno sois grandes en lo vuestro.

    vicente luis mora — 19-06-2006 23:45:22

  138. Pepo,

    leo y releo tus dos posts en este blog y, francamente, no doy crédito. Una cosa es que puedas tener diferencias de opinión con esta o aquella persona, o que quieras, de manera legítima, defender tu proyecto editorial, y otra muy distinta es que faltes de palabra a esas personas, llegando incluso al insulto más o menos velado. Supongo que te has dejado contagiar por el tono de algunos de los visitantes a este blog, pero realmente no es una excusa.

    No voy a defender a Marta de tus comentarios porque se defiende ella solita. Sí te pido que dejes a Luis Burgos y su proyecto de libros de poesía/pintura al margen, como no sea para hacer una crítica concreta a su catálogo. Su interés por la poesía y la cultura está fuera de toda duda, y en ello ha empeñado sus fuerzas y su dinero. Dado que no le conoces personalmente, y que no te ha perjudicado en modo alguno, creo que es de ley que no le toques con tus ironías. Comprende que sería muy mal amigo y colaborador suyo si dejara pasar sin respuesta tus comentarios.

    Como editor y propietario que eres de Bartleby, eres muy libre de expresarte donde quieras como quieras. Me pregunto, con todo, si esas son las formas que uno espera de un editor, en quien la dimensión pública es casi tan importante como la íntima o personal.

    Hablo, como supongo que supones, desde la cercanía a la editorial y el respeto por tu trabajo. Me parece, con franqueza, que no son modos.

    Recibe un saludo cordial,

    Jordi Doce

    Jordi Doce — 20-06-2006 00:14:33

  139. Lo siento, Vicente, acabo de ver tu comentario.
    Sin embargo, me parecía importante hacer esa precisión. No tengo nada más que comentar. Un saludo, J.

    Jordi Doce — 20-06-2006 00:15:33

  140. Pues nada, tema cerrado y a otra cosa, Pepo. Te agradezco de veras tus líneas. ¿Cómo no voy a entender que el asunto de las ventas es fundamental? Así es aunque pueda no gustarnos. Ánimo con vuestros proyectos, presentes y futuros.

    Jordi

    Jordi Doce — 20-06-2006 10:30:33

  141. Baudrillard tu no eres nada, solo una fracasado mas que viene a Internet a tirar acido y yo soy un escritor reconocido en la vida real. Así de simple. Fin de la discusión.





    leo zelada — 20-06-2006 17:06:08

  142. ¿Estás seguro, Leo, de que hay vida real? Qué suerte, tener esa tranquilidad. Saludos.

    vicente luis mora — 20-06-2006 17:16:40

  143. ¿De veras eres reconocido Leo? ¿Podría enviarte un librillo mío? Seguro que te gusta y me recomiendas a un editor como estos de la gresca de arriba, qué apasionante, por qué modera Vicente si la novela se estaba haciendo ella sola...

    Baudrillard — 20-06-2006 19:41:08

  144. Leo, en serio, relájate. Yo también seré un escritor reconocido en el futuro, quiero decir que estoy insolentemente seguro de que publicaré, en pocos años -me doy el margen del trabajo, sin prisas-, y que tendré mi "público", así como la bosta Brown o el maestro Carver tienen el suyo (no seré tan zafio como el primero ni tan sagaz como el segundo), aunque ya hay un puñadito de personas en "la vida real" que "reconocen" cierto valor detrás de mis letras. En este espacio no se me ha hecho mucho caso (más bien ni p...), pero no por eso ataco con los dientes apretados como haces, lo que denota que te escuece. Mejor traigamos opiniones, ácidas si hace falta, pero no rabietas.

    Si algo tiene de valor esta bitácora del impasible Vicente es, precisamente, servir de foro de debate. Ya que el hombre se toma esa molestia, vengamos con el buen gusto a su puerta.

    ¿Por qué te digo esto, Leo? Porque soy un bocazas, seguramente, pero me lo pedía la conciencia.

    Peter Bread — 21-06-2006 20:48:37

  145. qué gracia
    tanto revuelo por algo que no le importa a nadie.

    b — 21-06-2006 23:04:46

  146. Peter, no soy impasible, sólo que mi tiempo libre es imposible. En cuanto pueda, contesto a todo, a la vista está que no suelo esconderme. Saludos.

    vicente luis mora — 22-06-2006 08:41:05

  147. A palabras necias,oidos sordos.

    leozelada — 22-06-2006 17:53:05

  148. Peter Bread, he estado repasando este post y he contestado a todas y cada una de tus opiniones; no sé por qué dices que no se te hace ni caso en el blog. De cualquier forma, aquí me tienes, para lo que quieras. Un saludo.

    vicente luis mora — 22-06-2006 19:20:34

  149. Acabo de desaprobar un comentario, que comenzaba insultando a Marta Agudo. Es muy largo. Lo leeré despacio y veré qué hago con él, si lo edito sin insultos o si simplemente lo hago desaparecer. Esto es un blog literario, no un sitio donde venir a insultar a nadie. Luego decido.

    vicente luis mora — 02-07-2006 14:26:18

  150. Censor

    MARÍA LÓPEZ — 02-07-2006 14:51:48

  151. Por cierto, esto también es hablar de poesía. Solamente me duele, como lectora de poesía, la forma de entenderla que tienen muchas/os. A mí me gusta leer y no decir nada, pero cuando una se entera de ciertas cosas es mejor denunciarlas.

    Desde Córdoba:

    María

    MARÍA LÓPEZ — 02-07-2006 16:07:39

  152. Estimada María, no puedo permitir tus comentarios, por dos razones, una mucho más importante que la otra.
    1. El tema Agudo / Medel (si es que hay o hubo tema) quedó zanjado amistosamente entre ambas la semana pasada con una llamada telefónica. Así que no hay motivo para que tú te vuelvas escudera de alguien que no necesita tu defensa (no sólo porque Elena Medel no necesita defensa de nadie, se vale ella sola, sino porque la cuestión, repito, está zanjada).
    2. Porque este no es un blog al que tú puedas venir a "poner orden" en lo que algunos poetas hacen o no hacen. Así que si tienes un problema con Marta Agudo, localiza su e-mail, y se lo dices a ella. Ni yo ni el resto de blogueros estamos interesados en tu polémica con Marta. Llámame censor, si quieres y te vas a sentir mejor con ello. Pero si lo piensas un poco, tras calmar tu indignación (con independencia de que ésta sea justa o no; ni lo sé, ni me importa), este blog no es el lugar para saldar tus cuentas. Espero que lo comprendas. Saludos.

    vicente luis mora — 02-07-2006 17:04:39

  153. Querido Vicente,
    de verdad que agradezco tu gesto. Más que por motivos de censura, supongo que lo haces para no insistir en un tema que a pocos o nadie interesa, en la medida en que ya dije que no supe expresarme e involucré, sin querer hacerlo, a una persona, con la que, como dices, ya charlé y me resultó majísima.
    De todos modos, María, mi mail es martagudo_1@yahoo.es .Si quieres despellejarme, me puedes enviar ese "cálido" mail, aunque francamente creo que se trata de un tema cerrado.

    marta agudo — 03-07-2006 19:37:09

  154. Perfecto, Marta. Así da gusto, a veces es difícil manejar los temperamentos en este blog. Un abrazo.

    vicente luis mora — 03-07-2006 19:49:31

  155. Queridísima Marta Agudo, te agradezco la consideración de llegar a un acuerdo entre las dos: gracias por facilitarme tu dirección de correo: te escribiré un día de estos. Quizá confunda yo la vida literaria con la literatura, pero efectivamente ambas están bien involucradas, más cuando en esta casa se critica a unos pero otros SON intocables: ¿por qué razón? ¿No estamos cayendo en el mismo error?
    El mensaje ya te lo habrá enviado el señor Mora, es el método que suele seguirse, por lo que he leído en mensajes anteriores. Hablando de literatura, ¿qué opinas de Silvia Plath?

