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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

06-03-2006 09:00:22

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Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Dan Brown, denunciado por plagio en Rusia
LA VANGUARDIA - 11/04/2006
Gonzalo Aragonés

La novela judicial de Dan Brown, el autor del El código Da Vinci,no ha terminado a pesar de que un tribunal de Londres le absolvió la semana pasada. Ahora tendrá que responder ante los jueces rusos, pues un científico de este país ha anunciado otra querella por plagio contra el autor norteamericano. Mijail Anikin, que trabaja en el Ermitage de San Petersburgo, asegura que fue él quien descubrió la idea que Brown usó en su libro, pues tres años antes de la publicación de la obra halló el secreto de la Mona Lisa: una alegoría del cristianismo, para lo cual Leonardo Da Vinci mezcló un rostro de Jesucristo y un rostro de la Virgen.



Dan Brown, en el banquillo por plagio
Michael Baigent y Richard Leigh afirman que ´El código Da Vinci´ se inspira en su obra ´El enigma sagrado´

La Vanguardia
RAFAEL RAMOS - 28/02/2006
Londres. Corresponsal

Dan Bown no se prodiga mucho en público, pero su cita en Londres era demasiado importante como para eludirla. El autor de la exitosa novela El código Da Vinci, traducida a cuarenta y cuatro idiomas y de la que se han vendido más de cuarenta millones de copias, compareció ayer en el Tribunal Superior de Justicia, en Londres, acusado de plagio.

No es el primer escritor que se encuentra en similar tesitura, pero el éxito de su best seller da una dimensión especial al proceso y hace que la sentencia pueda ser una referencia fundamental sobre los derechos de autor, y también que acabe estableciendo nuevos límites para los autores que se inspiran en obras de ficción o investigación anteriores. La defensa de Dan Brown y sus editores de Random House se basa en afirmar que estaríamos ante una práctica literaria habitual perpetuada por numerosos autores a lo largo de los siglos.

En el banquillo de la acusación figuran Michael Baigent y Richard Leigh, coautores de El enigma sagrado (Holy blood, Holy grail,1982), cuya obra anticipa la tesis central de El código Da Vinci, denunciada como absurda por la Iglesia católica: es decir, que Jesucristo habría logrado sobrevivir a la crucifixión, que se casó con María Magdalena y tuvo un hijo cuya descendencia ha continuado hasta la actualidad, lo que constituiría un gran secreto guardado con la complicidad de la orden de los Templarios.

De acuerdo con la teoría de Leigh y Baigent, que ayer formularon la acusación de plagio en la High Court de Londres, los herederos de Jesús se casaron con reyes franceses y en la actualidad existe una sociedad secreta en Francia que, en una conspiración global, pretende reponer ese linaje no tan sólo en el país galo, sino también en otras naciones europeas.

El hipotético éxito de la demanda podría bloquear nuevas ediciones de El código Da Vinci y también el estreno de la película basada en la novela, previsto para el 19 de mayo y que tiene como protagonistas a Tom Hanks e Ian McKellen. En medios editoriales ingleses no se descarta que la acusación busque un acuerdo extrajudicial sobre la base de una compensación económica.

Dan Brown, con una fortuna estimada en más de trescientos millones de euros, no habló ni ante los periodistas ni en el tribunal a pesar de la enorme expectación generada por su presencia en Londres. En anteriores declaraciones a través de sus agentes ha sostenido que la obra de investigación de Baigent y Leigh "no fue crucial, ni tan siquiera importante" para la creación de su monumental best seller, que lo ha hecho multimillonario y que ha suscitado incluso un renovado interés turístico por los templos y otros escenarios de Londres, París y Escocia donde se desarrolla la trama de la novela.

John Baldwing, representante legal de la editorial Random House, señaló que las acusaciones de plagio "son demasiado generales y no están protegidas por los derechos de autor", y que la teoría de que Jesús y María Magdalena se casaron y tuvieron hijos ni siquiera es una información exclusiva de la obra El enigma sagrado.

Una de las curiosidades del caso que ahora se dirime en Londres - la vista podría prolongarse por espacio de un par de semanas- es que la editorial Random House ha publicado tanto El enigma sagrado como El código Da Vinci,y se ve en la tesitura de defenderse de dos autores que ha patrocinado.



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Comentarios

  1. visite su pagina, buenisima. especialmente, construccion. abrazos.

    martin — 06-03-2006 17:01:28

  2. En un capítulo de Murphy Brown un juez debía dilucidar si un escritor había incurrido en plagio. La conclusión a la que finalmente llegaba el juez era que el asunto plagiado resultaba tan necio que no existía posibilidad alguna de plagio: era más que probable que a dos cretinos, en lugares y en tiempos distintos, se les ocurriera la misma chorrada.

    Petrus Borel — 06-03-2006 21:10:42

  3. Qué bueno, Petrus. Gracias.

    vicente luis mora — 06-03-2006 21:34:38

  4. Claro, los que plagian siempre dicen que es solo "intertexualidad." Desgraciadamente, la neciedad de lo plagiado no suele ser una defensa.

