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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

16-01-2006 23:26:42

Poema en prosa

Categoria: GeneralVicente Luis Mora


Como hemos cogido carrerilla con lo del poema en prosa, adelanto esta reseña, que tengo preparada desde hace tiempo, pero no termina de salir en la publicación que la aceptó.


Marta Agudo y Carlos Jiménez Arribas (eds.)
Campo abierto. Antología del poema en prosa en España (1990-2005); DVD, 2005


Escribe Claudio Guillén: “Queda claro que la relación entre género y prosa o verso es una convención histórica, sumamente variable (…) conviene tener en cuenta también que hay autores que luchan (…) contra el cuerpo del género que utilizan, introduciendo en él unos anticuerpos” (1). Además de estas tensiones, señaladas por el pope de nuestro comparatismo, habría que señalar otras muchas, la mayoría de irresueltas en la poesía española: la dinámica vanguardista del poema en prosa (citada en el mismo lugar por C. Guillén), frente a la habitual exclusión en textos de corte más realista o conservador; la lucha entre el ritmo “propio” de la prosa y la mecánica estrófica, la distancia entre el engolamiento de la cansina prosa poética y el vigor y el rigor del poema en prosa. En Campo abierto, esta notable y necesaria antología preparada por Marta Agudo y Carlos Jiménez Arribas, es posible advertir (sea explicitadas en el prólogo, sea prácticamente, en los textos antologados) todas esas tensiones irresueltas. Y es que en estos terrenos de la escritura fronteriza pisamos siempre suelo pantanoso, sin ser pocos los casos de complicada distinción. Por ejemplo, Rafael Pérez Estrada tenía textos que, según en la colección donde se publicasen (pienso en varios fragmentos de El libro de los espejos y las sombras, 1988), eran considerados microrrelatos, poemas en prosa o, los más breves, aforismos. ¿Qué son las piezas más famosas de El hacedor, de Borges? ¿Y partes del Jardín de las delicias, de Francisco Ayala, o de Mortal y rosa, de Umbral? Aunque el problema no es nuevo, ni mucho menos: el poeta chino Su Dongpo (1036-1101), discípulo de Xiu, “hacía poesía con la prosa”, y eliminó las restricciones entre los géneros.

Como decimos, esta antología está inmersa de lleno en esa dinámica, excitante y necesaria, que tienen todos los géneros en desarrollo. Por eso es fácil distinguir dos tipos de autores antologados: aquéllos cuya visión del poema en prosa es muy cercana al relato o una de sus formas posmodernas, el microcuento; y aquéllos que siguen un modelo canónico de la modalización intergenérica del poema en prosa. Los primeros elaboran un poema constituido sobre elementos narrativos, alterados por un omnipresente onirismo, que los acerca a la literatura fantástica (línea en que encontramos a Bernat, Aguado, Baquero, Morillas, Vilas); los segundos prestan más atención al lenguaje, desvisten al texto de anécdota y se ciñen a esquemas propios de la Modernidad francesa (Campos Pámpano, Cobos Wilkins, Mestre, León, Riechmann). En estos últimos, la calificación de “poema en prosa” para los resultados, no admite dudas.

Otro caso sucede con los textos más narrativos de Campo abierto, ya que si los unimos a los más “poéticos” de antologías como Por favor, sea breve. Antología de relatos hiperbreves (Páginas de Espuma, 2001) o Galería de hiperbreves (Tusquets, 2001), sería especialmente difícil, por no decir imposible en algunos casos, establecer una distinción formal. En no pocos de estos relatos hiperbreves o microrrelatos no hay narración, y existe una indudable tensión poética en su lenguaje. Miguel Gomes habla de una “estructura sinecdótica” (2) en la minificción, de modo que la historia está más sugerida que contada. Observemos este texto de Luis Britto, a mi juicio uno de los mejores cuentistas hiperbreves:

“Las licuadoras aúllan al conectarlas como si fueran el micrófono por el que gritan las frutas licuadas, y si uno se descuida escapa la lechosa al techo sin darse cuenta de que ya está convertida en batido. Tiene la licuadora un teclado multicolor que yo manejo apretando el botón blanco para batir leche, el amarillo para licuar melón, el anaranjado para pulverizar lechosa, el rojo para triturar tomates y el negro para batir caraotas (…)”

Y ahora, un fragmento de El cielo, de Manuel Vilas, poema incluido en la antología:

“Salgo a la calle, me siento en un velador y pido un martini y unas olivas. Mi cuerpo suda: es la gloria del verano, la festividad de los necesitados, la alegría de los que van a vivir”.

