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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

01-02-2006 20:37:28

Melchor López

Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Melchor López
El estilita; Ediciones La Palma, 1998
Oriental; Ayuntamiento de Guía de Isora, 2003
Fama del día, seguido de Escrito en Arrieta; Artemisa Niké, 2006


Si de algo carece la poesía española contemporánea, es de una auténtica poesía de la contemplación, al modo en que la hiciesen Ammons o cierto Claudio Rodríguez. Esta poesía exige de un total vaciado del yo, que se disuelve en lo contemplado. Apenas podemos ver gotas esta lírica en el último poemario de Vicente Valero, y de un modo más intenso en la poesía del tinerfeño (1965) Melchor López. López es, a mi juicio, uno de los poetas más interesantes y singulares de la actualidad. Su insularidad tiene un doble sentido, como veremos luego, pero le coloca en un lugar periférico, no en cuanto a su importancia, sino por su difícil relación con las líricas más habituales de nuestro entorno.

La poesía de indagación contemplativa de Melchor López tiene varios elementos comunes a todos sus libros, el más importante de los cuales responde a una observación oriental de la realidad, especialmente de la naturaleza. Maritain comienza su Creative intuition in Art and Poetry con una diferenciación entre el arte oriental y el occidental; a su juicio, el artista oriental se avergonzaría de pensar en su yo y de intentar la revelación de su personalidad en la obra creada. El arte chino, vgr., está atento a las cosas de muy distinto modo a nosotros: no es apresado por ellas, sino que las capta en una especie de transnaturalismo animista buscando en ellas el alma prisionera y el íntimo principio de armonía dinámica, su "espíritu", que proviene de o está en sintonía con el espíritu del Universo. Tanto el arte de la India como el de China, alejados del ego humano, embebidos en la contemplación de las cosas, revelan, sin embargo, lo humano involuntaria y disimuladamente (podríamos decir que lo humano está presente por espejo, en la mirada con que se observan las cosas). Cuanto más logra el artista oriental olvidar su personalidad e inmolarla a las cosas, más presente se halla en su obra y mejor revive en ella. Los postulados orientales, sin embargo, no son ajenos a nuestra tradición. Luciano y Plutarco consideraban que había que admirar la obra de arte, pero despreciar al artista. Frente a ellos Plotino, según Mosche Barasch (Teorías del arte) sitúa al artista "en un nivel superior a la obra que crea. Siendo el artista el origen de la obra, está más cercano a la perfección absoluta de lo que puedan estarlo jamás el cuadro a la escultura material que produce". O, como decía Emerson, "el verdadero navío es el constructor de navíos". Esta última tendencia, quizá por desgracia, es la que ha acabado por fructificar en occidente, y quienes han intentado vulnerarla (pienso en el Pound de los Cantos) han sufrido para hacerlo, pero han llevado a cabo un trabajo al que es inherente una gran humildad. Melchor López pertenece, desde luego, a esa dinastía de contemplativos. En su cercanía a esa visión no occidental (que Oriental sea el título de uno de sus libros me parece más que significativo), apenas podemos encontrar cómplices, salvo el caso de Josep María Rodríguez, otro poeta que ha entendido bien la lección de Oriente (el caso de Valero es sensiblemente diferente, intentando la disolución desde dentro de la propia tradición occidental).

