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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

17-03-2006 23:15:56

Ada Salas y la cicatriz errante

Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Ada Salas
Alguien aquí; Hiperión, 2005
Lugar de la derrota; Hiperión, 2003
Variaciones en blanco; Hiperión, 1994

La cicatriz errante

donde hay vacío, se levanta el deseo
Ada Salas

A mi juicio, lo menos interesante que se puede decir sobre la poesía de Ada Salas es lo que suele siempre apuntarse: su conexión con la poesía del silencio de algunas de las épocas de José Ángel Valente y Andrés Sánchez Robayna, entre otros practicantes (y épocas). La vinculación de la poesía con la estética de estos maestros, su preocupación por la palabra exenta y el discurso quebrado, señalados hasta la saciedad por la mayoría de los críticos, suponen una buena aproximación… que se queda en la puerta misma de lo que la poesía de Salas dice, o mejor, habla o deja hablar.

Demos estas lecciones de estética del silencio por sabidas, y adentrémonos, como recomendaba Lorca, en la espesura del bosque para buscar la presa, o para dar a la caza alcance, como decía el maestro de Lorca. Salas es mucho más. Poesía del hueco, de la pérdida de la experiencia, de la caída, del vacío en el silencio: ahí comienza el territorio de la obra de Ada Salas. El psicoanálisis nos dice que el lenguaje nos construye y que nos destruye el deseo. Salas se puede leer desde aquí, si aceptamos el silencio no como la muerte del lenguaje, sino como un lenguaje alternativo, un idioma específico para hablar de ausencia, un modo de expresar la falta, la carencia, la incompletud, el hueco, lo escamoteado, lo inhallado, lo extraído, lo no presente, lo invisible, lo fugado, lo extirpado, lo ido, lo olvidado (“la poesía es inmensa porque carece de tantas cosas”, Alguien aquí, p. 78). Palabras como pérdida, olvido o caída nutren (o, más bien, desmayan) Lugar de la derrota, de significativo título, pero también Variaciones en blanco, donde leemos: “Ni la invisible seda de tu aliento. // Yo. / Perdida. // Perdida / como niño // que abandona sus ojos en la orilla del llanto” (p. 35). ¿Por qué esta continua vinculación al fracaso, a la falta de encuentro con lo que realiza, con lo que sustenta, si su poesía es una brutal declaración de apetito? La lírica de Salas hinca sus dientes semánticos en la voracidad, en el hambre, en el deseo. Que su poemario de 1997 se titule La sed, y que el de 2003 esté plagado de referencias al hambre no puede ser casual en una obra cuidadísima donde nada lo es. Observemos este poema, tomado de Lugar de la derrota, que puede leerse al menos en tres sentidos:

Como si nunca
nada
me hubiera sucedido


salvo esta boca abierta

Tres capas de significación sobre la palabra boca, consustancialmente anfibológica en todos sus poemarios: sobre una primera capa o estrato lingüístico, se “levantan” la capa de apetencia fisiológica o corporal, y la capa simbólica de apetencia sexual; tres estratos significativos en un texto sólo en apariencia simple y desasistido, compuesto para y desde la diseminación. Parece mentira que un texto tan escueto pueda decir, a la vez, tantas cosas, haciendo bueno el diagnóstico que en su día hiciese Rafael Alfaro de la poesía de Salas: “no se puede decir más con menos elementos literarios”. Estamos ante un paradójico y ejemplar conceptismo no barroco, un juego de inteligencia depurada que ha renunciado a dos de los más seculares vicios hispánicos: el ingenio y la retórica. Pero busquemos a dónde conduce ese concepto, dónde busca radicarse. Y el lugar es, obviamente, en ninguna parte, en un hueco irrellenable: la hendidura del deseo, el lugar donde el yo quiere construirse y, en realidad, se destruye.