    Un beso:

    María

    MARÍA LÓPEZ — 03-07-2006 20:14:00

  156. ¿Intocables? ¿Has leído bien todos los posts? Con la que le ha caído a Marta más arriba...

    vicente luis mora — 03-07-2006 21:37:07

  157. Claro que he leído los mensajes anteriores, puesto que te sigo desde hace tiempo. De hecho tu libro me ha ocupado varias tardes, al salir del banco, cuando más me apetece leer por evasión quizá. "Fragmento" me gustó también, muy breve para el poema extenso acostumbro a leer, pero...
    Otro beso:
    María

    MARÍA LÓPEZ — 04-07-2006 18:12:41

  158. Y mi dirección es esta: marialpez@yahoo.es

    MARÍA LÓPEZ — 04-07-2006 18:17:27

  159. ¿attack o flirt-attack?
    (perdonen la intromisión pero el curso de estos últimos mensajes es algo prodigioso...)

    superwoobinda — 04-07-2006 18:19:49

  160. Si nadie tiene inconveniente, me gustaría volver a hablar de literatura. Es más, y perdonad que me ponga serio, pero estoy pensando en eliminar todos los comentarios aparecidos o que lleguen sobre otras cosas, creo que hay que reconducir un poco los debates. Saludos y disculpas.

    vicente luis mora — 04-07-2006 18:24:23

  161. Pienso en que los mensajes no sólo están sacando las cosas de lugar, sino que la literatura siempre parece ser absorbida por los "media". Hay un libro que me gustaría comentar contigo, Vicente, si no tienes inconveniente: me refiero al último de, ahora Pedro Gimferrer, tan denostada la "obra literaria" por la "vida literaria" del autor, el objeto utilizado, digo. Evidentemente se ha cuestionado más el amor por Cuca que la serie de poemas, tengan éstos o no tengan calidad lírica suficiente para un autor del que se espera siempre mucho más. Todavía siguen muchos autores tomándolo como modelo de una época, los setenta, como si Gimferrer fuera el gran poeta de los setenta. No sé si me sigues.

    eusebio lorente — 05-07-2006 12:25:15

  162. Eusebio, tocas un tema la mar de interesante... y de delicado. Por eso casi nadie lo roza. Yo no puedo hablar porque no lo he leído Amor en vilo , y te preguntarás: ¿cómo es que no lo has leído? Pues mira, te cuento. Hace exactamente diez minutos estaba en la librería de El Corte Inglés, y volví a ver el libro de Gimferrer. Me he quedado mirándolo, pero como todo el mundo me ha hablado mal del poemario, no he querido cogerlo. Temo que me defraude. Me da miedo leerlo y comprobar que a lo mejor Gimferrer ha decaído, aunque no me gustó demasiado en su momento Mascarada. Pero en éste había cosas, había rasgos, había Louis Aragon, había gestos ocasionales de maestría. Me preocupa no encontrar eso ahora. Y como me preocupa, me fallan las fuerzas para comprar el libro. Tarde o temprano lo haré, claro, pero quería esperar a este verano, cuando pueda ponerme con el ensayo de José Luis Rey sobre Gimferrer, y leerlo todo de un tirón. Si en septiembre no he colgado nada sobre el tema, repróchamelo... Eso sí, no pienso juzgarlo por quien fue; tomaré el libro y lo valoraré por lo que valga ahora, lo mismo que hice con el último de Caballero Bonald, un autor a quien admiro y a cuya obra he dedicado un ensayo más que positivo en Singularidades, pero que no ha acertado en su último poemario. No pasa nada. Estamos ante autores grandes que pueden volver a serlo en cualquier momento. Mucha gente pensó que Pablo García Baena no tenía ya nada que decir y ha sacado un libro más que notable con más de 80 años. También lo han hecho Muñoz Rojas o, en novela, Ramiro Pinilla.

    Conclusión: nadie está muerto hasta que se le entierra. Y aún así...

    Saludos.

    vicente luis mora — 05-07-2006 17:40:34

  163. Efectivamente, también tú dices algo interesante. Las obras se cuecen a fuego lento. No podemos negar el esfuerzo de Gimferrer solamente por el hecho de estar enamorado y atreverse a declararlo aviertamente, sin tapujos, sin complejos, y encima en castellano. La obra de José Luis Rey no solamente dice cosas que no sabíamos, sino que ayuda a entender la obra y vida de un poeta excelente que eligió otra lengua, quizá porque en castellano ya lo había dicho todo. Hay muchos autores que escriben su gran obra a los veinte años, y arrojan todo su futuro por la borda de una mina de diamantes (Rimbaud), se niegan a escribir más por el vértigo que supone lo anteriormente dicho, la repercusión y la leyenda que nace no ya de uno mismo, sino de los medios y lectores que apoyan con su prestigio el nacimiento y muerte de un autor, sea poeta, dramaturgo o arquitecto. Rulfo y Garcilaso escribieron lo mejor en su juventud, bien, antes de llegar a ser "mayores": el primero escribió sus cuentos, la novela, los poemas-fotográficos y prometió volver poco depsués de su jubilación, pero nunca más se supo nada: fue un mito-muerto-vivo; el segundo, sin embargo, escribió (su obra fue publicada por la viuda de Boscán) y murió sin tener conciencia de lo que había hecho: el mayor revolucionario poeta español de la historia de nuestra poesía (que me perdonen los gongorinos y medievalistas) murió habiendo explotado la poesía de su tiempo: fue una brecha que muchos critican y seguirán criticando por abrir fronteras (hablo del endecasílabo), como si la poesía fuera de un único país o de una única lengua, en su caso el italiano. Pienso en el caso de Gimferrer que eligió el catalán, como quien elige una forma métrica distinta y es elogiado o machacado por los medios. Ahora ya va siendo hora de buscar nuevas formas métricas (no hablo del soneto). Si en los setenta era necesario abrirse a las lenguas peninsulares que fueron denostadas y prohibidas durante el franquismo, las modas posteriores criticaron la opción de Gimferrer. Resulta curioso que ahora que publica "Amor en vilo", su primer libro en castellano desde "La muerte en Beverly Hills", el catalán vuelva a estar de moda, para bien o para mal, en las columnas de todos los periódicos. ¡Perdón por hablar de política!