En los poemarios de López, la naturaleza se incorpora a la voz elocutoria del poema, a veces por la interpelación directa del autor. Así, en “El viento, la voz” (Fama del día), se solicita respuesta del viento: “háblame, viento, habla / con palabras sencillas, / en canto llano / que yo pueda entender”. Otras veces, es lo contemplado quien está observando al hacedor del poema, lo que revela, más allá de la anécdota, la importancia conferida al factor opuesto de la fórmula, el respeto, no al otro, sino a la idea misma de otredad (cf. “El mundo contemplándome”, Oriental). En muchas partes de la obra de López la conversación con lo contemplado se produce directamente, sin interpelación, y la misma naturaleza es la que habla, desde un espacio mítico (que a la vez se constituye como un tiempo mítico, un cronotopo –perdonen la aplicación incorrecta de Bajtin, entiéndanlo como término explicativo– no historizado), concretado espacialmente: la isla de Fuerteventura, aunque en otros poemas (y en el poemario completo de El estilita) la espacialización se hace abstracta, materializándose en un innominado desierto jabèsiano. Pero quiero destacar dos cosas: la absoluta limpieza de la mirada de López, disuelta hasta la extenuación en lo que contempla, con lo que establece un diálogo donde la parte propia de su conversación no interesa al narrador (algo insólito en una lírica como la española donde los poetas están encantados de oírse), y la calidad de la evocación, la asombrosa capacidad del poeta para recrear espacios, ambientes, sonidos y colores, en una lírica dominada por la mirada pura, a la manera de un Ammons o de una Jorie Graham, capaces de traernos el mundo iluminado por la sola luz de la inteligencia observadora. Así, poemas como “Bajo el árbol del mundo”, y “Las presencias”, de Oriental, o “Regreso” y “La balanza” de Fama del día, tienen una pureza de contemplación que muy rara vez he podido apreciar en un poeta occidental, y que entronca a López en una escogidísima línea patria (Rodríguez-Valente-Juan Ramón) de escasa descendencia, por desgracia.

Pero creo pertinente volver a la sugerente espacialización mítica de Melchor López. Jung, en Recuerdos, sueños, pensamientos (1961), decía que “el inconsciente colectivo es común a todos, constituye el fundamento de lo que en la antigüedad se definió como simpatía de todas las cosas”. La clave de los autores orientales consiste en trabajar conscientemente desde dentro de ese inconsciente colectivo, diluyendo su esfuerzo personal en el colectivo, d/escribiendo el mito desde dentro, en vez de generarlo desde fuera (como hace, desde el extremo opuesto, Eduardo García, según se ve en sus poemas y él lo expone en Una poética del límite, 2005). En el caso de López, el método es el oriental, y el mecanismo, muy claro, según sus propias declaraciones: “sí, la poesía es el mayor método de conocimiento que posee el ser humano. Pero se trata de un método de conocimiento por misterio” (“Poética” para Alejandro Krawietz y Francisco León, La otra joven poesía española, Igitur, Barcelona, 2003, p. 79). Esto quiere decir algo más que sustentar en la intuición el engranaje psicológico y aun epistemológico del poema. Quiere aludir a una connotación por fundación, esto es: a la constitución deliberada de un espacio mítico, atemporal, mediante la atribución de “alusiones”. A esto se refería cuando en esa misma poética para La otra joven poesía española, escribía: “¿no ha de ser una de nuestras tareas mayores, como pedía Andrés de Lorenzo-Cáceres a los poetas de su generación, sembrar las islas de alusiones? Sí, sembrar las islas de alusiones o poblarlas, por la imagen, de mitos”. En un principio no entendí exactamente a qué se refería López, pero la lectura sistemática de estos tres libros me ha hecho comprenderlo: su obra rescribe Fuerteventura (como “Cuadernos de Fuerteventura” se presentan, en sus primeras páginas, tanto Oriental como Fama del día), y la lanzaroteña costa de Arrieta, hasta dotarlas de una dimensión mítica, confiriéndoles unas alusiones, unas vestiduras cosmológicas, de modo que desde seres fabulosos como gigantes o la isla de San Brandán, hasta unas domésticas cabras, pasando por los dioses arcaicos, pueden derivar por un espacio-tiempo donde, no pocas veces, el ser humano no tiene ninguna presencia (v. “El eje”, Fama del día). Mirado así, el procedimiento no es muy distinto del utilizado por Góngora para las Soledades, cabras incluidas: un mundo poético nuevo, creado a partir de esquemas y lugares reales, donde tienen cabida unas Canarias míticas, y donde la expresión hace cosmos por sí misma. Creo que Justo Jorge Padrón ha intentado recientemente algo parecido, pero sospecho, por lo que conozco de la poesía anterior de Padrón, que con inferior fortuna. La sensibilidad de López le hace provocar el milagro de que ese espacio mítico no sea ampuloso, ni veamos en su recreación histórica restos de peplum retoricista. La poesía eleva y aleja la anécdota, presentándonos un espacio a la vez particular, canario (que no canarista) y universal. Merece la pena pasear una y otra vez por los libros de López contemplando esa fina labor de orfebrería.