¿No tiene el texto de Britto, al menos, un aliento poético y un tratamiento del lenguaje tan riguroso como el de Vilas u otros antologados? Y ahora la pregunta del millón: ¿ocurre aquí como en cierto arte contemporáneo y es poema en prosa lo que aparece publicado bajo la rúbrica “poema en prosa”? Es curioso que esa tensión pase desapercibida a la mayoría de los autores incluidos, sobre todo a los practicantes de las prácticas más narrativas. Prácticamente sólo Jordi Doce, Riechmann, Méndez Rubio y Fermín Herrero reconocen que lo intergenérico es el signo de nuestros tiempos, y que de ese territorio híbrido ha venido parte de la mejor literatura del último medio siglo.

El criterio de edición es poco frecuente: se recogen autores nacidos después de 1950, con la excepción de los conocidos como generación “del 70” o novísimos (p. 26), con lo cual estamos ante una selección recuperadora de ciertos nombres que en su momento no salieron en las fotos de Castellet o Concepción G. Moral. Y es curioso que los antólogos confronten una utilización habitual de este cauce expresivo en poéticas progresivas, oponiéndola a su inexistencia en líneas más conservadoras, porque nos encontramos con un pequeño contrasentido: parece darse más pábulo a las posturas “experimentales” y menos acomodaticias, pero autores de poemas en prosa con innegable calidad y calado experimental, como Marcos Canteli, quedan fuera. O sea, que la antología recoge prácticas avanzadas, ma non troppo. De todas formas, la ausencia que más cabe lamentar es, precisamente, la de Carlos Martínez Arribas, cuya saludable modestia de antólogo le ha dejado, en un gesto cada vez menos frecuente, fuera de su propia compilación. Salvo pequeñas objeciones como éstas, Campo abierto tiene el mérito de abrir un debate, el del poema en prosa como forma poética de presente y de futuro, que en otras literaturas europeas lleva décadas cerrado. Algo querrá decir esto, supongo.

(1) Claudio Guillén, Entre lo uno y lo diverso. Introducción a la literatura comparada; Tusquets, 2005, pp. 168-69.
(2) M. Gomes, “Los dominios de lo menor. Modulaciones epigramáticas de la narrativa hispánica moderna”, en Francisca Noguerol Jiménez (ed.), Escritos disconformes. Nuevos modelos de lectura, Ediciones Universidad de Salamanca, 2004, p. 41.

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Comentarios

  1. Siempre existe esa tensión en "poema en prosa" como un género más, con ciertas convenciones fijas, y el poema en prosa como intento de romper los géneros. ¿Julia Otxoa está en esa antología? Me interesan sus textos de "Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee."

    Jonathan Mayhew — 17-01-2006 18:02:22

  2. No, Otxoa no está. Y es otro caso parecido al de Britto: tiene textos que es imposible saber si son microcuentos o poemas en prosa. Ese, creo, es el encanto de esa forma: es anfibia e inasible. El desafío del poema en prosa, a mi juicio, es llegar a una ambigüedad tal que el lector renuncie a ponerle nombre exacto a lo qué está leyendo, para limitarse a disfrutar con la lectura.