    eusebio lorente — 06-07-2006 11:27:38

  164. Hace poco recibí en mi correo un libro, amablemente enviado por su autor tras solicitárselo yo como favor e intercambio por otro. Diversos asuntos y algún viaje me impidieron en su momento dedicarle atención. Estos días lo he estado leyendo y quiero comunicar mis impresiones en este foro (empezando de momento sólo por el prólogo de la obra), ya que el libro en cuestión es Singularidades, de Vicente Luis Mora. Incurriré quizá en alguna ironía, que es un arma y una deferencia del diálogo y el intercambio de ideas, como bien sabrá el propio VLM.
    Para quienes no sepan de qué va, ahí va un resumen a vuela pluma: en Singularidades se intenta probar que existe en la poesía española una poética de la “normalidad” caracterizada por la renuncia a la indagación crítica del mundo, el lenguaje, etc. (labor inexcusable del poeta). Esta supuesta poética (luego repasaremos sus características) surge por la necesidad de algunos jóvenes autores de lograr el reconocimiento y aquiescencia de un no menos supuesto poder literario encargado de canonizar y repartir prebendas. Otras partes del libro divagan acerca del compromiso ético de la poesía, el sujetivismo o la existencia o no de una “poesía metafísica”, además de examinar ciertos aspectos de las obras de algunos autores individuales, como Pablo García Casado o Caballero Bonald.
    Singularidades tiene su origen, parece ser, en una caída del caballo de VLM, que, en plan San Pablo, nos cuenta cómo un terrible sábado por la noche “perdió definitivamente la fe en la literatura española”. Resulta que estaba viendo un reportaje de Informe Semanal sobre el celebérrimo plagio de Ana Rosa Quintana cuando... Pero mejor démosle a él la palabra (va una cita literal):
    “Fue allí. Allí fue. Pude ver y oir, sin que mis oídos y ojos dieran crédito a lo contemplado, a Maruja Torres diciendo que lo de la Quintana era un escándalo y que menos mal que aún quedaba gente ‘que nos tomamos esto de la literatura en serio’, o algo así. No pude dormir en toda la noche...”. Etc.
    No se froten las manos los lectores. No todo el libro es así, aunque no faltan perlas similares. El tono general es más “de ensayo” y no faltan las citas, a diez o doce por página.
    Pero en fin. La consecuencia fue que VLM quedó seriamente tocado por la experiencia y decidió investigar un poco más el tingladillo imperante en “esto de la literatura”, obteniendo resultados aterradores:
    “En este país se sigue escribiendo sin haber ni siquiera notado –por no haber conocido- las rupturas irreversibles que han producido autores como Musil, Beckett o el propio Joyce, por poner algunos ejemplos dramáticos”.
    Pues sí: resulta dramático. Y más aún ese general “se sigue escribiendo” (tan obstinado y hasta contumaz) que viene a excluir siquiera la posibilidad de que haya algún avisado que sí notara esas “rupturas irreversibles”. Nada de eso:
    “Los novelistas y poetas (sobre todo jóvenes) españoles tienen una ignorancia enciclopédica de las cuestiones básicas que requiere lo que se llama una formación cultural completa –con excepciones, of course-. Fuera de los contenidos de su única carrera universitaria, y de lecturas superficiales sobre sus compañeros de profesión (con aguda ausencia de conocimiento incluso de los clásicos precedentes), se han despreocupado alegremente de conocer los avances en las materias más eficaces para la adquisición de un mínimo rigor intelectual”.
    ¿Quiénes serán esos novelistas y poetas españoles tan alegremente inconscientes y anti-Larousse? No se nos dice pero yo calculo que andará por el 99 por ciento del total, a la vista de que sólo hay unas pocas “excepciones of course” que imagino son las que confirman la regla. Y eso de tener una sola carrera universitaria... No quiero ni pensar en los que no tienen ni siquiera una.
    Más adelante se nombran algunos autores concretos que sufren ese desconocimiento abrumador por parte de nuestros literatos (Wittgenstein, Chomsky, Kant, Hegel, etc.) y se añade:
    “Incluso un repaso de sus lecturas literarias conduciría al pavor más absoluto; habría que oírles hablar de El Quijote, En busca del tiempo perdido o La montaña mágica...”
    Habría que oírles, sí. Yo ya estoy dominado por el más absoluto pavor. Pero la cosa es aún más dantesca:
    “Sus opiniones sobre globalización, multiculturalismo, nuevas tecnologías, genoma o medio ambiente, que son preocupaciones esenciales de nuestro tiempo, mueven al pasmo”.
    Y la guinda del pastel, el súmmum de la indigencia, lo que de verdad mueve al pasmo hasta al más impasible:
    “Basta considerar el lugar exótico que para muchos poetas jóvenes tiene la obra de Jorge Riechmann”.
    ¡Horreur! ¡Riechmann exótico cual hawaiana! Definitivamente este mundo literario nuestro está perdido. Aquí tuve que hacer una pausa en la lectura para respirar y recuperarme.
    Acáso algún malintencionado quiera ver en las taxativas afirmaciones anteriores de VLM una generalización abusiva sin el menor rigor ni explicación acerca de cómo se ha llegado a ellas. Hará mal. Es un argumento conveniente para lo que se dirá después y eso debería bastar. No seamos tiquis-miquis.
    Porque más tarde se insiste:
    “Hay desconocimiento de la técnica, de la cultura, de las ciencias, de la filosofía, de lo que pasa en la calle, de los avances científicos, de los antiguos hallazgos científicos, del lenguaje, del idioma hablado, de sinónimos, de vocabulario, de formas expresivas diversas, de mínimas normas estructurales, de crítica literaria, de urbanidad, de decencia, de imparcialidad de análisis, de sosiego, de eficacia, de interés por el entorno cultural”.
    Lo “hay”, eso es lo peor de todo. No es que este o aquel desconozcan tal o cual cosa. “Hay” ese desconocimiento. Vamos, que es como un virus que flota en el ambiente, una especie de gripe aviar, tanto más espantosa cuando lo que se desconoce son cosas tan básicas como la decencia, la urbanidad, el sosiego y los sinónimos. Y pretenden escribir. Habrá picardía...
    ¿Y a quién debemos pedir cuentas, quién es el culpable de tanto despropósito y tanto baldío? ¿El presidente del gobierno? ¿George Bush? ¿Los guionistas de “Aquí hay tomate”? Peor: ¡el tidente pérfido! Oigamos de nuevo la voz de VLM:
    “La historiografía crítica universitaria española está contaminada por un modo de entender lo literario que, ‘inventado’ por el tridente pérfido (Dámaso Alonso / Jorge Guillén / Carlos Bousoño), ha mantenido un interesado y único canon de ‘lo registrable poéticamente’”.
    ¡Acabáramos! Ya puedo yo dormir tranquilo. Las cosas no están bien, evidentemente. “Hay” mucho desconocimiento, Jorge Riechmann es considerado exótico y da pavura escuchar a los escritores hablar de El Quijote. Pero al menos tenemos a alguien a quien acusar, conocemos la raiz de nuestros males.
    No obstante, ojo avizor, porque no son los únicos. En próximas entregas, si esta comunicación se publica, sabremos más. No me digan que el prólogo no tiene miga y no promete sustancia... Creo yo que están puestas las bases para, con rigor y argumentos incontestables, quitar la careta a esos poetas de la “normalidad” que se venden por un “quítame allá esa antología”.

