Pequeña antología posmodernista
Como Agustín me ha desafiado a que no soy capaz de encontrar una serie de textos que justifiquen la existencia de una corriente de poesía posmodernista en España, comienzo aquí una breve antología "in progress" de textos que me merecen esa denominación, amén de los que hemos venido citando en esta página, dentro de los comentarios al post de Eloy.
Se hace notar que el criterio de calidad o excelencia literaria no es el que preside esta selección, sino el de adecuación a la categoría crítica citada. En una antología "normal", no incluiría alguno de estos poemas, otros sí, desde luego.
Pequeña antología posmodernista
1er. Texto: Gabriel Insausti, “Retrato robot” (revista Fábula, nº 16, verano 2005): “Ta y tantos. 1’80. Michelines / Una hipoteca, un SEAT, unos hijos / pero en numerus clausus, por supuesto / que dicen que hoy es Halloween y flipan / con el top megaguay de la Play Station. / Los sábados, squash con los amigos. / Vagas aspiraciones a un ascenso / y un piso en Benicásim. Sus costumbres / corbata, taxi, VIP’S lo han convertido / en carne de estadística, aunque a veces / fantasea entre copas sobre el ChoOyu. / Nunca paró un penalti en el descuento / ni ligó con Brigitte, ni llegó al Tao. / Pero mejor no sigo. Punto en boca. / Tú y yo, lector, sabemos de quién hablo”.
2º Texto: cualquier poema de Las horas y los labios, de Eduardo Moga.
3er. Texto: cualquier poema de Napalm. Cortometraje poético, de Ariadna G. García.
4º Texto: Eduardo García, “Un hombre mira a otro en la ventana”, en Las cartas marcadas: “Un hombre mira a otro en la ventana; / a otro hombre sentado / junto a otra ventana silenciosa, / su mirada en la página y en el aire / solemne con que lee ahora una línea / buscando un sol de invierno, unos caballos / galopando en la nieve, una mujer / hermosa e imposible y fugitiva, / la caricia del viento y la costumbre / o la detonación, el grito, el breve / latido en que la sangre se demora / suspendida y a punto, y ahora sí, / el temblor de la piedra sumergida, / el aliento que vibra y se desboca, / la ciudad que aparece en la distancia. // Un hombre mira a otro en la ventana. / Escribe unas palabras. No sospecha / -más allá de la sangre y los caballos / y el viento y la mujer y aquel latido- /que los trazos que araña en el papel / son los versos que el otro lee ahora.”
5º Texto: “Dixán”, de Pablo García Casado, en Las afueras, 1997: “por qué se secará tan lenta la ropa por qué persisten / las manchas de grasa de fruta y de tus labios / si dixán borra las manchas de una vez por todas / por qué la aspereza de las prendas la sequedad de su tacto / si pienso en tus manos en tu modo de mirarme de decirme / que por culpa del amor habrá que lavar las sábanas de nuevo / preguntas tristes tristes como todos los anuncios de detergente / y es que no encuentro mejor suavizante que tus manos / en esos bares supermercados desnudos de la noche”.
6º Texto: El poema “La gorda”, de Jesús Aguado, en La gorda y otros poemas, 2001.
7º Texto: cualquier poema de cualquier libro de Juan Antonio González Iglesias.
8º Texto: “Suerte poética”, de Esther Giménez, en Mar de Pafos, 2000: “Que todo es un problema de sintaxis / no en vano lo aprendí. Que la premura / es mala consejera y que se cura / empiezo a comprenderlo con la praxis. // Que todo es pacienzuda profilaxis / no es la lección más larga ni más dura / -yo acepto como un modo de cultura / cambiar los autobuses por los taxis, // que ya se sabe what a snob relax is. / Y aunque más por satán que por madura, / por ti me voy a hacer literatura / to exactly fit your axes in my axes. // ¿Qué cantas, avecilla, sin mi luz? / Yo te diré si alondra o avestruz”.
9ª Texto, por amable sugerencia de Jordi C.: "Poema del cincuenta y tantos (endecasílabo social)" del libro La Espera, de José María Micó (Hiperión, 1992, p. 31): "El hambre, si es de pan, no tiene gracia".