*

NOTA: Os recomiendo vivamente que visiteis la web de la editorial canaria Artemisa Niké, www.artemisaediciones.com, donde encontraréis una colección de libros que ha comenzado con títulos interesantísimos, de exquisita presentación y un alto nivel de exigencia. Conviene no perderle la pista a este nuevo sello.

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Comentarios

  1. Tengo que leer este libro. Escribí la tesis sobre Claudio Rodríguez.

    Jonathan Mayhew — 01-02-2006 22:33:34

  2. Sí, tienes que leerlo, pero no busques a "otro" Claudio, sino a alguien con parecida mirada sobre el mundo (la materialización lírica de esa mirada es diferente a la de Rodríguez). Saludos, Jonathan.

    vicente luis mora — 01-02-2006 22:39:01

  3. Sabes, Vicente? Un libro me acaba de regresar a la memoria: Las Llanuras del desierto, (La calle de la Costa,1991) de Coriolano González y Montañez (Tenerife 1965). En su día me influyó tremendamente su lectura. Juraría que Melchor López no ha escapado a su influencia. Si lo deseas te copio unos textos al mail. Imagino que en la península será complicadísimo conseguir algún ejemplar.
    Saludos.

    polizón — 02-02-2006 09:23:05

  4. Me gustaría leerlo, aunque a la vista del nacimiento (me dices que nace, como López, en Tenerife y en 1965), debe ser bastante difícil que se influyan mutuamente; más bien recibirán ambos la influencia de Valente y Jàbes, vía Robayna. Pero, por favor, envíame esos poemas al mail, tengo gran curiosidad.

    vicente luis mora — 02-02-2006 09:27:40

  5. Hola. Acabo de agregarte a los links de mi blog. Que lo sepas. Y el vínculo de artemisa no funciona, por si puedes arreglarlo. Ya sabes dónde estoy: www.silencioeslodemas.blogspot.com

    Care Santos — 02-02-2006 10:20:36

  6. Gracias, Care, eres la mejor. Te visitaré, y miraré lo del link, qué raro. Saludos.

    vicente luis mora — 02-02-2006 10:31:30

  7. Un par de cosillas, primero, reproducir aquí el poema con el que se abre Oriental, que me parece lo mejor que ha escrito Melchor hasta ahora. Ahí va:

    BÍBLICA


    ESTA ISLA ES erial, sertón, pampa, camino de llagados disciplinantes,
    sedienta Judea, asolada provincia sometida a la ley del viento y de su
    fusta salvaje. Esta isla es túmulo a la deriva, perorata de tolvanera,
    abandonado hospital de incurables, polvoriento Sinaí por el que desfila
    la herrumbrosa soldadesca de las cabras.

    Pero también es la isla de los cielos orientales, del sol dador, de
    las montañas en alianza, de la luz más hermosa. Y puede que ade-
    más llegue a ser el lugar donde un día se rompan las antiguas tablas
    y se nos entreguen las nuevas."

    Creo que los poemas de Melchor López también se puede encontrar el rastro de los surrealistas isleños (en particular de Pedro García Cabrera) y de Euegnio Padorno, sin que esto contradiga lo que comentas en tu entrada en absoluto.