    José Luis Piquero — 20-07-2006 23:42:05

  165. Querido José Luis, has vuelto fuerte de tu viaje, y con mucho tiempo libre. Espero que leas el libro primero y luego comentes (con la extensión que quieras), por dos razones: primero, porque hay partes del libro que se apoyan en lo expuesto en otras, y una visión parcial y consecutiva del ensayo será errónea; segundo, porque nos vas a matar de aburrimiento. Por cierto, a ver si dices algo, en vez de citar mis párrafos sacados de contexto. ¿Dónde he visto yo ese mismo procedimiento crítico, dónde?...

    vicente luis mora — 21-07-2006 08:05:05

  166. Hasta que me suba a pasar el verano en el norte (dentro de tres días) tengo algo de tiempo de libre. Trataré de aprovecharlo.
    El libro ya lo he leído, aunque sólo hablara del prólogo. No respondo de matar de aburrimiento porque habré de extenderme.
    Por lo demás, una forma de decir mucho es destacar lo que dice el otro. A veces el contexto sirve para la ocultación, para el camuflaje. Hasta ahora me he limitado a quitar las ramas de camuflaje.
    Supongo que respondes de las palabras tuyas que he citado, aún sin ramajes. No te he cambiado ni una coma.
    Seguimos en ello. Saludos.

    José Luis Piquero — 21-07-2006 15:44:21

  167. Sigo, pero ahora habrá que ponerse un poco serios.
    En mi comentario del prólogo me dejé en el tintero, por no extenderme, unas cuantas cosas más que también merecerían su comentario. Desde las alusiones a los “galopines efébicos que escalan en alcobas” (mira que dedicarse a escalar -las paredes supongo- pudiendo hacer cosas más divertidas en una alcoba) hasta los lamentos por la existencia de una literatura de consumo (la cual demostraría el horrible estado de nuestras letras. De acuerdo. Igual de horrible que en el Siglo de Oro, cuando la gente no sabía leer y se pirraba por los romances de crímenes recitados por un ciego ambulante o como hace siglo o siglo y medio, cuando el pueblo consumía vorazmente culebrones de Pérez y Pérez y otros. Claro que lamentarse de la actual situación, como si hubiera habido una edad edénica en la que todo era puro y maravilloso, siempre da como mucha altura moral, ¿no?). Dejémoslo.
    El caso es que se mete uno a fondo en Singularidades y vuelve a encontrarse taza y media de lo mismo, empezando por la alusión, en el primer párrafo del primer capítulo, a un supuesto “poeta español medio”, como quien hablara del consumidor prototipo o algo así. El tal “poeta español medio” es “un enano”. ¿A quién se refiere? No lo dice. ¿A su amigo García Casado? ¿A Gamoneda? Podría ser. El “poeta español medio” es cualquiera: usted, yo, uno que pasaba por ahí... A VLM le encanta tirar piedras y esconder la mano, generalizar abusivamente y hablar al sabor de la boca. Siempre habrá quien le de la razón.
    Porque hora es ya de decir que el “tono de ensayo” al que me refería en mi anterior comentario es sólo una pátina. Mucha cita de este y aquel (el que no tiene ideas acude a las ideas de otros), mucho imitar el tono del libro de pensamiento al uso, pero el rigor brilla por su ausencia. VLM es de los que demuestra una tesis diciendo por ejemplo: “Una vez me ocurrió que un amigo me dijo tal y tal cosa”. Y con eso tiene toda una teoría elaborada. (Ver el ejemplo de la página 167. Por lo visto, VLM tiene un amigo medio vanidosillo e inseguro, que estaba angustiado porque Villena no le había metido en una antología. De sus lamentos, deduce VLM nada menos que una “impronta de ansiedad” entre los poetas jóvenes españoles por salir en las antologías. Toma ejemplo de rigor, de claridad de análisis, de objetividad... Por cierto, que el tal amigo no es una poeta “de la normalidad”, según VLM, sino uno de los “auténticos” y bla bla bla. ¿No quedamos en que los que estábamos locos por las prebendas y el reconocimiento éramos los otros, los malonos?. En fin...).
    VLM se quejaba de que el reseñista de El País, en un repaso de escaparate, le había pasado por alto con el calificativo de “prescriptivo”. Pero es que es la pura verdad. El libro de nuestro buen Vicente Luis abunda en expresiones como “no reconocer esto es insultar la inteligencia”. No es que demuestre una cosa claramente, con argumentos y datos. Él con decir que “esto es así porque lo contrario insulta al sentido común” ya lo da todo por bueno. Dicho Blas, punto redondo. Esto llega a extremos hilarantes cuando dice con la mayor seriedad: “Creo que es interesante leer los ensayos de Jenaro Talens, no porque tenga razón –discrepo muchísimo con él-...”. Yo discrepo con Fulanito, luego no tiene razón. ¡Cómo le traiciona el subconsciente a VLM cuando redacta trabajosamente sus frases!
    Y esto no lo digo por nada. Se empeña el buen hombre en hacer metáforas que ayuden al paciente lector a entender lo que dice, como Jesús con las parábolas. Claro que el sentido común brilla por su ausencia. Atención a esta perla impagable en la que Vicente compara a los poetas disidentes que no se venden y son puros e íntegros con ciertos futbolistas (va cita literal):
    “Como en el fútbol, aquellos que no supieron o pudieron o quisieron identificarse nítidamente con un equipo aparecen desplazados, desleídos, al margen de la consideración y el conocimiento general, y dependen sólo de un documentalista que se fije en su figura y decida rescatarlos de la niebla. Como decía Alejandro Rossi, `la singularidad total asusta y aísla”.
    ¡Toma! ¿A ver quién son esos futbolistas que no pudieron o no quisieron jugar en la selección o fichar por el Barça? ¿Individualistas singulares? ¿Gente que no se vendía? ¿Influiría algo la calidad de su juego? ¿Y quién es ese documentalista que los rescata en un reportaje del NODO? Me troncho. Muy buena la metáfora, Vicente, ahora ya lo he entendido.
    Más adelante, insiste:
    “Ni que decir tiene que para quienes juegan a pelo, sin camiseta, las dificultades son máximas. Parecen ser jugadores de trato insoportable que no encajan en ninguna selección, ni son reconocibles a esquemas de juego colectivo”.
    ¿Que juegan sin camiseta? Pobrecitos. Serán cuatro amigos que echaron un partido a la hora de la siesta después de una comilona en el campo, porque yo no he visto jamás, ni siquiera en equipos de tercera, a nadie jugar sin camiseta, y menos que eso supusiera ser excluído de la selección. Claro que si se empeñan en salir al campo en pelota es muy posible que hasta los detenga la policía. De verdad, no me digáis que una forma tan zurda de razonar no es para mearse. Leedlo con atención y sin olvidar que quiere hacer una analogía con la literatura. Tiemblo.
    Pero entremos en materia. En las páginas 48 y sucesivas, VLM se dedica a dar una definición tan exacta de lo que es poesía de la “normalidad” que no se olvida de un sólo detalle: por ejemplo, el poema “de la normalidad” tiene que tener una extensión entre setenta y doce versos. Conque, ¿si yo escribo un poema de once versos o de cien ya me he librado de ser un “poeta de la normalidad”? También se debe “rechazar el poema en prosa”. Qué bien, una vez escribí uno, ya estoy absuelto. ¿Y qué tal lo de “prohibidas las imágenes visionarias o muy atadas”? Yo también hice alguna vez una imagen que a mí me parece que iba atada y hasta atadísima y que, con algo de manga ancha, tenía su aquel visionario. Sigue el tío: “Se prohíben los saltos sincopados, los encabalgamientos no justificados, los espacios en blanco...”. ¡Los espacios en blanco! Hace falta maldad para poner un espacio en blanco...
    En fin, para qué ensañarse. Todo el párrafo abunda en tonterías de ese calibre en las que supuestamente se intenta definir un tipo de escritura considerada adecuada a lo que el mercado exige del poeta (¿el mercado? ¿exigir? ¿?). Lo cierto es que el 99 por ciento de la poesía universal de todos los tiempos es susceptible de ser “poesía de la normalidad”, según la tipología fraguada por VLM, ya que, igual que existe una idea convencional de lo que es una novela o un ensayo, existe una idea convencional de lo que es un poema (por ejemplo, que los renglones no llegan al final de la página, como cosa habitual) y el 99 por ciento de la poesía de cualquier tiempo se acoge a tales convenciones, sin que supongan una renuncia a la exploración crítica del mundo, incluyendo aquí a los poetas favoritos de VLM.
    Supongo que si uno no ha tenido éxito o alimenta algún tipo de frustración o no le han sacado en la antología de turno (como al amigo de VLM, ese que se quejaba de no estar en la de Villena) resulta consolador y salvífico creer en este tipo de teorías, según las cuales quien sí ha tenido éxito o sale en la antología de Villena es porque ha vendido su escritura y la ha adaptado a esas normas de entre doce y setenta versos y nada de poemas en prosa, que es lo que quiere el mercado. Los verdaderos poetas, los vanguardista y arriesgados y tal, no se venden, no son de esos que se “engloban dentro de las instituciones” (página 93). Por cierto, el libro de Vicente se edita con una ayuda del Ayuntamiento de Córdoba a través de su Oficina para la Capitalidad Cultural Europea. ¿Te englobas dentro de las instituciones, amigo Vicente Luis, o eso lo dejas para los poetas vendidos al sistema? Hay un nombre para describir esto.
    Y ahora me disculpo por dejarlo pero tengo cosas que hacer (el equipaje, entre ellas). Seguiré, aunque sea en ruta, porque aún queda muchísimo por decir. Las imposturas (supuestamente) intelectuales son mi pasión.
    Saludos.

