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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

05-04-2006 19:44:51

Dos novedades

Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Acaban de aparecer dos libros míos, lo que os comunico por si os interesan y porque si no los publicito, los editores se enfadan: uno de relatos, Subterráneos (DVD), y un ensayo, Singularidades. Ética y poética de la literatura española actual (Bartleby). En este último, incluyo varios textos sobre literatura actual, principal pero no únicamente sobre poesía. Creo que será de interés para aquellos que seguís con frecuencia el blog, cuyos contenidos complementa.

Os transcribo un pequeño trozo de la introducción, donde se abordan varios problemas estructurales de la literatura española actual:


Hay mucho alejamiento de la literatura escrita en castellano en la otra orilla, a pesar de que “parece claro que (…) España ha recibido más que ha dado”, como escribiera Gamoneda. En innumerables ocasiones me he mostrado partidario de no distinguir entre literatura ibérica e hispanoamericana, planteando incluso una homogeneidad cultural con la escrita en portugués, brasileño, catalán, gallego y vasco. Si puede discutirse el segundo extremo (en las antípodas, por cierto, del multiculturalismo reinante, aunque no es éste el lugar de argumentar la disensión), no creo que sea ya combatible el primero. Ana Nuño, autora de un sugestivo ensayo, “La feria de las vanidades”, dentro del recomendable conjunto Intransiciones, editado por Eduardo Subirats (Biblioteca Nueva, 2002), ha reflexionado, y critica “que estos autores, al lado de cuyas obras las de muchos de los narradores españoles contemporáneos más jaleados por la prensa y vitoreados por la crítica parecen insustanciales (...), queden automáticamente condenados a ver cómo sus obras circulan sólo en el ámbito de sus respectivos países”. La autora llama al fenómeno balcanización editorial. Como en todas las guerras civiles, los perdedores somos todos. Sin embargo, no toda la culpa es de los editores. También aquí, desde un risible esencialismo ibérico primero (el mismo que quería dejar a Alfonso Reyes fuera del homenaje a Góngora del 27 y más o menos con los mismos participantes) y la simple incultura después, ha sido preterido el nuevo continente para privilegiar la provinciana y por lo común ñoña literatura patria. Parece que sólo mediante fenómenos mercadotécnicos como el boom, el crack o el macondismo (con una invariable y paradójica terminología anglosajona) se restauraba la torturada escalera de Jacob que unía la superficial cultura española con la profunda y telúrica literatura hispanoamericana. Por fortuna, no son pocos quienes han evidenciado este sinsentido y, bien con escritos al respecto, bien con iniciativas directas (como la esencial antología –con todos los aspectos discutibles que queramos, que los hay– Las ínsulas extrañas, compuesta en 2002 por Andrés Sánchez Robayna, Eduardo Milán, José Ángel Valente y Blanca Varela) han intentado la superación del fenómeno y la consideración historiográfica de una sola literatura hispánica, o en lengua castellana. Ricardo Cano Gaviria ha apuntado otra posibilidad: la inserción en una tradición europea, sin más. Yo creo, desde luego, que ambos son compatibles y su fusión necesaria, pero eso, de momento, es otra historia. Es increíble lo que tardan las inercias institucionales y universitarias españolas en asimilar los conceptos de sentido común. Pero –y este es un problema que he citado en algún lugar, seguramente poco conveniente a los efectos de denuncia– la historiografía crítica universitaria española está contaminada por un modo de entender lo literario que, “inventado” por el tridente pérfido (Dámaso Alonso / Jorge Guillén / Carlos Bousoño), ha mantenido un interesado y único canon de “lo registrable poéticamente”, que excluye no sólo a esos yndios equivocados y malditos, sino a cualquier manifestación lírica española que no quepa en el estrechísimo radar que se utiliza en el Centro Francisco Rico de detección de objetos literarios. La poesía comprometida, el irracionalismo en casi todas sus variantes salvo la rácana dirección Bousoño, el visualismo, la poesía hermética (en los dos sentidos de la palabra, el de la dificultad y el relacionado –Ángel Crespo– con la gnosis y la alquimia) y, en general, cualquier manifestación poética realizada no en seguimiento pero sí en sintonía con el espíritu de las vanguardias, es inmediatamente calificado como ÓVNI (Órbita Valente: No Identificable).