    Soy amigo de Coriolano, no creo que Corio y Melchor se hayan influenciado entre sí, pero sí creo que beben ambos de fuentes similares. Le daré un toque para que te envíe algún ejemplar de "Las llanuras del desierto"si le quedan, en cuya edición participé, pero sólo me queda un ejemplar... del que no me voya a desprender ;)."Las llanuras" fue publicado en 1990... échale.

    Aquí, con perdón, el enlace con lo que escribí yo hace un año o así sobre Oriental (ojo, sólo esun parrafito). Saludos.

    http://islasenlared.blogspot.com/2004/04/oriental-...

    Daniel — 02-02-2006 15:03:04

  8. Estoy de acuerdo contigo, Daniel. Gracias por tu aportación, interesante como siempre, y saludos.

    vicente luis mora — 02-02-2006 17:20:10

  9. poesía de la contemplación.ADA SALAS

    Larsen — 03-02-2006 11:47:25

  10. No lo veo así exactamente. Según las categorías críticas al uso, Salas es una poeta del silencio. Según las mías, su obra se encuadraría dentro de la poesía de indagación expresiva. Su preocupación es el lenguaje poético y el espacio como significante. El poema de Salas no contempla el mundo (y mucho menos se disuelve en él), sino que contempla al poema mismo.

    vicente luis mora — 03-02-2006 11:54:29

  11. y la poesía de mi amigo A trapiello?







    larsen — 03-02-2006 12:03:36

  12. Queridos amigos, he leído los comentarios a «Fama del día» de Melchor López. La poesía de Coriolano Montanez y la de Melchor López son absolutamente incomparables. Es del todo erróneo pensar que la poesía de Coriolano haya influido o vaya a influir en la de Melchor López. Y es evidente que lo contrario tampoco a sucedido, ni sucederá. ME parece que la obra de Melchor López es más contundente y elevada, más sofisticada y más inteligente que la de Coriolano. Melchor es sin duda uno de los mejores poetas que tenemos en nuestras latitudes. Por desgracia, su renuencia a la publicitación y a la publicación no ayundan a que su obra sea recibida por los lectores, pero eso es algo que no se puede confudir con su presencia fulminante y deslumbradora en la poesía. Por favor, no confundamos a los lectores mezclando plomo con oro.

    Francisco León — 03-02-2006 12:07:20

  13. Perdonen la errata del «ha suscedido»

    Francsico León — 03-02-2006 12:09:17

  14. la apuntaré en mi libro vituperio de erratas

    larsen — 03-02-2006 12:16:22

  15. Querría hacer una pregunta a Francisco León, y le ruego que me conteste simplemente con un sí o un no. Estimado Francisco León ¿es usted amigo personal de Melchor López? Gracias, y un saludo.

    José — 03-02-2006 12:23:12

  16. Se ve que el disenso empieza a ser interesante y creativo, el problema del blog fue pensar que se debía llegar a pensar igual y que la postmodernidad puede forzar un bloque monolítico sea esta o aquella poética epocal. Creo que el verdadero capital presente es el de la posibilidad de mantener discursos antitéticos en el espacio del decir sin más validación que la profundidad intelectual ante la levedad general que impone un mundo volcado a la muerte del pensamiento. Quiero felicitar a Vicente por este sitio pero creo que sería interesante crear un foro cuya temática fuera esto mismo al margen de la crítica de libros concretos. Además creo que coincide aquí una generación que debe tomar el pulso a su tiempo y dejar de cortejar la herencia del discurso,

    B. — 03-02-2006 12:37:25

  17. Agradezco tu participación, B., supongo que eres el/la b. de los principios, bienvenid@. En ningún momento intenté crear un foro del pensamiento único sino, precisamente, lo contrario, y creo que es bastante obvia la disparidad continua de juicios. Y creo que, precisamente, el comentario de libros es lo que estimula (por su propia diversidad) la diversidad, y el análisis más análisis. Dividir el blog, amén de obligarme a trabajar el doble, a lo mejor dividiría también vuestro esfuerzo. Puedo estar equivocado, seguro que lo estoy. Pero para convencerme, tienes que darme argumentos. Lo dicho, bienvenid@ otra vez, y saludos.

