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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

31-10-2005 11:49:41

Antología y ontología

Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Antología y ontología: el ser como estar

(Cuelgo este artículo, que acabo de publicar en el nº 8 de la revista Señales de humo, setp. 2005, dirigida por José Luis Morante, por si es de vuestro interés)

Creo que nuestra poesía, sobre todo la más joven, se halla presa de un agudo conflicto existencial. ¿Hay, entonces, un nuevo retorno al humanismo, un angst generacional, una meditación pascaliana? Nada de eso. El existencialismo lírico patrio se resume en una especie de aforismo: si no estás en las antologías, no existes. En una conversación, un poeta bastante conocido y aun reconocido, me expresó su resquemor por no estar en La lógica de Orfeo (2003), de Luis Antonio de Villena. Más que su preocupación por estar o no en florilegios, algo para mi muy secundario, me sorprendió mucho el temblor que advertí en su voz, al creer que el suelo del Parnaso estaba quebrándose bajo sus pies. Tú no lo entiendes, me dijo, no es que yo quiera estar… No sabía o no podía terminar la frase. Si les parece, vamos a intentarlo nosotros.

En un ensayo inédito, estudio cómo el antiguo imaginario idealista parece haber encontrado en el ciberespacio el definitivo campo de juegos para su desarrollo ad infinitum. Incluso en campos tan empíricos como la economía globalizada la mayoría de los tratadistas ha verificado que, como decía Paul Volcker y ratificaba Castells, "la realidad es la percepción" (La sociedad red). Está claro que el adagio latino popularizado por el obispo Berkeley, esse est percipi –ser es ser percibido–, siempre ha tenido una especial importancia en el campo artístico. Las reglas del habitus descrito por Bordieu siempre tienen detrás la ansiedad / respaldo de la consideración ajena. Se lo decía Thomas Bernhard a Hofmann en sus Conversaciones: son los otros los que te hacen escritor. Pero el novelista austriaco se refería al rol de escritor, al papel del escritor en la sociedad, y nunca a la consideración interna, al íntimo reconocimiento como tal. Creo que la era de la imagen ha acabado con este modelo de escritor, o lo está dinamitando por debajo, por los más jóvenes. Veo en los poetas de menos edad una irrefrenable prisa no ya por publicar, sino por estar. En una paradójica e innecesaria retorsión heideggeriana, el ser es confundido con el aparecer, con el mostrarse en el horizonte de la existencia, con un “llegar a ser” que el mercado ya valora y respeta de la misma manera que el ser mismo. Estoy diciendo mal que el sistema de cosas (la cuestión crítica, la relativa industria editorial de la poesía, el valor sociológico de juventud, el desinterés de los analistas) hacen presentarse al joven en sociedad como un ya es porque un día será, tratándosele en términos editoriales o mediáticos de la misma manera que a los grandes ya consagrados. Pocas son las colecciones que discriminan a los aprendices de los demás (entre ellas, Pre-Textos, eso explica muchas cosas). Este es un modo perverso de entender el mester poético, desde luego, y los contaminados son muchos (poetas mayores, editores, el público sobre todo), pero las víctimas colaterales son precisamente esos poetas jóvenes que, sin estar sobradamente preparados, se ven ensalzados al trono jaspeado de la república de las letras. Ya conozco varios viejos de veintidós años y varios amargados de veinticinco. Son juguetes rotos, como los actores y actrices que Hollywood encumbraba a destiempo: hay que ser Claudio Rodríguez o Gimferrer para tener un éxito precoz y no perecer de soberbia y desinterés. ¿De verdad hay hoy los cincuenta o sesenta Claudios o Pedros que nos proponen tantas antologías de lírica joven? Sigue valiendo lo expuesto por T. S. Eliot en Sobre poesía y poetas: “cuando uno mira uno de estos libros, tiende a juzgarlo con criterios que no deberían aplicarse: a juzgar lo promisorio como si fuera una ejecución madura, y a juzgar la antología, no por sus pocos poemas mejores, sino a lo sumo por el nivel medio”.

Ser es ser percibido, para los poetas españoles. Ser es aparecer. La ontología se confunde con la antología. Los no seleccionados no existen. Eso lo saben muy bien los que quedan fuera, oigo decir. Y me preocupa. En principio parece que siempre hubiera existido la tensión entre los que están y los que llegan, y algo de eso hay. El poeta anónimo de cuyos temores hemos partido, ya podemos completar su frase, quería decir “no es que desee estar en La lógica de Orfeo: no soy lógico ni órfico, pero preferiría estar para que no empiece a comentarse que ya no estoy”. Pero en esta ansiedad de la existencia actual advierto perfiles nuevos, muy preocupantes. El primero: considerar que el valor de la propia obra depende de la estimación ajena. Segundo: llegar a hacer lo que sea por estar en esas selecciones. Tercero: confundir generalizadamente el mapa con el territorio (ya denunciado por Ruiz Casanova). Cuarto: la desesperación por hacer una antología, cuando las editadas no recogen sistemáticamente a un grupo (pienso en Carne picada, en La búsqueda y la espera, en Veinticinco poetas jóvenes y en otras), para que éste se haga visible. Y quinto y mucho más grave: la repercusión ética del fenómeno: ¿es el primer objetivo del poeta la difusión, el aparecer, o más bien debería ser la consecuencia? Lo digo porque esa ansiedad anto-ontológica por salir en reseñas, por aparecer en recuentos, encuestas, congresos y fotos, en algunos casos parece el fin teleológico de la escritura. ¿Por qué me da la impresión, más fuerte cuando mayor es la juventud del caso, que el objetivo de la escritura no es el hallazgo mismo, sino su repercusión, su eficacia mediática, su condición de medio para llegar al medio, su vocación de instrumento para situarse en el machito, su perversión en inversión especulativa (bursátil)? ¿Por qué no veo ansiedad en los jóvenes en lograr el visto bueno de los buenos críticos sino de los antólogos y poetas mayores influyentes? ¿Por qué ahora no se visita a Gamoneda como hace tiempo se visitaba a Aleixandre, por la pura admiración al maestro? ¿Por qué ya no me parece concebible una poetisa como Emily Dickinson, reacia a la publicación y al conocimiento general?


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Comentarios

  1. Estimado Vicente:
    Llevo tiempo leyendo este blog y nunca había salido de mi escondrijo no fueras (aplicando las leyes del mar) a hacerme saltar del tablón. Pero este post es una de las reflexiones sobre joven poesía más lúcidas que he leído nunca, y tras esperar un par de días a que una larga cadena de mensajes viniese a darle vidilla (y sorprenderme de que no ocurriera), he decidido dejar mi comentario por ver si tus ilustres lectores habituales se animan.
    Pasé el link a algunos amigos (todos jóvenes y todos poetas) y estuvimos charlando ayer sobre esta confusión de antología con ontología (juas). Aparte de risas y aplausos, nada que objetar. Absolutamente nada. La juventud es un bien de consumo tan susceptible de ser comercializado como cualquier otro, y los editores, criaturas cada vez más dadas al consumo de carne lechal, no hacen ascos a un yogurín, a poco que sepa escribir.
    Hay apuestas interesantísimas en los jóvenes poetas (generalmente su primeros libros), pero una vez que entran a formar parte del circo de los premios de poesía joven, las lecturas, las escuelitas, los lobbys locales, las antologías y todas las milongas de sobra conocidas, su única fijación parece ser la de seguir figurando, dado que al fin parece que alcanzan el nirvana y comprenden que su interés como autores radica: 1º en lo jóvenes y 2º en lo que escriben... Lo primero, todos sabemos, se va para no volver...
    Podría decir varios nombres de desinflamientos sonados, pero mejor me callo. Supongo que todo el mundo tiene algunos en su cabeza, y supongo que quienes han sufrido este resbalar progresivo hasta el nuevo anonimato se habrán preguntado muchas veces porqué se metieron en todo ese lío.
    Como bien dices, los neoJ.A.S.P. no son los responsables de la situación. Publicar a los treinta no es precisamente fácil y si muchos de los teens que han dado campanadas en los últimos tiempos, en lugar de diecimuchos o veintipocos, tuvieran 30 o 40 años, hubiesen necesitado muchos más argumentos para convencer a un editor de los que en su día necesitaron.
    De cualquier modo, no me parece del todo malo este dinamismo y renovación permanentes, de igual forma que no me parece del todo bueno que determinadas editoriales hayan blindado tradicionalmente sus colecciones a determinadas figuras y estéticas. En el centro, que decía tu amigo, está la virtud.

