Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

07-12-2005 11:06:48

José María Micó

Categoria: GeneralVicente Luis Mora


José María Micó
La sangre de los fósiles; Tusquets, Barcelona, 2005.


Como “sustancia de origen orgánico más o menos petrificada” define el D.R.A.E. el fósil, aunque para el caso que nos ocupa, el último poemario de José María Micó (Barcelona, 1961), el fósil es más bien definible como “materia viva + tiempo”. Y las tres ideas (materia, vida, tiempo), con sus negaciones complementarias (idea, muerte, fugacidad) organizan también estructuralmente este libro, dividido en tres partes. Alguna de las piezas incluidas ya era conocida, como la parte VI de “Divieto di sosta”, publicada en Verdades y milongas (DVD, 2002) bajo el título de “Para entender el soneto de la página siguiente”.
La Antigüedad está presente desde el título, y hasta el final; no sólo en un sentido histórico, o incluso paleontológico, sino también artístico. El erudito Micó, gran conocedor de la tradición lírica, no sólo española sino latina, retoma muchos de los topoi procedentes de la tradición elegíaca. Así, se rescata al “descaminado, enfermo, peregrino” caminante de Góngora, uniéndolo al explorador dantesco del Infierno (p. 137). O, en un poema como “Ser nacido”,

Verás, la flor del tiempo
se deshoja en tu mano,
en tu mano florece,
no florece por ti,
no la deshojas tú,
y abandona en tu mano sus semillas
para certificar que las perdiste.

se retoma el topoi floral del conocido poema del latino Ausonio, "Sobre las rosas nacientes": “yo estaba sorprendido de ver el robo implacable del tiempo huidizo, / de contemplar cómo envejecen las rosas apenas nacidas (...) nos robas ante los ojos mismos los obsequios que muestras. / Apenas tan larga como un solo día es la vida de las rosas; / tan pronto llegan a su plenitud, las empuja su misma vejez”. Imagen simbólica que se repite cíclicamente; y que acoge Gómez Manrique en las Coplas para Diego Arias de Ávila (s. XV), en unos términos parecidos a los de Micó:

¡Oh, tu, en amor hermano,
nascido para morir,
pues no lo puedes fuyr,
el tiempo de tu vivir
no lo despiendas en vano;
que vicios, bienes, honores
que procuras,
pássanse como frescura
de las flores!

Por supuesto, no hablamos de versión, sólo de paralelismo, de navegación en un mar afín de recurrencias, tropos y asociaciones simbólicas. Porque Micó no es un poeta elegíaco al uso, es un autor que en otros textos (pienso en varios poemas de La espera, 1992) es decididamente posmoderno, y por ello y por su condición de catedrático de literatura, es poco sospechoso de no ser consciente por completo de la más pequeña de sus decisiones. Hablamos no de seguimiento plano de una tradición, sino de rescate espigado de la misma, de consciente ahondamiento en temas, tonos y modos que la poesía occidental mediterránea viene sancionando desde hace siglos, y que le emparenta con la poesía elegíaca meditativa contemporánea (no con Marzal o Gallego, sino más bien con Brines, el último Caballero Bonald –quizá el más próximo a Micó–, Sánchez Rosillo o Fernando Ortiz). También se rescatan formas, estrofas antiquísimas, de nuestra lírica, como el soneto (p. 113), y de ajenas, como el anciano haiku (“Sucesiones”). De este modo, esos topoi y estructuras son fósiles también, temas en mayor o menor proceso de petrificación a los que Micó extrae aún su sangre primigenia, sus líquidos vitales, permaneciendo así, si no su vida, si al menos una apariencia de duración, de permanencia, de sombra en el tiempo.
En numerosas ocasiones, el poema se convierte en un campo libérrimo donde el autor, amén de trasladar una historia concreta, interviene colocando algunos aforismos, sobre todo al final. Claro ejemplo sería “La noche triste”, que acaba con estos dos versos: “sé que todas las muertes / acaban pareciendo naturales”, o un apunte culturalista de la última parte, que termina así: “la edad nos instruye en la tristeza”. O el impresionante “Octavo fósil”, donde Micó es capaz de poner voz, por ejemplo, a un amonites agonizante: “cuando despierte, / el mar será una inmensa / playa vacía”. Otras veces el aforismo se vuelve sentencia y es menos afortunado, no sólo por su dogmatismo, sino por su previsible conceptismo barroco: “toda estancia es un tránsito. / Todo viaje se convierte en fuga. / Toda fuga es un fin que no se alcanza”, aunque no olvidemos que estamos ante un gongorista (que no gongorino) profesional.
Esa tendencia a la contraposición fácil, así como ciertas piezas que podrían ser suprimidas sin el más mínimo perjuicio al conjunto (p. 101, p. 129), son las escasas partes débiles de un poemario serio, maduro, bien construido, con notables aciertos puntuales, cuyo dolor sereno y contenido es, también, la mejor manera de homenajear a toda una tradición grecolatina escéptica, desencantada con la edad, ocupada y preocupada en el tiempo, y con el Tiempo. Un fósil del que sigue manando, como vemos, sangre todavía viva.