    José Luis Piquero — 22-07-2006 19:20:50

  168. Querido José Luis, qué pereza. Qué pereza tener que decir algo, qué pereza alegar que no es lo mismo recibir una ayuda de una institución que estar englobado en ella, qué pereza añadir que además yo no combato estar en ellas: sólo digo que esa presencia de algunos en ellas contradice algo la ideología que dicen sostener (que es algo muy distinto), pero en fin, para qué añadir nada más. Tú sabes perfectamente que haces sofismas, piruetas, para escapar del libro. No tienes más remedio que pensar, como otros muchos, que el libro está errado, que generaliza. Qué otra posibilidad tienes. Entre bostezos, seguiré leyendo tus diatribas. La pregunta, que te hago y creo interesante, es: si el libro es tan poco interesante, si marra tanto, si tiene tan poco sentido común,

    ¿por qué dedicas tanto tiempo, tantas molestias, tantas palabras, tantos comentarios, a intentar -inútilmente- desactivarlo?

    Soñolientos saludos,

    Vicente

    vicente luis mora — 22-07-2006 20:26:05

  169. Creo que hay que ser consecuente y tú no lo eres cuando criticas esa presencia institucional pero te beneficias de las ayudas institucionales. ¿En qué quedamos? Me recuerdas a Antonio Orihuela cuando critica a los escritores que "chupan del bote" institucional y lo hace en un libro hipersubvencionado por todo tipo de organismos públicos.
    No escapo del libro. Lo voy comentando poco a poco cuando logro sacar algo de tiempo.
    ¿Por qué le dedico tanto tiempo y palabras? Está claro pero lo diré. En primer lugar, no me parece poco interesante. Me parece MUY interesante: como ejemplo de teoría mal sustentada, interesada, parcial y arbitraria que pretende pasar justamente por lo contrario. Evidentemente, estoy en desacuerdo con muchas cosas (con las tesis generales y la mayor parte de los argumentos laterales) pero mi intención no es "desactivar" nada. Qué pillín, quieres dar a entender que intento desacreditar el libro porque no me conviene que se sepan las enormes verdades que denuncia, etc. etc. Ese ha sido un comentario muy en consonancia con el tono conspiranoico del libro. No. Simplemente me parece que está lleno de generalizaciones arbitrarias, de argumentos interesados y de prejuicios que se tratan de sostener trabajosamente, todo ello envuelto en un tono apropiado de ensayo currado y tal, documentado y culto, lo cual se desmorona en cuanto se rasca. Intento que no se digan impunemente lo que yo considero arbitrariedades y miopías, que no cuelen fórmulas fáciles para desacreditar en bloque a escritores, que no obtengan carta de naturalidad ciertas estrategias gregarias. Como lector y escritor, me considero invitado a este debate (a cualquier debate) y me tomo muy en serio maniobras como la que preconiza "Singularidades". Además, me afecta, puesto que salgo en el libro. Hablaremos de todo ello. Y por cierto, te doy las gracias por poder participar en esta tribuna y que las cosas se discutan. Una cosa no quita otra.
    Saludos.

    José Luis Piquero — 22-07-2006 22:10:11

  170. Rediós Piquero, deja el palillo y saca la pica.

    Tipo de incognito — 23-07-2006 00:33:09

  171. Piquero, ¿escuchas a la gente cuando habla? ¿te enteras de lo que dicen cuando esriben? Yo NO critico el apoyo institucional a los libros, incluso (según y como) lo defiendo: lo que ataco en el libro es otra cosa: a quienes se apuntan a todo cuando la ideología que dicen sostener va de frente contra eso. Segunda y última vez que lo digo. Por lo demás, no hay más "maniobras" (el libro es mío, yo no tengo -ni necesito- amiguitos para escribir, Piquero) ni más "conspiraciones" que las que tú quieras ver. Ahí tienes espacio, úsalo, pero intenta no aburrirnos. De momento no hemos tenido suerte. Y por cierto, para tu información: toda crítica, toda operación mental que conlleve abstracción, toda elucidación matemática, toda mesurabilidad científica, operan sobre un concepto básico: la generalización. Sin eso no hay nada. Ni siquiera podrían darnos el tiempo en el telediario. Entre otras cosas, si no se hace una media general, una estimación ponderada, es imposible saber cuáles son las singularidades, las excepciones, las mejores voces, las que superan la media. Son conceptos escolares, Piquero, pero a veces es bueno recordarlos. Saludos.

    vicente luis mora — 23-07-2006 10:21:02

  172. Yo hablo de generalizaciones abusivas. Un niño pequeño sale a la calle y ve a un hombre rubio y a una mujer embarazada, y concluye que todos los hombres son rubios y todas las mujeres tienen el vientre hinchado.
    VLM tiene un amigo poeta que se angustia porque Villena no le ha metido en una antología, y concluye que existe una "impronta de ansiedad" en la poesía joven española.
    Una señora dice una tontería en "Informe Semanal" y VLM descubre que la literatura española está poblada por enanos que no han leído "La montaña mágica".
    Para ir a tu terminología, todo esto será "operación" pero no "mental".
    Gracias por el consejo: procuraré no aburrirte.
    Saludos.