    P.D. Con respecto a l@s Emily Dickinson, haberl@s, háil@s, solo que ahora mismo deben estar corrigiendo como poses@s algún poemario eternamente en ciernes.

    Abrazos y gracias por los ratos que paso leyéndote.

    Polizón Saleunratito de la Bodega. — 03-11-2005 15:12:57

  2. Pero es que, amigo Polizón, también los que publican deberían estar ahora mismo "corrigiendo como poses@s algún poemario eternamente en ciernes", en vez de cerrándolo apresuradamente para enviarlo al premio más dotado, o más visible en prensa. ¿Te acuerdas de lo que decía Horacio en su Ars poetica, dejar 8 años los libros en un cajón, para retomarlos con distancia? Bastaría si fueran ocho meses...

    vicente luis mora — 03-11-2005 18:04:45

  3. Cuánta razón le asiste caballero... Y, como dice su amigo “los atrevimientos del genio y los escollos de la ignorancia” cuántas obras consiguen colocar año tras año en las editoriales...
    Pero bueno, al fin y al cabo, todo depende de lo que uno pretenda con su obra. Hace ya algunos años me dijo un vedette del star system de los superventas: “Pero chaval, ¿Tu qué quieres, ser escritor o ser famoso?. Porque hasta que no lo sepas, no vas a saber lo que tienes que escribir”...
    Y es que, como bien dices, para muchos de los pibes de mi generación y de generaciones posteriores, “el objetivo de la escritura no es el hallazgo mismo, sino su repercusión, su eficacia mediática, su condición de medio para llegar al medio”. En un mundo en que que los iconos de la modernidad caducan a los 26, l@s chavalin@s no persiguen el reconocimiento a largo plazo, ni mucho menos el hallazgo estético, sino el éxito, los flashes, y algunas reseñas con fotito por aquí o por allá (que tampoco ocupa la poesía tanto espacio en los diarios) cada vez que abran el pico.
    Nadie irá a visitar a Panero (me quedo con Panero), porque su vida y su obra son la antítesis del glamour, pero si vas a visitar la cama del vedette del star system que te menté hace unas frases, creerías haberte colado en un parvulario.
    Y es que Vicente, tú como jurista deberías saber que la juventud es circunstancia atenuante en casos de súbito afán publicatorio, y que a todos los que tuvimos acné nos dio alguna vez que otra por imaginarnos ganando un Hiperión o un Dvd rodeados de flashes y ansiosos periodistas cual Divine en la movies de John Waters.... A algunos nos puede la prudencia (o el miedo a terminar arrepintiéndonos de lo publicado) y a otros el deseo de ser vistos.
    De cualquier modo no es el iluso-a yogurín-a que envía su original al que hay que flagelar por inconsciente sino a aquellos que, entre los tropecientos que se presentan a los premios, eligen, a veces, los que eligen.
    A l@s pib@s que apresuradamente reciben coronitas de Laurel no me queda más que felicitarlos, simpatizarl@s porque suelen ser la parte menos corrupta de todo el mundillo, leer sus textos por ver si entre ellos hay algún genio, y hasta cierto punto, compadecer su súbita situación de preeminencia, porque son las mayores víctimas de ese mercadeo de vanidades y amiguismos, y al final, después de que se acaben los festejos, todas esas puertas que de pronto se abrieron ante una carita de “yotambiennacíenel83” y un puñado de poemas interesantes, terminan siendo como los cupones de premio de los grandes supermercados, que si rascas la estrellita de plata, comprendes, que casi nunca, las estrellitas son de plata ni tienen nada debajo.

    Polizón Saleunratito de la Bodega — 04-11-2005 00:21:44

  4. Tienes razón, muy bien, nada puede añadirse a lo que dices. Gracias por tu amena e inteligente aportación.

    vicente luis mora — 04-11-2005 08:43:20

  5. Gracias a ti, Vicente.Por tu bitácora y por tu amabilidad.
    Por cierto, precioso el post sobre poetas suicidas. ¿Recuerdas lo que decía Horacio al respecto?.
    Un abrazo

    Polizón Saleunratito de la Bodega — 04-11-2005 11:15:11

  6. "Que los poetas tengan el derecho y que se les permita morir; el que salva a uno que no lo quiere hace lo mismo que si le matara"; Horacio, Ars poetica. Acojonante, ¿verdad?

    vicente luis mora — 04-11-2005 11:52:49

  7. Lamento volver a poner pegas, pero esta vindicación del baulismo que os traéis entre manos peca un poquito de inmovilista. Sin dejar de estar de acuerdo con vosotros por completo con que el 90% de lo que se publica debería haberse quedado en ese baúl para no salir jamás, creo que los futuros poetas que le van a dar la vuelta a toda la tortilla y van a volver a poner a la poesía en el lugar que le corresponde (esto es, en el Centro), desarrollarán estrategias con respecto al Mercado mucho más lúcidas y activas que lo Pessoano, es decir, no se sentirán cohibidos, sino que emplearán la promoción, las leyes del mercado, la creación de personajes o las luchas entre escuelas para dar matices nuevos a su obra (que es algo que se vuelve a definir, recordemos, con cada lectura). Estos poetas futuros usarán menos, creo, del beatus ille que de los ejemplos de, digamos, L.M. Panero (que ha sabido hacer del malditismo de su personaje un reclamo como vehículo de su obra) o Clem Sissay, el poeta mancuniano que ha protagonizado varias campañas de publicidad (su foto sonriente llegó a salir en todos los autobuses de Manchester, anunciando un bono-bús, y sus poemas en plaquetas podían leerse dentro de esos mismos autobuses). Una vez más la palabra viene al caso: posmodernidad.

    Horacio — 04-11-2005 18:24:23

  8. Pues en tal caso, Horacio, tendremos una poesía tan presa del mercado y de tan patético plubicitarismo como nuestra narrativa patria, que convierte en estrellas rutilantes a periodistas, actrices y actores, presentadores de telediario, antiguas folclóricas, malos historiadores venidos a malos escritores, etc. Se necesitará indispensablemente el agente literario y ser guapetón para vender y aparecer en portadas. Parece que eso te parece bueno. A mí me da pánico. ¿Has mirado las listas de ventas de "ficción"? Hazlo. Y ahora mira las de poesía. Aunque estas últimas son falsas (los libreros y, sobre todo, los poetas metidos en los suplementos culturales, ponen como más vendidos a sus amigos o mejores clientes), aún se respira cierta coherencia: de lo expuesto en la lista de más vendidos en poesía, 9 de cada 10 son, efectivamente, poesía; de lo incluido en la de "ficción", sólo uno de cada diez, dos en el mejor de los casos, es literatura. Tú verás qué tipo de panorama literario quieres: uno regido por el mercado, u otro regido por la calidad y afectado por el mercado. Yo tengo clara mi opinión al respecto.

    vicente luis mora — 04-11-2005 19:28:34

  9. Por cierto, supongo que te refieres a Lemn (no Clem) Sissay, el poeta-performer inglés. Este tipo de poeta, a medias entre el recitador, el clown y el trovador, se lleva mucho ahora, sobre todo en festivales internacionales, donde amenizan las lecturas y provocan sonrisas de aprobación en personas poco aficionadas a la poesía. Coincidí en el festival de Berlín de este año con Christian Uetz, que también sigue este camino. Su poesía (la de ambos, y otros muchos como ellos) se caracteriza por unir un fuerte sentido del ritmo y la repetición con el sentido del humor, por un alto componente de efectos vocales y gestuales, y una estudiadísima puesta en escena. Leídos, sólo provocan el bostezo. Espero que no vaya por aquí el futuro de la poesía, porque entonces no tiene futuro. A modo de ejemplo de la poesía de Sissay, muy floja por lo que he podido ver, he rescatado este "Attempted", en versión de Esther Giménez Sierra:

    ATTEMPTED
    He measured the rope, left a note
    Saying how he "couldn't take it any more".
    He stood on a chair kicked it away
    And landed on the floor.
    So he stuck his head in the gas oven and
    Groped for the gas knob.
    The pan of spaghetti spilled over his neck
    And he burned his hand on the hob.