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Comentarios

  1. Estoy bastante de acuerdo con usted, sobre todo en la estrechez de miras a la que hace alusión al final. Sinceramente, Vicente Luis, ¿hacia dónde cree que nos lleva esta unidireccionalidad?

    diego vaya — 06-04-2006 00:33:22

  2. Bueno, Diego, la idea es que no nos lleve hacia ningún sitio porque no nos dejemos llevar. Es importante denunciar que esas inercias existen, ya que ese el primer paso para vencerlas. Como esa visión de la literatura se nos inculca en las escuelas, a través de los manuales de Lázaro Carreter y compañía, es esencial destetarse de la Estilística para dejarla en sus justos márgenes: una técnica más, ni la última ni la única, para acercarse a un texto literario. Saludos.

    vicente luis mora — 06-04-2006 10:19:57

  3. La dificultad de vencer la corriente uniforme -poética, de pensamiento- creo que estriba en que se nos vendido como la fórmula del éxito: lo que hace X te llevará hasta donde está X. En el momento en que esta fórmula es aceptada, se refuerza la corriente.

    diego vaya — 06-04-2006 12:09:33

  4. Felicitaciones por los libros Vicente. En cuanto al fragmento citado, el diagnóstico es justo, el problema es hallar un remedio. Vencer prejuicios, podría ser un inicio. Y leer sin buscar, constantemente, una satisfacción para nuestras necesidades. Es decir, asuntos que impiden, aquí como allá, llegar a comprendernos. Decidirnos a aceptar y compartir las preocupaciones y propuestas del otro.

    Pongo un ejemplo. Si lo que me llega a América Latina de España en música es Mecano y Miguel Ríos, probablemente prefiera a grupos y cantantes de otros lugares (incluyendo a los de mi propia ciudad).

    Pero si a España llegan de América Latina telenovelas de época, probablemente aquí se busquen productos audiovisuales más sofisticados e interesantes, como Kitano.

    El problema no es la producción (buenos creadores y alternativas para gustos distintos hay en todos lados). La clave está en la escasa fe que tienen los distribuidores en un público más exigente (que sea pequeño no quiere decir que no exista, o que no pueda crecer).

    Martín Rodríguez-Gaona — 06-04-2006 14:00:36

  5. de qué va subterráneos? no me diga que es una antología?

    Juan Ripstein — 06-04-2006 18:19:15

  6. Subterráneos es un libro de relatos, no una antología.

    vicente luis mora — 06-04-2006 19:09:46

  7. ¡Enhorabuena por los libros! Estoy deseando leer, sobre todo, Subterráneos, y Singularidades también parece muy interesante.
    Respecto a la "barrera transatlántica" que describes en este fragmento de introducción, creo que es un problema que va más allá de lo literario y tiene sus raíces en cuestiones culturales y sociales más profundas. Lo cierto es que, a pesar de las intentos que citas de considerar "desde dentro" una literatura hispánica unificada, quienes la consideran y la estudian de ese modo son (profesores hispanos en) las universidades anglosajonas. Por eso no es de extrañar que buena parte de la literatura hispanoamericana que llega a este lado del charco lo haga después de haber sido reconocida allí como fenómeno. Bueno, lo mismo sucede en sentido contrario. Como sabes, la primera antología interesante de nueva narrativa española para ser publicada en hispanoamérica se está preparando en la universidad de Brown...

    Por desgracia, en el mundo hispánico, y con especial denuedo en el ibérico, cada cual prefiere nombrarse a sí mismo cabeza de ratón en prevención de que otro pueda antes clasificarlo como cola de león. Y este comentario se aplica una buena parte de los escritores, editoriales, críticos y profesores universitarios, "balcanizadores" y "balcanizados" en diferentes regiones, escuelas, medios de comunicación o tertulias de café excluyentes entre sí.
    La solución, como siempre, es crear, mantener y expandir redes alternativas de transmisión de obras, conocimientos y, sobre todo, criterios. Cuando escribo online ya no escribo en, desde o para un territorio determinado. Aquí sí que se cumple que el único territorio es la lengua. Pero me parece importantísimo, y por eso admiro la labor que realizas, consolidar la idea de que las nuevas redes no sólo nos permiten acceder a "más información", sino que están aportando criterios de selección y análisis tanto o más sólidos, coherentes y merecedores de atención como las viejas instituciones.