    vicente luis mora — 17-01-2006 18:07:27

  3. No me queda claro del todo por qué es tan necesaria tal antología si -a mi modo de ver- no funda, en sí misma, más que la contradicción de erigirse como sub-subgénero automarginándose o prefabricando una plataforma de hipotéticos re-relanzamientos. Casi todos los autores significativos han practicado, de una forma u otra, el poema en prosa y ese debate está totalmente superado, también para los lectores españoles que no tienen prejuicios a tal respecto.
    La tal antología reseñada sólo se justifica en el contexto de la contingencia de los estertores de la poesía de la experiencia que pretendió dar por finiquitada toda posibilidad experimental de las artes poéticas. La poesía de los setenta y ochenta, hasta el golpe de estado de dicha escuela "retro", era una poesía de grandísimo nivel (quizá exageradamente focalizada a los excesos postsurrealistas) que prometía mucho más de lo que se le ha permitido dar. No nos engañemos el auge de la poesía de la experiencia coincide con el gobierno de las derechas en España, igual que el auge de determinados novelistas que nacieron abuelos -impensables en los más de dos lustros socialistas-. Creo que lo más necesario sería un ensayo titulado "Cómo liquidar la poesía de la experiencia" subtitulado "y disolver sus estructuras de poder en el reino del espíritu español"
    El modelo psicológico de la antología sigue siendo acción-reacción como si estuviéramos en las Vanguardias Históricas y, de hecho, el criterio antologador sigue una estructura corrupta que nos sigue encantando por lo floral de su presentación, pero que debería dejar su sitio al criterio emergencia-presentación. Creo que la antología de Eduardo Moga "Poesía Pasión" era totalmente postmoderna en tanto que antologaba la fragmentación tal cual se da y que viene por -fíjense- la bonaza económica del país (su postmodernidad) donde la mayor proliferación de recursos de visibilidad vuelve ingobernable la tensión unidireccional de la expresiones poéticas. Esta antología usa un patrón clásico -ensayo, poéticas,poemas,comentario individual- pero no hay vínculo más que generacional. Lo verdaderamente interesante de la poesía en los próximos años será ver cómo se va desembarazando del vasallaje epigonal de las cuadras y hace uso del estilo a su servicio en su polimorfismo -como los artistas contemporáneos que transitan desde el vídeo a la instalación o la foto etc...) mientras usan las mareas para seguir a flote dentro del capitalismo más inquebrantable.

    Baudrillard — 17-01-2006 18:26:13

  4. El auge de la poesía de la experiencia ( por otra parte, a mi modo de ver, insufrible), coincide con la llegada de los gobiernos socialistas al poder a principios de los 80, y no de los de derechas. Cosa muy lógica: la izquierda clasica, en su ansia de apropiarse y gestionar la denominada "cultura" y sus satélites, necesita de un correlato y proyección en todas las artes, incluida la poesía, y esa injerencia muta en relaciones amo-esclavo que redundan en una poesía estéticamente reaccionaria.
    Por el contrario, la derecha desprecia tanto la poesía, que ni tan siquiera la considera: para la derecha la poesía, sencillamente, no existe. Eso, por paradoja, produce un efecto catático que permite, en el puro anonimato, a los poetas trabajar tranquilos, experimentar nuevas corrientes sin necesidad de rendir cuentas ningún Ministerio de Cultura, y de ahí el auge de "otras voces" en la poesía española a partir de la segunda mitad de los 90 (por ejemplo, los compilados por Eduardo Moga en "Poesía Pasión"). Esa es la paradoja, amigos.

    Agustín Fernández Mallo — 17-01-2006 19:01:24

  5. La poesía de la experiencia coincide plenamente con la política cultural de los socialistas, con el énfasis en la "normalidad" en todo. No seamos raros, eccéntricos, marginados, experimentales, sino normales, "europeos."

    Jonathan Mayhew — 17-01-2006 20:03:21

  6. La poesía, así llamada, de la experiencia tenía su encanto, hombres: eran agradables yogures de variados sabores... dentro de una compacta uniformidad. Yo he disfrutado leyendo poemas, así llamados, de la experiencia mientras me tomaba un zumo de piña (¡o una cervecita!) frente al mar. Te producían unos arañacitos en el cerebro muy entrañables. Eran libros para leer como el periódico: pasabas un buen rato y a otra cosa, mariposa. Ninguno va a durar lo que Gil de Biedma: porque el 99% de los poemas, así llamados, de la experiencia publicados hubieran sido considerados por Gil de Biedma meros borradores. La diferencia entre Gil de Biedma y los, así llamados, poetas de la experiencia, es la misma que hay entre Branssens y Victor Manuel... con la desgracia añadida de que no hubo un solo Victor Manuel, sino cientos e incluso miles de Victor Manueles.

    Atleta — 17-01-2006 22:10:30

  7. En cuanto al poema en prosa, reconozco que siempre he sido un mal lector de poemas en prosa. Han solido asfixiarme. El poema en prosa ha solido tender hacia el recargamiento barroco. Pero tendré que mirar esa antología: seguro que hay otras líneas de las que no estoy al tanto. En realidad, sólo he gozado con los poemas en prosa de Baudelaire y de Cernuda, que me pillaron en el momento adecuado. Ah, y con "Pez soluble" de Breton. En cuanto a Umbral: es un gran escritor que ha tenido la negligencia de escribir millones de veces la misma página... y cada página nueva le restaba valor a las páginas anteriores, en una locura inflacionaria que es su auténtica tumba.