    vicente luis mora — 03-02-2006 12:52:56

  18. te veo que te da mucho respeto el nombre de AT que publica en la misma editorial que tú

    larsen — 03-02-2006 13:10:45

  19. La pregunta es: ¿qué interés tienes tú continuamente en que me pronuncie sobre Trapiello?

    vicente luis mora — 03-02-2006 13:21:59

  20. porque hay un hueco para ti en el salón de los pasos perdidos.si quieres coger la flor no olvides la espinas,empezaste en el cultural muy fuerte(publicidad?) y cada vez te veo más prudente???

    larsen — 03-02-2006 13:33:57

  21. lo que escribes como crítico me parece muy interesante pero me atrae más el personaje que has creado y sus intenciones;me pasa lo mismo con AT

    larsen — 03-02-2006 13:36:52

  22. Hay una diferencia: tú no eres El Cultural. Como no sé quién eres, ni cuáles son tus intenciones (no demasiado buenas, me temo), no tengo obligación de responderte, ni de alimentar tu sed de... no sé bien qué. ¿Eres un correividile de Trapiello? ¿Un amiguito chismoso? Entonces, ¿para qué responderte, y darte el gusto?. Saludos.

    vicente luis mora — 03-02-2006 13:38:04

  23. No me había dado tiempo a ver tu post nº 21. ¿Qué personaje he creado? Quien te responde es yo mismo, o mi descomposición paulatina, pero no hay máscara, ni personaje. Saludos.

    vicente luis mora — 03-02-2006 13:39:30

  24. no veas malas intenciones donde no las hay cuando te pregunto sobre personas que a ti te incomodan,saludos a Olivia.jcMestre??? perdona la curiosidad y la caligrfía

    larsen — 03-02-2006 14:10:22

  25. No me incomoda Trapiello, sino tu insistencia en saber qué opino de él. Juan Carlos Mestre me parece un gran poeta, sin duda alguna. Tiene libros mejores que otros, pero "La tumba de Keats" y "La poesía ha caído en desgracia" me parecen inmensos.

    vicente luis mora — 03-02-2006 14:15:14

  26. Señor Francisco León. Me disgusta su actitud. No porque discrepe usted conmigo (que razón no le falta, yo mismo he estado buscando mentalmente las razones de ese parecido y le aseguro que son muy subjetivas, pero son), sino por ese vicio que tienen ustedes “los paradisos” en defenderse los unos a los otros atacando, en darse bombo unos a otros sin contemplación ni pudor y/o en proteger a papi Robayna que no necesita ser protegido, sino apechugar con sus desmanes (y sus olvidos de antología).
    Nadie descalifica a su amigo por señalar un parecido por alejado que pueda a usted parecerle. Nadie dice que su amigo y compañero de escuelita no sea un gran poeta o que ustedes como grupo o como individuos no sean interesantes, pero me gustaría que respetaran en lo posible la obra ajena, porque su hegemonía en las islas no les autoriza a todo.
    Un saludo
    Por cierto, aprovecho para decirle que me encantan sus poemas ingleses.

    Polizón — 03-02-2006 14:48:59

  27. Daniel, creo que pocos autores canarios escapamos a la influencia directa o indirecta de "El hombre en función del paisaje" de Pedro Garcia Cabrera.

    Un saludo

    Polizón — 03-02-2006 14:55:55

  28. Vaya con el rifirrafe isleño: ¿Qué pasa por allí?

    alguien — 03-02-2006 16:48:39

  29. dónde está mi amigo Mora?preparativos para un viaje ANA MERINO Y travesía del olvido de LAURA CAMPMANY,qué te parecen?por cierto cuántas horas dedicas al día a la lectura y al escritura?Gracias Mora

    larsen — 03-02-2006 19:11:46

  30. larsen tú si que le dedicas horas a mora

    alguien — 03-02-2006 19:14:36

  31. hombre!!1 jeremías ya veo que no logras desengacharte,te tengo que dar la dirección del blog del cuervo postpoeta

    larsen — 03-02-2006 19:23:43

  32. que coincidencias!!!muchas de las críticas(Leyte,M lópez...)salen después en El Cultural,bendita coincidencia?