    I saw him walking defiantly on the motorway
    Waiting, arms aloft for cars to run him over.
    But the police came and they charged him
    For obstructing the hard shoulder.
    All in all there were no cars
    To make scrap of his heart before it's time,
    So he walks, defiant, blindfolded
    Down a disused railway line.


    INTENTO DE
    Midió la soga, dejó una nota
    Diciendo que 'ya no podía más'.
    Se subió a una silla le pegó una patada
    Y aterrizó en el suelo.
    Metió, pues, la cabeza en el horno de gas
    Y tanteó en busca del mando.
    El cazo de espaguetis* se le volcó en el cuello
    Y se abrasó la mano en todo el quemador.
    Le vi ir por la autopista con aire desafiante,
    Brazos en alto, queriendo que llegaran los coches.
    La policía vino y le acusó
    De obstruir el arcén.
    De cualquier forma allí no había coches
    Para romperle antes de tiempo el corazón.
    Así que va, desafiante, con los ojos vendados,
    Por una abandonada vía de tren.

    [No sé si estáis de acuerdo, pero aunque la idea es buena, el resultado es lo menos que se da en poesía]

    vicente luis mora — 04-11-2005 19:48:12

  10. Vicente, estoy de cuerdo contigo, sin embargo, lo que dice Horacio me parece interesante. Pienso que si el sistema estuviera bien encaminado, se podrían usar las tácticas de mercado en beneficio de la poesía. La ecuación vendible=malo no tiene por qué ser cierta en todos los casos. ¿Por qué los proyectos científicos se publicitan y se proyectan al público y sin em bargo no revierte en la calidad y honestidad de sus resultados? Idem con los nuevos cocineros, ¿cocinan basura por el mero hecho de estar en los suplementos dominicales? Idem con los artistas más punteros, etc. El caso, para mí es el de siempre: si los poetas seguimos anclados en prácticas poéticas manieristas, y más vistas que el tebeo, si no experimentamos y somos audaces, nunca llegaremos a nada. Nos creemos que la poesía no vende libros porque la gente es cateta, pero no es así, es un discurso victimista: la gente, los gustos, van muchos años por delante de nosotros, por eso no vendemos y la poesía se condena al ostracismo. Nos matamos nosotros solitos, sin recurrir a nadie.
    Por lo demás, respecto al poema que pones como ejemplo, para mí, en efecto, no alcanza a ser ni pre-poesía.

    Agustín Fernández Mallo — 05-11-2005 13:10:35

  11. Es muy inquietante, Vicente...
    Reclamar para los poetas el derecho a una muerte elegida implica ya por parte de Horacio la certeza del deseo de esa muerte. Y eso, sobre todo, asusta por lo que tiene de profecía.
    Ayer estuve toda la tarde pensando en ello mientras curraba. Dándole vueltas a esa relación entre poesía y suicidio. Esta mañana, estuve buscando un fragmento de Melancolía de Lázsló F. Földéndyi, que en su día me emocionó especialmente:


    << “Soy un hombre inexpresable” señala Kleinst (IV, 309); su confesión llama nuestra atención sobre el punto más sensible de la cultura europea. El despliegue de la individualidad entendida en el sentido moderno implica al mismo tiempo libertad: libertad en apariencia de las barreras metafísicas, de las barreras que están “detrás” del hombre . No obstante, el precio de la libertad es la “inexpresabilidad”, porque así como la infinitud no puede ser expresada ni imaginada sin volverse finita (...), la libertad individual crece en proporción directa con el crecimiento invisible de las barreras externas. La personalidad moderna, cada vez más libre e infinita, se ve cada vez más acosada por las ligaduras, por las trampas externas que aparecen en el momento mismo en que la libertad se define mediante palabras. Para la personalidad moderna, la libertad total sólo puede hallarse más allá de las palabras: en la muerte, donde ya no tiene que ocuparse de la antinomia de lo expresable y lo inexpresable. Kleist se “realizó” en la muerte: se liberó de la infinitud personal y la finitud social, entre lo indescriptible y lo decible.>>

    Con respecto a Horacio Nickname, primero saludarte, y luego un par de apreciaciones: En primer lugar, de lo que se hablaba, al menos por mi parte, es del proceso de creación, de la necesidad de un “esfuerzo poético” y una cautela a la hora de publicar, mucho mayores de los que se dan en la joven poesía española. Nadie discute que luego, quien la tenga, use su cara bonita (u otras partes de su cuerpo) para hacerse un hueco en el mundillo, que se dedique a bombardear internet con sus poemas o que se cuele en un telediario a punta de pistola para leer un manifiesto estético. Pero eso poco tiene que ver con la obra en sí. La obra, es la que es cuando el lector se enfrenta a ella, y los esfuerzos mediáticos nula influencia tienen, en un lector que un par de años o de décadas después encuentre el libro y se entregue a él. Si te cuelas en un telediario incrementarás las ventas, eso sí.
    Por otra parte, no creo que seas tan ingenuo como para pensar que ese tipo de esfuerzos son exclusivos de esta juventud. Siempre hubo puertas a las que llamar, serenatas que tocar y camas en las que meterse, y siempre hubo quien hizo lo que pudo (o lo que quiso) por ganarse una estrella en el paseo de la fama y quien prefirió utilizar sus poemas como único baluarte. Generalmente los segundos se imponen a la larga, aunque, si como comentaba, tu objetivo son los juegos de artificio, siempre podrás montarte un buen álbum de recortes de prensa armando cirios mediáticos. Chapó si así es y gracias de antemano por el entretenimiento. (Soy fan de estas moviditas lo mismo que de OT, pero en casa, claro, leo a Ashbery y escucho a los Radiohead)
    Por otro lado, creo que o ando yo muy confundido (cuestión del todo probable), o tu concepto de la posmodernidad me resulta un tanto frívolo. La posmodernidad no es salir en la tele ni escribirle odas a tu móvil. Implica otras lecturas infinitamente más complejas de la temporalidad y de las tradiciones estético-filosóficas.
    Por cierto, lo de anunciar fragmentos de obra en los trenes ya lo hacía en metro de Madrid al comenzar los 90, y supongo que antes, sólo que yo no tenía la suerte de estar allí para verlo. Te lo comento porque me llamó mucho la atención en mi primer viaje (eso y las voces en off que anunciaban las estaciones: ...próxima estación: SOL, jejeje).
    Un abrazo


    Polizón — 05-11-2005 15:54:09

  12. Agustín, un saludo. Creo que tienes muchísima razón. Pero sigo pensando que el problema de la poesía nacional está mucho más en lo que se escribe que en cómo se publicita lo que se escribe.

    Polizón — 05-11-2005 16:04:49

  13. De eso no hay duda, Polizón.
    Ok Computer.

    Agustín Fernández Mallo — 05-11-2005 18:33:14

  14. Agustín, aprovecho este espacio para decirte que compré tu nuevo libro "Joan Fontaine Odisea.Tuve que pagar un par de Euros más por el servicio de mensajeria, pero ha merecido la pena. Una maravilla. Estoy totalmente de acuerdo con la crítica que hizo de él V.L.M. Un saludo,amigo!!

