Poéticas oscuras
Marcos Canteli
Su sombrío; DVD, Barcelona, 2005
El poeta norteamericano Jerome Rothenberg afirmaba, en su introducción a su libro Sightings (1967), que la medida de la intensidad de sus versos dependía de la creación del equivalente a un “área de silencio” alrededor de cada frase o sucesión de frases en un poema. Como añadía Kevin Power, “el silencio permite a la frase establecer su propio poder y generar una nueva clase de tensión, pudiendo así conectar la frase con la imagen siguiente” (Una poética activa). Este vínculo de unión entre partes de una serie, ese encadenamiento de mónadas, es lo que caracteriza la poesía de Marcos Canteli y la distingue de los practicantes de la conocida como “poesía del silencio” (Valente, Robayna, Ada Salas), en la cual el golpe significativo no tiene la condición de parte de una secuencia, sino que ardía en el fuego de su validez centrífuga. Canteli cuenta algo en sus textos, aunque no siempre sepamos qué es lo que estamos leyendo, y eso nos inquiete aún más que su desasosegante expresión sincopada, afilada, con aristas, destinada más a clavarse en el lector que a provocarle una lectura cómoda. Buen seguidor de la estela de Paul Celan, Canteli ha comprendido desde Enjambre (Bartleby, 2003) que la impresión perdurable no necesita siempre de la comprensión, y que lo que más nos fascina es aquello que no terminamos de entender, quizá porque nos recuerda a nosotros mismos: un lenguaje familiar cuyo fin no alcanzamos jamás. Juego de luces, espejeos con el concepto hermético de la “luz negra” (retomado por Sarduy, entre otros), análisis de la zona de penumbra interior, Su sombrío es un poemario escrito en la línea misma entre lo claro y lo oscuro, en todos los sentidos de ambas expresiones.
Su sombrío establece, además de las cadenas plurisignificativas y logoexcéntricas (por contrarias al logocentrismo denunciado por Derrida), dos diálogos intertextuales con sendos ejemplos de escritura inquietante: el filósofo Adorno y la narradora Clarice Lispector. Si se leen los fragmentos de aquéllos y el “recorte” de Canteli, vemos que su extracción del contexto les dota de una nueva aura semántica, que los enriquece. En suma, estamos ante un libro valiente, premiado justa y valientemente con el XXXI Premio Ciudad de Burgos. Porque no todo es cambalache, según parece.