10ª Texto, sugerencia de Agustín Fernández Mallo, y aunque el contenido me parezca detestable: Letra del grupo Astrud (M. Martínez, G. Segarra, E. Alarcón), titulada "Qué malos son nuestros poetas": "Qué malos son, qué malos son. / Qué malos son nuestros poetas. / Sólo hay que leer las cartas / Que Guillén mandó a Salinas / O escuchar a Gil de Biedma / Leído por Carod-Rovira / Para verlo. //Qué malos son, qué malos son. / Qué malos son nuestros poetas. / Sólo hay que mirar las fotos, / Están en las hemerotecas. / Dámaso Alonso en El Pardo / Y Luis Cernuda en Acapulco. / Los que se hicieron ricos, / Los que murieron pobres, / Enfermos, en el exilio, / Leopoldo y sus tres hijos, / Todos ellos. / Qué malos son, qué malos son. / Qué malos son nuestros poetas. / Preguntadle a la viuda de Alberti. / Si pudiera hablar Zenobia. / Si estuviera vivo el bendito / Padre de Jorge Manrique. / Si lo supiésemos todo sobre algunos, / Tanta metáfora y tan poca vergüenza / Todos ellos. // Qué malos son, qué malos son. / Qué malos son nuestros poetas. / Quevedo el putero y Góngora el lameculos, / Garcilaso el usurero y Rosalía la ludópata, / El maricón de Lorca y Bécquer, que era / Un poco mariquita también, / Ferrater el desgraciado, / Gimferrer el pervertido, / Los hermanos Machado, / (El drogadicto y el maltratador), / San Juan de la Cruz / Y Santa Teresa de Jesús / Qué malos son…
11º Texto: "Teléfonos móviles", de Francisco Gálvez, en El hilo roto (Pre-Textos, 2001): "Como inesperados murciélagos / que de repente se despiertan / en lugares insospechados / con sus inquietantes sonidos / Tal vez en la pista central / de Roland Garros en la plaza / de San Pietro en un barco audaz / siempre alerta de Greenpeace / o bien en el taxi amarillo / sobre el ocre puente de Brooklyn / Incluso en los bamboleantes / tranvías que vivió Pessoa / o a las puertas del parlamento / si quedan junto a las pistalas / / Guardaespaldas de soledades / / Mientras cae la bolsa la Mafia / la Cía y el Gal con sus armas / y arden los bosques y se inundan / los ojos las casas los siglos / y suenan suenan marionetas / Van colgados como murciélagos / pájaros de ojos digitales / alborotan con sus cuchillos / en una esquina de la calle / Luego a sus techos de ceniza / como ejércitos que regresan / / Duermen o esperan en alerta / Mientras el tiempo se oscurece / en aquél norte encapotado / y manos blancas paladinas / sin crepúsculos ni comparsa / Desierto de niños y lluvia / / Territorios sin cobertura / donde todos estamos solos / Este amanecer sin palabras / es un anuncio de luz pálida / como mensajes alienígenas".
12º Texto: "A mi walkman", de Antonio Portela, en ¿Estás seguro de que no nos siguen? (DVD, 2003): "Soy poeta del placer intransferible. / Que me dejen tranquilo con mi walkman. / Transporto dentro del bolsillo etéreos / tesoros enroscados en dos ruedas. / Se frena el mundo si mi walkman gira. / Más de lo mismo, así combato el ruido. / Mantengo mi equilibrio en decibelios. / Unos once centrímetros de largo / tiene el cofre, por siete y medio de ancho. / Y te dice play con su pantalla clara. / Trasto de plata mío, como escudo, / de su metal mis dioses van armados. / Dos frutos inmaduros, dos turbinas / apetecen mis tímpanos, detonan. / Y cae en el corazón su onda expansiva. / Se mide en hertzios mi reacción, al mismo / nivel que mi amor limpio y eléctrico. / / El walkman, qué cerquita del paquete".
13ª, "Peep-show", de Ángel Petisme, en Constelaciones al abrir la nevera (Hiperión, 1996): "Por mi viejo sex-shop vuelan siempre las lágrimas, / aguas del suburbio, mercenarias, inmoladas al son / de un bolero sensual que regalan los bafles. / Sueños de 'todo a cien' de una peluca heroinómana... / Si acudes al bazar que regento en Montera, si te dejas caer, / verás que las cortinas son negras como nubes / y que el tiempo zurce con suspiros / y pérdidas. // De Ariadna, me dicen los clientes, que es la tierra desnuda, / que se abre inocente en subasta de amor, / que es un misterio de animal incurable. / Cuando la contraté recitaba a Calímaco, / bailaba para los pensionistas con un sabio desdén, / era solicitada, deseada, febril... / A Nausícaa y Eglé tuve que despedirlas, / los viajantes de comercio me hablaron de icebergs. / Una hembra que no derrite el cielo / es como un nudo que nunca se desata. / / De las demás qué puedo decir; / unas navegan como zombis por los guetos, / con otras me cité en las bandejas de metal / de las autopsias. / Mi teléfono aún figuraba en su supervivencia. / A Antíope y sus amigas las vi en el 'El Gato Nebro', / cerca de Badajoz, sidosas y con el síndrome / de los teatros más urgentes... / / En mi viejo sex-shop / el papel se despega de las paredes, / la sangre mal lavada permanece... / A veces de las pelucas baratas / caen cabellos muertos, pensamientos mortales. / Sólo en los espejos mordidos de los reservados / brillan aún las lágrimas de frágiles hetairas, / pétalos azules de la ciénaga. / Ingrávidas buscaron / en las lentes de cualquier funcionario / la felicidad de una noche de bolero. / / Una hembra que no derrite el cielo / es como un nudo que nunca se desata".