    RAUL XIMENEZ — 05-11-2005 22:12:25

  15. Muchas gracias Raúl. Un saludo.

    Agustín Fernández Mallo — 06-11-2005 12:05:37

  16. ¡¡Discazo, Agustín!!

    Yo aún no tengo tu libro, pero es cosa de días, por estos sitios las cosas se retrasan un poco. Leí, sin embargo, el pdf con un extracto que está colgado en varios sitios on-line y aluciné.
    Si todo el libro es así, aquí tienes un fan pa los restos.
    Creo que has dado un volantazo y abierto camino nuevo. Ojalá hubiese más apuestas como la tuya es este mundillito saturado de fatuidad.

    "...Today we escape
    We escape.."

    abrazos

    Polizón — 06-11-2005 15:03:52

  17. El ultimo, el unico proyecto interesante que he leido hace tiempo se llamaba "Nova", de un tal VLM.
    Deseando que este poeta saque pronto otro poemario

    raul perez cobo — 07-11-2005 07:47:24

  18. Querido Raúl, es bueno tener noticias tuyas desde USA. Te he dejado un mensaje en ese blog tuyo que tan buena pinta tiene, http://www.raulperezcobo.blogspot.com/. Nos vemos en tu página.

    vicente luis mora — 07-11-2005 08:35:01

  19. A ver, que me explico un poco:

    No tengo nada en contra de la figura de "poeta eremita" o "poeta pessoano" (entendiendo una oficina como una especie de caverna). De hecho, es éste el modelo que trato de seguir yo, como poeta en prácticas. Sin embargo, creo en otros modelos: Virgilio no fue un poeta-eremita, ni Li Po, ni Khayyam, ni Villon, ni Garcilaso, ni Góngora ni Quevedo, ni Rimbaud, Breton, Lorca, Brecht, Neruda o Riechmann. Tampoco el amigo Sissay. Todos ellos sumaron (y suman) a su obra una vertiente de agitadores, o de vates, o de guardianes de la fe. Sumaron su vida a su obra hasta lo no discriminable, y de esta manera llevaron la poesía de su tiempo por rumbos diferentes. Y estoy seguro de que en el panorama actual de poetas-catedráticos tendrán que irrumpir agentes subversivos a enriquecer, ampliar, quemar hojarasca y dejarnos a todos con la boca abierta.

    Y creo además (es sólo una teoría) que esta gente utilizará las contradicciones y posibilidades del mercado y los mass media, en lugar de desdeñarlos. Tendremos poesía de calidad en la parte de atrás de los paquetes de macarrones y saldrán poetas de calidad en prime time en todos los canales.

    Es una predicción. O un deseo. O una mezcla de ambas cosas. Pero claro, todo es opinable.

    Bueno, y gracias, Vicente, por el dato de Lemn (no Clem) Sissay. El poema que pones suyo es, efectivamente, bastante malo, pero yo creo recordar (claro que mi memoria ya ves que no es muy buena) que los que había por los autobuses estaban bastante bien. De todas formas yo había colado su nombre un poco a modo de ejemplo.

    En fin, salú la barra, que el número de gente que pasa por aquí aumenta y aumenta. Propongo seguir despellejándonos, eso sí por diversión y con cariño.

    Horacio — 07-11-2005 13:55:34

  20. El aquí y ahora pesa más que el hecho artístico, desgraciadamente, como bien dices Vicente. vuelvo a estar presente, nunca he dejado de estarlo para decirle a los jóvenes poetas, (a lo mejor escuchan) que no confundan institución literaria ( como bien afirmas vicente, la antología en su acepción de flor escogida es el epítome de la institución) con creación.Desgraciadamente, la proliferación de industria asociada a la creación literaria es tan grande y tan ingente su valor, que aquellos jóvenes que escriben en su idea de que sólo conocidos podrán ser reconocidos ( y qué triste es que alguien espere a ser reconocido con treinta años), equivocan la legítima y sana actitud del creador con el deseo de convertirse en institución. No ocurre sólo en literatura, donde la poesía por su escasa presencia necesita de esa industria institucionalizadora paralela para poder ser, sino en arte, donde la necesidad de hacerse un hueco en ferias, museos y galerias es una de las angustias más terribles del creador.
    Dado que la historiografía literaria no le compete al presente, ya que sólo desde el esfuerzo de muchos futuros historiadores de la literatura y el arte podrá hacerse una cartografía de la "forma y el sentido", de la trascendencia y la significación de las manifestaciones contemporáneas, que escriban los jóvenes sin tener en cuenta ese horizonte de expectativas, en última instancia social, que es la literatura y de la que deberían ser motores y promotores.
    Sí uno arroja un vistazo sobre el mercado y la trascendencia de la literatura a comienzos de siglo, encontrará que los más frecuentados, por poner un ejemplo Felipe Trigo, no son más que nombres vacíos de significado para aquellos que se acercan ahora a la literatura con el próposito de encontrar sentido a la literatura de principios de siglo.

    b — 07-11-2005 17:09:28


  21. Querido Horacio:

    “Tendremos poesía de calidad en la parte de atrás de los paquetes de macarrones y saldrán poetas de calidad en prime time en todos los canales.”

    Mi deseo está tan cerca de tus palabras, que si los deseos tuviesen alas, un enorme pajarraco, cual buitre enamorado de bombilla, iría a posarse en tu ventana mirándote con ojos de “¡¡¡ Q’passsha colega???”...

    Si te soy sincero me tocan bastante las narices determinada curia de poetas catedráticos, lo mismo que determinada tropa de poetas “fashion victim”. Básicamente porque pecan de lo mismo: utilizar su pose como argumento. Los unos por creer que la pedantería es haber inventado el trueno, los otros porque todo lo que se puede decir de un coño se llama cunnilingus, y lo demás, como dice Agustín (perdóname Agustín), “es quitarle palabras”.
    El problema de la poesía nacional es la falta de talento y el exceso de vanidad. Falta de lectores y endogamia suma. Necesitamos abrir nuestro campo de percepción y al mismo tiempo, como dice V. L. M., “esculpir hacia dentro”.
    Menos poetas “de pose” y más genios.

    Ojalá llegue algún día es@ o es@s Redentor@s que anuncias. Y ojalá utilicen cuantos medios sean necesarios. Yo, desde ya, me ofrezco como apóstol del Mesías que nos hará libres.

    P.D. La poesía está incluso en los paquetes de macarrones sólo que no alcanzamos, muchas veces, a verla. “¿.....Te gusta conducir...?”.
    Abrazos

    Polizón — 07-11-2005 18:15:13

  22. Estimad@ b:

    "equivocan la legítima y sana actitud del creador"

    ¿¿Me lo explicas por favor?? Porque me ha sonado feo.

    Me explico, ¿Consideras ilegítimas e insanas las actitudes de creadores como Rimbaud, Raymond Radiguet, Dylan Thomas, Sylvia Plath o tantos otros?
    saludos

    Polizón — 07-11-2005 18:35:20

  23. no tengo ningún problema en explicartelo. ¿ piensas que la obra de Rimbaud, Raymond Radiguet, Dylan Thomas, Sylvia Plath .... era la de acceder a un canon o una institución?. Creación no es institución. Es la acción de una persona a través de una tecnología, de un material artístico, que no tiene porque encajar en ese amplio horizonte que los críticos militantes, los críticos literarios y los historiadores crean para entender una época. El greco, bien sabes, que se cargó todos los esquemas de una época. Fue reconocido después como pintor, ¿entendido?, pero a pesar de no amoldarse a los patrones de su tiempo, no dejo de escribir. No creo que ninguno de los autores que tú citas, y voy más lejos, Catulo, Mandelsthan, Ungaretti, Satie, Messiaen, Klee, quisiesen a priori encajar en ese canon, sino desconcertar. No escribir por ni para. Esa es la legítima y sana actitud del creador, y porque fueron coherentes con su obra, les podemos reconocer hoy. Por lo demás no entiendo de que forma se puede desprender de mi argumentación que considero ilegítimos a Rimbaud o a Silvia Plath. Espero que haya quedado claro.

    b — 07-11-2005 18:46:32

  24. donde pone ¿ piensas que la obra de Rimbaud,
    quiere decir ¿piensas que la intención

    donde pone no dejo de escribir.
    quiere decir no dejó de pintar

    uso desconcertar en su sentido etimológico, de romper el concierto

    b (fe de erratas) — 07-11-2005 18:48:57

  25. Polizón, tenemos que hablar tú y yo con los de pastas Gallo pero ya, a ver si me puedo dejar esto del transporte y meterme en nómina por allí como poeta de la mousse, digo, de los fusilli.

