Relatos norteamericanos
Marco Cassini y Martina Testa (eds.)
Generación quemada (una antología de autores norteamericanos); Siruela, 2005
En el brillante “Epílogo” escrito por Zadie Smith para esta recopilación de cuentos no sólo se cuentan las circunstancias editoriales del mismo, sino que se hace un agudo retrato grupal de estos autores, claramente encabezados por David Foster Wallace. De hecho, el título del libro está tomado del estremecedor relato de Foster “Incarnations of Burned Children”, que da una idea más precisa que la traducción finalmente elegida para la rúbrica: el relato de Foster es una instantánea de esta generación, disfrazada tras ese brutal “bebé achicharrado”. Señala la inglesa Smith varias características de esta “generación quemada”, a la que admira; entre ellas: el descubrimiento de la tristeza “de fondo” que el sistema de felicidad obligatoria norteamericano no acepta (p. 268), los temas de la muerte y la publicidad como epítomes semántico y estructural, respectivamente (p. 272), la omnipresencia de la actividad empresarial, el trabajo precario y el dinero (p. 273), y el gusto por la extravagancia en temas y personajes (p. 275) –recordemos el inclasificable libro de Foster Wallace Entrevistas breves con hombres repulsivos–. Me parece un espléndido diagnóstico y un esfuerzo para esclarecer unas líneas de narración que, en efecto, unen a estos autores. Los editores italianos de la antología han preferido dejar al margen a la llamada “línea minimalista”, compuesta por Chuck Palahniuk, Tristam Egolf, Amy Hempel, Mark Richard y otros escritores más afines a la radicalización del tipo de escritura creado por Raymond Carver y Sam Shepard, entre otros, aunque es posible que la exclusión sea debida, en algunos casos, a su preferencia por la novela frente al relato breve. Lo importante es, en todo caso, lo que hay, la selección ofrecida, y estamos ante un numeral más que interesante, con unos resultados más que satisfactorios. Comenzando por lo mejor, hay que destacar el relato que abre el volumen, “¡Sé hablar!™”, de George Saunders, “Videoapartamento”, de Jonathan Lethem, el ya citado de Foster Wallace, y el desopilante “Cartas de Steven, un perro, a magnates de la industria”, firmado por David Eggers: que coincidan relatos más valiosos con los nombres más prestigiados tampoco debe sorprendernos, las cosas no son casuales y (se diga lo que se diga) la crítica al final acaba entendiéndose y concordando. Dentro de las noticias agradables están Julia Slavin, la inclasificable A. M. Homes, el relato de Ken Kalfus “Los centros comerciales invisibles” (un homenaje a Calvino con párrafos asombrosos) y los esfuerzos neovanguardistas de Myla Goldberg y Jonathan Safran Foer. Lo demás es normalito y los trabajos de Sam Lipsyte y Rick Moody decepcionan bastante. Esta recopilación es muy recomendable para el lector que quiera acercarse a ver lo que se está haciendo hoy mismo en Norteamérica, no demasiado mejor que lo europeo, y a veces algo peor. Pero la música, eso sí, es distinta. Algo es algo.