    Larsen — 03-02-2006 19:30:24

  33. No sé que sugieres, Larsen. Yo trabajo solo. Sólo ocurre que tanto el de Leyte como el de López son novedades. Es casi imposible que no coincida con algún suplemento, ¿no crees? Saludos

    vicente luis mora — 03-02-2006 20:15:16

  34. mira que eres malpensado larsen, deja a Vicente que le pides demasiado y ya hace bastante...

    antilarsen — 03-02-2006 20:23:34

  35. Me parece bastante demagógico y vehemente Francisco León en su comentario al hilo de la relación entre las obras de Coriolano González Montáñes y Melchor López "Por favor, no confundamos a los lectores mezclando plomo con oro". No creo que Polizón intentara confundir a nadie simplemente expresaba su opinión. Por otra parte me parece que los lectores seamos tan fáciles de convencer. He entrado en la página web de Artemisa, que es la editorial de la obra de Melchor López, y he observado que está dirigida por F. León...

    En cuanto al posible parecido de las dos obras coincido coincido con el punto de vista de Daniel.

    Para finalizar un par de recomendaciones para F. León: exprésese de una forma más sosegada y, de paso, mejore algo su léxico ("publicitación" no me parece un término nada afortunado).

    Saludos

    Sergio Morales — 04-02-2006 13:30:49

  36. hola, hace días descubrí este sitio. Soy canario... Y lo que sucede aquí en tema poético es demencial, como para echarse a correr. Francisco León y su camarilla no es más que un grupo de poder jejeje.

    toto — 04-02-2006 20:02:31

  37. Bueno, creo que ya hemos visto bastante intrahistoria canaria. Os ruego que, por favor, limitéis vuestros comentarios a contenido literario, y dejéis los ajustes de cuentas regionales. Antes de que vuelvan a producirse, os avisto que eliminaré todos los comentarios de este tenor que se cuelguen. Hablemos del libro de Melchor López, de poesía canaria (no de sociología de la poesía canaria) o de poesía en general, por favor. Saludos.

    vicente luis mora — 04-02-2006 20:36:41

  38. Estimado Sergio Morales, me permito este comentario únicamente para informarle de que Francisco León es co-director de una de las colecciones de la editorial que dirijo, Artemisa Ediciones. Se trata de la colección Artemisa niké, uno de cuyos primeros títulos (el 4) es «Fama del día», de Melchor López.

    Reciba un cordial saludo.

    Marian Montesdeoca — 07-02-2006 11:41:17

  39. Lo cierto es que tanto este nuevo libro de Melchor López lo sitúa como uno de los mejores y más lúcidos e inspirados poetas españoles de los últimos tiempos. Sabe decir, sabe no decir, apunta, acierta, extiende, concentra, ríe, llora, nada y vuela como muy pocos entre la en general gris y a veces turbia poesía española contemporánea. Felicidades al poeta y a quienes lleguen a ser sus lectores.