    Jonathan Mayhew — 08-03-2006 22:19:59

  5. Incorporo esta interesante reseña publicada recientemente por Juan Francisco Ferré sobre "Proust Fiction":

    EL ARTE DEL PLAGIO
    Robert Juan-Cantavella firma en 'Proust Fiction' una de las novedades literarias imprescindibles de esta temporada
    JUAN FRANCISCO FERRÉ/ Diario Sur
    EN la cultura occidental, la tradición es el plagio. Copias de copias, búsquedas inútiles del original perdido, reclamaciones de autenticidad más o menos verificables. Ya en el siglo XVI, el poeta aragonés Pedro Manuel Ximénez de Urrea anteponía un prólogo a su 'Penitencia de amor' (1514) donde contrarrestaba las acusaciones de plagiar 'La Celestina' en estos términos: «Ya no va nadie a infierno syno por lo que otros han ydo; ninguno puede hazer ni decir cosa que no paresca a lo dicho y hecho; nadie puede trobar syno por el estylo de otros, porque ya todo lo que es a ssido».

    En un contexto donde la propiedad intelectual y los derechos de autor se están transformando en pura paranoia opresiva, aparece un libro de relatos como 'Proust Fiction', de Robert Juan-Cantavella (1976), para recordarnos cómo las estratagemas estéticas del plagio o la apropiación han formado parte de la creatividad cultural y literaria desde siempre. Como explica acertadamente Steven Shaviro: «Todos los textos hacen implícitamente lo que se atribuye explícita y abiertamente a las obras postmodernas: 'Samplean', se apropian, hibridan, distorsionan, remezclan y recombinan los detritos ya existentes de la cultura».

    Clásicos renovados

    Por otra parte, la recreación de motivos ajenos también ha tenido siempre la función de renovar la lectura de los clásicos. Así, en 'El deslumbrado', el relato que inaugura este brillante libro de relatos, Cantavella propone una ingeniosa relectura de una escena prototípica del 'Quijote' cruzándola con ecos de 'El desierto de los tártaros', de Dino Buzzatti, y 'Esperando a Godot', de Beckett. Aquí son un grupo de gigantes los que durante un tiempo interminable aguardan «muertos de asco y embutidos en tres simples molinos» la llegada del caballero. Cuando aparece al fin, los gigantes, desesperados, se han eliminado entre sí y sólo quedan los molinos.

    Pero también puede el plagio o la imitación de una obra extranjera reactivar el sueño creativo en el que se ensimisma una determinada literatura nacional. Esa alquimia transnacional la realiza 'Badajoz', una extensa narración que podría retranscribirse como 'Miedo y asco en Badajoz' aludiendo a su fuente de inspiración mayor, que es la novela 'Miedo y asco en Las Vegas' del gran Hunter S. Thompson, a quien va dedicada como homenaje póstumo. No es, sin embargo, la pobre noción de homenaje la que correspondería con exactitud a este robo estético, sino un afán de reclamar para sus propios fines la condición inclasificable y excéntrica del estilo periodístico 'gonzo' de Thompson. Como señalaba Julio Ortega en su reseña del libro en 'Babelia': «Se impone, así, una poética del plagio, que convierte a la literatura en propiedad anónima». En todo caso, la crónica alucinante y alucinada de un congreso extremeño de arqueología narrada por un periodista cultural a quien lo han invitado por error y que además huye de un crimen absurdo que no ha cometido acaba convirtiéndose en una narración extrema e imprevisible que se cierra sobre sí misma, después de incontables peripecias y desdoblamientos textuales, como el nudo de la soga alrededor del cuello del narrador.

    Novela corta

    La cima del libro, no obstante, es la desternillante novela corta que le presta su insólito nombre, 'Proust Fiction'. En 'Badajoz' la mención de una cierta 'magdalena tarantiniana' sirve como aviso del principio estético fundamental de este texto programático: el encuentro de la literatura de Proust y el carisma cinematográfico de Tarantino como emblema del matrimonio postmoderno de la vanguardia y el pop, la alta cultura del modernismo y la baja cultura o cultura comercial. Todo ello, por cierto, aderezado con la historia de un nieto del futurista Marinetti aquejado de un prurito poético vinculado a los últimos desarrollos tecnológicos. Así, la archisabida descripción proustiana del impacto de la magdalena y el té en su memoria hipersestésica se metamorfosea, tras ser procesada por un traductor automático de Internet, en el poema vanguardista 'La magdalena', que pasa a ser considerado un paradigma de la 'poética judicial' defendida por el poeta apócrifo Giacomo Marinetti. La muerte del autor, en este caso al menos, multiplica las posibilidades de lectura de su obra.

    No exagero: 'Proust Fiction' es una de las novedades narrativas imprescindibles de esta temporada.