    José Luis Piquero — 23-07-2006 12:50:11

  173. La conversación y la declaración son sólo ejemplos, instantes en los que uno comprende algo, como una epifanía, y de pronto se da cuenta que ahí, bajo ese caso puntual, aislado, late algo sociológico que merece la pena investigar. No son en sí mismo el caso, ni el problema, sólo un síntoma médico, algo que alerta al especialista de que por dentro se puede estar cociendo una enfermedad... o una epidemia. Por desgracia, durante muchos años, la normalidad ha sido y sigue siendo una epidemia. Lo he escrito y lo mantengo. No le des la vuelta a las cosas, como siempre haces. No tires por la tangente, Piquero: debate. Entra en las cuestiones. Argumenta, no dispares salvas de compasión, fuegos de artificio, no me perdones la vida. No arremetas contra quien habla (has aprendido en mala escuela de eso), combate lo hablado; lucha contra el discurso con discurso. A ver si puedes. Ahí es donde te quiero ver. Saludos.

    vicente luis mora — 23-07-2006 13:31:28

  174. Decía Descartes en su ya clásico «Discurso del método» (una obra que pretende dar a conocer el método para poder llegar al conocimiento verdadero y encontrar la verdad) que los hombres observan la realidad que ellos tienen conciencia de su existencia desde su propia experiencia, sin llegar a saber si los otros existen, experimentan, o piensan, por el mero hecho de que el desconocimiento de la realidad es como un tablero de juego en el que se conocen las reglas pero se ignora la forma que el contrincante las utiliza. Muchos poetas desconocen que hay una teoría del conocimiento en la realidad por el mero hecho de que su realidad es la misma que la de los otros, se sienten colectivos y existentes (“datsein”) en la afirmación con esos otros. Pero la verdad es bien distinta puesto que la plurimembración del discurso se vuelve aparentemente diverso en el sentido de que las diversas opiniones contienen el espejo lingüístico de la desemejante, irregular y violenta realidad. Ni el señor Piquero ni el señor Mora tienen razón, pero tampoco carecen de ella porque pertenezcan a sectas distintas y el cristal con el que observan las realidades sea un catalejo impuesto desde la posición, o altura, que ellos toman para observar el escenario poético, donde confluyen actores y actrices de diversas épocas y diversos disfraces. Que no se valore un libro como “Autopsia”, aunque fuese premio «El Ojo Crítico», cargado de diálogo entre personajes, casi como si de un relato breve se tratara, o de un microdrama de Javier Tomeo; o que un libro como “Singularidades” sea denostado por su atrevido rizo, eco mediático que está consiguiendo mediante el boca a boca, una singular manía del quehacer humano.
    El argumento de «los luises», como el mío, puede ser derrumbado porque ambos, o mejor los tres, están construidos desde una ciudad en ruinas. La urbe poética española no está de capa caída porque en especial nunca a volado alto (hablo de estas últimas dos décadas tan señaladas). Podemos incluso utilizar una expresión quijotesca, cuando en el límite de la muerte, Quijano responde a Sancho, ante la afirmación y ruego del labrador para salir de nuevo a campo abierto, que “en nidos de antaño no hay pájaros hogaño”. Entonces “hoc annus” es el latinismo que hecha en la herida abierta de la poesía, en la hendidura lírica el presente épico de lo que nunca ha existido (siglo hablando de los últimos años). Sí que han surgido libros interesantes que ahora no resumiré, cierre de obras de autores que llevaban años elaborando un mundo construido no sé si mediante la aceptación de la tradición (algo evidente por supuesto) o por razón de ayudas influidas por la amistad política de unos pocos beneficiados. ¿Quién ayudaría a su familia o amigos si pudiera? No quiero extenderme más: habrá muchos que compartan mi visión del espectáculo poético, pero habrá otros que, si me conocieran, quizá me repudiaran no por mis argumentos (verdaderos o ficticios), sino por la ropa, los libros que leo, los amigos que frecuento o la opción política que acostumbro. Nunca antes en la poesía española, ni tan siquiera en el franquismo, se ha llegado a este Prometeo encadenado, donde lo importante no es declarar la verdad, o pretender dar a conocer el método para poder llegar al conocimiento verdadero y encontrar la verdad, sino que esta depende del valor de la amistad entre poetas, políticos que firman subvenciones o el número de lectores de un determinado cultural. Así las cosas, la calidad de la poesía es solipsismo autocomplaciente y el poeta vive aún en la caverna del hermoso neandertal, aunque quizá del eslabón perdido.

    roberto garcía baque — 23-07-2006 14:25:43

  175. Lo mismo que hago cuando leo el periódico, que empiezo por la contraportada, lo repito con este blog. Así, dando saltos de salmón lascivo, he vuelto a los primeros mensajes de este post donde algunos discutían sobre Trapiello. Entre ellos había uno que afirma no gustarle Trapiello por: "tradicionalista, castizo, madrileñista, andalucista, humorista nato, estéticamente conservador, barojiano, pero no nietzscheano" Puede que realmente sea ésta la "actitud literaria" (?) de Trapiello y puede que también dicha actitud se haya visto reforzada por los tótems literarios que él mismo ha tallado (Ramon Gaya, Juan Ramón Jiménez, etcétera) y que tanto le marcaron y le marcarán. Pero digo "puede" y no afirmo porque yo no veo nada de malo en seguir una línea estéticamente conservadora si ésta está bien trazada y conserva un margen de paralelidad, de nítido reflejo en la distancia, con los grandes maestros literarios.
    Hay en los diarios de Trapiello una extraña magia literaria que te envuelve y cautiva, un casi inigualable poder de transmisión sentimental que yo sólo creía persistente en la poesía. Por esa razón, no entiendo como algunos respetables de por aquí se ensañan con él. No logro comprenderlo. Además, el conservadurismo bien llevado es como el oro, que nunca pasa de moda. El oro siempre será oro, cosa que no se puede decir de algunos posmodernos a los que al final descubrimos como pequeños guijarros cubiertos de brillante purpurina.

    Tipo de incognito — 23-07-2006 19:28:12

  176. Estimado amigo Gª. Baque, si es que ese es su nombre, qué lección. Con su extraño modo de expresarse no sé si he entendido mucho, pero bueno, esperamos conocer otro día la “verdad” de la poesía española gracias a usted. Saludos.