    Murasaki — 09-03-2006 23:46:31

  40. Acabo de leer tu reseña sobre Melchor López. Leeré el libro, pues, como Jonathan Mayhew, realicé mi tesis doctoral sobre Claudio Rodríguez. Por supuesto que la contemplación depende de la mirada, de esa cualidad de "mirada sin dueño", como decía Philiph Silver para caracterizar a Claudio. Enhorabuena por tu página o blog, o lo que sea. Está muy bien hecha. Un saludo

    fernando yubero ferrero — 11-03-2006 08:34:17

  41. Gracias, Fernando, bienvenido.

    vicente luis mora — 11-03-2006 10:35:14

  42. Estimados amigos: he leído atentamente los comentarios vertidos en el blog respecto de mi rápida defensa del último libro (y la poesía toda) de Melchor López. Debo aclarar que no ha sido nunca mi interés ridiculizar a un autor para mensurar la calidad de otro: "oro" y "plomo", para los que sepan algo de alquimia no quiere decir "bueno" y "malo". La poesía de Melchor López se sostiene por sí sola; su trabajo no necesita ese otro tipo de argucias críticas. Las cualidades poéticas de López son evidentes, son las cualidades de un poeta de verdadero genio. Sin embargo, creo muy sinceramente que el acierto en el análisis crítico depende muchas veces de nuestra capacidad para situar al autor dentro de su sistema y panorama literarios. Situar quiere decir colocar en un rango literario con el fin de que el lector no se llame a engaño. Por eso, establecer comparaciones entre escritores no es descabellado, todo lo contrario, puede llegar a ser imprescindible. Ahora bien, debemos elegir cabalmente las comparaciones o la perspectiva del análisis crítico irá por un camino equivocado. Digo (y me reafirmo) que la obra de Montáñez no es comparable con la de López. En mi opinión (y en opinión de otros muchos) la primera es inferior a la del segundo. Y esto es una cuestión mensurable. A López se le debe comparar con poetas como Espinosa (especialmente el Espinosa de "Lancelot", con Quesada, Manuel Padorno o Andrés Sánchez Robayna. Eso para no salir de nuestro ámbito) No creo que por decir lo que pienso me convierta en un descerebrado.

    Se me ha tachado de radical por mis comentarios. Muy bien: es que yo soy radical en mis comentarios porque me parece que defender nuestros pensamientos con pasión crítica es signo de salud democrática y libertad.

    Sobre los asuntos referidos a "escuelas", "grupos de poder", sobre las descalificaciones a terceras personas (como la referida a Andrés Sánchez Robayna), sencillamente, prefiero no comentar nada: es el vicio de siempre, el vicio del resentimiento. Y hace bien el sr. Vicente Luis Mora en llamar la atención sobre la impertinencia de ese desagradable vicio, tan del gusto de mis paisanos. Me parece una falta de respeto a los lectores de este blog inmiscuir a personas que nada tienen que ver con el magnífico libro de Melchor López. Un libro en verdad único, raro, lúcido, bien escrito, compuesto con un sentido superior de las potencias formales de la escritura poética. Desde "Altos del Sol", pasando por "El estilita" y "Oriental", hasta "Fama del día", el poeta Melchor López ha sabido desarrollar un mundo lírico de enorme intensidad, de alto compromiso con su paisaje y sus trasuntos humanos. López tiene esa capacidad genial, capacidad escasa entre muchos otros poetas insulares, de redimensionar la palabras, de pulsarlas con nuevos dedos en el arco del verso. Toda esa fuerza de sugestión lingüística dirigida a la creación dan al cabo libros contundentes, sabiamente estructurados, ideados para fundar en estas islas una sobrenaturaleza de orden mítico mediante la cual el hombre de estos parajes puede soñarse nuevamente.

    Francisco León — 18-03-2006 13:36:36

  43. Te olvidas, Francisco León, de que eres el menos indicado para hacer comentarios sobre la obra de Melchos López. Participas en la colección, eres amigo personalísimo del autor y, además, pertenece a tu mismo grupo. Llamas pásión crítica a lo que no es. Oro y Plomo no es lo que rectificas sino lo que intentaste exponere en tu primer comentario. Eres drásrtico e imparcial. Hay mejores obras y autores en Canarias de lo que tú no hablas, ni tan siquiera te permitirás hablar. Ocultar es mentir.

    toto — 27-03-2006 15:08:26

  44. pues a mi me parece muy lúcida la argumentación de León

    b — 27-03-2006 15:21:14


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