Para Slavoj Zizek, haciendo una lectura conjunta de Jacques Lacan y de Judith Butler, es fácil situar el problema del sujeto sobre los conceptos de apego y desapego, a partir de la dialéctica freudiana entre la pulsión de vida y la pulsión de muerte. Según Zizek,

"El des-apego es entonces la pulsión de muerte en su aspecto más puro, el gesto de ‘descarrilamiento’ ontológico que disloca el orden del ser, el gesto de des-investidura, de contracción/repliegue respecto del ser inmerso en el mundo, y el apego primordial es la contrarréplica a ese gesto negativo. En última instancia, esa tendencia negativa a la disolución no es más que la propia libido: lo que disloca al futuro sujeto no es otra cosa que el encuentro traumático con el goce." (1)

Recordemos la cita del principio de Salas, tomada de Alguien aquí: “donde hay vacío, se levanta el deseo” (p. 47). Es decir, la constitución del sujeto se produce al encarar la rajadura del deseo, y quizá tiene razón el dúo Zizek / Lacan al sostener que “el sujeto es esa brecha que se llena con el gesto de la subjetivización (…) en síntesis, la respuesta lacaniana al interrogante planteado (y respondido de modo negativo) por filósofos tan diferentes como Althusser, Derrida y Badiou (¿se puede llamar ‘sujeto’ a la brecha, la abertura, el vacío que precede al gesto de la subjetivización?) es enfáticamente afirmativa” (Ibíd., p. 171; véase también Zizek, El frágil absoluto, Pre-Textos, 2002, p. 110). No solo para Lacan y Zizek, también para Salas o, al menos, para su poesía. El universo simbólico de ésta, imbricado periódicamente en elementos como la boca, los labios, la herida o la cicatriz, hacen referencia perenne a la idea de “hendidura sensitiva”, por la que se vive y se respira pero también se sangra. Salas eleva estos recursos expresivos, por lo común muy utilizados en la poesía femenina, para restaurar su sentido sexual puro, más allá de los géneros: el goce como pulsión de vida, y como pulsión de muerte. Como generación y como petite morte. Como lugar de aparición y de desaparición. Leemos en Alguien aquí: “el poema no es la llama, sino la cicatriz de la gozosa quemadura de un conocimiento nuevo” (p. 20). Las puertas que se abren al conocimiento no son de madera, ni mentales: son llagas. Van del cuerpo hacia fuera. Duelen. Como siempre que uno se enfrenta a sí mismo para esclarecer su lugar.

De modo que, nunca sabemos si deliberada o intuitivamente, Ada Salas coloca el centro neurálgico de su lírica nada menos que en el núcleo del problema central de la “ontología política”, entendida como el acceso/exceso de subjetividad contemporáneo, en conciencia clara de su crisis. Lo cual me parece un acierto en cualquier caso: si es deliberado, por la inteligencia y formación que denotan; si la semántica ha sido inconscientemente elegida, por haber puesto de un modo tan intuitivo como riguroso el punto de mira en uno de los problemas centrales del individuo de nuestro tiempo. Pound decía que los poetas somos las antenas de la raza, y la segunda hipótesis planteada para Salas sólo delataría su condición de antena (=poeta) privilegiada. Lo cual no es poco.

Pero aun en el caso –que ignoro– de que Salas desconociera el sustancial enraizamiento psicoanalítico de su poesía, no podemos obviar que las preocupaciones simbólicas están bien dirigidas. Observemos algunos extractos de su libro de “notas acerca de la escritura poética”, Alguien aquí: “el poeta sería así un hombre agujereado que tiende a la transparencia” (p. 45); “se escribe en el vacío, en el caos” (48); “la escritura nace de un deseo de deslumbramiento y afirmación propios, de una infinita curiosidad, de un deseo infinito” (p. 27); “la escritura nos permite el acceso a una nueva dimensión de la vida. Crea un hueco que existía (…) dentro de ella, o lejos, o arriba. La diferencia de visiones poéticas del mundo depende del adverbio de lugar en que se sitúe ese hueco” (p. 39). Una gran verdad, ese último perspectivismo expuesto: depende del adverbio de lugar.

En Salas, el lugar es dentro, y los adverbios entre o contra, depende del día. De ahí que duela. A ella, y a nosotros: reconocemos en ese hueco el nuestro, en el suyo nuestro vacío, y en la incapacidad de su poesía de vivir en el goce, nuestra propia tendencia recurrente a la desesperación. En Alguien aquí leemos que “sólo de la errancia, del abandono, surge el poema” (p. 37). Eso es. De la cicatriz errante.


Notas
(1) S. Zizek, El espinoso sujeto. El centro ausente de la ontología política; Paidós, 2001, p 310.

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Comentarios

  1. Excelente. Yo he sido culpable de pensar lo menos interesante sobre Ada Salas. Tus comentarios superan en interés a la poesía misma de Salas pero a la vez me hacen sospechar que he sido lector insuficiente de ella.