    Germán — 07-04-2006 13:48:45

  8. Claro, aunque ello no obste al necesario papel de autocrítica y autorevisión al que debieran de someterse (sin hacerlo mucho) esas instituciones, Germán. Sus periódicas ITV vienen siempre, y por desgracia, desde fuera. Saludos.

    vicente luis mora — 07-04-2006 17:04:42

  9. Sin duda. En las instituciones tradicionales existe muy poca voluntad autocrítica y, aún por encima, su estructura burocrática promueve y promociona la supervivencia de las camarillas. Dudo que sean reformables, ni desde fuera.

    Germán — 07-04-2006 18:45:00

  10. De acuerdo con lo que dices, German. Sólo una precisión:

    "Lo cierto es que, a pesar de las intentos que citas de considerar "desde dentro" una literatura hispánica unificada, quienes la consideran y la estudian de ese modo son (profesores hispanos en) las universidades anglosajonas. Por eso no es de extrañar que buena parte de la literatura hispanoamericana que llega a este lado del charco lo haga después de haber sido reconocida allí como fenómeno".

    ¿Dónde es aquí o allí?

    Martín Rodríguez-Gaona — 07-04-2006 22:01:11

  11. Me ha sorprendido una afirmación de Germán: "buena parte de la literatura hispanoamericana que llega a este lado del charco lo haga después de haber sido reconocida allí como fenómeno". Discrepo. Lo que ocurre es algo mucho más perverso. O bien nos llega aquí quince o veinte años después (Piglia, Villoro, Cueto, por citar autores de Anagrama), de modo que los leemos deshistorizados; o bien nos llega "en tiempo real", como "jóvenes narradores" que han tenido la suerte de poder instalarse en Madrid o Barcelona, "han hecho las españas" y les ha sonreído la suerte. En muchos países de América Latina, los mejores escritores no han llegado a España ni nunca llegarán. Es cuento largo. Quizá ocurra lo mismo a la inversa, no lo sé.
    Lamentablemente, me voy de viaje, así que no podré seguir con esta conversación. Tal vez, en ocho o nueve días, si me esperáis...

    Jordi C. — 07-04-2006 22:07:24

  12. Enhorabuena. Espero conocerte este verano en un viaje a España.

    Jonathan Mayhew — 08-04-2006 04:23:35

  13. Saludos, Martín, Jordi.
    Con "aquí" me refería a España, y con "allí" a las universidades norteamericanas. Es cierto lo que apunta Jordi acerca de que este tortuoso proceso no tiene lugar siquiera en la mayoría de los casos, suele producir un considerable retraso, e ignora a bastantes de los autores más interesantes. También es cierto que muchos de ellos "llegan" en el sentido de que es posible comprar sus libros en librerías españolas (o, cada vez más, en librerías online), pero como en España casi nadie se ocupa de difundirlos adecuadamente, apenas se les lee.
    No incluía en mi reflexión a los autores instalados en España puesto que su obra aparece en las mismas condiciones (o incluso mejores) en al mercado español que la de los españoles. Ignoro, por cierto, que es lo que ocurre con ellos en sus países de origen después de un tiempo.
    En todo caso, no deja de asombrarme que a estas alturas electrónicas y comunicativas el lugar donde viva o publique un escritor pueda ser un problema para su difusión ¡dentro de su propia comunidad lingüística!.

    Germán — 08-04-2006 11:42:55

  14. Sobre las universidades estadounidenses, y su contribución al reconocimiento de determinadas obras. No creo que ellas reconozcan ningún fenómeno, mas bien aplican sus aparatos discursivos como una forma de contrastar y avalar sus intereses.

    En este sentido, Piglia les puede interesar, pero mucho menos (o más tarde) que una narradora chicana como Sandra Cisneros.

    Un ejemplo más cercano: el tema de literatura española que más tesis había propiciado en EEUU, en los últimos años, era la obra de Carmen Martín Gaite.

    Y sobre los hispanoamericanos en España, es algo muy similar, ya no de acuerdo a la academia, sino al mercado.

    Martín Rodríguez-Gaona — 09-04-2006 13:47:04

  15. Si y no. Cisneros se lee más en los departamentos de inglés. Realmente la literatura chicana tiene poca presencia en los departamentos de español.