    Horacio — 08-11-2005 10:32:30

  26. querid@ b:
    Subestimas mi capacidad de entendimiento (bueno,sólo en parte). Comprendo perfectamente la diferencia entre creación e institución (qué palabra más fea). Lo que sigo sin entender son esos juicios tuyos sobre la legitimidad (¿?) Y la salubridad (¿?) De unas actitudes u otras.
    Se puede ser un grandísimo artista y un grandísimo Showman (tu amigo Dalí, ya que andamos pictóricos) y se puede ser un grandísimo gilipollas y estar absolutamente despreocupado del reconocimiento artístico (estos casos son tantos que mejor no ejemplifico). No es la creación un campo en el que términos como sanidad o legitimidad sean aplicables, porque, de momento, ni están legislados el nivel de “deseo publicitario” que debe tener joven alguno, ni el súbito deseo de aparecer en las listas de ventas ha sido (hasta ahora) clasificado por la OMS dentro del grupo de las enfermedades mentales. (Tampoco me parecen aplicables las acepciones 5ª, 6ª ni 7ª del diccionario de la R.A.E. )
    Otra duda que tengo: ¿Por qué es triste pretender ser reconocido a los 30? ¿Existe alguna ecuación que relacione el genio con la edad?. Lo dudo. El que es bueno brilla desde el principio y el que no lo es, por más que se esfuerce, no pasará de mediocre. Los homenajes a la edad son homenajes al esfuerzo y la experiencia, pero el daimon de la creatividad elige a los Hombres cuando l@s elige, y no se reparte en cuotas a lo largo de la vida, l@s alcanza, l@s arrastra y a veces, se marcha antes de que les salgan canas.
    (Me acabas de traer a la cabeza unas palabras de Dulce María Loinaz: “La poesía es cosa de jóvenes”).
    Te cité esos nombres por evitar nombres nacionales (no fuéramos a liarnos en un combate de merecimientos y escuelitas, deporte poético patrio) y a lo que me refería es a la “precocidad publicatoria” de :
    S. Plath:8 años//R. Radiguet:17 años//Rimbaud:19 años//Dylan thomas:20 años.
    El deseo de un reconocimiento temprano no deslegitima la obra. La obra es la que es independiente de la actitud que su autor tenga ante el éxito. Y si de argucias para lograr la fama hablamos, deberíamos empezar a tirar de la manta de los premios y el tráfico de vanidades que se gastan los “popes” nacionales, y dejar en paz a los pibitos que se dejan arrastrar su fé en sí mismos, su imprudencia y en muchos casos de su deseo de recibir un par de “¡¡Niñ@, cómo me gusta lo que haces!!”. Si ya has olvidado las alas que nos dan los 20 años, deberías reconciliarte con el-la muchach@ que fuiste.
    Como digo yo, “escribe y deja escribir”.

    P.D. Buen rollito (no vayamos a estropear la mejor página de la red). Ad+, en el fondo no estamos del todo, todo, en desacuerdo. Pero hay que ser transigente con la juventud, porque su osadía el motor de todos los cambios. (¡¡...Ay.... Cómo pasa el tiempo...!!!)
    Un saludo

    Polizón — 08-11-2005 14:41:50

  27. Cuando usted quiera, señor Horacio.
    Por cierto, anoche, a las tantas muy tantas, estaba yo pensando en versos y un cacho de basura estelar rasgó el cielo como si hubiese sido una bengala. Creo que es el más grande que he visto nunca. Esa es la señal. Vete aprendiendo a hacer panes y a engordar peces que el Mesías está por llegar.
    Alabado sea.
    Abrazos

    Polizón — 08-11-2005 14:48:06

  28. Una duda que tengo: ¿ustedes no tienen blog? ¿Soy yo el único comentarista que da la dirección del suyo?

    Horacio — 08-11-2005 16:08:59

  29. De ningún modo era mí intención hacer menosprecios a tu capacidad de entendimiento. Desgraciadamente la literatura,Dante, Rimbaud, Petrarca, Pushkin, Claudio Rodríguez son institución literaria. Cuando hablo de legitimidad y de salubridad no lo hago en términos higiénicos, sino en términos de desinterés y de respeto. Precisamente Dalí era un genio que poco ha legado más allá de su interesantísima aportación sobre el funcionamiento del artista en sociedad, pero piensa en Van Gogh o en Modigliani. En cuanto a los gilipollas que no están interesados en el reconocimiento artístico, me alegro mucho de que no lo estén. Triste es pretender ser reconocido a los treinta, porque para que se sopese la verdadera validez de una obra, imbricada en un panorama amplio, “cultura/literatura: institución” es necesario una lectura y un esfuerzo por parte del crítico, del historiador. Un creador más, no lo olvidemos. ¿Qué sería de Góngora sin Dámaso Alonso, de la Divina Comedia sin Ángel Crespo?.Las listas de ventas son herramientas accesorias que indican la trascendencia inmediata de una obra. Pero no olvidemos que el Quijote es un long seller.
    En cuanto a las palabras de Dulce María Loynaz, la poesía es cosa de jóvenes, me recuerdan a las de Cadalso cuando a su obra poética la intitula ocios de mi juventud. Actividad para los jóvenes DE ESPÍRITU, capaces de ir contra la institución para mejorarla, y no por ni para, para los jóvenes de espíritu que saben que tanto creación como institución conllevan RESPONSABILIDAD ANTROPOLÓGICA. Entendí perfectamente que te referías a la precocidad publicatoria de los autores mentados.Se podrían citar autores patrios que con muy escasa edad han merecido las mieles del éxito. El don de la ebriedad, Cuaderno gris son sólo dos índices de lo fértil que puede llegar a ser la juventud. Respecto a mí persona, tengo alas de veinte años, aunque posiblemente por el discurso que tengo me supones reaccionario y viejo, mi discurso es el de una persona muy joven que tiene tanto respeto a la creación y a la literatura que las trata como entes diferenciados y entiende que son cosas distintas.
    Aún así a mi me gustaría que los jóvenes de hoy mantengan la osadía juvenil que mantuvo Francisco Pino hasta su muerte. En ningún momento ha habido mal rollo en mis respuestas.
    Siempre divino tesoro, la juventud.
    Un beso.

    b — 08-11-2005 16:14:41

  30. ¿Legitimidad, sanidad, Interés, respeto??
    Ejem...

    "La literatura no está hecha de buenas intencionas". Ni de malas.
    (Como dijo alguien: “Las buenas intenciones sólo sirven para adoquinar el infierno”). No hay caminos mejores que otros. Sólo hay obras mejores que otras. Buena y mala literatura, y aún esto es tan relativo, que ya me parece una osadía afirmarlo.

