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Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

10-09-2005 12:53:46

"La fiesta del asno", de Ferré

Categoria: GeneralVicente Luis Mora



Una vez aparecida en la revista Clarín (nº 58, julio-agosto 2005), ya puedo colgar la crítica a la novela de Ferré, que motivase la discusión (unilateral) con Ayala-Dyp por su reseña de la misma.


Juan Francisco Ferré
La fiesta del asno; DVD, 2005


Debe de ser una cuestión de altitud. Cuando Atxaga intentaba explicar, en un artículo, de qué modo tomó conciencia del “problema vasco”, recordó una subida a un monte de su entorno natal, acompañado de otro niño. Ambos se acomodaron en la cima y divisaron el magnífico horizonte, ante lo cual su compañero comenzó a desgranar una alabanza de la belleza de su país, que se hallaba, por desgracia, invadido por “los otros”. No sé si Juan Francisco Ferré tenía presente esta imagen cuando se imaginó al protagonista de su novela, Gorka K., ascendiendo a una montaña vasca con alguien de su linaje, mientras éste le describía las cumbres como “prometidas a otros, como le explicaba el anciano pariente con retórica de escalador. Debes cumplir con tu deber para que otros las alcancen pronto (…) lo invitó incluso a sentarse a su lado a contemplar las incomparables maravillas del paisaje (…) y descubría la brillante esmeralda de los prados engastada en las lindes alzadas a lo largo de siglos y siglos de expropiación y expropiación” (pp. 45-47). El terror se inculca así, es de suponer, en el País Vasco. Una especie del mal de altura. Ante esa realidad funesta sólo caben dos posibilidades literarias: intentar examinar, de una manera reposada y profunda, cuáles sean las claves psicosociales de esa sinrazón (como hace Ramiro Pinilla en su gran Verdes valles, colinas rojas, del que van publicadas dos partes), o lanzarse a la ironía o la descripción surrealista, como hiciese en su momento Jon Juaristi en la poesía. Este último es el camino elegido por esta inclasificable novela, La fiesta del asno, editada por DVD y acompañada de un flojo prólogo de Juan Goytisolo.

La novela de Ferré se sustenta sobre unas claras claves epistemológicas (la filosofía nietzscheana) y compositivas (la tríada atávica de cuerpo, tierra y religio que luego veremos), sabiamente combinadas en un puzzle posmoderno, donde se mezclan deconstrucciones de varios códigos lingüísticos y publicitarios. La frase anterior podría atemorizar al lector más animoso, pero uno de los principales méritos de Ferré es ocultar toda su trabazón constructiva tras una prosa fácil de leer, llena de humor y de quiebros argumentales inesperados, que animan a seguir leyendo. Entrando, brevemente, en lo expuesto, la filosofía de Nietzsche está muy presente en esta novela, sobre todo dos de los libros del pensador alemán: La voluntad de poder y Así habló Zarathustra. Del primero ha sacado Ferré la malla teórica para la creación de la actitud del terrorista Gorka, del mismo modo que González Sainz, en su gran novela sobre el terrorismo (que también comentamos en Clarín), la excepcional Volver al mundo, sacó el fondo teórico de Hegel. Si la máquina hegeliana de la acción era allí el pie del horror, la justificación del terrorismo vasco parece estar para el Gorka de La fiesta del asno en una aplicación del principio autoconservativo, que viera Heidegger en La voluntad de poder. De Así habló Zarathustra ha sacado Ferré el concepto medieval de “La fiesta del asno”, capítulo del libro nietzscheano y epítome de la religio entre el espíritu y el cuerpo. En la obra de Nietzsche, la adoración por los superhombres del jumento dentro de la cueva supone el reconocimiento, por un lado, de la necesidad de lo divino; por otro, de la ínsita relación de esta necesidad con la superstición. Mirando al asno dice uno de los superhombres, el “concienzudo del espíritu”: “lo cierto es que bajo esta forma es cuando Dios me parece más fidedigno”. Esta escena es reproducida, incorporándole la leyenda bíblica de la entrada de Jesús sobre un borrico en Jerusalén (Mat 21, 1ss), que a su vez parte de una profecía de Zacarías, en la novela de Ferré, quien dibuja a Gorka entrando en un pueblo vasco a lomos de un burro, como forma de provocación (1). Tras la muerte por agotamiento del pollino, el pueblo comienza a adorar el cadáver de la bestia. Esta inteligentísima y continua imbricación entre el cuerpo y el espíritu, el Volk y el Geist, la heideggeriana pequeña tierra y el gran espíritu de la Patria Vasca, es lo que da una altura poco común a esta novela de Ferré, ya que de ahí parten múltiples y originales líneas a otras tensiones dualistas: las transformaciones y transformismos de Gorka, cuyas sucesivas mutaciones o metanoias le intentan conformar como materia movida por un ánima de sed implacable; las verticales de Loyola, el áulico e invisible consejero de Gorka, con las simas terrenales de los servicios públicos, y así hasta el infinito. El cuerpo como metáfora de la sociedad (“cambiar de cuerpo se convertía así en una forma de cerrar sus relaciones con el pasado, empezar a olvidarlos a todos, empezar a olvidarse de todo lo relacionado con este aspecto de su vida”, p. 230); el espíritu, la voluntad de poder de autodeterminación. Y el código político-social del separatismo vasco ridiculizado con asociaciones publicitarias: el patriotismo vendido como un coche: “consume patriotismo, no te reprimas. Un patriota es la mejor compra para otro patriota” (62), o confrontado al esperpento de las manipulaciones de los mass-media. Y el catálogo de intertextos acude a todos los monstruos de la literatura para recrear el fatum terrorista: Frankenstein (2), Samsa y otras fantasías kafkianas: “La Reina”, una máquina de torturar, es un trasunto de la descrita por Kafka en “La colonia penitenciaria”.

