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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

08-01-2006 13:43:11

Notas sobre Villoro

Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Juan Villoro
El disparo de argón; Anagrama, 2005


En la página 46 de esta novela hay una frase que la resume en parte: "la clínica fue diseñada como un paradigma de modernidad. Sin embargo, pocas cosas son tan pasmosas como la modernidad detenida". En realidad, es aplicable a muchas cosas más: al excelente poemario de Juan Andrés García Román Perdida latitud (Hiperión, 2004), que acabo de leer, y a buena parte de la poesía, narrativa y crítica actuales. Pero en el caso de Villoro el pasmo no es incomprensivo (como en el poemario de García Román, tan sorprendentemente antiguo, a pesar de su calidad), o distante (lo que me genera el estado de cosas general), sino de admiración. Sí, El disparo de argón es una novela a la antigua. No, la obra no es una cima del posmodernismo literario ni busca ahondar en los caminos posteriores al mismo, sino que se vindica como modernidad detenida, como roman francés, como narración tradicional, pero... qué altura, qué maravilla, qué complicidad en el lector. No se debe criticar por oposición, pero como esto no es una reseña al uso del libro, sino una nota de lectura, diré que Villoro es el ejemplo perfecto de antítesis de Bolaño, todo aquello que a Bolaño le hubiera gustado ser y no pudo. Un gran narrador, con mayúsculas, dentro de un prototipo de novela europea, culta, amena e intelectualmente rigurosa. Pero claro: como suele decirme un crítico mayúsculo, que prefiere de momento el anonimato, es normal que esto sea así, y que Villoro sea infinitamente superior: es un hombre formado, cultísimo, ducho en otras lenguas, capaz de traducciones solventes de la alta modernidad alemana, ensayista serio y capaz, alguien que ha querido pertecharse de todo lo necesario para juntar lo mejor de Hispanoamérica (el lenguaje literario libre, la imaginación prodigiosa, el gusto por narrar) y lo mejor de Europa (la habilidad para incardinar tradiciones, la preferencia por una alta cultura que no tiene nada que ver con el elitismo social o cultural sino por la visión elevada, omnicomprensiva y exigente sobre las cosas más comunes). El resultado es una novela actual y que a la vez, parece de otro tiempo. Algo que pasa en el presente pero que actúa en la eternidad, o en la Antigüedad, como quería Borges. La de Villoro en El disparo de argón es, declaradamente, una poética de gases nobles, de estados en suspensión y efectos retardados, de constitución de lo sólido desde lo gaseoso, del milagro sublimativo (sublimación química, pero también estética). No sé si estoy dejando claro que es uno de los tres o cuatro mejores narradores vivos en castellano. Espero que sí.

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Comentarios

  1. 100% de acuerdo, Vicente, con esta nota (apresurada, fruto, me da, de la emoción). Villoro es el 'amigo guapo' de muchos otros que publican -¡y publicaban!- en Anagrama (sin que los esté rebajando por este comentario), un narrador del que, de no compartirla, olvidaríamos la lengua en la que escribe, el lugar donde escribió, el año de su nacimiento.

    Sobre tu nota, una sola frase me ha chocado y quizá rechinen ahora (como el eco) frases similares de este blog que me tiene enganchado:
    "No, la obra no es una cima del posmodernismo literario ni busca ahondar en los caminos posteriores al mismo(...)"

    Y es que a veces me da la sensación de que con demasiada frecuencia se tiene esta premisa como 'necesaria' a la hora de evaluar, o presente al tiempo de leer.

    Pero como no voy a debatirlo con datos sino con impresiones, y como aquí se trata de intentar eso, prefiero seguir como lector, al otro lado del muro, sonriendo, y estando de acuerdo en tantas cosas contigo, como hasta ahora.

    Un saludo,

    paul m viejo — 08-01-2006 23:49:53

  2. Querido Paul, pensé mucho esa frase antes de escribirla. No hay que pensar que una obra es mejor que otra, incluso del mismo autor, porque sea posmodernista. Creo que eso está claro.
    Dicho esto, algo añado con la máxima contundencia: una obra que ya se pregunta, desde sí misma, por lo que hay DESPUÉS (odio las mayúsculas, pero los comentarios no permiten cursivas ni subrayado) de modernidad y posmodernidad sí tiene, a mi juicio, un altísimo plus o valor añadido, que no debe pasar al crítico por alto. Es una obra que se pregunta por su tiempo, una obra de poética presente, consciente de su arte, y que intenta superar los límites del mismo. Piensa en el Quijote, el Ulysses, el Orlando, en la Recherche, en El hombre sin atributos, en Arco iris de gravedad, y dime la única cosa que tienen en común, amén de ser libros impresos.

    vicente luis mora — 09-01-2006 08:39:09

  3. ¿No crees en el sentido de lo que apuntas que "El testigo" es más "post" aunque parezca también de factura tradicional? Su análisis de los medios de comunicación mexicanos, la telenovela, la suplantación, el simulacro al fin, etc., me parecieron más "modernos" que en "El disparo..."

    Jordi C. — 12-01-2006 14:19:36


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