    “¿Verdadera validez de una obra?” O sea que tendré que esperar a que algún crítico me le ponga el sellito de “galicia calidade”a un texto para considerarlo “¿Verdaderamente válido?” ¡Qué horror! La de textos inválidos que habré leído!!.
    Lo de la legitimidad y los 30 años ya me parece de risa, en serio. Deberíamos hacer una lista, te parece? "Pretendieron ser reconocidos antes y después de los 30". Un ranking como en el viejo Missisipi de Tl5. (Luego crucificamos a los que sigan vivos).
    Que alguien se pase la vida acumulando versos no implica que será salvado por los dioses de la justicia estética, ni alcanzar reconocimiento a edad temprana implica lo contrario. (El éxito precoz sólo garantiza que el “exitoso” encontrará puñales hasta en la sopa)
    No hay reglas. Todo vale si el texto es bueno, es original, y es propio. Lo demás es irrelevante, el género, la edad, o el número y disposición de las extremidades...

    Hablando de extremidades, las alas, como bien dices, se pueden prolongar en el tiempo (y pueden no haberse tenido nunca). El reparto de alas, como todo aquello relacionado con las libertades de la psyché, no está legislado. Hay a quien le tocan alas de Airbus, y a quien le tocan inútiles alas de pollo de corral. (También hay, quien tras un doloroso proceso de muerte y resurrección, descubre que siempre tuvo alas, como los bellísimos ángeles de Vasilikós.)

    Con respecto a ¿qué sería de...?
    Pues sería lo que sería. La obra es en sí y es para mí. Quizás deberías decir qué sería para ti, la Divina Comedia sin Ángel Crespo. Pues sería ella misma.
    Un traductor es puente o traición, y un crítico nada cambia la obra en sí, cambiará, en todo caso, la obra para ti o ara sí, y la necesidad, o no, del juicio ajeno, dependerá bastante de tu propia capacidad crítica.
    Por sistema, desde que estaba en el insti, aprendí a leer los prólogos y el aparato crítico siempre después de leer el texto, no fueran a intoxicarme (porque hay que ver lo que le gusta a más de un crítico la metacreación).

    (Me traes a la memoria algo que decía una amiga, a propósito de la hermenéutica: “Básicamente se trata de interpretar los textos hasta que digan lo que tú quieres que digan”, aparte de las risas que nos echamos, y de que sabe ella que uno es neopagano irredimible, no le faltaba algo de razón a la muchacha. De modo que en casita, la hermeneusis la hace er menda. Texto original (si se puede) y hermeneusis propia. Eso sí, que el sol bendiga a los traductores-puente (y hunda en la perpetua confusión a los traidores) porque dudo que podamos rescatar a Babel de sus escombros. )

    No sé.... Entre que creo que le das excesiva importancia a la crítica, ese aire academicista y esa obsesiva reiteración del término institución (¡rima!) me resultas un tanto Robayniano... (a ver si vas a ser un paradiso encubierto...mmmmmm).


    Nadie discute que El Quijote sea un long seller. Pero que el Quijote sea un long seller no deslegitima la obra de nadie. Al lado de la trascendencia del Quijote cualquier texto queda en bragas (excluyendo a “Las Ínsulas Extrañas”, claro, jejejeje).
    Otra cosa, ¡¡Qué feo me ha sonado lo de RESPONSABILIDAD ANTROPOLÓGICA, así con mayúsculas y todo!!. He sentido ante mis ojos un dogmático dedo acusador que aullaba: ¡¡¡¡ Pajillero irresponsable, ¿No comprendes que tienes un deber antropológico que cumplir??!!!! .... Rrrrrrrrrrr, me entra un corre-corre por el cuerpo que quéséyo...

    Lo del amor a la literatura y el ente diferenciado y todo eso, la verdad, me suena a eco hueco. La literatura es como las piedras, si te alcanza, te enteras. También existe el cartón piedra (comuncísimo en las cátedra) y la imantita, (propia sólo de los genios).
    Discúlpame. No me gusta la teoría. Me relaciono con la literatura por otros medios (a pedrada limpia, básicamente).

    Sobre Francisco Pino. Mis mas sinceros respetos. No es un poeta que me guste, ni que (a mi juicio, subjetivo y discutible) vaya a pasar a la historia por su gran revolución estética. Aunque sus poemas de la muerte niña son bonitos.
    Como hombre, seguro que era un sol. Todos lo seremos algún día.

    La beatitud no llegará en horizontal.

    Saludos.

    Polizón — 09-11-2005 19:14:21

  31. No, Horacio, al menos este polizçon no tiene blog. Se limita a utilizar las bodegas ajenas para viajar y nutrirse. Un gorrón. Sin duda.
    Abrazos.

    P.D. No había pillado lo de los macarrones. Ya pasaré a visitarte.

    Polizón — 09-11-2005 19:17:44

  32. Hola a todos.
    Llevo un tiempo visitando este “blog”. En general, me gusta. Creo que todavía se mantiene medianamente a salvo de la vulgaridad. Aun así, algunos rasgos frivolones se cuelan, a mi juicio, de vez en cuando en los artículos, como en éste que trata sobre la angustia de las antologías.
    Las antologías son sólo catálogos de muestras. Creer que son otra cosa es más o menos como confundir ARCO (la feria de arte contemporáneo) con un museo; aunque a los estudiantes, ambiciosos y llenos de proyectos, tal confusión les sirva. No entiendo bien cómo hay poetas que sufren por no estar en una antología tras haber figurado en varias. Cómo pueden proyectar sus temores temporales (la vejez, soledad, etc...) en esas asociaciones de vecinos. Quizá se le da demasiada importancia al hecho de ser respetado por vecinos que ni siquiera le caen a uno bien. O quizá son sólo una excusa para juegos de palabras más o menos afortunados, para ser el no va más de un nuevo cogollito desde el que se le pueda perdonar la vida a alguien, desde el que uno pueda reafirmarse a costa de las angustias del inseguro prójimo, de los jóvenes caídos, de las promesas rotas. Yo no lo sé. Pero creo que se busca la aprobación de los poetas porque en España la buena crítica no existe, Antonio Gamoneda está sobrevalorado y Emily Dickinson se habría probablemente horrorizado si algún poeta español y posmoderno, lleno de atributos decimonónicos (sapientísimo, imparcial, intelectual, admonitorio) autor de libros que sólo pueden leerse bajo los efectos del estrabismo o con gafas de 3 D; se hubiera referido a ella, a la vida de ella, como un alto ejemplo moral a seguir.

    Tomás Aluche — 10-11-2005 16:46:29

  33. Hola, también yo me atrevo a escribir aquí. Tomás, me ha gustado mucho lo que has dicho. A mí me encanta Emily Dickinson y, como tú, creo que tanta posmodernidad, premodernidad o como se quiera llamar eso que ha llegado recientemente a Córdoba, no le hacen bien. Tampoco comprendo la obsesión promaldita, anticanónica en un mundo ya de por sí atomizado, donde nadie cree a nadie, y no hay olimpo que dure más de una semana. Escriban poemas, o léanlos, o vayan al cine o sáquense el carné de conducir. Pierden tiempo en una pseudocrítica judicial que tiene mucho de puritanismo. La obsesión por el Otro -en este caso treintañero, publicado, antologado y leído por su familia y enemigos- es envidia de la peor y de la más torpe. "Nuestros tesoros son tesoros falsos / y somos los ladrones de tesoros", que dijo alguien.