Trackbacks

Trackback URL para este post

Comentarios

  1. Parece una poesía que, por "posmoderna" que sea, mira hacia el pasado, no al presente ni al futuro. No me acaba de convencer, por lo menos en los pocos fragmentos citados aquí. No me atrae tanto la poesía, por bien escrita que sea, que me instruye en lo que ya se sabe: "la edad nos instruye en la tristeza."

    Jonathan Mayhew — 07-12-2005 19:18:09

  2. "La sangre de los fósiles" no es un libro posmoderno, "La espera" sí. A ver si te transcribo alguno de los poemas de "La sangre...", ya verás como es un libro espléndido, Jonathan. Es normal que algunas cosas te suenen ya oídas, pero es que eso es consustancial a la poesía elegíaca, como bien sabes. Ahora, reconozco que si no te gusta la poesía elegíaca mediterránea, bastante repetitiva en tonos y temas, ningún poema terminará de convencerte. Yo prefiero otras líricas, como creo que queda claro en el blog, pero un buen tono elegíaco de vez en cuando es agradecible como lector. Y Micó es de los que mejor lo hacen entre los poetas españoles de mediana edad.

    vicente luis mora — 07-12-2005 20:53:44

  3. Ninguna tradición es repetitiva por definición. O tal vez todas lo sean. Observo que hay muchos sucedáneos de Brines en la poesía española reciente. No es que no me guste esta tradición en particular (me gusta Brines, por ejemplo), sino que no me atrae la imitatación excesiva de ciertos modelos, aun dentro de tradiciones que admiro. Por ejemplo, no me gusta que haya tantos imitadores de Valente y de Gamoneda, poetas que admiro mucho. Tal vez sea normal que haya siempre dos o tres voces fuertes--y lo demás más o menos imitación o variación. Micó es obviamente experto en el estilo que practica.

    Jonathan Mayhew — 08-12-2005 00:21:10

  4. El mimetismo es intrínseco al arte. Por otro lado, creo que siempre es mejor considerar a un autor por sus textos al completo, es decir, mediante una lectura cronológica de su obra, o de la parte más representativa de ella. "La sangra de los fósiles", como lectura integral, es un libro que se defiende por sí mismo. Y Micó, como poeta con cuatro libros publicados, también se defiende por sí solo. Otro tema es si debería o no dar el salto a una poesía más radical y personal, como yo considero, en la línea de Juan Ramón Jiménez o de Paul Celan (Valente, a mi juicio, un mal imitador suyo). Tiene un dominio técnico (ahí está su reciente traducción del Orlando Furioso) y un conocimiento de la tradición como para hacerlo. ¿Custión de ambición? ¿de tiempo? Pero está en todo su derecho de no hacerlo.

    Jordi C. — 08-12-2005 08:40:39

  5. Totalmente de acuerdo contigo, Jordi (salvo en lo de Valente).

    vicente luis mora — 08-12-2005 10:07:12

  6. Decir que el arte es intrínsecamente imitativo, aunque no es completamente falso, tampoco nos permite distinguir entre Celan (¿A quién imita Celan?) y sus imitadores, buenos o malos. (Valente es mucho más que un imitador de Celan, aunque a veces lo es. A veces es buen imitador de Beckett). Entre Brines, que rehace una tradición elegíaca de forma bastante original, y Micó, que trabaja dentro de una tradición establecida.

    Jonathan Mayhew — 08-12-2005 15:52:57

  7. Perdona, entendí que no habías leído el libro de Micó...

    Jordi C. — 08-12-2005 15:57:24


Recordar datos