14º Elena Medel, “Salón de los pasos perdidos” (en web): “La tecnología carece de autoestima: / hierve con las preguntas, / le inquietan las señales / un par de ventanas más al norte. // Igual tu nombre, que borra las vocales / y no impide el divorcio de nuestras maletas. / Una estación, aperitivo, cinco días. / / Con las muñecas rotas / te estoy diciendo adiós.”
15º Alberto Santamaría, “Cosas que hay que decir”, en El hombre que salió de la tarta (DVD, 2004): “Lo mío / es esperarte / como eterna nave nodriza / sobre el mar”.
16ª María Do Cebreiro, de A estadio do espello, 1998 (original en gallego): "La memoria es el espacio de la reapropiación. / Vivo para contarlo. Guardo todas las fotos / para las que me pidieron que sonriera. / Ahora que me doy cuenta jamás he prescindido / del trazo, de la impiedad. / Porque la caligrafía consiste en la ilusión de que no nos torcemos. / Ni los cuadernos rubio podrían ocultar / que el carbón mancha la piel / y que la mina se clava con frecuencia / en el páncreas del enemigo. / Salvo en el tuyo. Te arrancaron los ojos y eso te hace inmortal. // (y ella se echó a sus pies, postrándose por tierra y le dijo / -¿por qué he hallado la gracia de tus ojos / para que en mí los fijes, / siendo como soy / una extranjera?)"
17º. Estevo Creus, poema sin título tomado de Helena González (ed.), A tribo das baleas. Poetas de arestora; Xerais, Vigo, 2001, p. 168: "A mi y no a ti / me mordió de niño una ballena / y en la espiral de A.D.N. / se me clavó el dolor / con tres pasos y tres golpes / mis ojos se llenaron de los bichos más pequeños / la cola de alacrán me habitó por los brazos // la memoria // la memoria // la memoria es un animal / con solitaria".
18º. Edgardo Dobry, "La cuestión del chocolate", El lago de los botes (Lumen, 2005), ojo a la composición y al lenguaje, más allá de los cameos ocasionales de Pikachu: "En la pastelería de la vuelta de mi casa / venden baldosas de Gaudí de chocolate blanco / y bolitas de chocolate veteado y caganers / del más negro chocolate y un Pikachu con ojos de confite / y el Rarchur, que es su evolución, / con espiras como pelo de caramelo esmaltado. / De tallas bestiales pintan huevos / de cacao en las pascuales fechas / y en acercándose la Navidad turrones en forma de molino / con aspas de mazapán en merengue ribeteadas. / Ahora bien: este delicuescente escaparate / estase precisamente en la parada de autobús de la calle Balmes / donde mi Luca y yo asomamos glaucos labios / por entre unas graciosas espirales de bufanda / que sin pretensiones se parecen, bien miradas, / a las chimeneas de azúcar de esos edificios / que dan su gracia al epónimo Paseo. // A Luca se le quedan los ojos estofados / al tiempo que yo me contracago en el 17 que no llega / y me digo para mi coturno que si le compro chocolate / qué desastre de padre fuera y si no le compro / qué padre severo / encima de desastre y sin remedio. / Luca se enjuga con una manopla al 50 por ciento de acrílico / la humedad que devenida no se sabe / si de fosa o lagrimal, mientras pasa el 16 / que no nos sirve pero siempre / pasa antes pues el 17, al ser el nuestro, / viene en mucho retrasado. / Después, haciendo humito del aliento, / Luca emite un murmullo acerca / de la evolución de los Pokemons / que repta bajo las orejeras de mi gorro de aviador. / Pokemons de fuego y de agua, de piedra y de planta, / y ataques de energía insoportable / e involuciones defensivas. / La mitad del Rarchur, que es un Pokemon de rayo, / de un mordisco la devoro y es consuelo / amargo de que Luca no haya comido chocolate tanto. / Oscuros están los bordes de mi tarjeta de autobús / y pasa otra vez el 16...".
19º. "Nada más", de Mariano Peyrou, en De las cosas que caen (Ediciones bajo la luna, Buenos Aires, 2004): "Soy a través del correo: todo / lo que desplaza palabras en / el espacio, lo que lima las / distancias y reúne los cristales / rotos es correo. Me / gusta lo que me altera, / llevar la vista al suelo e / identificarme con estos y no / otros pedazos de cristal, y así, / porque si la libélula se posa en / un fragmento ya me duele; o / poner donde dice pegue su / fotografía una pieza cualquiera de / puzzle. Eso que vuela es lo que me / vuelve otro y gusta y duele, nada / más. Algunas cartas llegan, algún / día abres el sobre que te debo / y un charco a tus pies".
20º. Cualquier poema de Hexateuco (Visor, 2000), de Álvaro Tato, en especial "Un leproso".
21º. Se me había olvidado Vidas improbables (Visor, 1996), de Felipe Benítez Reyes, un ejercicio posmodernista perfecto.
Continuará
Islas en la Red » Blog Archive » Me gustó, semana 3, 2006 — 2006-01-22 19:03:03
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