    Jonathan Mayhew — 16-04-2006 17:57:12

  16. En todos los departamentos de Español en Estados Unidos, hasta donde tengo entendido, existe especialistas en literatura chicana, además de ser obligatorio elaborar trabajos sobre la misma en los cursos introductorios.

    Pero, para ser más claro, a lo que me estoy refiriendo es al uso MAYORITARIAMENTE sociológico que las universidades estadounidenses aplican a la literatura. Lo que implica, asumir toda producción literaria o artística como documento o como instrumento de compensación política.

    Y esto también lo hacen en los departamentos de inglés, donde antes de estudiar a alguien como tu admirado Jack Spicer, Jonathan, se estudia la experiencia asiático-estadounidense en la literatura y el cine (lo que, por otra parte, puede ser valioso, aunque opaque la apreciación de un individuo en favor del grupo).

    Lo único que estoy señalando es, precisamente, una de las características, y peligros, de la aplicación del discurso posmoderno: en este caso, desde Estados Unidos y en sus universidades.

    Martín Rodríguez-Gaona — 17-04-2006 12:14:27

  17. Hola, Vicente Luis:

    Estoy disfrutando de "Singularidades" y aprovecho que he descubierto tu blog para ir haciendo comentarios y convertir así la lectura en diálogo o al menos en reflexión (si es que nadie me contesta).

    En el primer capítulo pareces defender un concepto de cultura muy evolucionista. Es decir, como si la cultura pudiera progresar, o las hubiera más avanzadas o retrasadas (de hecho, te refieres un poco de pasada al concepto de "decadencia", que a mí me interesa mucho) y no fuera más bien un concepto acumulativo, basado tanto en la tradición como en las condiciones materiales del presente (y lo que a éstas le interesa de la tradición). Con esto quiero decir que el supuesto retraso cultural de España quizá no sea tal y que el caso español no sea tan singular como parece. ¿No hubo una Edad de Plata en el primer tercio del siglo XX? Creo que si acaso, la excepción española se puede encapsular en la ignominia de 40 años de franquismo y que no deberíamos aventar esta auténtica excepcionalidad (en casi todo el resto de Europa occidental el fascismo acabó en el 45) y convertirla en esencia cultural española, retrasándola al XIX, el XVIII o incluso más atrás.

    En fin, ni siquiera yo estoy seguro de todo esto. Un saludo,

    Fernando Jiménez Guerra

    Fernando Jiménez Guerra — 22-04-2006 21:53:07

  18. Me temo que no estoy muy de acuerdo contigo, Fernando, y aprovecho para agradecerte tu visita y tu comentario. Creo que han ocurrido dos cosas: un retraso histórico, y una disfunción cultural. El retraso histórico como tal comienza precisamente con la guerra civil. Como dice Siles en su ensayo dentro del volumen colectivo "Poesía hispánica contemporánea" (Galaxia Gutemberg, 2005, léelo, es muy interesante y ha sido ninguneado por la crítica al uso), a la altura de 1902, por ejemplo, España estaba históricamente a la altura del resto de las naciones europeas. Las novedades de Francia, Italia o Alemania se traducían aquí inmediatamente, y los poetas estaban en contacto directo con el resto de Europa. Basta ver el influjo casi inmediato que ventipocos años depués tuvo el surrealismo en España. Con la guerra civil todo ese legado, todo el trabajo que había hecho la Institución Libre de Enseñanza, todos los sueños de Ortega, se fueron a tomar viento. A partir de ahí, se para el tiempo para la cultura, como un reloj detenido. Pero antes de eso, desde mediados del XIX, se había producido una "disfunción" histórica, y es que el gran Romanticismo europeo aquí sólo llega epidérmicamente, y comparar a Espronceda o Bécquer con Hölderlin o Novalis da un poco de vergüenza, a poco que se tenga autocrítica (algo que no debería ser incompatible con ser español y filólogo, aunque conozco filólogos que sostienen en universidades españolas que Alberto Lista es un escritor a la altura de Byron o Hugo, por ejemplo). Esto no tiene ningún valor porque lo diga yo, por supuesto: tiene valor porque lo dicen varias fuentes que considero autorizadas, entre ellas las que cito en "Singularidades": Octavio Paz, Philip W. Silver y muchos más autores.