    Atleta — 17-01-2006 22:19:19

  8. Yo también me he preguntado por esa paradoja de por qué, en algún aspecto, los socialistas entendían también la poesía de la experiencia como de izquierdas, y sólo me lo explico viendo esporádicamente al señor que presenta estravagario olvidar, una vez tras otra, el nombre del escritor que tiene delante para, acto seguido, preguntarle con sonrisa -un tanto tontorrona- si los de su generación tomaban copas... De todas formas aunque naciera la poesía de la experiencia en la era sociata su consagración y satrapía tuvo lugar bajo el cielo de aznar. Además quién dice que a la derecha no le importa la poesía si el propio aznar se dice poeta secreto y declaró a Luis García Montero y otros como lecturas de su mesilla de noche... y la lista es larguísima (tal vez alguien se anime a dibujarla). Estoy con atleta en todo lo que dijo sin desdeñar lo agradable de los arañacitos en el cerebro... y la teoría de Agustín de la mutación amo-esclavo que vierte una poesía reaccionaria me parece fascinante

    Baudrillard — 18-01-2006 00:34:56

  9. Ory explica a Beckett.
    Jenaro Talens, en un ensayo reciente, explica la poesía de Beckett como fruto de una pérdida de lenguaje, que incorpora en sí mismo las dudas y titubeos del autor, de un yo en descomposición. Carlos Edmundo de Ory lo explica con generalidad, sin referirse a poetas en concreto: “hoy en día, el lenguaje articulado perdió la nobleza de su propio ritmo. Queda la tartamudez poética, el lenguaje imposible, esencialmente elíptico, fragmentario, como único idioma rebelde de la desesperación del habla”. Completa Antonio Méndez Rubio, de quien recojo la cita de Ory: “el poema en prosa (…) implica un momento de inquietud, de impropiedad, de imposibilidad y desesperación que resulta vital para la tarea poética”.

    vicente luis mora — 18-01-2006 09:05:26

  10. Una aclaración: cuando he dicho que para la derecha la poesía no existe, no me refería, obviamente, a que la gente de derechas no leyera poesía, sino a que "oficialmente, para las Instituciones Culturales deja de ser una práctica ya no relevante, si no existente". Y eso, en cierto modo, a los que tenemos un pensamiento más bien anárquico, investigamos nuevas formas de articular la palabra y vamos por libre, en vez desesperarnos por no figurar en las litas de acreedores de sonrojantes subvenciones, nos produce beneficios.
    Sobre lo de Estravagario..., en fin, sin comentarios.

    Agustín Fernández Mallo — 18-01-2006 11:24:08

  11. Sincereamente, no creo que al poder político le interese una forma de comunicación (la poesía) que no tiene ninguna influencia social, cultural o histórica. Si habláramos de novela o de cine, lo entendería. Pero me parece de una puerilidad impropia de un hombre culto la idea de que el socialismo español apoyó o propició la poesía de la experiencia. Eso es no tener ninguna experiencia de la política activa.
    La poesía hoy en día es un arte tan minoritario e intrascendente que es como si habláramos del ganchillo o de la cría de champiñones silvestres.
    Seamos rigurosos. Seamos un poco más serios.
    Entiendo la crítica de carácter literario e ideológico a la poesía de la experiencia, y yo aquí no la estoy defendiendo, pero soy un hombre de pensamiento riguroso y me parece inaceptable puerilidades como las que he leído, y es una puerilidad pretender que el socialismo gobernante de los años ochenta propició la poesía de la experiencia. Eso lo escribe un alumno mío de doctorado y lo suspendo.

    José — 18-01-2006 11:59:11

  12. "Propició" no, sino que "potenció", y hasta extremos de apropiarse de esos autores para confeccionar discursos electorales con citas explícitas. De hecho vuelve a hacerlo escandalosamente: mira en la tele un programa de "cultura" y verás que quizá el que suspende en este caso eres tú.
    Por otra parte, totalmente de acuerdo en que la poesía hoy por hoy no tiene más influencia "real" en la sociedad que el punto de cruz, lo que equivale a decir que es un arte muerto.
    Un saludo

    Agustín Fernández Mallo — 18-01-2006 12:21:39

  13. No es lo mismo que tal autor salga en la tele porque es amigo del director del programa o lo que sea, que toda una afirmación de caracter socioliterario, que es lo que has hecho antes. Que tu situación personal de poeta en combate, situación legitimísima, no caiga en afirmaciones históricamente imposibles de demostrar.
    El socialismo español en el poder, o la derecha en el poder (Aznar leía en publico a García Montero) no necesitan de la poesía. Hombre, por dios, necesitan más de cualquier otra colectividad que la de los poetas. Insisto en que la involucración de tesis políticas en un debate de combate estético no se haga a la ligera.Llevamos desde Luckacs muchísimas páginas, miles de páginas escritas sobre esto, y aquí no hay tal.