De aquí que, aparte de otras visiones de la sátira que se han postulado a partir de la publicación de esta novela (véase la muy desgraciada crítica de Ernesto Ayala-Dyp en Babelia de 04/06/05 ), la concepción sardónica de La fiesta del asno participa de otras versiones del homo ludens: la corrosión esperpéntica, por un lado, manifiesta a lo largo de todos los capítulos; la voluntad lúdica de jugar, por otro, materializando la seria teoría de Huizinga sobre el juego. Según esta última versión, claramente aplicable a la novela de Ferré, el juego nos obliga a replantearnos cómo somos; jugar con las ideas, pasarlas por el tamiz de la sátira, obliga a repensarlas, las pone al descubierto, muestra sus carencias y contradicciones. Así que, en realidad, esta alocada, hiperbólica y excesiva novela nos revela la situación auténtica del País Vasco, ya que también su cotidianidad política y social, por desgracia para todos, es un sinfín de sinsentidos, de absurdos, de transformaciones y traiciones, de desviaciones publicitarias y mediáticas del discurso, de quiebras de razón, de perversiones del dolor. La fiesta del asno, un tratado sobre el transformismo moral, es también la exégesis de las mutaciones morales de una sociedad ajada, que parece deglutir la sinrazón máxima, la privación de la vida y del derecho a la libertad, en nombre de la vida y del principio de libertad de autodeterminación. Todo este batiburrillo de dialécticas absurdas, de espirales de demagogia, queda al desnudo en esta valiente e irredenta novela de Ferré.


Notas:
(1) También hay un segundo y más profundo nivel de significación (en la obra nietzscheana, no sabemos hasta qué punto es trasvasable a La fiesta del asno), por el cual, y como señala Deleuze, “hay un No en el asno, puesto que a lo que dice ‘sí’ es a todos los productos del nihilismo, al mismo tiempo que recorre todas sus fases. Por ende, la afirmación, en este caso, no es más que una fantasía de afirmación cuya única realidad es lo negativo”; G. Deleuze, “Cuestiones sobre la voluntad de poder y el eterno retorno”, La isla desierta y otros textos; Pre-Textos, Valencia, 2005, p. 159.
(2) A Gorka le es aplicable la reflexión de José Luis Molinuevo sobre el monstruo de Mary Shelley: “el punto de vista de la criatura es (…) el de víctima. Que quiere dejar de serlo, y al no encontrar la compasión, primero, y la responsabilidad, luego, del creador, adopta también la táctica del poder, porque ha sido creada más fuerte”; Humanismo y nuevas tecnologías, Alianza, 2004, p. 110.


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Comentarios

  1. Hola, me gustaría saber si puedes, por favor, dedicar un post a la última novela de Enrique Vila-Matas "Doctor Pasavento", y a la obra de Vila-Matas en general. Muchas gracias por la atencion, espero que sea posible.

    Peticion — 15-09-2005 11:54:26

  2. Tenía pensado hacerlo, aunque tardaré un par de semanas. Gracias por tu interés.

    vicente luis mora — 15-09-2005 14:22:02

  3. Muchas gracias, la espero, hasta pronto.

    Peticion — 15-09-2005 16:45:26

  4. Sí, ese post es 'casi' necesario, jeje. Y me temo que será casi un unificador de posts y comentarios anteriores (el infinito sobre posmodernidad enlazará con este, o será, como dijeron en esa discusión, uno de sus 'senderos bifurcados'). Lo espero ansioso, Vicente. Te sigo leyendo.

    paul m viejo — 20-09-2005 19:05:34


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