    Valeria Noalles — 10-11-2005 17:10:52

  34. querido polizón
    nunca vamos a estar de acuerdo, veo en lo de Francisco Pino. Así, que a falta de cañas que compartir...¿para qué discutir?.
    suerte

    b — 10-11-2005 17:11:40

  35. Bueno, detección de errores. Primero, Tomás, es muy curioso que llames frivolón a un juicio crítico que luego, en el desarrollo de tu argumento, ¡¡¡sustentas palabra por palabra!!! Mi artículo es, precisamente, una denuncia de esa frivolidad. Respecto a tu apreciación sobre mi obra, no sabía que mi poesía tenía poder alucinógeno, pero ahora mismo paso a releerme, por si acaso hay suerte, y flipo.
    Querida Valeria, Emily Dickinson no es tuya y también los estudiosos de la posmodernidad podemos leerla. Gracias por permitirnos vivir y leer. En cuanto a lo demás (eso de que leamos y escribamos poemas) es lo que venimos haciendo desde hace veinte años. También voy al cine y me saqué el carnet de conducir. No puedo envidiar a los treintañeros que publican y son antologados porque yo soy treintañero, publico y soy antologado ¿Puedo seguir existiendo e intentar hacer una crítica literaria que, por cierto, nada tiene de puritana? Gracias por permitírmelo. Qué suerte tengo: todo el mundo me perdona la vida. Debe ser por mi lisergia. Aspiren.

    vicente luis mora — 10-11-2005 19:59:14

  36. Vicente, no lo decía por ti, no sé por qué te ofendes. A mí me parece que escribes una poesía muy bien hecha, pero la verdad es que no la comprendo. Es poesía para poetas, y confieso mi ignorancia. Eso sí, en cuanto al debate sobre la posmodernidad, os veo -no sólo a ti, Vicente- muy verdes. Si hubierais estudiado filosofía -como yo- no dirías semejantes imprecisiones. El debate modernidad posmodernidad, y el arte que conlleva, va por otros derroteros que por la simple inclusión de referentes pop o socioculturales -cómic, tv- en un verso. La propia disolución del sujeto está lejos de ser tan simple como decís: leed a Foucault, bien, aunque me contestaréis que lleváis 20 años haciéndolo. En ese caso leed a Montaigne y a David Hume, posmodernos donde los haya. Y en cuanto al lenguaje y la negación: cuánto binario: o hablo o me callo. No, ni una cosa ni otra.

    Valeria Noalles — 11-11-2005 12:51:37

  37. Valeria, cómo te columpias. No sólo tú has estudiado filosofía, guapa. Algunos, hasta estamos haciendo una tesis doctoral en esa rama del conocimiento, pero supongo que eso no cuenta. Volveré a leerme otra vez las obras completas de Foucault. Si veo algo distinto que en la primera, te cuento.

    vicente luis mora — 11-11-2005 12:56:18

  38. Estimado Vicente:

    No me refería a tu obra en concreto. Quería, más o menos, hacer una comparación caricaturesca general de determinados estereotipos posmodernos. No deseo que se me malinterprete, ni personalizar. Créeme.
    En cuanto a la observación que haces sobre mi comentario... Bueno, yo sólo pretendía estar de acuerdo contigo, a mi modo, en la primera parte, y resaltar los tres rasgos frivolones (antólogos, Gamoneda y Emily Dickinson) de tu artículo. Que me lo siguen pareciendo, oye.
    Sin acritud.

    Tomás Aluche — 11-11-2005 13:49:22

  39. Sin acritud, Tomás. Está bien que disientas. Soy un lector incómodo, y me gustan los que son como yo. Así que gracias por tu comentario; tú sumas, en vez de insultar. Siempre serás bienvenido.

    vicente luis mora — 11-11-2005 14:07:45

  40. Usando la potestad que me atribuí hace unos días (para algo este blog es mi casa), he borrado un post descalificante de la tal Valeria. A insultar a otra parte. Aquí se habla de literatura. Saludos.

    vicente luis mora — 11-11-2005 17:30:37

  41. Vicente, creo que la has tomado conmigo. El "tono insultante" que me dices no lo veo. Lo que pasa es que te han salido unos topicazos esencialistas con lo de los arbolitos y machistas con el "guapa" y demás, que me ha venido al pelo ponerte "feo". Y como dices que has opositado a Juez, pues eso, que de filosofía nada. Por otra parte tú me caes bastante bien y no me gustaría que creyeras te insulto, pero una cosa es hacer una tesina de filosofía y otra estudiar la carrera. Y bueno, que me callo hasta que se te pase el mosqueo. Y otro día hablamos de poesía.

    Valeria — 11-11-2005 18:00:45

  42. En la vida hay tiempo para algo más que las oposiciones, y no es lo mismo una tesina (ya la hice) que una tesis doctoral. Y crees que no insultas, pero lo haces. Y a ver si es verdad que hablamos de poesía, lo estoy deseando.

    vicente luis mora — 11-11-2005 18:06:53

  43. Para ser posmoderno das demasiada importancia a las categorías "doctorales" y te indignas como un galán mejicano... No me lo tomes a mal, pero ahora soy yo la que se cabrea. Eah, vamos la paces. Si te parece bien. Y ahora la pregunta de poesía, por supuesto retórica: ¿No creéis que tanto debate teórico no se corresponde con los textos que luego se escriben? Y no lo digo por ti, Vicente, pues ya te he dicho que tu poesía me parece, además de difícil -sólo conozco Nova, pero me he enterado de que has ganado un premio-, coherente con tu manera de exposición. Pero me pasa con uno de los nombres que más suenan últimamente: Jordi Doce. Leí sus textos sobre poesía en una revista y en el libro con Andrés Sánchez Robayna, y me encantaron: lúcido, afilado, nada infantil. Pero no puedo decir lo mismo de sus poemas. Quizá es que no tengo su mejor libro, Otras lunas, pero me parece un poeta de la experiencia más, con bares y días de antaño y todo. Decidme que opináis para saber si me pierdo algo.

    Valeria — 11-11-2005 19:04:34

  44. Vicente, no soy nadie para decirte nada.
    He leido los ataques que te han dirigido en casado solís y otros foros y he leido tus respuestas, y la verdad es que todo este asunto se ha salido de madre. Hay mucho "justiciero forero" que se dedica a calmar sus frustraciones a base de ataques anónimos. No les des importancia porque no la tienen si no se la das tú.
    Te soy sincero: Cuando leí lo de tu premio me pregunté ¿Y qué hace V.L.M. presentándose al I.A.J.? Me extrañó un poco, dada tu trayectoria, me pereció que dabas un salto atrás. No sé hasta qué punto es positivo ese premio para tí. Aunque si algo tengo muy claro es que SÍ ES POSITIVO PARA EL PREMIO. Los IAJ de poesía tienen mucha repercusión a nivel nacional, ¿Pero la tienen igualmente los de prosa? la respuesta creo que es simple: Ni de coña. Fuera del mundillito local no los lee ni dios. Estoy seguro desde ya que tu libro cotribuirá a dar prestigio y seriedad a un premio que tiene cierto airecillo de instituto de secundaria. Y si no, tiempo al tiempo.
    Respira hondo, pibe, no te entretengas en broncas de patios de vecinas, y si mi consejo puede de algún modo servirte, evita asociar tu imagen a tonos agresivo-defensivos, porque esa imagen perdurará más que el ataque que la originó. Así de simples somos.
    La verdad es que es un poco heavy que ganes un premio y en lugar de parabienes recibas insultos, pero este mundillo es así. Tú lo conoces mejor que yo. (puñales hasta en la sopa)
    Te diré, si te sirve de consuelo, que me empapo uno a uno los IAJ de poesía, pero el tuyo será el primero de prosa que entre en mi casa. Felicidades (pese a todo)y ánimo. Las críticas duran 15 días en estos foros, los libros quedan siempre.