    Juan Francisco Ferré / Diario Sur de Málaga


    vicente luis mora — 11-05-2006 17:33:00

  6. (Y también esta, publicada por Jordi Carrión:)

    Apocalypse, no?
    JORGE CARRIÓN - "Culturas" de La Vanguardia, 31/05/2006


    En su ensayo sobre Alejandra Pizarnik, César Aira hace acerca del surrealismo dos reflexiones que me parecen clave: por un lado, que en él "el resultado se reabsorbe en el proceso; el proceso mismo ya es resultado"; por el otro, que el surrealismo es sobre todo un sistema de lecturas. De las múltiples líneas que salen de esa vanguardia histórica y de su prima, el dadaísmo, que atraviesan el situacionismo y que se pierden en el laberinto posmoderno se nutre la obra de Robert Juan-Cantavella (Castellón, 1976). Sin embargo, en su primera novela, Otro (Laia Libros, 2001), un epígrafe del Criticón nos advertía de que el proyecto va mucho más allá: la interrelación de "correspondencias", "movimientos" e "influencias" ya forma parte de la experimentación barroca. Más que el adjetivo "textualista", es precisamente "barroco" el que mejor define esa ópera prima, cuyo capítulo sexto se titula no moderno no.

    Cada uno de los relatos que conforman Proust fiction remiten a una o más obras literarias y el primero, El deslumbrado, apunta a una del Siglo de Oro, El Quijote. En cambio, Escalera mecánica va más atrás y habla de Platón en el sótano de El Corte Inglés. No se trata de homenajes, porque esa es la tarea de los concejales de Cultura y no de los escritores. Se trata de reconfiguraciones. Se trata de elaborar un nuevo discurso literario a partir de los clásicos personales, que no tienen por qué coincidir con los de los cánones. Para empezar, los clásicos, por un imperativo cronológico, son los libros que leímos en la infancia: en Los cuatro ladrillos, por ejemplo, en un movimiento mutante de temas y formas que es habitual en el autor, la obra inicial es la serie Los cinco de Enid Blyton, que se metamorfosea en otros engendros numéricos: los cinco New Kids on the Block y el Tetrabrick. La infancia, de hecho, es uno de los temas del libro. Bocina intercala la recreación de la fábula de la cigarra y la hormiga con una excursión de primaria: la de ir a hacer una fotocopia del carnet de identidad. Y Parapsicología de las ´Brag Asaja Das´ convierte en un pseudocuento gótico un chiste de niños.

    La ambición de esas piezas es menor a la de las dos nouvelles que alberga el libro. Los cuentos son anteriores y se revelan como entrenamientos del proceso que será reabsorbido por el resultado.

    Ensayos de la máquina de lecturas de Juan-Cantavella. La imagen de ésta fue reproducida por la revista de arte y diseño Rojo: la obra Máquina de hacer sonetos mostraba un circuito de traducciones que contaba con engranajes, cables, grapas, negativos fotográficos, idiomas y el esquema métrico del soneto en código binario. Ése es el proceso dadaísta al que es sometida durante cincuenta páginas delirantes la maestría de Hunter S. Thompson en la crónica ultragonzo Badajoz. Ése es el sistema imposible que lleva a la demostración de que Proust plagió a Tarantino en Proust fiction.

    Como ocurría en Otro con la compañía telefónica, en Proust fiction hay una constante denuncia de los mecanismos absurdos que rigen nuestro mundo posfordista. En Primero es capaz de comunicarse con el espíritu de los pianos, la Cadena de Producción de pianos; en otros relatos, los procedimientos jurídicos, los mecanismos de traducción, las excursiones infantiles a la burocracia o la cadena de mando de un rodaje ilustran esa misma dinámica perversa actual. Eso remite a una dimensión muy importante de la tradición vanguardista: el boicot del orden social conduce a la posibilidad de la revolución. Marinetti, el protagonista del relato que da título al volumen, es una suerte de terrorista literario. Como él, su creador está dinamitando con cartuchos de ironía las construcciones narrativas de Borges, Ríos, Goytisolo o Vila-Matas, por citar sólo nombres de la tradición hispánica. El resultado se sitúa después del apocalipsis de la literatura posmoderna.

    Jordi Carrión

    vicente luis mora — 05-06-2006 11:43:51

  7. Post de Alejandro Gándara en su blog "El Escorpión": 12 de septiembre.- "Pues a mí lo del plagio literario me recuerda cada vez más a lo del dopaje en ciclismo (y otros). Si cada vez las etapas son más duras y largas, si han cambiado la épica por el éxito, si el sueldo es proporcional al tiempo que la camiseta sale en televisión, si prevalece un sistema feudal de señores y gregarios, si un minuto de gloria vale más que cien años de rigor, si lo que cuenta es que te conozcan por la calle y dar el pregón de tu pueblo, si al final sólo se trata de dar pedales hasta que el cuerpo aguante más allá de todo arte ciclista, y si el cuerpo no da más de sí, pues entonces empiezas a beberte sangre ajena y a pillar hormonas de crecimiento en el camello de la esquina.

    Así que, dado el nivel que está alcanzando la marea, una de dos: o creamos un estado clínico-policial (crítico-policial, en nuestro caso) o dejamos libertad para que cada cual se meta lo que quiera. Y otra de dos: dejas el sistema o dejas el ciclismo (literario)".

    vicente luis mora — 30-09-2006 21:43:19


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