    José — 18-01-2006 12:30:41

  14. Francamente, José, sigo sin estar muy de acuerdo contigo, salvo en una cosa: que es mejor no mezclar en este debate cuestiones socioliterarias; de hecho, es la primera vez que salen, y ha sido por una afirmación que hizo alguien que responde al sobrenombre de Baudrillard, y con la que algunos no estamos de acuerdo.
    Por mi parte, a mí lo único que me interesa es escribir y desarrollar mi poética hasta que me canse o deje de divertirme o encuentre algo mejor que hacer. Quién esté en el poder me preocupa poco o nada porque creo que si hay algo de talento tarde o temprano éste sale, y si no hay talento, ya puede potenciarte la política que sea que tarde o temprano el tenderete se te viene abajo. No hay que tener prisa.

    Agustín Fernández Mallo — 18-01-2006 13:03:49

  15. Tanto la izquierda como la derecha necesitan la poesía como una especie de "capital cultural" (Bourdieu). Si no, ¿por qué hacen alarde de sus lecturas políticos como Aznar?

    Jonathan Mayhew — 18-01-2006 15:39:20

  16. No mezclar cosas socioliterararias con la poesía es muy arriesgado y, en cierta forma, es un enfoque premoderno en el sentido más conservador, o normalizador, si se prefiere, del término. Rimbaud, Pound, Eliot, Pessoa y Celan, por ejemplo, propician una lectura política (sociohistórica y socioliteraria) y sus avatares biográficos y de recepción crítica lo demuestran. Creo que a lo que se refiere Agustín F.M. es que el oportunismo político le hace mucho daño a la creación artística en general, y en eso estoy de acuerdo. Probablemente y, sólo en ese sentido, el Tercer Mundo tiene más independencia creativa al no contar con ningún tipo de tentaciones (premios, subvenciones, contratos, etc.).
    Sobre el poema en prosa: en cierta forma, quizá en la dicotomía que reconoce Vicente se puedan también establecer otras características: los poemas en prosa que quieren fundar una realidad verbal autónoma y los que, mediante el texto híbrido, apelan a mayores zonas de la realidad, esa que no encaja en el verso.

    Martín Rodríguez-Gaona — 18-01-2006 17:03:11

  17. ¿Por qué excluir nada del debate tan interesante que se plantea? Creo que eso sería enormemente sano. Lo que se puede hacer es comenzar a hablar bajo pseudónimos como hace Baudrillard si consideramos que eso puede dar más libertad al asunto?

    Voltaire — 18-01-2006 17:29:07

  18. ¿Qué quiere decir con "más libertad", Voltaire? ¿Tú no tienes libertad? ¿Yo no tengo libertad? O lo que quieres decir, más bien, es: ¿por qué no escribir bajo seudónimo y así puedo poner a caldo a quien quiera sin perder los beneficios que pueda procurarme su amistad? ¿Por qué no hablamos de la poesía de experiencia, pero anónimamente, no vaya a ser que nunca gane un premio importante?,

    Mira: a mí eso me parece, por orden: una cobardía, una chorrada y... una falta de seguridad intelectual. Yo no ganaba nada, en principio, aludiendo el otro día, en El Cultural, a la falta de riesgo y la condición acomodaticia que dos editoriales muy conocidas, Visor e Hiperión, sostienen en los últimos años. Mucha gente me ha alabado mi "valentía" por decir eso, y a mí un poco más y se me funden los plomos. ¿Valentía? Decir lo que uno piensa, ¿es valentía? Yo pensaba que eso se llamaba honestidad, o eso que otros llaman sinceridad. ¿Qué es lo que pasa en la poesía española, que no se pueden llamar a las cosas por su nombre, que no se pueden citar, ni para bien ni para mal, apellidos, que no se puede criticar nada públicamente y que sólo es concebible el elogio recatado hacia ciertos popes? ¿Pero es que nos hemos vueltos locos? ¿Crees que se puede hacer un debate de verdad, de ideas, con seudónimos? No, Voltaire, no. La libertad se la gana uno. Si quieres libertad, no te refugies en el anonimato: despégate de la necesidad de ESTAR, como yo estoy despegado desde hace tiempo, y verás como puedes decir lo que quieras (dentro de un respeto y, ojo, de un conocimiento) sin temor a las represalias de ningún pope, de ningún suplemento, de ninguna editorial. Y si te represalian... peor para ellos, porque son ellos los que sacan la pata, no tú. ¿Quieres libertad para hablar de poesía española? Concédetela, macho, concédetela. Nadie más que tú puede dártela.

