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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

27-05-2006 12:05:47

El "Habla" de Eduardo Milán

Categoria: GeneralVicente Luis Mora


Eduardo Milán
Habla (noventa poemas); Pre-Textos, 2005


El lenguaje nos habla

“Un poema puede, luego de terminar o abandonar el recorrido del camino elegido, recuperar el otro camino abandonado. Ahí sabemos que no fue abandono. Ahí sabemos que se trataba de un momentáneo relegamiento. Era una espera.
Eduardo Milán, Ensayo sobre poesía (Umbral, México, 2006).

Si un poemario titulado con la palabra “habla” comienza, como éste, sopesando la imposibilidad de cantar lo no visible, no es decir mucho que nos hallamos ante una reflexión sobre los límites del lenguaje. En rigor, no decimos absolutamente nada, puesto que todo buen poemario lo es, o debiera serlo. El problema de la cortedad del decir, propuesto como dilema estético por primera vez en la Divina Comedia, sustenta toda la poesía occidental desde la Modernidad. Por lo tanto, sabiendo ya dónde se incardina, vocacionalmente, este poeta y su obra, la cuestión –ya menos previsible, menos superficial– será esclarecer cuáles son los resortes, los métodos con los que opera su transformación, su bien anclada conversión del lenguaje en una duda.

Frente a la indagación expresiva que Milán lleva a cabo en un excelente libro, coetáneo de este, Unas palabras sobre el tema (Los Libros del Umbral, México, 2005), estamos aquí ante una exploración en parte formal y en parte semántica. Milán no sólo se plantea en Habla la cuestión del lenguaje, sino que contextualiza el problema dentro de otro mayor: el del lugar de la pronunciación del mismo, territorializando –desde la escritura– el acto de habla, entendido como “unidad básica o mínima de la comunicación lingüística” (John Searle, Actos de habla. Ensayos de filosofía del lenguaje; Cátedra, 1994, p. 26), y abriendo su logomaquia a la rotación de los significados. En román paladino, Milán lleva a cabo el meritorio esfuerzo de ofrecernos unos fragmentos de lenguaje que, en unión de otros y dentro de la tensión semántica del libro, abren sus posibilidades de significación en todas las direcciones de la rosa de los vientos. Como ha escrito recientemente William Rowe, “el movimiento del mito al deseo desde el pasado informe es un movimiento recurrente para Milán. De ahí su interés en Lezama Lima, cuya escritura encarna una fascinación por cómo lo invisible, lo desconocido, se vuelve imagen, algo que no puede saberse de antemano y que emerge sólo de la imagen misma. Por consiguiente, la escritura poética nunca está completa, siempre está faltada, como Milán lo propone, siempre faltante o carente, haciendo pero también des-haciendo”. La preocupación por la escritura desde la escritura misma, el “rumor que construyendo lleva” (p. 35), nos habla también de una metaliteratura sumada a esa incompletud; por eso es normal que se recuerde el célebre fragmento de los Adagia de Wallace Stevens (“el tema del poema es el poema”, recrea Milán), pero esa idea se llena de sentido con la necesidad de “salvarle la vida al poema” (p. 37), que podemos entender polisémicamente: librarle de la muerte, pero también introducir la vida, la realidad sociopolítica, en el texto.

Por eso, una de esas direcciones de apertura de las que antes hablábamos, siempre presente en la obra de Milán pero explícita en Habla, es la política. Como bien apunta Milán, “todo es político”, pero “no todo es poema” (p. 41). Algunos de los fragmentos más civiles o políticos son excepcionales, muy lejos del panfletismo en que suelen caer en estas lides muchos poetas que creen que todo lo político es poético: “hay un problema con las ventas, / últimamente con las ventas. / Es la gente que no compra / o cada vez compra menos (...) Hay más gente que no se vende, / que no se vende más” (p. 16). Para Milán, la primera persona del plural no es “nosotros”, sino “masa” (p. 23), y en esta visión hay una resistencia (por usar un término que le es muy querido) a la consideración de los ciudadanos como materia maleable y convertible en lista de clientes. Otra faceta de esa presencia de lo político y lo social es la constante referencia a la extraterritorialidad, al cambio cualitivo que sufre (o goza) la expresión literaria cuando debe encararse desde el desarraigo. Sobre ese tema, ha escrito recientemente Milán: “Afuera del afuera, el exilio es una entrada a la poesía. Para quien ya había entrado (yo había entrado) es la certificación de una entrada. Escribir poesía es estar exiliado antes de salir al exilio. ‘Salir al exilio’: he ahí una cantidad abismal, una vertical expresiva. Es como ir cayendo sin tocar jamás el suelo” (Ensayo sobre poesía; Los Libros del Umbral, México, 2006).


La lección vallejiana y el eco de Oliverio Girondo (las menciones a Lezama y Borges son quizá más homenaje que asunción de influencia) giran en todo momento sobre Habla, abocado no a la destrucción del lenguaje, sino a su puesta en crisis, a su torsión, como el bambú forzado por el viento, pero inquebrantable. El “decir frágil” (p. 29) de estos poemas se convierte, de este modo, en un discurso fuerte, según la terminología de Harold Bloom. En este sentido, poemas como “La palabra del mundo: ganó el afuera”, constituyen auténticos acontecimientos, no sólo en su vertiente poética, sino también en cuanto reflexiones estéticas, filosóficas (porque la Estética es una rama de la Filosofía) de gran calado. Siguiendo lo expuesto en nuestro ensayo Singularidades, en estas condiciones de rigurosidad y exigencia, sí estaríamos en condiciones de hablar de poesía metafísica.

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Comentarios

  1. Un poeta magnífico, con iluminaciones como ésta:
    "El compromiso del poeta es escribir un vaso
    real, algo sublime que sirva para más
    que vivir. Vivir no alcanzó nunca." (Alegrial)

    Paco — 30-05-2006 20:11:11

  2. Decir que la poesía de Milán es, fundamentalmente, de naturaleza verbal y mental puede resultar obvio, pero quizá sea necesario para señalar la sorpresa que brinda su amplitud de registros (metapoesía, lares familiares, la historia política, etc.). Una sorpresa siempre trabajada por medio de una férrea exploración filosófica.

    Milán probablemente sea el poeta latinoamericano mejor editado en España de su generación. Y sin embargo, si no un desconocido, sigue siendo un invitado difícil clasificar (pese a que pocos como él desarrollan una labor crítica en paralelo con su obra).

    Apunto esto para precisar que, a pesar de las buenas voluntades, todavía existe un desfase real en la comunicación entre las dos orillas de nuestra lengua (lo digo señalando la diferencia de respuestas frente a la reseña sobre Manuel Vilas). Es decir, quizá como existe un no lugar, también sean inevitables ciertas cercanías geográficas y de referentes. Espacios en gran parte opuestos, pero desde donde se escribe excelente poesía.

    Martín Rodríguez-Gaona — 31-05-2006 11:53:45

  3. En el próximo número de la revista Quimera aparecerá una larga entrevista con Milán que espero contribuya a acercar su obra al público español. Saludos.

    vicente luis mora — 31-05-2006 12:12:34


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