Una posibilidad de crítica al crítico
Encuentro en el último libro de ensayos de Jordi Doce (Curvas de nivel; Artemisa Ediciones, La Laguna, 2005), uno titulado "Vamos a ciegas" donde, a partir del conocido artículo de Juan Goytisolo "Vamos a menos", desglosa una serie de reflexiones sobre la crítica española. Entre ellas encuentro este interesante párrafo:
"Goytisolo propone como remedio la creación de un Defensor del Lector Literario, encargado expresamente de 'señalar los usos y abusos de nuestro particular Parnaso'. No sé si menosprecia un tanto la capacidad del lector informado para defenderse por sí solo: pienso que bastaría con que los suplementos ofrecieran una o dos de sus páginas a sus lectores insatisfechos o disconformes. Últimamente se han escrito cientos de folios sobre el valor y función de nuestra crítica pero nadie ha señalado esta carencia fundamental: la imposibilidad del lector o del propio autor de responder por escrito al juicio de sus comentaristas. La impunidad de que gozan los críticos es asombrosa y desde luego pone en entredicho todas sus defensas".
Creo este razonamiento muy valioso y de gran interés, desde luego. De ahí que piense que un blog es una de las formas más adecuadas para la crítica literaria, porque permite la disensión general e instantánea. Por supuesto, habrá cierta mediación, cierto tamiz y cierto filtro, porque ningún periódico publica cartas al director que contengan insultos o difamaciones. Aquí hay menos restricciones aún que en un periódico. No pido el D.N.I., ni siquiera el nombre real, para colgar las opiniones. Los sujetos huecos, desestructurados, los que no están, los que mienten, los que fingen, tienen aquí cabida. Nombres y seudónimos, como puede verse al margen, se alternan. Recibo muchos comentarios injuriosos que no aparecen, pero todos los que cumplen unos mínimos requisitos de educación y respeto (y a veces ni eso, hay decenas de ejemplos colgados), acaban publicándose en el blog. Este Diario de lecturas no es un espacio para el libertinaje, ni para que los descerebrados dejen sus deposiciones, pero sí es un espacio de libertad, de crítica a la crítica. Ni que decir tiene que si alguien quiere hacer consideraciones generales sobre crítica literaria española, éste es su sitio. Si quiere colgar juicios sobre novela, poesía o ensayo contemporáneo, no tiene más que escribir. Los que se dedican a insultar se excluyen solos. Los demás, en esta página sois, somos, libres.