    vicente luis mora — 23-07-2006 19:44:38

  177. No se trata aquí de echar los muebles viejos a la hoguera, la noche de San Juan fue el 23 de junio y no me chamusqué las posaderas. Quiero decir que no acostumbro a saltar encima de la basura de nadie para no quemarme con el fuego de los otros; sin embargo ¿no fue Prometeo quien robó el fuego a los dioses, se adelantó en el pensamiento al más sabio de todos para entregarles el lenguaje a los hombres, a todos? Si la Inquisición y el Nazismo trajeron grandes genios en cuanto a elementos de tortura y exterminio para el hombre se refiere yo no voy a alabar aquí tanta grandeza; prefiero, por supuesto, conmemorar al poesía (los poetas -su vida, claro está- me interesa más bien poco). La "poesía de la normalidad" o "normativa", mejor dicho, es un concepto atractivo, que seduce con su fervor juvenil, pero que, con el tiempo, logrará ser respetado si el autor registra el término en el acervo común. Decía Derrida que la "deconstrución" comenzó a interesarle transcurrido un tiempo, mucho más que en el anochecer judío de su creación, porque es en el conjunto de bienes morales o culturales acumulados por la tradición y por la herencia cuando un significante obtiene su extensión definitiva. La poesía figurativa me la trae floja. Hay poetas andaluces, asturianos, madrileños, extremeños y vascos mucho más interesantes que la importancia que se le ha dado a los herederos de Tomá de Iriarte, Félix Samaniego y compañía (Campoamor, Bartrina o Manuel del Palacio); su cosmopolitismo anecdótico y la defensa demagógica de la homosexualidad abaratan la estética, por utilizar un término económico, disfrazada por la acentuación y el ritmo trabajado con los dedos. Disculpe usté, si no entendí mejor su libro, pero lo más atractivo son los argumentos elaborados en cocina, las especias recogidas en el campo y el olor de santidad que emana; con todo, celebré muchos pasajes. Su estilo me recuerda un poco a los paisajes producidos por Baccio del Bianco y Cosimo Loti en los teatros cortesanos, sublimes y elevados, pero impotentes en un ámbito dominado por el pueblo, Lope de Vega y, lo más importante, el "corral de comedias" (éste aún continúa funcionando en poesía). Recuerdo la leyenda: una mañana de San Juan, en un rompeolas gallego, un marinero vio una meiga y fue a contarlo a sus compañeros: ninguno lo creyó, aunque era cierto. La mañana siguiente sucedió lo mismo, pero esta vez era mentira y lo creyeron. ¿Qué sucedió entonces?, pues que la verdadera vez no lo supo contar; sin embargo la ficticia vez aprendió la lección y le creyeron una mentira, por esta razón decía arriba que los argumentos se caen por sí solos debido a que está en ruinas la casa de la poesía.

    roberto garcía baque — 23-07-2006 21:42:52

  178. Este comentario lo he entendido mejor, don Roberto, el otro era algo confuso. Además, me gusta cómo escribe usted, tiene un estilo original y atractivo. Me alegro de que coincidiera en algunas cosas y discrepase en otras: el libro es demasiado personal para que deje contento a nadie, incluido a mí mismo, ya, en algunos tramos. A veces he pecado de vehemencia y a veces de contención, discúlpenseme esas limitaciones, sobre todo la segunda. El peor pecado es siempre el de omisión.

    Sobre si la adaptación del libro hubiera triunfado en ambientes cortesanos y no corralescos, nada puedo decir salvo que, en realidad, yo quería triunfar en las escasas gradas del teatro No japonés.

    Discúlpeseme eso, también. Vuelva por aquí, don Roberto. Será bienvenido. Saludos.

    vicente luis mora — 24-07-2006 08:29:39

  179. Debo, desde hace más de dos meses, un comentario sobre el libro. Aduciré, como excusa por el retraso, unas oposiciones suspensas de por medio.
    Claro que es un libro con el que difícilmente se convendrá o disentirá en absoluto. En mi caso, creo que sí existe una poesía de la normalidad, como existe una crítica de la normalidad pero creo que sustentas con más ahínco tus posiciones discrepantes respecto de lo real, el realismo, el tradicionalismo o la ética en poesía de lo que desmontas las de García Martín o García Posada. También creo que los caracterizas más próximos a Edward G. Robinson o Antonio Dechent que a los más apropiados Jerry Lewis o Will Ferrell. O al menos esa impresión me queda. Ya veremos como queda la película.
    Cometes alguna maledicencia leve, como confrontar como posiciones marxistas antagonicas las de Talens y las de un García Montero ya más liberal (como apuntas un par de páginas más adelante). Por cierto, como quinceañero lector de Javier Egea y García Montero que fui, me rechina encontrar una y otra vez "nueva" por "Otra sentimentalidad", título del manifiesto de marras. Coincido, por cierto, con tu aprecio por Javier Egea. Otras maledicencias se salen algo más de tono, como los "términos diplomáticos y conciliadores" de la pág. 64. Quizá vetaras aquí un post en esos términos y no sería un disparate.
    Desde luego, hay asertos discutibles. "Cuando un intelectual es realmente incómodo para la Norma [...] no queda más remedio que el exilio o la reclusión acorazada". Vienen a la muerte el destierro en Rumanía de Lukacs, que hoy consideramos crítico del estalinismo, o el caso contrario del Gandhi más idealizado, triunfante con la sola desobediencia civil, que celebramos. O una idea "progresista" de la vanguardia, como si lo de hoy fuera mejor que lo de ayer (probablemente cierto si ayer son los últimos veinte años, pero no si son quinientos): "¿cómo aspirar a una poesía que supere los moldes anteriores, si no se conocen todos ni en toda su significación?" o, inmediatamente "qué clase de avance artístico pueden proponer ..." (139). O que perdones el uso lato del término "metafísica" a Sloterdijk y Marías (161): creo que la pedagogía exige explicar más y mejor, no con menos rigor.
    De cualquier modo, momentos como la caracterización de la poesía de la normalidad (48-53), el uso de lo que llamas fenomenología de la dirección (75-76) o la taxonomía de la poesía española (114-131) que propones. Son elementos que, se coincida con ellos (como hago, con matices) o no, son útiles para el estudio de esta poesía.
    Por último, y perdón si me he extendido, una nota freakie: creo que, si no se ha leído Watchmen, debe hacerse lo antes posible, que Raúl Quinto haya escrito La piel del vigilante es sólo un motivo más. Para este libro, y con razón, la novela gráfica de Moore no ocupa un lugar distinto del que ocupaba la mitología grecolatina en nuestros clásicos. Un saludo.

    Carlos VG — 31-07-2006 20:11:36

  180. Estimado Carlos, te agradezco el comentario sobre Singularidadesy, sobre todo, te agradezco tu estupendo blog, que recomiendo a todos los lectores (pinchad ahí arriba sobre “Carlos VG”). Te agradezco también tus asensos parciales (el acuerdo total es imposible: incluso yo, a día de hoy, suprimiría algún párrafo o añadiría otros), y hasta tus divergencias, que me obligan a repensarme y releerme críticamente, gracias. Respecto a la confusión terminológica (que la hay) entre “nueva” y “otra” sentimentalidad, reconozco que siempre tengo en mente la expresión nueva sentimentalidad que utilizara Machado en su Juan de Mairena, y de donde todo eso viene; pero es obvio que el nombre del “movimiento” u operación de marketing es otra sentimentalidad; basta leer el artículo de Álvaro Salvador “De la nueva sentimentalidad a la otra sentimentalidad”, publicado en 1983 y recogido recientemente en Francisco Díaz de Castro, La otra sentimentalidad (Fundación José Manuel Lara, 2003), donde explica, precisamente, la evolución del contenido del marchamo grupal. Quizá mi obsesión persecutoria con el ensayo machadiano tiene la culpa del desplazamiento, que puede esconder un significativo lapsus freudiano.