    Jonathan Mayhew — 19-03-2006 00:57:21

  2. Pero es que yo también pensaba como tú, Jonathan. Ha sido una relectura lo que me ha hecho ver otras cosas, o más cosas. he querido organizar el texto, precisamente, como una invitación a la relectura de la obra de Salas, que me parece algo minusvalorada, frente a otras propuestas menos rigurosas y, desde luego, más frías. Saludos.

    vicente luis mora — 19-03-2006 13:03:04

  3. este es el post literario que has puesto para mí más interesante en todo el blog. conceptismo no barroco, es lo único en lo que estoy en desacuerdo...ya sabes que se dice que el barroco funciona por síntesis o no.
    Después, creo que no es necesario fundamentar una lectura psicoanalítica para justificar su obra, que tal vez funcione muy bien en el marbete de la psicocrítica, pero no es necesario.
    Felicidades Vicente, como ves, no te abandono.

    b — 19-03-2006 14:53:19

  4. Claro. Siempre me ha gustado Salas simplemente porque me interesa la poesía de este estilo, pero no había logrado entrar en fondo como haces tú aquí. Me recuerda un poema de Dickinson:

    To fill a Gap
    Insert the Thing that Caused it —
    Block it up
    With Other — and ‘twill yawn the more —
    You cannot Solder an Abyss
    With Air —




    Jonathan Mayhew — 19-03-2006 17:04:47

  5. La traducción (más o menos, muy torpe)

    Para llenar un hueco
    introduce la cosa que lo causó--
    si lo bloqueas
    con otra -- se abrirá aun más --
    no puedes fusionar un abismo
    con aire.

    Jonathan Mayhew — 19-03-2006 17:29:36

  6. Cita de Miguel Casado que me parece perfecta para aplicar a la poesía de Salas:
    "El poema sería, así, siempre reflexivo en relación con la búsqueda de sí mismo que hace el sujeto, y también siempre habitado por un conflicto que se debate sin resolverse ni restañarse. La contradicción es la forma de la lógica poética: no es posible conciliar ni tampoco eliminar el deseo”; Miguel Casado, Los artículos de la polémica y otros ensayos; Biblioteca Nueva, Madrid, 2006, p. 27.

    vicente luis mora — 20-03-2006 09:47:57

  7. ¿Casado está hablando de Salas aquí, o de la poesía en general?

    Jonathan Mayhew — 20-03-2006 16:19:12

  8. En general, Jonathan. Un abrazo.

    vicente luis mora — 20-03-2006 17:18:14

  9. Es función de la crítica iluminar (también) nuestros límites: efectivamente, me construye el lenguaje y me destruye el deseo. Gracias por sintetizarlo. Por otro lado: ¿Pizarnik?

    Jordi C. — 21-03-2006 10:51:19

  10. He leído muy por encima a Pizarnik, y no la obra completa. Pero es verdad que genera puntos de fuga muy en contacto con lo expuesto. Si puedo, cuando pueda, intentaré desarrollarlos. Buena pista. Gracias, Jordi.

    vicente luis mora — 21-03-2006 10:54:35

  11. Cada domingo/espejo estáis a solas/el tiempo y tú.
    B.Días VLM.Haiku filosófico.

    Craven — 22-03-2006 08:50:07

  12. Aldea poética I y II son también una selección de haikus?

    craven — 22-03-2006 09:13:45

  13. No lo sé, Craven, pero creo recordar que no. Saludos.

    vicente luis mora — 22-03-2006 09:31:03

  14. Este comentario, si me permites, me ha parecido uno de los textos que he leído más interesantes. Por conciso y potente, en relación a lo que es / podría ser el ejercicio poético. Además me ha permitido desear una nueva lectura, pues no he leído a Salas (me gusta su nombre, una de mis hijas así se llama).
    Estoy completamente de acuerdo con el papel radical de esa llaga abierta (permanente) en la génesis del poema, en el sentido del poeta. Los poetas vengamos a los niños, he leído aunque no puedo citar. Qué época más propicia para adquirir llagas que la infancia.
    "Sentarse a la mesa del poeta
    y la piel una llaga,
    por donde entra y sale,
    por donde sale y entra
    una precaria voz, un grito,
    el de todos los deseos"

    Jorge Brotons — 05-04-2006 22:03:26


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