    No sé si todo esto contribuye a aclararte algo, Fernando, o a causarte más perplejidad. Si es así, discúlpame. Llevo todo el día en Cosmopoética, y estoy algo aturdido de tantas lecturas y hablar con tantos poetas. Y todavía queda mañana...

    Saludos.

    vicente luis mora — 22-04-2006 22:26:37

  19. Si vienes de Cosmopoética lo disculpo todo. Lo malo es que yo vengo de ver la última de Spike Lee, lo que explica mi auténtica confusión mental.

    Varias cosas a vuelapluma, porque si las dejo para mañana se me olvidan:

    - Creo que si consideramos la literatura llamada hispanoamericana como parte de lo que tú mismo vienes a englobar en cultura hispánica o en español del siglo XX, ésta sale reforzada. La incorporación de Borges, Arlt, Cortázar, Filloy, García Márquez, Vargas Llosa, Onetti, Fuentes y otros muchos, cual si fichajes extracomunitarios se tratara, nos acercaría un poco más al resto de culturas supuestamente más avanzadas.

    - Por desgracia desconozco totalmente el Romanticismo español, pero desde luego Espronceda es poca cosa. El tal Lista supongo que sera la serie Z de la época, y ya sabemos que últimamente hay mucho friki reivindicativo. Por otra parte, y quizá esto explique la ausencia del Romanticismo de la historia española, mucho me temo que sufrió la caída en un bucle temporal y apareció en la actualidad; y yo tampoco daré nombres. De todas formas, sigo pensando que se trata de un momento muy puntual. Habría, por ejemplo, que intentar poco después la homologación y revalorización del realismo español, por ejemplo. Galdós o Clarín no están tan lejos de Balzac o Flaubert... ¿o sí? (me temo que sí; ya digo que no lo tengo nada claro).

    Tenía más cosas pero se me han olvidado. Además, se ve que en el fondo hoy estoy un poco patriotero... Otro día. Un abrazo,

    Fernando Jiménez Guerra

    Fernando Jiménez Guerra — 22-04-2006 23:00:21

  20. Bueno, hablando inversamente de los temas, yo creo que Balzac es un Clarín que escribió al menos 40 Regentas, mientras que Clarín sólo una. Galdós es bueno, a mi me gusta, pero no sé si tan bueno como Balzac, es difíicil compararlos. Desde luego, ni uno ni otro, ni Clarín ni Galdós, están a la altura de Flaubert, al menos en mi opinión.

    Eso sí: si hablamos, como dices, de literatura en castellano y no de literatura española, e incluimos a los hispanoamericanos, sólo la poesía en lengua inglesa aporta un caudal semejante, en el siglo XX, a lo que puede ser, por ejemplo, el índice de "Las ínsulas extrañas". Pero claro, también es jugar con ventaja: hablamos de casi 500 millones de personas, frente a los 150 millones de francoparlantes en todo el mundo, o los 90 millones de germanohablantes. La estadística en estos temas importa. Y además, me parece un poco hipócrita contar con los autores hispanoamericanos para lo que nos interesa, para discriminarlos luego en los asuntos que importan: tratamiento editorial en nuestro país, desinterés de buena parte de nuestra crítica, por no hablar de mucho racismo más o menos disfrazado (recuerda a Baroja llamando "indio" a Darío; o los denuestos de Dámaso Alonso hacia Alfonso Reyes). O los tomamos como iguales para todo, o no los llamamos para elevar la calidad media de nuestra literatura.
    Un saludo.

    vicente luis mora — 23-04-2006 08:18:28

  21. Ya casi he terminado el libro y me ha parecido sumamente interesante (sobre todo para los que trabajamos en el mundillo), además de valiente.

    No obstante, lo que más me ha chocado ha sido la defensa que haces de la hermenéutica jungiana para el análisis interpretativo de la poesía y tu cierto desprecio por una sociología de la literatura que no creo que siempre tenga que ser chata. A mí Jung hasta ahora no me interesaba nada (de hecho creía que estaba incluso pasado de moda, aunque voy a coger algún tomo de las obras completas que tengo por ahí: comprar a salto de mata en las librerías de viejo tiene estas ventajas), pero sí me ha interesado siempre la sociología o la antropología que como ciencias holísticas e instrumentales, pueden hacer aportaciones válidas, sino a la estética, si a ese especie de mundillo de las ambiciones, éxitos y fracasos de los escritores, con todas sus miserias, que se atisba cuando hablas de antologías y poesía joven.