    Te doy la razón en algunas cosas (por ejemplo, en el exabrupto excesivo a partir del realismo ingenuo, pero mi frase “esto es una gilipollez” no se dirige a las palabras de nadie en concreto, sino a una concepción absolutamente desfasada; valga decir en mi defensa que el término utilizado es muy ligero y políticamente correcto comparado con el que tengo en la cabeza cuando alguien defiende posturas realistas ingenuas), y no te la doy en otras, por ejemplo en lo tocante a Sloterdijk y Marías: si para cada aserto anotado en el libro tengo que hacer una argumentación extensa y rigurosa, Singularidades tendría unas intratables dos mil páginas. A veces hay que sintetizar, incluso con elipsis. No niego que se puede perder rigor parcial, pero hay una demanda (la efectiva lectura posible por un lector medio) que aconseja no olvidar amenidad o, al menos, dinamismo. Es la cortesía del ensayista, ya lo sabes. De todas formas, me anima que sólo hayas visto –al parecer- esa falta de rigor en una mención tangencial y nada trascendente en relación al fondo y al grueso del libro. Aunque algunos críticos no lo crean, soy humilde y consciente de mis limitaciones, por eso me paso todo mi tiempo libre estudiando. Los próximos libros serán mejores, Carlos (y seguramente menos polémicos, pero este libro y este tema necesitaban sacudir un poco el árbol, demasiado relajado en su corrección política y su almibarada normalidad), te lo prometo. Gracias de nuevo por tu lectura, tus discordancias y tu generosidad. Saludos.

    vicente luis mora — 31-07-2006 20:56:03

  181. De nada, y me alegra que te guste el blog. Creo que me has entendido mal o yo no me he sabido explicar: la falta de rigor es, en ese aspecto, de Marías y Sloterdijk, no tuya. Tú los justificas en el libro por sus intereses pedagógicos.
    Claro, si menor era la acusación que habías entendido, menor todavía es la indulgencia que te achaco, en, cierto es, una referencia concreta y tangecial. Un saludo.

    Carlos VG — 01-08-2006 19:42:27

  182. Ah, bien, soy yo quien no había entendido. En defensa de Sloterdijk, debo decir que soy fan (lo que no quiere decir que suscriba todo lo que dice), y no soy el único: hace poco escribía Eugenio Trías en El Cultural un interesante artículo exponiendo que Sloterdijk es el único filósofo alemán interesante. A ver si tengo tiempo este verano y hago una reseña de Esferas. Bueno, tiempo y redaños. Saludos.

    vicente luis mora — 01-08-2006 19:58:26

  183. eso de que no eres el único fan te honra

    b — 29-08-2006 16:19:48

  184. b, eres tú? ¿El b de los principios? Se te añora. Saludos.

    vicente luis mora — 29-08-2006 17:38:53

  185. Vicente, acabo de terminar Singularidades y no puedo resistir dejar aquí mis impresiones, aunque sea a destiempo. En general me parece un ensayo excelente, pero en ocasiones desvaría por lo tajante de las afirmaciones, como sucede con la lista de autores imprescindibles, en la que falta al menos un nombre: Francisco de Aldana, tan renovador como Garcilaso, forjador de expresiones que abren mundos. Otro susceptible de polémica es lo de la ignorancia enciclopédica de los poetas que, aunque a veces, lamentablemente, es cierta, no creo que sea superior a la de otros sectores. Y su ignorancia, ¿es temible en tanto personas o en tanto poetas? Para escribir un buen poema, ¿hay que haber rastreado a fondo a Wittgenstein?, ¿forzosamente se ha tenido que sacar a Lacan en la sobremesa? Probablemente Blas de Otero no supiera explicar satisfactoriamente la formula E=mc², ni Claudio Rodríguez tuviera un juicio muy formado sobre La montaña mágica, y ahí están. Tal vez me equivoco. De todos modos, enhorabuena. Un abrazo.

    David Leo García — 30-10-2006 17:07:15

  186. Querido David, gracias por tus palabras. Dejo que una voz más autorizada que la mía responda por mí:

    "Respondió que del infinito número de poetas que había, eran tan pocos los buenos que casi no hacían número; y así, como si no hubiese poetas, no los estimaba; pero que admiraba y reverenciaba la ciencia de la poesía porque encerraba en sí todas las demás ciencias porque de todas se sirve, de todas se adorna y pule y saca a la luz sus maravillosas obras, con que llena el mundo de provecho, de deleite y de maravilla. Añadió más: - Yo sé bien en lo que se debe estimar un buen poeta, porque se me acuerda de aquellos versos de Ovidio que dicen: Cura ducum fuerunt olim regumque poetae: / Praemiaque antiqui magna tulere chori. / Sanctaque majestas, er erat venerabile nomen / Vatibus, et largae saepe dabantur opes. (Ars amandi, III, 404 y ss). Y menos se me olvida la alta calidad de los poetas, pues los llama Platón intérpretes de los dioses, y dellos dice Ovidio: Est Deus in nobis, agitante calescimus illo (Fastos, VI, 5). Y también dice: At sacri vates, et Divum cura vocamur (Amores, III, elegía IX). Esto se dice de los buenos poetas; que de los malos, de los churrulleros, ¿qué se ha de decir sino que son la idiotez y la ignorancia del mundo?” Cervantes, El licenciado Vidriera.

    Saludos.

    vicente luis mora — 30-10-2006 17:26:05

  187. Belén Gopegui y la escritura femenina:

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=40946

    Carlos VG — 02-12-2006 22:16:36

  188. Esta última intervención estaba destinada al post sobre posmodernidad y feminismo a propósito de Rosa M. Magda. Uno, que es de natural torpe. Puedes recolocarlo y borrar éste, Vicente. Perdón por las molestias.

    Carlos VG — 05-12-2006 00:21:17

  189. Acabo de terminar de leer su libro “Singularidades ética y poética de la literatura española actual”.
    En la villa en la que yo me hallo, yo y los pocos villanos con los que comparto afición por la poesía, teníamos, a grosso modo, una visión similar a la que usted expone de la poesía española actual. Sus argumentos son sólidos y su lenguaje correcto, no entiendo por qué lo tachan de provocador o de enfant terrible, o sí...
    En la página 110 habla de: “una plausible antología, que se llamaría Excluidos. Poetas al margen de la tradición historiográfica española (1920-1999)”. Sin pretender ser crítico con la selección hecha e intentando no caer en los gustos personales, sí que he notado una ausencia que me ha llamado mucho la atención: Juan Eduardo Cirlot. Al principio pensé que igual era por su fecha de nacimiento anterior al año 1920, pero echando un rápido vistazo me di cuenta de que había poetas con data de nacimiento anterior como Francisco Pino, con lo que lo único que se me ocurre es que se deba a que su muerte se produjo antes de que la normalizada poesía para personas normales se instalase en España (lo cual habría descartado a otros como Labordeta) y más teniendo en cuenta que en algún lugar nombra a Bronwyn.

    Genaro — 02-01-2007 16:48:07

  190. Estimado Genaro, tiene usted toda la razón, Cirlot es un olvido injustificado, pero me despistó, como a usted, la fecha de nacimiento, que pensé muy anterior. Por supuesto estaría en esa improbable antología, hecha de presuntos "residuos" de la crítica hispánica del régimen anterior; residuos que, sin embargo, han demostrado su condición radioactiva, ya que sus efectos sobreviven al tiempo con más fortaleza que muchas inanes poéticas defendidas por la escuadra de Dámaso Alonso & friends -incluida alguna de la del grupo, hoy no concretamos-. Mea culpa, sorry, sólo quien se moja se equivoca, los críticos impresionistas y superficiales jamás acertarán, de la misma manera que jamás podrán equivocarse. Gracias por sus palabras, feliz año, no se vaya.

    vicente luis mora — 02-01-2007 16:59:40


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