    vicente luis mora — 18-01-2006 18:06:18

  19. No me gusta utilizar seudónimo porque me parece cobarde. Bueno, no critico a los que sí los utilizan; pueden existir buenos motivos individuales que desconozco. Digo solo que para mí, sería una cobardía, y más cuando se habla de política. Así que no me disfrazo de Diderot ni de Rousseau.

    Jonathan Mayhew — 18-01-2006 19:07:31

  20. Lo queramos o no lo cierto es que hay miedo y muchos no dirán lo que piensan más que así. No podemos juzgar lo que ellos se juegan, tal vez debes dar gracias de encontrarte en una situación que te permite esa libertad.

    Voltaire — 18-01-2006 19:22:53

  21. Otro factor es la responsabilidad. Tomar responsabilidad por lo que uno dice es fundamental, aun si el seudónimo daría más libertad. Pero ¿qué clase de libertad es esa, la libertad de decir cualquier cosa, pero sin firma propia?

    Jonathan Mayhew — 18-01-2006 20:10:35

  22. eh... eh... eh...! pero qué veo, si va por mí, yo no me he excusado en el anonimato de mi alias para despotricar de nadie (creo que no lo he hecho, no?). Simplemente no soy nadie y mi nombre real os diría tan poco como mi nombre ficticio eso es todo.

    Baudrillard — 18-01-2006 23:41:33

  23. totalmente de acuerdo con J.B.

    larsen — 19-01-2006 10:55:50

  24. Queridos amigos anónimos, como veréis, nunca he puesto objeciones a que acudan a la página posteadores o anotadores con seudónimo; y queda claro que vosotros no venís (como vinieron otros) a insultar a nadie. Dicho esto, os pregunto, con toda cordialidad: incluso en el caso de que no conozcamos vuestro nombre, ¿no se llena vuestro nombre de contenido por vuestra propia opinión? Es decir: quién era Jonathan Mayhew antes de comenzar a escribir o a opinar? ¿Quién era yo? A lo mejor no somos mucho, hablo sobre todo por mí, pero se ha creado una imagen por la cual VLM es "crítico", después de operar, con su nombre y apellidos, como tal. Podéis seguir en vuestros Voltaire, larsen o Baudrillard, pero dotar a vuestros nombres de contenido "público" depende sólo de vosotros, de que sostengáis opiniones válidas y contrastadas durante el tiempo necesario. Eso es lo que dirá "algo" de vosotros, y no vuestro nombre concreto. Pero sois libres para seguir en el anonimato, incluso sois libres para sentir "miedo", como dice Voltaire, algo que me ha sorprendido. ¿Miedo de qué, de quién? ¿Miedo a perder qué? ¿Posibilidades de publicar? ¿Premios? Pregunto: ¿Merecen la pena publicaciones y premios que dependen de la corrección política, de no poder decir lo que uno piensam, de no meterse con ciertos editores o con ciertos popes? Allá cada cual. Yo tengo mi decisión tomada al respecto. Coincide con aquellos versos memorables de "La venganza de don Mendo", una farsa que me encanta, y que sólo contiene un momento serio, ese en que don Mendo contesta a su antigua amada: "Honor que otorga el favor, / ¿para qué, si no es honor?".
    Pues eso.

    vicente luis mora — 19-01-2006 11:25:47

  25. Sobre si es necesario abrir un debate serio, anónimo o firmado, sobre los motivos de la preponderancia de cierta poesía en España:en 1995, en la Residencia de Estudiantes, se organizó un seminario llamado "Raíz de Treinta" en el que intervinieron Miguel Casado y Roger Wolfe, entre otros (creo que Jorge Riechmann también estuvo), presentando ponencias en las que criticaban la hegemonía de la estética dominante. El debate, la refutación y la disidencia existen tempranamente, las razones por las que esto no cala en el lector son, me parece, probablemente más interesantes (y urgentes).

    Martín Rodríguez-Gaona — 19-01-2006 13:33:27


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