    Los análisis de Pierre Bourdieu sobre los campos literarios, las sorprendentes demostraciones de Franco Moretti (en Atlas de la novela europea) mapa en mano -de nuevo los mapas- sobre las razones sociológicas de la ubicación de la novela realista y moderna, las descripciones de Zaid o Schffrin (El control de la palabra; Ed. Anagrama) sobre los entramados económico-políticos que sostienen la edición, las aplicaciones de la etnografía al campo de la lectura (Michèle Petit) o las aportaciones que puede hacer la Historia de la cultura (Los señores del libro, de Eduardo Ruiz Bautista, en ed. Trea es impresionante en este sentido) son ejemplos de estudios y disciplinas que serían de mucha utilidad para continuar profundizando no sólo en el texto editado, sino en lo que está antes y después y que, por tanto, acaba incidiendo irremediablemente en ello.

    Por último, me ha gustado especialmente el capítulo dedicado a Pablo García Casado. No aparece citado, pero seguro que conoces Aprendiendo de Las Vegas, de Robert Venturi y otros (Ed. Gustavo Gili), que habla de la importancia del recorrido motorizado en forma de travelling en la configuración de las modernas ciudades-escenario. De todas formas, las escenografías en perspectiva posiblemente sean tan antiguas como la humanidad, pero cobran una importancia fundamental en el Barroco y hay un librito que si no tienes ojalá puedas conseguir sobre el asunto: La captura del infinito, de L. Benevolo (Ed. Celeste). Creo que incluso andaba saldado por los Vips.

    En fin, no me pongo más pesado. Un saludo,

    Fernando

    Fernando Jiménez Guerra — 23-04-2006 13:09:35

  22. Enhorabuena por tus publicaciones. También a mí me entristece la escasa atención que se le presta por parte de las editoriales españolas a la literatura hispanoamericana. Para conseguir algunas de las poéticas de escritores hispanoamericanos incluidas en mi página, he tenido que acudir al Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Sevilla y también que recurrir más de una vez al servicio de préstamo interbibliotecario de la Universidad de Huelva y de la Biblioteca Provincial de Huelva. Así, he podido tener en mis manos libros preciosos, imposibles de encontrar en las librerías españolas, a pesar de estar escritos por autores mayores, cuando en España se publican a tantos poetas menorcísimos. ¡Qué triste!

    Paco — 23-04-2006 15:46:12

  23. Fernando, como bien dices, no me gusta cierta sociología literaria: la mala. Pero yo soy el primero (recuerda la introducción al libro, o muchas reseñas de este blog) que ahonda en las posibilidades interpretativas de la sociología y la antropología para arrojar luz sobre libros, autores o movimientos. Conozco las referencias de citas, salvo alguna excepción, y también a Venturi y Benevolo, aunque la arquitectura que me interesa es la que está justo antes y justo después (cronológicamente) de ellos. Me interesa el movimiento moderno, el estilo internacional y cierto funcionalismo, de lo de antes; la deconstrucción, la arquitectura conceptual o discursiva y ciertos arquitectos (Siza, Ito, , en lo posterior. Pero hay que leerlos, claro. Cómo si no saber lo que te interesa de verdad.
    Gracias por tus aportaciones y saludos.

    Saludos a Paco también, y gracias por venir.

    vicente luis mora — 23-04-2006 17:27:11

  24. Parecería que el desconocimiento de la poesía contemporánea creada de este lado del charco empieza a disolverse en la península con la reciente publicación de una Antología de Poesía Chilena (Visor), y de otra de México titulada "Tigre la Sed" (Hiperión). Ojalá que con su aparición dé principio el esperado final de las prolongadas ausencias.

    angel — 29-05-2006 18:34:33

  25. Acabo de ver que en uno de los comentarios se hace referencia al libro "Los señores del libro: censores, propagandistas y bibliotecarios durante el primer franquismo" de Eduardo Ruiz, solo comentaros por si os interesa que se presenta hoy jueves 29 de junio en la Librería la Central de Madrid a las 19:30. Saludos

    Lola Martín — 29-06-2006 11:28:52


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