    Un abrazo

    Polizón — 11-11-2005 19:15:45

  45. con todos mis respetos...esto se ha salido de madre. con lo interesante que es hablar de libros sin meter personas. A otra cosa, mariposa.

    b — 11-11-2005 19:24:21

  46. Querida Valeria, ahora sí podemos hablar. Te recomiendo muy vivamente "Otras lunas" y "Hormigas blancas" de Jordi Doce. No sé qué has leído de él, pero ni esos libros ni su último poemario, "Gran angular", me parecen de la poesía de la experiencia. Puede que Jordi coqueteara con una mezcla de intimismo y poesía de tono inglés en "Lección de permanencia" (que no me parece de la experiencia tampoco, aunque haya tonos semejantes), pero te aseguro que salió de allí, y su poesía última, sobre todo la de "Otras lunas" te va a alucinar, en serio. De lo último que ha salido, te recomiendo vivamente "Joan Fontaine Odisea" de Fernández Mallo, y los poemarios "Formas débiles" de Cilleruelo, el último de Marcos Canteli y, cuando salga, el próximo poemario de Julieta Valero, que debe estar al caer. Saludos.

    vicente luis mora — 11-11-2005 20:38:08

  47. Gracias, Vicente. A alguno lo conozco de tu blog, pero no lo he leído. Otras lunas lo tengo, y es el que te comento que me sonaba a poesía de la experiencia, con mucho tópico entre irónico y seductor. Estuve dudando si comprarme ese o Gran angular, pero me pareció que este último era demasiado sentimental. Tampoco sé muy bien qué significa eso de la poesía de la experiencia, pero yo me entiendo. En fin, leo poesía actual, un poco por azar, lo que cae en mis manos y algunas cosas que he leído me encantan. Lo que he notado es cierta homogeneidad en la manera de escribir: o se quedan en logomaquias de lo trascendente, poesía minimal o como se llame, con muy poca imaginación o plasticidad, o nos cuentan su vida litearturizada, apta para el consumo. Por ejemplo en la antología 25 poetas jovenes o en La otra joven poesía. Muy pocos se salvan, a mi juicio, de hacer literatura de literatura. Los minimal por puritanos: Kraviech, o como se escriba, porque no lo recuerdo bien, y otro que es no sé qué Díaz José, que me ha tarducido a Schopenhauer, y la verdad es el mejor de esta tendencia, aunque en general están todos muy limitados, muy wittgenstiniados. Y los seductores por subliteratura: Newman, que es una de las cosas más rematadamente caricaturescas que he leído. Otro igual de malo -bisoño- es José María Rodríguez, aunque a éste lo he visto en todas partes y parece que tiene mucho predicamento entre los jóvens. Vivo en Almería y allí lee cada mes. Me gustan dos cordobeses Elena Medel, a ratos, y Pablo García Casado también a ratos. Carlos Pardo me parece inteligente, aunque me pasa como contigo, que no lo entiendo a la primera. Guillermo López Gallego y Abraham Gragera, que además debe de ser el único poeta atractivo de la actualidad. Pero a ver quién se fía de las fotos... A Julieta Valero creo que la he leído, ¿publicó en una colección de Almería, El Gaviero?

    Valeria — 11-11-2005 20:59:43

  48. Pues... no sé si publicó allí. Creo que su último libro es "Altar de los días parados", en Bartleby, de hace un par de años. No comparto alguna de tus opiniones (el caso de Neuman, por ejemplo), otras sí (sobre todo, tu gusto por Pablo García Casado). Creo que Josep Mª Rodríguez es un poeta excelente. Pero en fin, gracias a Dios hay gustos para todos. Se me olvidó recomendarte otro libro próximo a salir: el de Diego Doncel, que aparecerá en breve en Visor.

    vicente luis mora — 11-11-2005 21:06:05

  49. ...en general, un mismo falso movimiento es el que reduce la vida a algo personal, y el que presupone que la obra debe de encontrar su finalidad en sí misma, ya sea como obra total, o como obra en progreso que remite siempre a una escritura de la escritura. Por eso la literatura francesa [aquí os podéis incluir] abunda en manifiestos, en ideologías, en teorías de la escritura, pero a la vez en querellas personales, en puntualizaciones de puntualizaciones, en complacencias neuróticas, en tribunales narcisistas... Hay que oír a los críticos especializados hablar de los fracasos de Kleist, de la incapacidad de Lawrence, de las puerilidades de Kafka, de las niñas de Carroll. Es innoble. Y siempre con las mejores intenciones del mundo: cuanto más miserable hagan la vida, tanto más grande aparecerá la obra. Una manera de no querer ver la capacidad de vida que atraviesa la obra. Han aplastado todo de antemano. Es el mismo resentimiento, el mismo gusto por la castración que anima el gran Significante como finalidad supuesta de la obra, y el pequeño Significado imaginario, en fantasma, como escapatoria sugerida de la vida. Lawrence reprochaba a la literatura francesa [y a vosoros, sus herederos] el ser incurablemente intelectual, ideológica e idealista, esencialmente crítica, crítica de la vida más que creadora de vida. El nacionalismo francés en las letras: una terrible manía de juzgar y de ser juzgado...

    Valeria — 12-11-2005 16:19:37

  50. Valeria, estás empezando a ser cansina con tus generalizaciones atrabiliarias y tus corchetitos. ¿Acaso tú no eres intelectual, citando a Deleuze? ¿Cómo se hace una crítica sin juicio? Habrá que releer a Kant. Y te recuerdo que varios de los que estamos aquí somos creadores también, y no sólo teóricos. Y además: ¿quién eres tú para dar lecciones? ¿Qué has aportado tú en creación? Dime los títulos de tus libros, tan apegados a la vida, para que los leamos, a ver si aprendemos algo... Cuelga el número de ISBN, que los pidamos, para poder valorar tu insigne aportación al pensamiento posmodernista puro, a la Gran Literatura, y entonces nos sumiremos en el silencio. Dios mío, ¿entran en este blog todos los presuntuosos perdonavidas del planeta o es que hay muchos?

    vicente luis mora — 12-11-2005 19:17:58

  51. ¿Te crees eso de creador? ¿Qué justifica un ISBN? Hay más crítica que la de Kant y más filosofía que el racionalismo. Elquesepicajoscome

    Valeria — 12-11-2005 19:23:16

  52. Emily Dickinson

    SOY NADIE

    Soy nadie. ¿Tú quién eres?
    ¿Eres tú también nadie?
    Ya somos dos entonces. No lo digas:
    lo contarían, sabes.

    Qué tristeza ser alguien,
    qué público: como una rana
    decir el propio nombre junio entero
    para una charca admiradora.

    Versión de L.S.

    veronica pedemonte — 22-12-2005 22:41:06

  53. PASEN, SEÑORES, PASEN


    Poesía de vanguardia
    romántica realista suciorrealista
    hiperrealista política social
    clásica helenista epicúrea
    trágica tragicómica sentimental
    glandular sanguínea visceral
    hermética onírica esotérica
    simbólica minimalista gnómica
    bucólica mágica mediúmnica
    nihilista caligráfica fantástica
    cabalista automática experimental
    erótica mística sicalíptica
    conductista moralista confesional
    novísima… … …

    ¿se puede pedir más?

    (¡¡tutti fruti!! –gritaba Groucho)

    *

    pablo g bao — 26-12-2005 14:45:33

  54. Se puede... pero ¿para qué? si "partiendo de la nada hemos alcanzado la más altas cimas de la miseria".
    Y no lo dijo Harpo. Grouchomarxismo.

    veronica pedemonte — 30-12-2005 00:08:41

  55. EL FIN DE LATERAL
    Desgraciadamente, la revista Lateral, cierra sus puertas. Con ella desaparece uno de los pocos lugares en soporte papel y con gran difusión que ejercían con independencia esa cosa que damos en llamar, más o menos y casi siempre mal, Cultura. No está de moda ser políticamente incorrecto y dar cabida a escritores de todas las razas y opiniones. Una lástima.

    Se puede leer el último número, gratis, en la página:

    http://www.lateral-ed.es/

    en la que algunos vertemos opiniones sobre el estado de la poesía.

    Los que empezamos a publicar casi al mismo tiempo que dio comienzo Lateral sabemos lo mucho que ha hecho para que se gestara todo un movimiento rico y heterogeneo de poetas, novelistas y ensayistas, de ambos lados del Atlántico, que en otras páginas eran, por motivos diversos, rechazados. Hay mucho que agradecer a su director y fundador Mihály Dés, a su primer coordinador Jorge Zentner, y a tantos que han pasado y aún estan en su redacción.

    Agustín Fernández Mallo — 13-01-2006 17:59:49


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